Formas creativas y deliciosas de utilizar las cortezas de jamón

portalcenter.cl

Cuando se acerca el final de nuestro querido manjar, es probable que mires el hueso y la piel dura con la inercia de tirarlos a la basura. Sin embargo, en el mundo de la gastronomía, el aprovechamiento completo de los alimentos no solo es una práctica sostenible, sino también una manera de descubrir sabores y texturas sorprendentes. La corteza del jamón ibérico, lejos de ser un simple envoltorio o desecho, es un tesoro de sabor concentrado que conserva la esencia del curado y tiene el poder de transformar recetas sencillas en platos con auténtico carácter.

Existe un dicho popular que define perfectamente esta filosofía: "del cerdo hasta los andares". Y no es una frase hecha; es una realidad cultural. Cuando se descarta sin pensar, estamos perdiendo un potenciador de sabor natural que no tiene nada que envidiar a ninguna pastilla de caldo. Muchas veces se considera un desecho y termina en el cubo de la basura. Sin embargo, debes saber que existen varias formas de aprovechar esa corteza para sacarle el máximo partido.

Corteza de jamón ibérico

Distinción entre tocino y corteza

Es vital hacer una distinción técnica antes de encender los fogones. Por un lado, tenemos la grasa blanca y rosácea (tocino), que se funde al tacto; y por otro, la corteza exterior: dura, coriácea y de color ocre. La piel es la capa exterior que protege al jamón durante su curación; la corteza incluye esa piel y una franja de grasa endurecida por el tiempo y la sal. En ella se concentran aromas limpios, notas de frutos secos y un eco curado que, al entrar en contacto con calor y líquido, se libera de forma gradual.

Las cortezas de jamón son el aperitivo ideal y una estupenda forma de aprovechar la piel de este alimento. No son piezas para comer a mordisco, sino para extraer sabor: infusionan, perfuman y redondean. Por eso conviene entenderlas como un fondo de armario culinario, con reglas claras de limpieza, conservación y uso. Cuando se aplican bien, logras caldos más complejos, legumbres sedosas y guisos que parecen cocinados “más despacio” de lo que marca el reloj.

Preparación y conservación de las cortezas

Antes de usar la corteza del jamón en tus recetas, es importante limpiarla adecuadamente. Lo primero que debemos hacer es guardar las cortezas del jamón, limpiándolas en caso de que estén demasiado sucias.

Limpieza paso a paso:

  • Raspado y revisión: Elimina con un cuchillo fino las zonas demasiado secas o con mohos superficiales propios de la curación. Si lo prefieres, frota con un paño humedecido en agua tibia y un chorrito de vinagre, y seca enseguida.
  • Desalado opcional: Remoja en agua fría 30-60 minutos si vas a usar piezas generosas o cocciones largas.
Cortezas de jamón limpias y preparadas

Conservación:

Para tener un «fondo de armario» culinario, lo ideal es procesar toda la corteza de una vez: limpia bien las piezas quitando las partes amarillentas rancias, córtalas en tacos de tamaño «guiso» y guárdalas en bolsas herméticas o tápers en el congelador. En frío, la piel limpia aguanta tres o cuatro días en recipiente hermético. En congelación, durarán varios meses y estarán listos para usar cuando los necesites. La organización marca la diferencia. Porciona y congela en bolsas dobles o al vacío; etiquetar con fecha y peso te permite repetir resultados.

Cómo conservar el jamón en casa

Usos culinarios de las cortezas de jamón

La corteza del jamón ibérico es un ingrediente versátil con un sabor intenso y una textura crujiente que puede enriquecer tus platos de diversas maneras.

1. Fondos y caldos con profundidad

El caldo de jamón es una base excelente para muchas sopas y guisos. Un trozo de corteza de una buena pieza, debidamente limpio, puede cambiar radicalmente la personalidad de unas lentejas, cocido o simplemente un caldo de jamón. La grasa en la corteza se disolverá lentamente, enriqueciendo el caldo con un sabor profundo y delicioso.

Preparación del caldo de jamón:

  1. En una olla grande, calienta un poco de aceite de oliva y sofríe la cebolla, las zanahorias, el puerro y los ajos hasta que estén dorados.
  2. Añade la corteza del jamón y el agua.
  3. Lleva a ebullición y luego reduce el fuego. Deja cocinar a fuego lento durante unas 2 horas.
  4. Cuela el caldo y ajusta la sal al gusto.

Para una referencia práctica: por cada litro de líquido, 100-200 g de corteza dan un fondo versátil; si buscas una base más intensa para salsas cortas, sube a 250 g y controla la sal con catas. Evita la ebulición fuerte para que la grasa no enturbie el resultado; en 90-120 minutos obtendrás un fondo claro, fragante y muy útil. Con él, una crema de calabaza gana hondura sin nata; un arroz con setas se vuelve más serio y una salsa rápida se monta en la sartén con una nuez de mantequilla y un cucharón de este caldo reducido. Si lo concentras a la mitad, tendrás un concentrado ideal para glasear verduras o dar brillo a un pescado a la plancha.

