Las Castañas: Un Tesoro Otoñal Lleno de Sabor y Beneficios

Es otoño y tiempo de castañas. Están en los bosques, en las tiendas de alimentación y en las calles, donde en multitud de esquinas llenas de humo blanco, los quioscos de castañas asadas nos atraen con su aroma. Si hay un fruto seco característico de esta época sin duda es éste, aunque algunas de sus propiedades, como un bajo nivel calórico (190 kcal. por cada 100 gr.), lo diferencian de los demás y lo hacen especialmente saludable para prácticamente todo el mundo.

La castaña es el fruto seco por excelencia del otoño y acumula siglos de historia y tradiciones. Es originaria de Ponto Euxino, en Asia Menor. Las Castañas existen en Europa desde el siglo V, que es cuando llegaron a Grecia. De ahí llegaron a Roma y a España y Francia llegaron sobre el siglo X. Las castañas fueron un ingrediente básico de la dieta de las poblaciones del sur de España, así como del sudeste asiático y de países de Norteamérica, durante siglos. Las versiones indican que se trata de una plantación que es natural de Europa meridional y Asia menor, cuyas medidas pueden alcanzar hasta 35 cm de altura.

Ilustración histórica de castañas y su recolección

Podemos observar la llegada del otoño también cuando se pueblan las calles de nuestras ciudades de las típicas castañeras que nos ofrecen estos frutos asados en cucuruchos de papel de periódico. Ese olor está lleno de tradición y cultura. Nos recuerda a nuestra infancia y a momentos de niñez, cuando nuestros padres o abuelos nos compraban un cartucho de castañas asadas en uno de los pequeños puestos.

Valor Nutricional y Propiedades

Tal vez no lo aparenten, pero las castañas son un alimento más que saludable para nuestro organismo. La parte comestible de las castañas es la parte interior de color blanco y con un tono amarillento. Nutricionalmente, por cada 100 gramos de castañas, 40 gramos son agua, 40 gramos son hidratos de carbono, 5 gramos son grasas y 4 gramos son proteínas. Por lo tanto, se trata de un alimento con un contenido en grasas muy reducido, lo que le convierte en perfecto para quienes sigan una alimentación que restrinja su ingesta. Y en cuanto a los hidratos de carbono, la cantidad de azúcares naturales es mínima.

Las castañas son uno de los frutos secos de menor contenido calórico (unas 200 Kcal. por cada 100 g.). Posee un 44% de hidratos de carbono y tan solo 2% de materia grasas. Pero si algo distingue a las castañas es que es el fruto seco con menos contenido calórico que se conoce. Y es que no hay que engañarse porque, a pesar de ser un fruto seco, su composición nutricional es similar a la de un cereal. Más del 50% de agua: Más de la mitad está compuesto por agua, por eso es uno de los frutos secos de menor contenido calórico.

Gráfico comparativo de calorías de frutos secos

Las castañas, como todos los frutos secos, contienen buenos niveles de grasas saludables y ácidos esenciales Omega 3 y 6, que cumplen una función cardioprotectora. Además, al ser un alimento de origen vegetal, no contiene colesterol. Diferentes estudios apuntan que las castañas tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. El alto contenido en minerales y vitaminas del grupo B que están presentes en las castañas, las convierten en un alimento con un efecto protector del sistema nervioso y que favorece su buen funcionamiento.

En cuanto al aporte de vitaminas y minerales, las castañas aportan vitamina E, vitaminas del grupo B y ácido fólico, y dentro de los minerales, calcio, magnesio, potasio, hierro, fósforo, sodio, yodo, selenio y zinc, que le otorgan numerosos beneficios para la salud, como por ejemplo propiedades antiinflamatorias y vasculares. Las castañas son una fuente de minerales esenciales como el magnesio y el potasio, que son importantes para la función muscular y cardiovascular. Las castañas tienen propiedades que también son benéficas para los huesos y los dientes, ya que poseen magnesio, lo que ayuda a prevenir la artrosis o la osteoporosis. El consumo de castañas beneficia también a nuestro sistema inmunológico por su alta carga de vitamina C. También contienen una cantidad significativa de vitamina C, que fortalece el sistema inmunológico, así como antioxidantes que combaten los radicales libres y protegen las células.

Como asegura la Dra. Clotilde Vázquez, jefe del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, las castañas destacan por la vitamina C y el ácido fólico que aportan. Por otro lado, contienen pocas proteínas, y pequeñas cantidades de hierro, de calcio, y de magnesio.

Precisamente gracias a su alto contenido en fibra se convierten en unos alimentos adecuados contra el estreñimiento. Son una excelente fuente de fibra, lo que favorece la digestión y ayuda a mantener un sistema gastrointestinal saludable. Las castañas, por su contenido, son muy indicadas para las personas asténicas, así como para los niños, los ancianos y los convalecientes. Regeneran los minerales del organismo, actúan como tónicos nerviosos y musculares y están indicadas en las personas que sufren de varices.

