Vicia Faba: Un Legado Ancestral y un Futuro Prometedor

Las habas, cuyo nombre científico es Vicia faba L., pertenecen a la Familia Leguminosae, subfamilia Papilionoidea. Se sabe que Vicia faba L. es cultivada desde el Neolítico, en la cuenca del Mediterráneo.

Para los egipcios, las semillas de haba escondían el alma de los difuntos, tradición que se perpetuó con los romanos, quienes las consideraban un alimento funerario; a la fecha, los italianos consumen un dulce elaborado especialmente con habas para el Día de Muertos. En Europa, llegó a hornearse pan con harina de esta leguminosa cuando el trigo escaseaba.

A través de los años, este cultivo que ha viajado por los diferentes continentes, ha adquirido importancia mundial por la diversidad de aprovechamientos que tiene. No solo es apreciado por la fuente de dividendos que representa, también juega un papel relevante en la cultura rural de América Latina.

De acuerdo con la FAO, las migraciones del medio rural a las ciudades están propiciando, entre otros fenómenos, la pérdida de conocimiento sobre la cultura agrícola de pueblos indígenas, lo cual afecta a cultivos tradicionales, ya sean nativos o introducidos, como en este caso del haba, que por cientos e incluso miles de años han constituido la base de la alimentación de grupos socialmente vulnerables, afectando la soberanía alimentaria, principalmente de países en vías de desarrollo.

El cultivo de haba no es ajeno a este fenómeno en América Latina, donde la superficie de siembra ha ido disminuyendo. Lo anterior nos plantea una interesante alternativa en cuanto al proceso para la obtención de alimentos de una población en constante crecimiento; no es necesariamente a través de la introducción de nuevas tecnologías agrícolas; en algunos casos será necesario, pero en otros basta con preservar lo que ya se tiene.

Aun cuando la producción de algunos cultivos es básicamente para autoconsumo, no se debe descuidar la importancia de hacerlos rentables. En nuestro país, un grupo de investigadores del Colegio de Postgraduados, Díaz et.al., realizaron una investigación sobre el conocimiento campesino en la selección de variedades de haba, ya que es a través de los caracteres elegidos que se va orientando el mejoramiento genético.

El conocimiento adquirido se ha ido transmitiendo de generación en generación, enriqueciéndose con la experiencia personal y las demandas de cada época. Ha sido a través de las prácticas realizadas por los campesinos que se ha preservado el material genético, lo que ha significado un valioso acervo de conocimiento sobre las características que resultan idóneas al momento de seleccionar las semillas. Lo anterior concuerda con lo expresado por Toledo (1991) en lo referente a la memoria como el recurso campesino más importante, que se expresa como una síntesis histórica de conocimiento local.

El aprovechamiento que le dan los campesinos a este cultivo hace de gran interés retomar los conocimientos que han adquirido al respecto.

Además de ser usadas como alimento humano, forraje y abono verdes, esta planta, como todas las leguminosas, desempeña un papel importante en la fijación de nitrógeno.

Fijación de nitrógeno por leguminosas

El valor del nivel proteico y energético de esta leguminosa la colocan en un lugar de importancia a nivel mundial en las comunidades rurales de climas templados a fríos, ya que es una valiosa fuente de proteína en lugares donde no se consume carne.

En el caso de América del Sur, Perú destaca por la superficie que le destina a este cultivo. Su demanda no se limita a las zonas rurales; este producto en seco forma parte de la cultura culinaria europea, lo que le confiere un potencial nicho de mercado de exportación a los países productores.

En nuestro país, el principal estado productor de haba para grano es Puebla, por lo que es en este estado donde se centran las principales investigaciones sobre variedades existentes. El segundo lugar en cuanto a superficie cultivada lo tiene Veracruz, seguido por Tlaxcala. El Estado de México destaca en la producción de haba verde, seguido por Puebla y Tlaxcala.