2. Legumbres con sedosidad y sabor

Lentejas, alubias y garbanzos agradecen el toque de la corteza. Si estás preparando platos como lentejas o garbanzos, añadir la corteza de jamón durante la cocción aportará una textura única y un sabor intenso.

Receta de garbanzos con corteza de jamón:

  1. En una olla grande, sofríe la cebolla, las zanahorias y los ajos picados en un poco de aceite de oliva.
  2. Añade los garbanzos remojados, la corteza de jamón, la hoja de laurel y una cucharadita de pimentón dulce.
  3. Cubre con agua y lleva a ebullición.

En lentejas pardinas, pon un trozo tras el sofrito y retíralo al final: el caldo queda más redondo. Las alubias blancas, cocidas con cebolla y corteza a fuego manso, terminan con un caldo nacarado y sabroso. En cocidos con garbanzo, la piel actúa como puente entre verduras y carnes, uniendo todo con una misma línea gustativa. No conviene excederse si ya hay huesos o chacinas potentes: una porción pequeña basta. Ajusta la sal al final.

3. Guisos y salsas: umami que abraza

En estofados de ternera o cerdo, incorporar una tira de corteza al desglasar añade profundidad sin robar protagonismo. En platos de cuchara -patatas guisadas, pisto oscuro, menestras- la piel deja un eco curado que hace que todo parezca más integrado. Para las salsas, infusiona la corteza en un caldo ligero, cuela y usa ese líquido para montar una velouté fina o una reducción con vino blanco. El resultado no es “jamonero” en exceso: es orden y limpieza de sabores, un fondo salino que sostiene.

4. Snacks crujientes y aperitivos gourmet

Convertir esos recortes en un snack es una alternativa fantástica a los clásicos embutidos para servir antes de una comida. Las cortezas de jamón son el aperitivo ideal y una estupenda forma de aprovechar la piel de este alimento.

Cortezas fritas:

  1. Pon en una sartén aceite de oliva en una cantidad abundante y déjalo que caliente bien.
  2. Cuando el aceite se encuentre lo suficientemente caliente habrá llegado el momento de echar las cortezas de jamón.
  3. Después de unos 10 minutos las cortezas estarán listas y podrás comértelas.

Chips de corteza de jamón al horno:

  1. Precalienta el horno a 180°C.
  2. Coloca las piezas de corteza de jamón en una bandeja para hornear y rocía con un poco de aceite de oliva.
  3. Hornea durante unos 15-20 minutos, o hasta que la corteza esté crujiente y dorada.
  4. Deja enfriar antes de servir. Puedes sazonarlas con especias antes de hornearlas para un toque extra de sabor.
Snack crujiente de corteza de jamón

5. Grasas aromatizadas y sazonadores gourmet

Si tienes trozos que mezclan corteza y tocino, tienes la base para crear una grasa culinaria de primer nivel. Puedes fundir estos recortes a fuego muy lento en una sartén. La grasa se irá derritiendo (renderizando) y los trozos sólidos se quedarán como pequeños torreznos.

  • Aceite infusionado: Calienta suavemente aceite con un trozo de corteza, apaga antes de humear y deja reposar. Ese aceite transforma una ensalada de tomate, unas judías verdes o unas setas salteadas.
  • Mantequilla compuesta: Reduce una pequeña infusión de corteza con vino blanco, cuela y bate con mantequilla a temperatura ambiente.
  • Sazonador en polvo: Tritura las cortezas secas en un procesador de alimentos hasta obtener un polvo fino. Mezcla el polvo de corteza con sal marina fina y guarda en un recipiente hermético. Puedes usarla para confitar unos boletus o setas de temporada, saltear unas judías verdes o unas alcachofas e incluso sustituir la mantequilla en ciertas masas de empanada.
  • Picatostes: Corta las cortezas secas en trozos pequeños y úsalos como picatostes para ensaladas, cremas o sopas.

6. Otros usos innovadores

  • Arroces: Próxima vez que prepares arroz, intenta añadir un trozo de corteza de jamón al sofrito.
  • Asados: Si tienes la oportunidad de preparar un asado, no dudes en añadir la corteza de jamón a la bandeja de horneado.
  • Tortilla de cortezas: Desmenuza las cortezas secas y mézclalas con huevo batido y especias al gusto. Fríe en aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes.
  • Contraste dulce y salado: Unta las cortezas fritas o los chips con miel y espolvorea con frutos secos picados. ¡Un contraste dulce y salado irresistible!

La sal, bajo control

El temor más frecuente es pasarse de sal. Se resuelve con tres gestos: un remojo previo que modera, una porción prudente que manda y una cata final que decide. Empieza con menos, cocina a fuego suave y prueba antes de servir. Si te quedas corto, siempre puedes prolongar unos minutos la infusión o añadir un chorrito de caldo de corteza concentrado. Cocinar con piel es como afinar un instrumento: oído, paciencia y respeto por el tiempo.

tags: #que #hacer #con #las #cortezas #del