Muchas personas asocian a los gatos con la leche o asumen que pueden comer lo mismo que los humanos. Sin embargo, los gatos son carnívoros estrictos, lo que significa que su metabolismo está diseñado para obtener los nutrientes esenciales exclusivamente de la proteína animal. Esto implica que su alimentación y la nuestra tienen importantes diferencias. Por ejemplo, el chocolate, la cebolla, el ajo, las uvas e incluso algunos dulces (que incluyen azúcar y edulcorantes) están completamente contraindicados para los gatos.
El zoólogo y etólogo de animales Paul Leyhausen se dio cuenta de que los gatos no siempre comen aquello que les sienta bien. Por eso es muy importante que el cuidador del pequeño felino sepa cuáles son los alimentos prohibidos para gatos, ya que algunos alimentos que nos pueden parecer muy comunes pueden resultar peligrosos y letales para ellos.

Verduras tóxicas para gatos que debes evitar
Aunque algunas frutas y verduras son seguras en pequeñas cantidades, los gatos son carnívoros estrictos y su dieta no requiere de una gran cantidad de vegetales o frutas. De hecho, algunas verduras y tubérculos resultan perjudiciales para ellos porque en su composición se encuentran sustancias potencialmente dañinas y tóxicas. Si tu gato ingiere alguna de estas verduras en cantidades suficientes, puede sufrir una intoxicación y deberás trasladarlo al centro veterinario lo antes posible.
Cebolla, ajo, puerro y otros aliáceos
Las cebollas de cualquier tipo son muy tóxicas para los gatos, no importa si están crudas, cocidas, desecadas o en polvo. Esto se debe al compuesto de azufre (tiosulfato) que contienen, el cual ataca los glóbulos rojos del felino y puede causar anemia hemolítica, un problema que puede llevar a un desenlace fatal si se consume en grandes cantidades o pequeñas dosis a lo largo de mucho tiempo. El consumo de cebollas de cualquier tipo puede provocar vómitos, diarrea, irritación de las mucosas o incluso anemia.
Los puerros, las chalotas, el ajo de oso, el cebollino y las cebolletas también contienen tiosulfato y, por lo tanto, se incluyen en la lista de verduras prohibidas para gatos.

Tomates y berenjenas
Los tomates y las berenjenas, al ser de la misma familia que las patatas (solanáceas), contienen atropina o solanina cuando no están bien maduros, que en los gatos provoca arritmia cardíaca y puede resultar dañino. Solo el tomate maduro y pelado podría ofrecerse en mínimas cantidades, pero lo ideal es evitarlo.
Patatas crudas
La patata es un tubérculo que contiene solanina, que resulta tóxica para los gatos, además de para las personas o los perros. La buena noticia es que esta sustancia puede eliminarse cocinando el alimento. Así sí podrían ingerirla, pero en pequeñas cantidades, aportando sobre todo hidratos de carbono.
Legumbres y col
Las legumbres y la col también son dañinas para los gatos, pues son difíciles de digerir. Para los felinos son indigestos y pueden provocar flatulencias o diarrea.
7 alimentos TÓXICOS para GATOS 🐱🍫🥑
Otras frutas y alimentos que los gatos no deben comer
Chocolate
Al igual que sucede con los perros, el chocolate también es dañino para los gatos porque contiene teobromina, que es tóxica. Este componente está en todos los tipos de chocolate. El chocolate negro y el cacao puro, que se utiliza para la pastelería o para hacer chocolate caliente, tienen la teobromina muy concentrada. Cuando un bigotudo consume chocolate, las consecuencias son nefastas: provoca arritmias cardíacas, temblores musculares y convulsiones. Cuanto mayor sea el porcentaje de cacao, más peligroso será el chocolate para nuestro minino.
Alcohol
Es bastante obvio que no se les debe dar alcohol a los gatos. Esta sustancia puede provocar daños graves en el hígado y en el cerebro. Tan solo una diminuta cantidad, una cucharadita, es suficiente para provocarle el coma a tu minino. Es extremadamente peligroso y puede ser letal.
Aguacate
Su alto contenido en grasas lo convierte en una de las frutas prohibidas para gatos, ya que el resultado de su ingesta puede ser una enfermedad denominada pancreatitis. Además, si algún ejemplar se tragase el hueso o una parte de él podría sufrir una obstrucción intestinal. También se asocia su consumo a la aparición de problemas digestivos. Los aguacates contienen una toxina denominada persina, aunque rara vez afecta a los gatos.