Diversidad de Usos y Beneficios Nutricionales

Esta leguminosa presenta una gran diversidad de usos, debido al aprovechamiento que se le puede dar a toda la planta. Puede ser consumida en fresco, seca, tostada, sola o con chile. En ocasiones se aprovecha no solo los granos, también las vainas.

Las habas se someten a procesos agroindustriales para deshidratarlas, congelarlas o procesarlas en harina, crema o pinole. En algunos países orientales se usan en la preparación de postres; en Japón, la harina de haba se mezcla con chocolate.

En medicina tradicional también se reconocen las propiedades y beneficios que aporta; no solo su consumo: la harina es aplicada en casos de quemaduras producidas por agua hirviendo y se recomienda en forma de cataplasmas para problemas de hernias. Infusiones hechas de flores de haba tienen propiedades diuréticas, depurativas y antirreumáticas.

Al margen de lo anterior, son innegables sus propiedades nutricionales. Por cada 100 gramos de habas tiernas encontramos un 7% de proteína, 11.3% de hidratos, 26 mg de calcio, 98 mg de fósforo, vitaminas C, A, P, E y K. En el caso de las habas secas, el contenido nutricional es superior: tienen 300 calorías contra 74 de las habas tiernas, lo mismo se ve reflejado en el contenido de proteínas (23%), con un 55% de hidratos, 90 mg de calcio y 380 mg de fósforo. La excepción es la presencia de vitamina C, siendo inferior en las habas secas (5 mg) en comparación de las habas tiernas (25 mg).

Comparativa Nutricional: Habas Tiernas vs. Secas (por 100g)
Nutriente Habas Tiernas Habas Secas
Calorías 74 kcal 300 kcal
Proteína 7% 23%
Hidratos de Carbono 11.3% 55%
Calcio 26 mg 90 mg
Fósforo 98 mg 380 mg
Vitamina C 25 mg 5 mg

Existe un porcentaje de la población que tiene restringido el consumo de esta leguminosa, ya que padecen de favismo, siendo alérgicos incluso al polen de las flores de esta especie.

Condiciones de Cultivo y Plagas

Se considera que se desarrolla bien con temperaturas uniformes en climas templados cálidos, por lo que en lugares con altas temperaturas su siembra se realiza durante la primavera. El suministro de agua es importante para su cultivo, especialmente durante las etapas fenológicas que van de floración a llenado de vainas.

Es una planta poco exigente en relación a las condiciones del suelo, siendo los más convenientes los arcillosos silicios o calizos, profundos y bien drenados. En los Valles de la Mesa Central, el haba se cultiva entre los 1800 y 3000 msnm, desarrollándose bien aun con la presencia de heladas, esto último gracias a la selección de semilla realizada por generaciones de campesinos.

Ciclo de cultivo de la haba

Entre las principales malezas que afectan a este cultivo se encuentra el Jopo (Orobanche crenata Forssk), esta fanerógama parásita, es de un metro de altura, su coloración es amarillo rojiza o violácea. Sus inflorescencias terminales pueden ser de hasta 150 flores. El daño lo causa al fijar sus haustorios en las raíces de las habas, robando los nutrientes, ocasionando abortos de flores y frutos raquíticos, llegando a secar a las plantas. Su control, además del químico, se basa en rotación de cultivos, empleo de genotipos resistentes, así como de la eliminación de la maleza antes de su fructificación.

El pulgón negro de las habas, Aphis fabae Scop, es una de las principales plagas que afectan la producción de esta leguminosa. De jóvenes son color verde y se van oscureciendo hasta ser negro mate de adultos, tienen una longitud entre 1.5 y 1.3 mm, presentando antenas cortas. Sus daños pueden ser directos o indirectos. Sus picaduras afectan de forma directa a la planta, provocando abarquillamiento de las hojas. Afecta indirectamente al desarrollo del cultivo al segregar una mielecilla. Las condiciones óptimas para su desarrollo se dan a temperaturas de 26º C con 60% de humedad relativa. Para su control, se recomienda el uso de trampas cromáticas amarillas, retirar malezas y restos del último cultivo, así como tratamientos tempranos para limitar el crecimiento de las poblaciones.

