Mantener un buen estado de salud depende en gran medida de los hábitos alimenticios. Y aunque sabemos que lo ideal es combinar frutas y verduras para tener una dieta balanceada, hay casos en los que es preferible evitar comer algunos productos como el jitomate, ya que puede ser perjudicial, principalmente para personas con determinados padecimientos.
El tomate es una fruta ácida. Si ya sabes que no conviene comer las frutas ácidas con otros alimentos para que se digieran bien, ya que se generan toxinas y eso genera enfermedades. Es por ello que hay un montón de razones para no comer tomate, así que te voy a dar algunas desde la perspectiva macrobiótica.
El tomate es un alimento extremo yin, y siempre intentaremos comer alimentos equilibrados para estar más equilibrados.
Además, genera mucha acidez y esto hace que pierdas minerales como el calcio, hierro, magnesio, etc.
El tomate es una solanácea como la papa o patata, el pimiento morrón, la berenjena, tabaco, café, cacao… que también deberíamos evitarlas porque todas estas contienen solania, una sustancia tóxica para el cuerpo.

También tienen oxalatos, muy acidificantes, y junto con el exceso de calcio, terminan generando piedras y quistes en los órganos.
El tomate es un alimento de origen tropical, y siempre conviene comer frutas y verduras tradicionalmente locales y de temporada.
La intolerancia al tomate, y por tanto a todos los alimentos y salsas que lo contienen, está muy extendida en la población en general. Y también es una de las intolerancias más molestas, junto con la intolerancia a la lactosa y a la levadura de cerveza. Se hace complicado soportar esta molesta intolerancia, teniendo en cuenta la gran difusión que tiene en nuestra cocina los alimentos con tomate: incluso las pastillas de caldo o la menestra congelada lo contiene.
En cualquier caso, cuando se consume un alimento que causa algún trastorno debilitante, el paciente generalmente pone mucha atención y tiene cuidado con lo que consume: solo que en el caso de esta hortaliza es menos simple de lo que parece.
Los síntomas de la intolerancia al tomate son los mismos que pueden provocar otros alimentos como el níquel o la histamina.
Síntomas de la intolerancia al tomate
Todas las manifestaciones típicas de la no tolerancia al tomate se pueden manifestar tanto en el caso de consumir el alimento cocinado como crudo: los datos epidemiológicos, sin embargo, demuestran que la mayor parte de los pacientes presentan un empeoramiento después de comer tomates cocinados. A diferencia de muchas otras intolerancias, los síntomas más comunes no afectan exclusivamente al tracto gastrointestinal.
¿Quiénes deben evitar comer jitomate?
El jitomate es originario de América del Sur y en México fue cultivado por los aztecas, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader). Su nombre proviene de la lengua náhuatl xictomatl, compuesta por tres palabras, xictli = ombligo; tomohuac = fruto; atl = agua, “ombligo de fruta de agua”, señala el portal del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).

El consumo anual de jitomate por habitante en México es de 16.8 kilos. Nuestro país es considerado el noveno productor a nivel mundial, según la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
Su distintivo color rojo proviene del carotenoide licopeno que le aporta ese pigmento. Además, es considerado una de las principales fuentes de vitamina C. El jitomate es una hortaliza que contiene vitaminas A, B1, B2 y C, y minerales como calcio, fósforo, sodio y potasio. Según el blog oficial del SIAP, las propiedades del jitomate son las siguientes: antiséptico, alcalinizante, depurativo, diurético, digestivo, laxante, desinflamatorio y remineralizante.
Por otra parte, de acuerdo con el portal de la Profeco, el jitomate es una de las hortalizas más utilizadas en la gastronomía, y detalla que existen cinco tipos, del más pequeño al más grande: cherry, saladette, tipo pera, bola estándar y bola grande.
Pese a sus propiedades alimenticias el consumo del jitomate puede ser contraproducente para quienes padecen de lesiones, llagas, úlceras gástricas, gastritis, reflujo o acidez estomacal, ya que los ácidos que contiene pueden aumentar los malestares, especialmente cuando se consume en salsas picantes.