Uvas, pasas y grosellas
Las uvas y, también, las pasas o las grosellas son perjudiciales para los riñones de los gatos, pudiendo provocar un fallo renal agudo e incluso la muerte tan solo consumiendo una pequeña cantidad, de ahí que no debamos darles estas frutas ni añadirlas a ninguna receta que les vayamos a ofrecer. Son tóxicas incluso en pequeñas cantidades.
Cítricos (naranjas, limones, mandarinas y pomelos)
Entre los alimentos que no pueden comer los gatos nos encontramos con los cítricos. Ejemplos como las naranjas, los limones, las mandarinas o los pomelos se consideran frutas dañinas para los gatos por su acidez, que es lo que les puede provocar una irritación gástrica. De todas formas, no son frutas por las que estos animales se sientan especialmente atraídos, ya que su olor fuerte los repele.
Semillas, hojas y piel de algunas frutas (manzana, melocotón, ciruela, pera y cereza)
La manzana es una fruta saludable para los gatos, pero sus semillas contienen sustancias capaces de generar cianuro, que sí podría llegar a ser perjudicial para ellos. En concreto, el cianuro inhibe una enzima que es necesaria para el transporte del oxígeno entre las células. Por lo tanto, si se la ofrecemos, mejor que sean trozos limpios de cualquier semilla u hoja. La respuesta es la misma para otras frutas como melocotones, ciruelas, peras y cerezas.
Carne de cerdo cruda y carne de ave cruda
Aquí existe el riesgo de una infección por el virus de Aujeszky, que a menudo termina fatal. La enfermedad de Aujeszky, también llamada pseudorrabia, se manifiesta sobre todo mediante síntomas neurológicos en el gato. Aunque a los gatos les encanta la carne de ave cruda, no deben comerla en ninguna circunstancia. La carne o el pescado crudos que no han sido sometidos a un proceso previo de congelación adecuado pueden estar infectados por distintos tipos de microorganismos (bacterias, virus, parásitos como Toxoplasma o Anisakis).
Arenques en escabeche
Aunque parezca que le estás mimando cuando le das uno de tus arenques en escabeche, es mejor no hacerlo.
Leche
Muchas personas asocian a los gatos con la leche. Sin embargo, por naturaleza, los gatos no toleran la lactosa a partir de los 6-7 meses de vida, cuando muchos comienzan a perder la capacidad de producir la enzima lactasa. Así que, para evitar problemas digestivos como vómitos y diarreas, es importante tener en cuenta que, aunque la imagen de un gato tomando leche es muy común en la cultura popular, no es la mejor opción para su dieta.
Huesos cocidos
Los huesos cocidos pueden astillarse, ya que con la cocción pierden colágeno y esto los hace quebradizos. Aunque no son tóxicos, están totalmente prohibidos, ya que pueden atragantarse o hacerse heridas e incluso perforaciones en el esófago y el intestino. Recuerda limpiar en detalle la carne y siempre cocinarla sin sal.
Comida de perros
Es fundamental evitar que los gatos consuman comida para perros, ya que no contiene los nutrientes esenciales que los gatos necesitan como la taurina o la vitamina A y el ácido araquidónico. La comida preparada para perros está pensada para ellos y sus necesidades.
Atún enlatado
En exceso, el atún enlatado puede causar deficiencias y desequilibrios nutricionales, ya que no está formulado para cubrir las necesidades felinas.
Carnes procesadas (embutidos, salchichas, bacon, cecina)
Estos alimentos procesados suelen contener altos niveles de sodio, grasas, especias y aditivos perjudiciales para los gatos. Los alimentos grasos como el bacon, la cecina o la mantequilla pueden provocar pancreatitis.
Xilitol
Es un edulcorante presente en muchos productos dulces y es extremadamente tóxico para los gatos.
Setas
Algunas setas son altamente tóxicas y pueden causar daños graves o incluso la muerte.

Qué hacer si tu gato ingiere un alimento prohibido
Si tu gato come un alimento que no debería, puede sufrir una intoxicación alimentaria. Su gravedad variará según el alimento ingerido, su cantidad y el tamaño del animal. Si tu gato ha ingerido verduras u otros alimentos tóxicos, debes actuar con rapidez y llevarlo al veterinario inmediatamente. La intoxicación puede manifestarse a través de síntomas como debilidad, letargo, vómitos, diarrea y palidez en las mucosas, y requiere atención veterinaria urgente para evitar complicaciones serias o incluso fatales. Es importante no provocar el vómito si no lo indica el veterinario. En muchos casos, el veterinario procederá a inducirle el vómito, si procede y está dentro del tiempo seguro. También es posible que le haga un lavado gástrico con carbón activado y le aplique suero intravenoso para hidratar y eliminar toxinas.