Otra plaga es el escarabajo Sitona (Sitona lineatus L.), se identifica su presencia por la forma tan particular que deja al alimentarse de los bordes de las hojas. En este caso, el daño no solo es causado por los adultos, las larvas dañan los nódulos de Rhizobium, impactando la productividad al reducir la fijación de nitrógeno.

El Trips del guisante (Kakotrips robustus Uzell), provoca daños en las vainas, deformándolas; los lugares donde pica se tornan plateados. La hembra adulta mide 1.8 mm, es de coloración negra. Se refugia en hojas jóvenes. Con una a lo máximo dos generaciones anuales, deposita los huevos en los estigmas de las flores. La incubación se da entre 7 y 10 días. Las larvas pasan al suelo donde hibernan hasta la primavera, que es cuando atacan a los cultivos.

El Mildiu (Peronospora viciae (Berk.) Gaumann), se caracteriza por manchas marginales en las hojas, causando daños en la producción al secarse estas. Se recomienda un control preventivo. Los fungicidas se deben aplicar a las primeras manifestaciones de la enfermedad. Este hongo prolifera con la humedad, por lo que en época de lluvias se debe reforzar su control.

La Roya (Uromyces fabae (Pers.) De Bary) afecta básicamente hojas y tallos, manifestándose con manchas pulverulentas de esporas de aspecto herrumbroso. Estas lesiones locales se producen por el rompimiento de la epidermis. Se controla con fungicidas.

Uno de los problemas a los que se enfrentan los productores de haba es a la existencia de pocas variedades mejoradas resistentes a enfermedades. En América del Sur se han desarrollado variedades mejoradas como cultivos de verano para las zonas altas; en los valles templados, el mejoramiento genético va orientado a ser introducidas como cultivos invernales y en verano como variedades precoces.

La rotación de cultivos con papa, cebada, frijol y haba ha demostrado ser efectiva para disminuir problemas fitosanitarios. La combinación de estos cultivos también resulta efectiva para mejorar la calidad de los suelos. Dado lo anterior, además de aumentar la productividad, resulta muy conveniente para practicar una agricultura sustentable.

La poca investigación en el área de mejoramiento genético repercute en baja productividad, ya que la mayor parte de campos cultivados son con variedades criollas. Otro punto que, a decir de los investigadores, limita a este cultivo es el hecho de que el descascarillado se realiza en forma manual, por lo que es muy lento.

Vicia Faba y la Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson (EP) es el trastorno más frecuente dentro de la categoría de desórdenes del movimiento, así como la segunda enfermedad neurodegenerativa más prevalente en la población, tan solo superada por la enfermedad de Alzheimer. Se estima que 6.3 millones de personas la padecen en el mundo. Su incidencia y prevalencia aumentan con la edad, afectando al 1-2% de los mayores de 60 años (edad media de comienzo de la patología) y se eleva al 4% en los mayores de 80 años.

Principalmente, la EP aparece como consecuencia de una lenta y progresiva degeneración de neuronas dopaminérgicas en el área ventral de la pars compacta de la substancia negra. Ello supone una reducción de señales nerviosas en el circuito córtico-estriato-talámico con los consiguientes síntomas motores característicos de esta enfermedad. Las manifestaciones clínicas comienzan cuando aproximadamente tres cuartas partes de las neuronas dopaminérgicas mueren en esta región. Asimismo, suele producirse una pérdida neuronal en otros núcleos subcorticales (Núcleo Basal de Meynert, Locus Coeruleus, Núcleo de Rafe), y formaciones de cuerpos de Lewy en las neuronas dopaminérgicas residuales.

La causa final de estas alteraciones neuropatológicas es desconocida, aunque actualmente la hipótesis que acumula mayor evidencia es la que sugiere una interacción de factores ambientales y genéticos. Tanto las formas de inicio temprano como el parkinsonismo juvenil son generalmente hereditarias y se deben a mutaciones genéticas.

