Sardinas en Escabeche con Tomate a la Plancha: Una Delicia Mediterránea

Las sardinas, un manjar del mar, son apreciadas por su carne sabrosa y su riqueza en grasas saludables. Son uno de los alimentos indicados para bajar el colesterol y una opción perfecta para preparaciones a la parrilla o a la plancha. En este artículo, exploraremos dos formas deliciosas de disfrutar de este pescado: las sardinas en escabeche a la catalana con tomate y las sardinas a la plancha, destacando sus beneficios y consejos de preparación.

Sardinas frescas y limpias

Sardinas en Escabeche a la Catalana con Tomate

Las sardinas en escabeche a la catalana son una receta fácil, sabrosa y muy refrescante, ideal para servir como aperitivo o entrante. Esta versión catalana incluye tomate, aceite, vinagre y hierbas aromáticas que le dan un sabor muy especial y mediterráneo.

El origen del escabeche se remonta a la época romana, cuando se utilizaba como método de conservación, cocinando el pescado con vinagre y especias. La versión catalana combina el punto ácido del vinagre con el dulzor natural del tomate y las hierbas aromáticas, diferenciándose de otros escabeches más clásicos.

Sardinas en escabeche a la catalana con tomate

Receta Detallada de Sardinas en Escabeche a la Catalana

  1. Limpieza: Limpia bien las sardinas quitándoles las tripas y la cabeza. Utiliza sardinas frescas de tamaño mediano.
  2. Fritura: Enharina ligeramente las sardinas y fríelas en una sartén con abundante aceite caliente.
  3. Sofrito: En otra sartén, añade el aceite de oliva del escabeche y sofríe la cebolla cortada en juliana junto con los ajos laminados.
  4. Incorporación de ingredientes: Incorpora los tomates pelados y troceados (o el tomate triturado), el laurel y el tomillo.
  5. Reducción: Añade el vinagre y deja que reduzca un par de minutos.
  6. Montaje: Coloca las sardinas fritas en un recipiente de cristal o barro y vierte el escabeche caliente por encima.
  7. Reposo: Deja enfriar y guarda en la nevera un mínimo de 12 horas antes de consumir. Es crucial dejar reposar el escabeche al menos 12 horas para que coja sabor.

Las sardinas en escabeche bien conservadas en un recipiente hermético y cubiertas por el escabeche, pueden durar de 4 a 5 días perfectamente en la nevera. Son ideales para quienes disfrutan de los sabores intensos y bien equilibrados, fáciles de preparar y perfectas para hacer con antelación.

Sardinas en escabeche

Sardinas en Escabeche al Horno

También puedes preparar una receta de sardinas en escabeche al horno, que resulta rica tanto recién hecha como fría, siendo una buena opción para un aperitivo o entrante junto con una buena ensalada.

  1. Limpia las sardinas de cabeza, tripas y escamas y lávalas bien.
  2. Túmbalas sobre una fuente de horno y rocíalas con el resto de ingredientes (vinagre de Módena, laurel, tomillo).
  3. Hornea a 200°C durante 15 minutos, con precaución de que no se queme el laurel.

Para otra versión sin freír, se ponen las sardinas, sin cabeza y limpias, en el fondo de la olla. Se añaden todos los ingredientes (pimienta negra entera, pimentón dulce molido, cebolla, ajos, zanahoria, laurel, tomillo, anís estrellado, agua, vinagre, vino blanco) y se pone a hervir durante 30 minutos. Se deja enfriar y se mete en la nevera durante mínimo 24 horas; cuanto más tiempo pase, mejor.

Sardinas a la Plancha: Un Clásico Irresistible

Las sardinas a la plancha son un clásico del verano. En una sardina bien asada la carne se despega perfectamente de los entresijos y de la piel. Es una de las formas más sencillas y deliciosas de disfrutar de este pescado.

Sardinas a la plancha con limón

Preparación de Sardinas a la Plancha

  1. Lava las sardinas para arrastrar las escamas y quitarles algo del olor. A mí no me importa que las sardinas estén enteras y sin limpiar, con tripas; algunos dicen que además se conservan más jugosas que las limpias, al no estar abiertas, pero eso es cuestión de preferencia.
  2. Calienta una plancha, mejor que sea pesada de hierro, aunque las planchas eléctricas van muy bien, a fuego medio-alto.
  3. Cuando la plancha esté caliente, y sin engrasarla con nada pues las sardinas sueltan mucha grasa, acuesta las sardinicas sobre ella.
  4. Rocíalas con algo de zumo de limón.
  5. Cocina las sardinas por lo menos 7-8 minutos por cada lado, aunque si las sardinas son gorditas tendrá que ser algo más.
  6. Cuando estén doraditas, sácalas a una fuente, sálalas con sal en escamas y manténlas tapadas con un paño, hasta que estén todas hechas.
  7. Y a devorarlas de inmediato mientras estén calentitas.

Trucos para Reducir el Olor al Cocinar Sardinas

El olor del pescado de agua salada se debe a que contiene en el músculo una sustancia denominada óxido de trimetilamina (TMAO), que contribuye a equilibrar la presión osmótica del agua salada del mar. Añadir algún ácido, como zumo de limón o vinagre, al pez mientras se cocina contribuye a reducir el olor de estas sustancias, ya que la trimetilamina se combina con el ácido formando una sal orgánica menos detectable.

Aunque no hay una solución definitiva para eliminar por completo el olor al hacer sardinas a la plancha, existen varios trucos:

  • Remojar el pescado en leche 20 minutos; la caseína de la leche se combina con las sustancias malolientes y deja el pescado oliendo a rosas.
  • Poner sal gorda en la plancha y asar las sardinas encima. La sal al principio absorbe la grasa, pero luego humea.
  • Hervir al mismo tiempo algo que aromatice la casa, como cáscaras de limón o naranja, canela, clavos y jengibre.
  • Usar algún aceite aromatizante de los que se ponen con agua encima de una velita.

Consejos para Elegir y Conservar Sardinas

El verano es temporada de sardinas. Si se adquiere fresca, la consistencia de su carne debe ser firme al tacto, los ojos brillantes y que no estén hundidos, de un olor marino poco pronunciado y que la escama esté pegada al pescado. Puesto que se deterioran con facilidad, no conviene guardar las sardinas más de dos días.

Las sardinas se comercializan de diferentes maneras, aunque las más comunes son frescas o en conserva. Las pequeñas son idóneas para hacer revueltos o tortillas (como la tortilla de sardinas en tomate) una vez quitadas las espinas. Las más grandes, en cambio, quedan deliciosas a la brasa o a la plancha. Las sardinas en conserva se pueden comer en bocadillo, como ingrediente de ensaladas o tortillas.

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