El Smažený sýr, conocido como vyprážaný syr en Eslovaquia, es un plato muy popular en la República Checa y Eslovaquia. Su nombre significa literalmente "queso frito" en ambos idiomas y representa una adición relativamente reciente, de posguerra, a la cocina checa y eslovaca.

Un plato tradicional y versátil
El Smažený sýr es un plato tradicional que consiste en una rebanada gruesa de queso que se cubre con una capa especial antes de freírla. Típicamente, se prepara con quesos como Edam, Gouda o Muenster, aunque también se pueden usar Hermelín (camembert checo) o Niva (queso azul checo). Esta deliciosa exquisitez vegetariana también se conoce como smažák en checo y rántott sajt en húngaro.
En la República Checa, el Smažený sýr no es un aperitivo, sino una comida vegetariana completa. Debe consumirse caliente, ya que cuando se enfría, el queso se endurece.
Preparación del Smažený Sýr
Para preparar el Smažený sýr, se toma una rebanada de queso Edam de aproximadamente 15 milímetros de grosor, que se cubre sucesivamente con harina, huevo y pan rallado. Este proceso se llama "empanar" y ayuda a que el queso quede crujiente por fuera y suave por dentro.
El doble recubrimiento asegura que el queso no se escape al freír. La fritura profunda es un método de fritura más rápido y evita cualquier pérdida de queso.
- Coloque la harina en un tazón poco profundo, los huevos batidos en otro y el pan rallado en un tercero.
- Sumerja una rebanada de queso en la harina.
- A continuación, sumérjala completamente en los huevos batidos.
- Finalmente, cubra el queso con pan rallado, asegurándose de que la rebanada de queso quede completamente cubierta.
- Repita la misma operación con el huevo y el pan rallado.
- Deje las rebanadas de queso empanadas en un plato y repita la operación con las otras rodajas de queso.
- Deje enfriar en el refrigerador durante al menos 30 minutos antes de freír.
Acompañamientos clásicos
El Smažený sýr se sirve a menudo con varios acompañamientos que complementan su sabor, como una ensalada de col roja, papas (fritas o puré de papas), y habitualmente salsa tártara o mayonesa. En algunos restaurantes de comida rápida en la República Checa, también se puede encontrar el Smažený sýr en forma de sándwich, donde la rebanada de queso frito se coloca entre dos panes.
Receta de la Salsa Tártara Checa (Tatarská Omáčka)
Para preparar la salsa tártara, mezcle la mayonesa, el vinagre, la mostaza, los pepinillos, las alcaparras y la cebolla en un tazón pequeño. Esta salsa es el acompañamiento perfecto para el queso frito.

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Orígenes e historia del queso frito
Se cree que el queso es originario de Medio Oriente y que el queso frito fue popular tanto en la antigua Grecia como en el antiguo Egipto. Ateneo, el escritor de comida griega del siglo III, cuenta que el poeta griego Ferécrates hablaba mucho sobre el “chisporroteo del queso fundido”. En la época medieval, el queso frito también era un alimento común en Egipto, donde se llamaba gebna maqleyya (جبنة مقلية).
El queso frito tiene diversas versiones alrededor del mundo:
- En España y en América Central, el queso frito se sirve como una tapa. En España, las bolas de queso frito se llaman delicias de queso.
- Los malakoff son bolas de queso frito tradicionales en el oeste de Suiza.
- La versión italiana, mozzarella fritta, es popular en Estados Unidos, especialmente en forma de palitos de mozzarella, a menudo servidos con salsa marinara o salsa ranchera.
La Cocina Eslovaca: Un Viaje de Sabores
La cocina eslovaca ofrece un rico tapiz de sabores y texturas que reflejan la historia y la cultura del país. Es muy sabrosa pero también muy contundente debido a su alto contenido en grasas. Está basada en platos que combinan diversos alimentos tradicionales como patatas, arroz, col, queso de oveja, cerdo, cordero y aves acompañadas de numerosas salsas.