Aunque la enfermedad de Parkinson es un síndrome complejo con afectación de multitud de áreas, es la sintomatología motora la que se considera prototípica de esta enfermedad. El diagnóstico clínico sitúa como cardinales las siguientes manifestaciones: temblor de reposo, rigidez, inestabilidad postural y bradicinesia y acinesia. Para hacer un diagnóstico de parkinsonismo, al menos dos de los síntomas cardinales deben estar presentes y, además, uno de ellos debe ser el temblor o la rigidez. Estas manifestaciones suelen tener un comienzo unilateral, un curso progresivo y asimétrico en el que la mayor afectación coincide por el lado de inicio de los síntomas y suelen verse exacerbadas por situaciones de estrés y ansiedad.

Estudios previos con Vicia faba en enfermedad de Parkinson divulgan la presencia de L-DOPA en el haba de esta leguminosa.

Estructura química de la L-DOPA

Mientras que los trabajos realizados y divulgados con anterioridad se centran en el estudio químico del haba de Vicia faba, los inventores de la presente invención han desarrollado un procedimiento a partir de la vaina, cuyas propiedades no habían sido estudiadas hasta la fecha. Este procedimiento conduce a un bioproducto que presenta las propiedades mejoradas descritas más arriba y que, además, presenta la característica ventajosa de que comprende al menos 20 mg/g de L-DOPA, en comparación con los 5 mg/g que se habían obtenido hasta la fecha mediante otros procedimientos que parten del haba.

Se demuestra por primera vez el alto contenido en L-DOPA de la vaina de Vicia faba antes de la fase madurativa, así como sus propiedades biomédicas en modelos animales y en pacientes con enfermedad de Parkinson. Como ya se ha comentado, los estudios previos con Vicia faba en enfermedad de Parkinson se refieren a las propiedades del haba, pero no contemplan las propiedades de la vaina. Además, dichos estudios previos generalmente se realizan con el haba cocinada, con lo cual se alteran las propiedades del producto.

Como muestran los ejemplos de la presente invención, E-PodoFavalin-15999 es un poderoso inductor de la síntesis de dopamina debido al alto contenido que el producto tiene en L-DOPA (al menos 20 mg/g), a diferencia del haba, cuyo contenido en L-DOPA está alrededor de 5 mg/g. Por otro lado, el efecto neurotrófico, antioxidante y antiinflamatorio de E-PodoFavalin-15999 es atribuible a otros metabolitos primarios y secundarios presentes en este extracto, como carbohidratos, aminoácidos, ácidos orgánicos, alcaloides, terpenoides, jasmonatos y polifenoles.

La vaina de Vicia faba tiene además un alto contenido en flavonoides y actividad antioxidante. Otros componentes de E-PodoFavalin-15999 con propiedades biomedicinales podrían ser el ácido abscísico o las betalaínas, pigmentos hidrosolubles cuyo principal componente estructural, el ácido betalámico, se forma a partir del aminoácido 4,5-dihidroxifenilalanina por acción del enzima 4,5-DOPA-extradiol-dioxigenasa.

La vicina [2,6-diamino-4,5-dihidroxipirimidine-5-(p-D-glucopiranósido)] y la convicina [2,4,5-trihidroxi-6-aminopiridina-5-(p-D-glucopiranósido)] son compuestos fenólicos de taninos condensados que están presentes en Vicia faba, comportándose como compuestos antinutricionales, agentes responsables del fabismo, una enfermedad genética que causa anemia hemolítica en varones deficientes en glucosa-6-fosfato-dehisdrogenasa (EC.1.1.49, G6PD) eritrocitaria. E-PodoFavalin-15999 contiene niveles residuales de vicina y convicina, por debajo de 1-2 mg/g.