Asimismo, uno de los principales minerales que contiene el jitomate es el potasio, por ello también está contraindicado para quienes padecen de insuficiencia renal o déficit de insulina, o han pasado por una cirugía en el aparato digestivo, en tales casos es recomendable evitar su consumo tanto natural como enlatado.
Los tomates son naturalmente ácidos, con un pH que oscila entre 4.3 y 4.9, lo que puede provocar un aumento en la acidez estomacal y empeorar los síntomas en personas que sufren de acidez o enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). El ácido cítrico y málico presentes en los tomates pueden irritar el revestimiento del esófago, causando ardor y malestar en aquellas personas que ya tienen problemas con el reflujo. De acuerdo con un artículo publicado en la World Journal of Gastroenterology, la acidez de los alimentos es uno de los factores dietéticos que pueden agravar la ERGE. Por lo tanto, las personas con esta condición deberían evitar los tomates o consumirlos en cantidades muy pequeñas para evitar exacerbar sus síntomas.
El síndrome del intestino irritable es un trastorno que afecta el intestino grueso y provoca síntomas como dolor abdominal, hinchazón, diarrea y estreñimiento. Los tomates contienen una fibra insoluble que puede resultar difícil de digerir para algunas personas con SII. Además, su acidez puede irritar aún más el tracto gastrointestinal, provocando síntomas como calambres y molestias.
Aunque no es común, algunas personas son alérgicas a los tomates. Esta alergia puede provocar síntomas que van desde leves, como picazón en la boca o enrojecimiento de la piel, hasta graves, como dificultades para respirar y anafilaxia. La alergia al tomate es más común en personas que también tienen alergia al polen, especialmente al polen de gramíneas o al látex, debido a una reacción cruzada llamada síndrome de alergia oral (SAO).

Los tomates son ricos en potasio, un mineral que, aunque es importante para la salud general, puede ser perjudicial para las personas con problemas renales. En casos de insuficiencia renal, los riñones no pueden eliminar el exceso de potasio de manera efectiva, lo que puede llevar a niveles peligrosamente altos de potasio en la sangre, una condición conocida como hiperpotasemia. Esta condición puede causar síntomas como fatiga, debilidad muscular e incluso problemas cardíacos. Por ello, la National Kidney Foundation recomienda que las personas con enfermedad renal crónica o insuficiencia renal eviten los alimentos ricos en potasio, como los tomates, para evitar complicaciones.
Los tomates son una fuente rica en vitamina K, que desempeña un papel fundamental en la coagulación de la sangre.
Diagnóstico de la intolerancia al tomate
Al igual que en otras intolerancias, ningún síntoma es específico y ligado directamente al consumo de un alimento. A menudo el paciente sospecha que el malestar está ligado a un alimento, pero no puede saberlo con certeza. En primer lugar, es conveniente ponerse en contacto con el médico para descartar alguna enfermedad intestinal o cutánea, más grave. En seguida, la historia clínica guiará al médico para el diagnóstico de una intolerancia. Unos días con exclusión en la dieta del alimento sospechoso de intolerancia, pueden confirmar la sospecha y, a veces, no requiere una investigación adicional. Este régimen alimentario, más bien restrictivo en el caso del tomate, será seguido por una dieta de rotación: ingesta libre de la hortaliza por un día y después al menos 3 días completos de eliminación. Esta dieta seguida por aproximadamente 4-6 semanas es útil para confirmar el diagnóstico y además facilitar la reintroducción de un alimento.
Como en todas las alergias relacionadas con los alimentos, incluso en la intolerancia al tomate, los síntomas se manifiestan al superar el umbral individual de tolerancia. Un paciente intolerante, por ejemplo, puede comer una pieza al día y no tener ningún efecto adverso.
Todos los síntomas típicos se presentan también en los pacientes sensibles al níquel. Este metal, presente prácticamente en todas partes, está también bastante concentrado en algunos alimentos: el tomate es uno de ellos. En el transcurso del diagnóstico para definir la intolerancia, este puede ser un factor de confusión. En cualquier caso, se trata de una condición que requerirá la eliminación del alimento de la dieta.
El caso de que el níquel no esté aislado, también la intolerancia a la histamina presenta los mismos efectos que la del tomate y requiere, por tanto, siempre la eliminación del alimento de la dieta.
Reduce tus ALERGIAS e INTOLERANCIAS Así

Realmente comemos tomate por costumbre. Lo típico es encontrar pasta blanca con tomate. Pero en cambio, también se puede disfrutar de una pasta integral con pesto. Seguro que el tomate tiene propiedades positivas, pero si viene con tóxicos, nos acidifica y nos roba minerales, la decisión de comerlo es personal. Mi intención es darte la información que yo creo que es la mejor para que tu decidas.

Yo como de vez en cuando tomate, pero intento que sean excepciones. Por ejemplo, nunca lo compro en mi casa donde preparo el 99% de mis comidas. Nunca cocino con tomate. Y cuando como en algún restaurante o en casa de algún amigo, y no tengo opción o me apetece comerlo, entonces lo como.
Ahora ya sabes quiénes deben evitar comer jitomate, si es tu caso, antes de abstenerte de consumirlo y eliminarlo de tu dieta definitivamente, recuerda consultar a un profesional de la salud para que recibas el tratamiento adecuado.