Queso Tierno: Un Delicado Placer Lácteo con Múltiples Beneficios

El queso tierno es un producto delicioso que los amantes del queso disfrutan siempre muchísimo. El sabor suave que lo caracteriza, así como su cremosidad, lo convierten en un ingrediente indispensable para los entrantes o para calmar el hambre entre horas. El queso tierno es uno de los quesos más sabrosos de los que puedes disfrutar en el mercado. La principal diferencia del queso tierno con otros quesos es su proceso de curación. Este queso se cura en un intervalo de entre 15 y 30 días. Al tener una menor cantidad de grasas, el queso tierno es bastante habitual en una gran cantidad de dietas. El queso tierno cuenta con un sabor bastante característico. En comparación con otro tipo de quesos que cuentan con un periodo de maduración más largo, el queso tierno tiene un sabor de lo más suave y sabroso. Además del sabor, otro de los aspectos más característicos de este queso tierno es su textura. Estamos hablando de un queso consistente, pero que a su vez es bastante esponjoso y flexible.

La diferencia principal entre un queso curado, semicurado, tierno y uno fresco es su tiempo de curación, y es que precisamente esta parte final del proceso de elaboración es la que le proporciona a este alimento su sabor, textura y propiedades definitivas. La principal diferencia y lo que define la denominación de curado, semicurado, tierno o fresco es el tiempo de curación. Esta fase final de la elaboración de un queso puede durar días o meses y proporcionará a cada queso un sabor, una textura y unas propiedades nutricionales únicas. A simple vista, además, podremos distinguirlos por su aspecto y su corteza, pero hay más diferencias. Repasamos todas estas cualidades de cada queso.

Tiempos de Curación y Características Distintivas

El queso curado se somete a un proceso de maduración de entre 4 y 7 meses mientras que el semicurado se madura un poco menos, entre 1 y 3 meses. Queso curado: Un queso curado madura entre 4 y 7 meses. Queso semicurado: Madura entre 1 y 3 meses. Es un queso seco, pero menos que el curado. Queso tierno: Un queso tierno madura un mes como mucho, algunos tan solo una semana o dos. Queso fresco: No maduran, ni se prensan. Es un alimento que se vende tal cual se elabora, sin tiempo de curación.

Infografía comparando quesos curado, semicurado, tierno y fresco

Este proceso se realiza en cámaras o salas especiales con condiciones apropiadas para lograr las características deseadas. Algunos quesos se curan en cuevas naturales, lo que les proporciona unas cualidades especialmente apreciadas. Un maestro afinador vigila y voltea periódicamente los quesos para que tengan la forma y la textura deseada. Por lo general, un queso madura días o meses, pero los hay que maduran durante años.

Sabor y Textura: Un Espectro de Sensaciones

El queso fresco tiene un sabor suave y en ocasiones un punto salado mientras que el queso tierno sabe más a grasa y tiene un poco menos de sal. El sabor de un queso fresco es muy suave, y a menudo con un punto salado que destaca. Tipos de queso fresco son el cottage o el queso de Burgos español. Esto nos indica que este tipo de quesos pueden ser un poco ácidos o más dulces, o salados, pero todos poseen un sabor muy sutil. Esta delicadeza en el gusto les sirve para ser un ingrediente deseado tanto en platos salados como en postres. El queso tierno por su parte tiene un sabor muy característico, en él se aprecia más la grasa del alimento, pero tiene un punto de sal más ajustado. El gusto tan equilibrado de este queso también es apropiado para todo tipo de platos salados y algunos tipos de dulces.

El curado y el semicurado tienen un sabor contundente. De hecho, el queso curado no es del gusto de muchos consumidores porque su potencia, a veces, satura el paladar al primer mordisco. Sin embargo, cuanto más entendida es una persona en quesos, más suele apreciar los que están más curados. La razón es que a más tiempo de curación, más se concentran los sabores y los olores del queso. Para aquellos a quienes les guste esa potencia de sabor del queso madurado, pero sin saturarse, el semicurado es ideal. Es un queso potente, y a la vez menos denso en el paladar. En general, a medida que un queso madura va perdiendo el sabor original a la leche y va volviéndose mucho más complejo en matices organolépticos.