Parkinson: qué es, causas, síntomas y tratamiento

La presente invención proporciona un bioproducto o extracto bioactivo obtenido a partir de la vaina de Vicia faba, denominado por los inventores E-PodoFavalin-15999 o Atremorine, que presenta actividad pro-dopaminérgica, antiinflamatoria, antioxidante y neuroprotectora, mejorando así la supervivencia de neuronas dopaminérgicas. Este bioproducto se obtiene mediante un proceso biotecnológico no desnaturalizante de la vaina de diferentes especies de Vicia faba, y como muestran los ejemplos de la presente invención presenta las siguientes propiedades: (i) actividad neurotrófica cerebral sobre diferentes perfiles neuronales; (ii) actividad neuroprotectora selectiva sobre neuronas dopaminérgicas; (iii) actividad antioxidante neuronal; (iv) actividad anti-degenerativa neuronal; (v) actividad anti-degenerativa y regeneradora en modelos animales de enfermedad de Parkinson; (vi) mejoría psicomotriz (locomoción, coordinación de movimientos, agilidad motora) en modelos animales de enfermedad de Parkinson; (vii) incremento de la síntesis de dopamina (actividad pro-dopaminérgica) en más del 98% de los pacientes con enfermedad de Parkinson o con síndromes parkinsonianos de diferente naturaleza (tóxica, traumática, degenerativa, isquémica); (viii) regulación hormonal (hipotálamo-hipofisaria) dependiente de la neuromodulación dopaminérgica; (ix) regulación específica de noradrenalina, prolactina, hormona de crecimiento y cortisol, y (x) efectos terapéuticos personalizados en función del perfil farmacogenético de los pacientes.

Estas propiedades se demuestran en la presente invención mediante 3 tipos de estudios: (a) estudios in vitro, (b) estudios in vivo (modelos animales), y (c) estudios clínicos en pacientes con enfermedad de Parkinson y con diversos síndromes parkinsonianos. Además, es destacable que dicho bioproducto no ha presentado efectos adversos en los pacientes durante el desarrollo de los ensayos in vivo.

Infografía sobre los beneficios de la Vicia Faba

El cultivo al que se refiere la etapa (a) del procedimiento de la presente invención se siembra, preferiblemente, en primavera-verano y la recolección del fruto se realiza, más preferiblemente, en diciembre-enero. Se entiende por “fase de crecimiento” cualquier estadio del cultivo previo a la entrada en la fase madurativa. Los expertos en la materia reconocerán dichas fases de desarrollo del cultivo. Preferiblemente, la recolección se produce cuando las vainas estén todavía verdes y antes de que la piel de las semillas empiece a volverse áspera. En una realización más preferida del procedimiento de la invención, en la etapa (a) el fruto se recolecta de 2 a 3 semanas antes de que el cultivo entre en la fase madurativa.

Las habas (Vicia faba) son uno de los cultivos que mejor se desarrolla en el huerto a lo largo de la primavera. Pero en cada zona se dan unas condiciones peculiares que hacen que la cosecha no sea al mismo tiempo en todas partes. Para alcanzar el primero tiene lugar la siembra en la sementera. El segundo momento se alcanza tras sembrar las habas a finales de febrero, crecen a lo largo de la primavera y al terminar la misma están las habas en su mejor momento.

Las habas tiernas son un alimento muy saludable. Su riqueza en proteínas y minerales ayudan a fortalecer el organismo. De hecho, es bueno consumir habas en la dieta. En mi zona, el cultivo de las habas en invierno tiene sus propias necesidades. Hay que adaptar su siembra para que cuando llega el invierno, este las encuentre ya germinadas, pero sin iniciar todavía el crecimiento. En un año con un otoño tan moderado y húmedo, era difícil prever cuál podría ser el mejor momento para sembrar, pero pese a todo acerté con ese momento. Aquí lo que mejor resulta es sembrar de tal manera que las plantas no crezcan antes de tiempo, y se conserven fuertes, sin las quemaduras que puede producir el hielo en los tejidos tiernos.

En ese entorno, al llegar el frío, las plantas se mantendrán casi sin cambios, esperando las temperaturas de la primavera que favorezcan el crecimiento. Este es un momento en el que, al estar perfectamente adaptadas a las temperaturas de esa etapa, están libres ya del riesgo de sufrir por el hielo.