Consumo y Preparación

Aunque se pueden consumir castañas crudas, no es muy recomendable ya que pueden ser demasiado indigestas. Las castañas crudas pueden contener una sustancia llamada ácido oxálico, que puede ser tóxica en grandes cantidades. Las castañas cuando están crudas tienen un sabor un tanto amargo y una textura un poco áspera. Si bien su origen es difícil de reconstruir de manera lineal y fiel a la historia, las castañas fueron un ingrediente básico de la dieta de las poblaciones del sur de España, así como del sudeste asiático y de países de Norteamérica, durante siglos. Para evitar que suceda, debemos comerlas en menor cantidad y masticando bien, o de lo contrario comerlas asadas o hervidas. Si las piensas congelar, es mejor que las peles antes. Si optamos por asar estos frutos, hay que lavar, secar y hacer un corte en la corteza para evitar que estallen.

Las castañas pueden ser cocidas al horno, asadas en una sartén o hervidas en agua. Es importante hacer un corte en la piel antes de cocinarlas para evitar que exploten. Para asar las castañas en el microondas sólo necesitáis un recipiente apto para microondas, un poco de agua, y las castañas, naturalmente. El secreto consiste en hacer un corte longitudinal en cada una de las castañas antes de cocinarlas en el microondas para que no se hinchen y se estallen durante la cocción. Luego, se llevan al cocinarlas a potencia normal, cubiertas por agua, por unos 20 minutos aproximadamente, o durante 2 ó 3 minutos si vuestro electrodoméstico tiene una potencial lo suficientemente alta.

Métodos de Cocción:

  1. En el horno: Precalentado a 200º C, asar durante 10 minutos por cada lado.
  2. En una sartén: Utilizar una sartén castañera (con agujeros) si se hace en una cocina de fuego, con fuego fuerte y meneando de vez en cuando. En vitro o inducción se puede usar una sartén normal (que sea vieja porque se estropea), entre 15 y 25 minutos.
  3. En el microondas: Coloca un puñado en un recipiente para microondas y con tapa.

Cocidas o asadas, hay mil formas de preparar castañas. Las castañas se pueden tomar cocidas tras quitarles la cascara (se cuecen en agua y sal, sin la cáscara exterior) o asadas. En Galicia se ofrecen a los niños las castañas asadas o cocidas en leche insertadas en un hilo de cocina formando un collar. Además, podemos elaborar puré, flan, tarta o pudin de castañas casero para tomar el domingo de postre. Las castañas crudas pueden ser más versátiles en la cocina, ya que se pueden utilizar bastantes platos, desde ensaladas hasta pasteles. Como hemos mencionado que las castañas son ideales para ser utilizadas en recetas de postres. Puedes crear un delicioso puré de castañas para pasteles, tartas, mousses o incluso helados. También se pueden caramelizar y servir como topping para helados o incorporar en brownies y galletas para agregar un sabor único y una textura suave y cremosa. Unta el paté vegetal de castañas y pon sobre él unos granos de granada.

Cómo Hacer Puré de Castañas - Receta Fácil Para Acompañar Carne

Consideraciones Adicionales

A la hora de comprar castañas frescas lo más recomendable es elegir las que se vean más grandes, ya que seguramente serán de mejor calidad. Y si su color es bien pardo, sin manchas y cortes, mucho mejor. Las castañas pueden almacenarse en buen estado hasta 1 mes, si se las guarda en la nevera, y hasta 6 meses si se las congela conservando también su corteza.

Sí, algunas personas pueden ser alérgicas a las castañas y experimentar síntomas como hinchazón, picazón y dificultad para respirar. Aunque son conocidas también porque en las digestiones pueden llegar a resultar pesadas, si las masticamos bien y no las comemos en exceso, esta cuestión quedaría solventada. Eso sí, para aquellos personas que tengan un estómago delicado, recomendamos que sean consumidas en forma cocida o asada, antes que crudas. Previamente, lo idóneo es guardarlas en un lugar seco unos 10 días para que los taninos se reduzcan, y así no sean tan pesadas para nuestro sistema digestivo, sino que se convierten en más dulces.

En cuanto a si engordan, las castañas son relativamente bajas en calorías en comparación con otros frutos secos y son una opción más saludable cuando se consume con moderación. Sí, las castañas son una buena opción para incluir en una dieta para perder peso. Son ricas en fibra y proteínas, lo que puede ayudar a mantener la sensación de saciedad y reducir la ingesta de calorías. Hazte a la idea de que un cucurucho de unas 10 castañas equivale a apenas 200 calorías.

En resumen, las castañas son un tesoro otoñal que no solo deleita el paladar, sino que también ofrece beneficios para la salud y una versatilidad única en la cocina. Aprovecha esta temporada y disfrútalas en familia y con los amigos, ya sea en la tradicional castañada o en cualquier otro momento.

Imagen de un cucurucho de castañas asadas en un puesto callejero

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