Prevención de la ingestión de alimentos prohibidos
Prevenir es mucho más fácil que curar, así de simple. Para evitar que tu gato ingiera alimentos peligrosos:
- Almacena la comida de forma segura: Guarda los alimentos en armarios cerrados o estanterías altas.
- No dejes comida sin supervisión: Evita dejar platos con restos de comida sobre la mesa, encimera o el fregadero.
- Educa a tu gato con refuerzo positivo: Enseñarle a no subirse a la mesa o la encimera puede ser un buen recurso. Para ello, el refuerzo positivo con premios es un gran aliado.
- Ofrece una alimentación equilibrada y suficiente: Asegúrate de que tu gato recibe comida adecuada y en cantidad suficiente.
- Enriquece su entorno para evitar el aburrimiento: Un gato entretenido es menos propenso a curiosear por donde no debe.
- Evita que aprenda por ensayo y error: Si alguna vez prueba algo peligroso y no pasa nada, puede repetirlo.
- Haz partícipes a todos en casa: Asegúrate de que todos en casa sigan las normas. No dejes que le den mimos en forma de “comida prohibida”, aunque lo hagan con buena intención.
- No uses metaldehído: El metaldehído es un químico usado como pesticida, en forma de pelotitas, contra la infestación de babosas en el jardín y en el hogar. ¡El consumo de este químico puede ser mortal para niños y mamíferos! Si tienes un jardín con niños o animales domésticos, ¡no uses metaldehído! Tampoco lo emplees si tus vecinos tienen gatos que podrían entrar en contacto con él. Busca una alternativa que sea respetuosa con el medio ambiente y con los animales.
Las verduras que los gatos sí pueden comer y cómo incluirlas en su dieta
Aunque los gatos no necesitan consumir ni frutas ni verduras para cubrir sus requerimientos nutricionales, algunas verduras pueden ser complementos ocasionales en su dieta, siempre que se elijan con cuidado y no representen una parte importante de su alimentación. Las verduras pueden aportar vitaminas, minerales y fibra, lo que facilita la digestión y previene el estreñimiento.
Verduras seguras para gatos:
- Zanahoria: Crujiente, sabrosa y colorida.
- Brócoli: Rico en nutrientes.
- Patata cocida: En pequeñas cantidades, una vez cocinada para eliminar la solanina.
- Boniato: Cocido y en porciones pequeñas.
- Guisantes: Pueden complementar el perfil nutricional.
- Garbanzos: Aportan energía, ácidos grasos esenciales, fibra y proteína vegetal.
- Calabaza: Ideal para el verano, refrescante y llena de agua. También es útil en casos de problemas digestivos por su alto contenido de fibra.
- Judías verdes: Recomendadas para gatos con sobrepeso.
- Pepino: Seguro en pequeñas cantidades.
- Pimiento cocido: En pequeñas cantidades.
Es mejor ofrecer verduras cocidas a los gatos, ya que las verduras crudas pueden ser difíciles de digerir. Cocinarlas facilita su digestión y asegura que no haya bacterias perjudiciales.
Cómo incorporar las verduras a la alimentación de tu gato
La mejor forma de añadir verduras a la alimentación de nuestros gatos es mediante recetas completas y equilibradas formuladas por expertos en nutrición felina. Un exceso de ingredientes de origen vegetal podría causarle a tu gato problemas digestivos. Si decides introducir verduras en la dieta de tu gato, es recomendable hacerlo de manera gradual.
Si decides mezclar verduras con su comida habitual, asegúrate de:
- Introducir las verduras gradualmente: Hazlo poco a poco para que el sistema digestivo de tu gato se ajuste. Lo ideal es optar por una receta comercial, formulada para gatos y que contenga verduras, y hacer el cambio gradualmente.
- Elegir las verduras adecuadas: Evita las cebollas, ajos y tomates, que son tóxicos.
- Observar cualquier cambio: Presta atención a cualquier señal de malestar digestivo, como vómitos o diarrea. Si notas algún problema, retira las verduras de su dieta.
- Consultar con tu veterinario: Antes de realizar cambios significativos en la alimentación de tu gato para asegurarte de que sea seguro y adecuado para su salud.
Una alimentación adecuada no solo previene enfermedades, sino que es clave para que tu gato tenga una vida larga, activa y feliz.