El momento de la cosecha parece estar cerca, algunas de las vainas ya van gorditas. Lo que sí hicimos, dado como venía el año, fue el colocar las cañas de maíz entre las dos hileras de plantas. Otros años, en el mes de marzo o abril, solemos abrir el suco y eliminar hierbas. Hasta el mes de abril las dos hileras de habas estaban claramente separadas entre sí. Se veía el suelo entre ellas. A lo largo del mes de mayo su separación se ha ido reduciendo y en estos momentos las habas son una pequeña barrera que les está viniendo muy bien a los guisantes que finalmente terminamos sembrando donde estaba planeado. Ellos quedan protegidos y parecen ir en buena compañía.

Normalmente las habas (Vicia faba) se ponen en flor un poco más tarde de lo que lo han hecho este año. De ese modo, inicios de mayo solía coincidir con su floración. Colocadas en la sementera junto a los ajos, entre estos y los guisantes, han ido superando el invierno y aprovechando las circunstancias se han puesto a florecer. No han crecido hasta ahora demasiado. Las lluvias de la semana pasada y las de esta serán bienvenidas para ellas. La razón está en que las habas necesitaban más humedad para crecer, que ahora podrán tener. Para favorecer el retener un poco la humedad en la tierra, parte de la hierba que hemos ido segando se ha ido colocando junto a las plantas, en el suelo.

En este periodo del año los productos del huerto están en cierto declive, en todo lo que se refiere a su recolección. Es época de siembras, más que de cosecha. Progresivamente se van agotando los cultivos del invierno: zanahorias, remolachas, repollos, rábanos y nabos, puerros, …. la mayor parte de ellos o por que se han ido consumiendo o porque se comienzan a preparar para florecer. En este contexto surgen las flores de las habas que se presentan como una promesa de primicias. En poco tiempo, si se mantienen las temperaturas, podremos recogerlas. Las podremos consumir, sea como vainas tiernas o sea como habitas. Las habas son un cultivo bienvenido en esta época. Ellas, con su aporte de proteínas y sus numerosos nutrientes minerales, suponen una remineralización del organismo que ayuda a superar la astenia primaveral y fortalecer el mismo.

La cosecha de habas se ha ido sucediendo a lo largo de estas últimas tres semanas. Primero siendo muy pequeñas, tiernas y consumiendo sus vainas. Aquí en la meseta las habas se recolectan tarde, pero su cosecha es igual de bien recibida que en otras partes, aunque dependiendo del calor puede durar más o menos semanas.

Este no es año de habas extraordinarias, por lo menos no le es en mi huerto. Pese a todo, las habas están ahora poniéndose fuertes y desarrollando la primera tanda de flores. Hay así en este momento dos zonas con ellas, la primera una doble hilera de unos ocho metros de largo, y por otro lado otra hilera de unos seis metros. Esta primavera no he sembrado ninguna otra pues creo que con estas serán suficientes, pues también están los guisantes y los tirabeques.

A lo largo de esta semana decimosexta del año, la primavera sigue siendo inhóspita y desagradable. Al mismo tiempo que las plantas sometidas a la acción del viento han visto zurradas sus flores y lastimados pétalos por la acción del mismo. Estas son las plantas fotografiadas a lo largo de la semana, no son todas, aunque eso habíamos pretendido.

Este ha sido un mal año para mis habas (Vicia faba), tardaron mucho en nacer, habiendo sido sembradas a comienzos de noviembre, luego les ha costado mucho salir adelante, y solo lo han conseguido unas pocas, el resto desaparecieron. Menos mal que hay más de un huerto y lo que fue mal en mis habas ha sido lo contrario en las de mi madre.

El tamaño del grano interior es diferente, siendo bastante más grande el haba de las tradicionales frente a las superaguadulce. En ambos casos son sabrosas y agradables al paladar, con buen volumen de producción.