Los quesos frescos son quesos elásticos y maleables que se desmenuzan con facilidad al no tener corteza, pero el queso tierno tiene una textura un poco más dura y sí tiene corteza. Los quesos tiernos son elásticos, y los frescos son fácilmente desmenuzables, se deshacen con los dedos. Los quesos frescos, los que llamamos blancos, no tienen corteza porque esta se forma durante el proceso de maduración y estos quesos, como hemos visto, no maduran. Los tiernos, semicurados o curados sí pueden tener diferentes tipos de cortezas. La textura de los quesos curados y semicurados es compacta y recia. Se deben partir con cuidado y con cuchillos especiales ya que algunos son bastante duros, sobre todo los curados.

Primer plano de una cuña de queso tierno mostrando su textura

La corteza de un queso, por otro lado, puede ser natural o artificial. La corteza natural se debe al propio proceso de maduración, por mohos naturales o por baños con aceite, salmuera u otros ingredientes. La corteza artificial suele ser un recubrimiento de cera o parafina. No se debe comer esta clase de cortezas, pero por el motivo que sea si te comes la corteza del queso, no vas a enfermar (un ejemplo de corteza artificial es la capa amarilla que recubre un queso Edam, que es un queso curado). Una clase de corteza natural, pero añadida en el proceso, es la del queso majorero, que puede ser tierno, semicurado o curado. La superficie de estos quesos se unta con aceite, pimentón o gofio.

Propiedades Nutricionales: Un Aliado para la Salud

Los quesos frescos y tiernos tienen menos grasa, calorías y nutrientes que los semicurados y curados, que por su parte son más ricos en proteína, calcio, vitamina D y sodio. Cuanto más curado está un queso menos agua y mayor concentración de nutrientes y calorías presentará.

Los quesos frescos son bajos en grasa, calorías y en colesterol, pero también tienen una cantidad reducida de nutrientes comparados con el resto. Cuanto mayor es el tiempo de maduración de un queso, más calorías, más grasa, y una mayor concentración de nutrientes contendrá. Esto se traduce, por ejemplo, en que los frescos poseen menos proteínas que los madurados: un queso curado puede tener hasta 3 veces más proteína que uno fresco. Asimismo, un queso curado o semicurado tiene más calcio que los tiernos o frescos y más vitamina D. También hay que tener en cuenta que a mayor maduración más sodio. En resumen, a mayor curación más sabor y propiedades, pero más grasa y calorías. Por ello, los quesos frescos son comunes para cuidar la dieta y se puede comer más cantidad.

Un Alimento Interesante para Deportistas

El principal beneficio que tiene el queso tierno es que es rico en proteínas. Aporta unos 26 gramos, por lo que es recomendable introducirlo en la dieta para poder alcanzar, junto con el consumo de otros alimentos altos en proteínas, los objetivos que deban alcanzar los deportistas. Además, como es posible combinar el queso tierno con múltiples comidas, se convierte en un excelente complemento al que recurrir.

Con todo, el queso tierno tiene otra cualidad interesante y es que es muy bajo en grasas. Los deportistas, en la mayoría de las ocasiones, buscan incrementar su masa muscular (para lo que necesitan proteínas), pero sin aumentar la grasa corporal. La dificultad que esto entraña hace que sea necesario poner especial atención en la selección de los alimentos que se consumen. El queso tierno es una opción excelente.

Gráfico comparando el contenido de proteína y grasa en diferentes tipos de queso

Aporta Calcio y Fósforo para Huesos y Dientes Fuertes

El calcio es un mineral muy necesario para mantener los huesos fuertes y sanos. A medida que envejecemos, este mineral se vuelve imprescindible y conviene preocuparse por llegar a los requerimientos mínimos diarios, unos 950 mg en adultos mayores de 25 años, según explica la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Dado que el queso tierno aporta unos 470 mg de calcio es interesante consumirlo.

Otro de los minerales que contiene el queso tierno es el fósforo. La mayor parte se encuentra en los dientes y en los huesos. Por lo tanto, es todavía más beneficioso para prevenir futuros problemas derivados de la edad o si se presenta la osteoporosis. Una enfermedad de alta prevalencia, según informan desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Por lo tanto, conviene consumir queso tierno.

Menos Calorías y Grasa: Ideal para Dietas

Otra de las cualidades destacables del queso tierno es que aporta menos calorías que otros tipos de quesos. Esto lo hace idóneo para todas aquellas personas que están siguiendo una dieta hipocalórica por diferentes razones. Si es un nutricionista el que les está elaborando la dieta (algo muy recomendable) es probable que el queso tierno sea uno de los alimentos que estén presentes en varios de los platos.