Eslovaquia es una república situada en el centro del continente europeo, sin costa y que hace frontera con la República Checa, Polonia, Ucrania, Hungría y Austria. Su geografía se caracteriza por un relieve montañoso al norte del país que se acompaña de valles, bosques, ríos y lagos. El Danubio es el río más importante del país, y funciona como frontera natural con Hungría. En el sur predominan las llanuras.
Un inicio con sopas
Los menús eslovacos comienzan generalmente con sopas, más aún en temporada de invierno. Algunas de las más populares son la de ajo, la de alubias y la de setas con patatas. Para las ocasiones especiales se reserva la kapustnica, una sopa de col con jamón o chorizo ahumado, champiñones, salchichas y manzanas.
Plato nacional: Bryndzové Halušky
El bryndzové halušky, traducido al castellano como "Gnocchi con queso de oveja", se trata de un plato muy tradicional de la cocina eslovaca. Es tan conocido y popular que es considerado como el plato nacional de Eslovaquia.

La receta básica de este plato contiene una pasta similar a los gnocchi que se denomina halušky, así como bryndza (un queso eslovaco de leche de oveja, único en el mundo), todo ello con cubitos de oškvarky, que son pequeños cubos de tocino ahumado frito. Las recetas pueden variar en diversas familias, pero se puede decir que uno de los ingredientes principales es la patata, empleada en la elaboración de la masa de las halušky. El Bryndzové Halušky resume lo que representa la cocina eslovaca: sencillez, cordialidad y tradición. Este plato también refleja la herencia pastoril de Eslovaquia -con su dependencia de la cría de ovejas- y su ingenio para crear platos sabrosos a partir de ingredientes sencillos.
Otros aperitivos y entrantes
Los aperitivos sólo se sirven en las celebraciones y entre los más apreciados están el jamón con crema sazonada con diversas hierbas o el queso ahumado. El arroz es un plato también muy popular que se sirve solo o con guisantes, nueces, almendras o jamón. Otros entrantes son las patatas cocidas, bravas, fritas, croquetas y purés.
Variedad de carnes por región
Para los segundos platos, sin duda las carnes son la primera elección y los pescados se reservan para las ocasiones especiales. Lo habitual es encontrar recetas de carne de vaca o ternera, cerdo, pollo y pavo. Sin embargo, en función de la zona en la que se encuentre el viajero, encontrará platos tradicionales diferentes:
- Zona Oeste de Eslovaquia: Ofrece el pato asado y las tostadas de hígado de pato con pimientos rojos y cayena.
- Eslovaquia central: Son tradicionales los crepes de patatas y las barbacoas de cerdo y ternera.
- Este del país: Se pueden encontrar platos de setas y de patatas como los rollos hechos con puré de patata, las bolitas de harina al vapor con col o la pasta rellena con mermelada de arándanos.
Pan y vino
El pan y el vino son dos elementos que tampoco suelen faltar en ninguna mesa eslovaca. El pan típico de Eslovaquia es la knedla, una variedad de pan de textura muy blanda que se cocina al baño María. El vino eslovaco es muy abundante en el país y es de buena calidad. Sin embargo, cada región cuenta con su típica bebida tradicional:
- La Eslovaquia del Este es famosa por el vino Tokaj, un vino dulce y amarillo que es exclusivo de Hungría y Eslovaquia.
- El Sur de país es famoso por los vinos blancos y tintos.
- En el centro y en las montañas se bebe más los aguardientes.
Cuando se trata de bebidas, Eslovaquia no decepciona. Desde el Borovička, un licor de bayas de enebro, hasta el Demänovka, un licor de hierbas, hay para todos los gustos.
Dulces y café
Los postres más típicos son los crepes, en especial los de chocolate. Es difícil encontrar en el país un servicio que no ofrezca esta deliciosa preparación. Además del chocolate, la mermelada de frambuesas o arándanos, el helado o las almendras, son los rellenos más populares para estos crepes. Después del postre viene el café, una bebida habitual con la que terminar una comida. En este país el café se sirve a la turca, es decir, con los posos sedimentados abajo.