Y con las habas en flor me ha pillado la ola de frío que estos días pasados ha recorrido el huerto, así como media España. Es curioso cómo las habas se mantienen pegadas al suelo durante todo el invierno, pero en cuanto comienza a hacer algo de calor se disparan a crecer con rapidez. Estas habas de momento siguen de cerca a las otras, aunque creo que van a ser menos resistentes a la dureza del entorno ya que parecen haberse resentido más del invierno, pese a que están en una posición no muy diferente de las demás. Espero con expectativa para ver si las lluvias de la próxima semana nos dejan algo más de agua, esperemos que sean lluvia, pues por lo visto el granizo ha caído en algunas zonas y no sería de agradecer.

Por lo general, las habas contienen fitohemaglutinina, una lectina que se encuentra de forma natural en plantas, animales y seres humanos. La mayoría de las concentraciones relativamente bajas de toxinas que se encuentran en V. faba son inofensivas.

Las personas afectadas de favismo deben evitar las habas, ya que contienen el glucósido alcaloide vicina que puede iniciar una crisis hemolítica. En la década de 1980 se identificó una mutación germinal de la alubia faba de bajo contenido en vicina-convicina y el rasgo se ha introducido en varios cultivares modernos. Las habas con bajo contenido en vicina-convicina son seguras para el consumo por parte de personas con deficiencia de G6PD.

Las semillas inmaduras se consumen como legumbre o secas como menestra. En algunas preparaciones suelen prepararse estofadas: un ejemplo son los michirones. Son ricas en carbohidratos y proteínas. A medida que maduran, endurecen y ganan en almidón, por lo que se deben recolectar antes de su maduración.

Las habas cocidas al vapor (conocidas como habitas) con queso y maíz cocido son comunes en las regiones de clima frío de Ecuador, especialmente en torno a la cordillera de los Andes y los alrededores de Ambato. También se consumen fritas con sal.

Las habas son un cultivo muy extendido en España. Los usos culinarios varían según las regiones, pero pueden utilizarse como legumbre principal en un guiso (habas estofadas, michirones, fabada), como complemento de otros platos (menestra, paella) o una vez cocidas en ensaladas. En Roma, las habas son populares cocidas con cerdo o con alcachofas, como guarnición junto con cordero o cabrito, o crudas con Pecorino romano. Son el ingrediente principal del kusksu maltés, una sopa de verduras que contiene principalmente habas y granos de pasta. También se utilizan en un aperitivo llamado bigilla, donde se sirven en puré mezcladas con aceite de oliva, zumo de limón, ajo, perejil y menta.

En México, las habas se suelen comer en una sopa llamada "sopa de habas". También se comen fritas, saladas y secas, como tentempié, solas o combinadas con otras habas secas saladas y frutos secos.

Las habas se consumen frescas o secas, tostadas, hervidas, asadas, guisadas o en sopa.

Las habas (en portugués: favas) se cultivan ampliamente en Portugal y son muy populares en todo el país. El plato más popular cocinado con favas es la "favada", un guiso con cebolla y carne de cerdo; dependiendo de la región del país, la carne de cerdo puede ser chorizo, tocino, lacón, costillas o una mezcla de varios de estos ingredientes. En el Alentejo se añade mucho cilantro al final.

Probablemente una de las plantas más antiguamente cultivadas de la humanidad, ya 5000 años antes de Cristo ya se cultivaba esta legumbre de alto contenido proteico. En Italia las habas pequeñas preparadas con salami o jamón y aceite de oliva es un popular "antipasto". En Catalunya existe algo similar, las "faves a la Catalana" con jamón (también con butifarra negra), cebolla y menta, y posiblemente en muchos países mediterráneos hay platos muy parecidos.

Las plantas pueden ser sembradas en España en Octubre (dependiendo también de la zona) para obtener una cosecha temprana en marzo o abril. Son también un abono natural (sus raíces desprenden nitrógeno), por lo cual una vez cosechadas, otras plantas pueden aprovechar la riqueza que dejan en el sustrato.

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