Además, como mencionamos anteriormente, el bajo contenido en grasas del queso tierno también lo convierte en una buena opción para las personas que se encuentran en un plan de pérdida de peso. Elaborar comidas con este ingrediente no solo permite crear platos saludables, sino equilibrados. Por eso, en Lácteos Segarra ofrecemos el queso tierno en varios formatos distintos. Así será imposible aburrirse de comer queso.

Vitamina D: Clave para la Absorción del Calcio

Antes mencionábamos que el queso tierno aporta calcio beneficioso para los huesos, pero para que el cuerpo lo absorba es indispensable la vitamina D. Afortunadamente, este tipo de queso la contiene y, por eso, es beneficioso consumirlo. Todos los alimentos saludables tienen beneficios que merece la pena conocer para poder saber con qué frecuencia deberíamos introducirlos en la dieta. El queso tierno es uno de ellos y su sabor es muy suave, lo que lo hace compatible con una gran variedad de comidas.

VITAMINA D y CALCIO

El Proceso de Elaboración del Queso Tierno

El proceso del queso tierno es un poco largo. Lo primero que hacemos es pasteurizar la leche. Debido al debilitamiento de las cadenas de calcio durante el calentamiento, se añade un poco de Cloruro cálcico. Luego se le añaden los fermentos. A continuación se añade cuajo a la leche. Pasado un tiempo, se corta la cuajada hasta que el grano quede en un tamaño adecuado. Se saca de la cuba parte del suero y se sustituye por agua. Se calienta un poco y se le quita casi todo el suero para prensar manualmente con unas chapas. Esta masa más compacta se corta en trozos para introducirla en moldes. De ahí, pasaremos a la prensa donde sacaremos parte del suero que aún les queda a los quesos dándoles presión. Al cabo de un rato, se sacan de los moldes y se les da la vuelta aplicandoles más presión. Para terminar, entran en la salmuera para que cada queso coja la sal que le hace falta. Maduraremos los quesos aproximadamente un mes en una cámara donde controlaremos la humedad y la temperatura.

El proceso de elaboración consiste, primero, en cuajar la leche a una temperatura que oscila los 35ºC durante cerca de 45 minutos para, después, separarla del suero. Lo que se consigue con el tiempo de maduración de 30 día es crear un mayor contenido en agua, lo que a su vez reduce la cantidad de grasas, uno de los beneficios más interesantes del queso tierno. Hoy en día, el queso tierno se elabora durante todo el año y para ello se emplea leche de oveja, además de fermentos lácteos naturales y autóctonos.

Versatilidad en la Cocina

El queso tierno es un ingrediente versátil que se puede utilizar en una amplia variedad de platos, tanto dulces como salados. Por otro lado, el queso tierno le añade un toque de cremosidad y sabor a las ensaladas. Además, es un ingrediente ideal para preparar sándwiches y bocadillos. Al mismo tiempo, el queso tierno queda fenomenal en platos de pasta y en pizzas. Pero, también es una excelente opción para la repostería. Por ejemplo, para preparar las clásicas tartas de queso, tan de moda hoy en día. Como habéis podido comprobar, la versatilidad del queso tierno permite experimentar y ser creativos en la cocina.

En Lácteos Segarra nuestro queso tierno está disponible es varios formatos, aunque todos se caracterizan por lo mismo: un sabor suave, pero con un intenso toque a leche de cabra. Es un queso ideal para acompañar ensaladas con aguacate o pinchos con tomate cherry. Pero, siempre hay algo más. Tierno, delicioso y con un intenso sabor a leche de cabra. ¿Qué más podrían pedir los amantes del queso?

Montaje de platos que incluyen queso tierno: ensalada, sandwich, pizza

En la cocina, su consistencia suave y untuosa, y su sabor, combina con cualquier cosa, pero sobre todo en las ensaladas, son infinitas las posibles combinaciones que tiene como elemento principal y fuente de energía y proteínas. Conozca en nuestra web una gran variedad de quesos tiernos de la mejor calidad y en cómodos formatos. Tenga siempre en casa un bien queso tierno de oveja, cabra o mezcla.

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