La repostería estadounidense está repleta de postres que, gracias a su presencia en series y películas, se han vuelto un imprescindible en vitrinas de cafeterías y pastelerías de todo el mundo. La gastronomía estadounidense brilla especialmente en el campo de la repostería. Muchos postres típicos de su cocina no son sino evoluciones de recetas de otros países, que llegaron al país de la mano de inmigrantes europeos. Al adaptar estas elaboraciones a sus ingredientes locales, tomaron las recetas tradicionales y les dieron su propio toque.
La fama de los postres americanos no se debe solo a sus golosos sabores, sino también al hecho de que su aparición en multitud de películas y series los convierte en delicias a las que todo el mundo sueña con hincarles el diente. De este modo, no hay pastelería o cafetería en el mundo que no cuente en su vitrina con alguno de los dulces más típicos del país. No obstante, no es necesario visitar uno de estos locales para llevarse a la boca una tentación proveniente del otro lado del charco. Basta con echar mano de las recetas de postres americanos para replicarlas en casa y convertirte en el mejor anfitrión.

Clásicos Indispensables de la Repostería Americana
Si de postres típicos estadounidenses hablamos, es inevitable que nos venga a la cabeza el brownie de chocolate, un bizcocho denso y húmedo que hace un tándem perfecto con el helado de vainilla. El brownie es un postre de chocolate de origen estadounidense que es como un bizcocho con una miga densa y húmeda. Con nuestra receta, conseguirás un brownie clásico de 10.
En un listado de postres americanos famosos, la cheesecake estaría en el top 3. ¿Cómo no iba a estarlo, con esa cremosidad de escándalo, su crujiente base de galleta y su sabrosa capa de mermelada? ¡Lánzate a hacerla siguiendo nuestro paso a paso!
Los cinnamon rolls son unos bollos esponjosos rellenos de mantequilla y canela. Te enseñamos a prepararlos en su versión más popular, la estadounidense, evolución de la receta original sueca donde los bollos llevan cardamomo, son más pequeños y no tienen frosting.

Tartas Emblemáticas
La lemon pie es una irresistible tarta de limón, con una base cubierta con una deliciosa crema de limón coronada con merengue levemente tostado. En su receta te enseñamos a hacerla con masa quebrada, contándote también cómo hacerla con base de galleta. ¡A tu elección queda!
La carrot cake es una de las tartas más famosas del mundo. Tan jugosa como aromática, se caracteriza por el contraste de sabores y texturas entre el bizcocho de zanahoria y la crema de queso. Te invitamos a hacerla con su receta básica, a la que le puedes dar tu propio toque. La tarta de zanahoria casera es un dulce totalmente irresistible.
COMO HACER UN BIZCOCHO DE ZANAHORIAS | Pastel de zanahorias esponjoso, suave y muy facil de hacer
Ahora puedes llevar a tu mesa el pastel más vistoso de toda cafetería. Por supuesto, hablamos de la red velvet, la tarta de color rojo que nunca pasa desapercibida. Saca papel y bolígrafo y toma nota de nuestras indicaciones para hacerla cual repostero experimentado.
El pastel de manzana o apple pie es una de esas recetas de postres americanos que tanto nos llama la atención cuando la vemos en series y películas. Los conocidos en inglés como pies son los postres americanos por excelencia, siempre son el centro de cualquier celebración. Descubre lo fácil que es de preparar con nuestra receta, en la que te indicamos la manera de hacer su característico enrejado.
Cuando llega otoño, se nos hacen los ojos chiribitas pensando en todas las recetas con calabaza que podremos hacer. Entre todas ellas, te sugerimos elaborar la clásica pumpkin pie, tan socorrida en Estados Unidos en celebraciones especiales y en el día a día.
Otros Dulces Típicos Americanos
¿Te apetece preparar uno de los dulces típicos de Estados Unidos que vemos por todas partes? Tus deseos son órdenes: te traemos la receta de los donuts, así podrás degustarlos cuando te apetezca sin tener que salir de casa o echar mano de los comerciales. ¡Un plan redondo! Los donuts caseros son un clásico de la repostería frita: tiernos, aromáticos y con una miga suave que resulta inconfundible. Es sabido que los donuts son uno de los productos de bollería americana más conocidos mundialmente.
Los s’mores son un dulce icónico de las acampadas estadounidenses. Se preparan tostando nubes en una hoguera y colocándolas entre dos galletas con una onza de chocolate que se terminará fundiendo con el calor de la nube. En nuestra receta, explicamos cómo hacer los s’mores en casa sin necesidad de encender una hoguera. ¡Quedan irresistibles!

El fudge es un dulce de azúcar de textura densa y cremosa que tiene su origen en la repostería estadounidense. Las lemon bars son uno de los postres más populares de la repostería casera estadounidense.
Las tortitas americanas son uno de los desayunos más icónicos y reconocibles en todo el mundo. Estos deliciosos e irresistibles pancakes o tortitas son el desayuno americano por excelencia. Entre las muchas clases de pancakes o tortitas que podemos hacer, están los pancakes de avena, muy sabrosos y saciantes. Si os gustan las tortitas y los pancakes, estos van a ser una de vuestras primeras opciones para preparar, porque de verdad son irresistibles.
El Angel Food Cake según su nombre original es un pastel hecho principalmente con claras de huevo. A medio camino entre un gofre y una tortita, los waffles son un tierno bocado al que pocos van a poder resistirse. Los cupcakes se popularizaron en todo el mundo varios años atrás. La versatilidad que tienen los cupcakes los hacen perfectos para una fiesta, una merienda o una mesa dulce. La tarta de plátano es muy sencilla de preparar y perfecta para dar salida a los plátanos maduros.
Tradiciones Navideñas del Reino Unido y su Influencia
El Reino Unido es un país de tradiciones profundamente establecidas y en el campo de la gastronomía no se quedan atrás. Una de las más arraigadas es la que lleva, cada Navidad, el popular Christmas cake a los hogares ingleses (igual que el turrón vuelve a los de los españoles).
El Christmas Pudding: Una Tradición Ancestral
El Christmas pudding es una de las más típicas recetas navideñas, tradicionalmente servido y aclamado en la cena de Navidad en el Reino Unido (aunque también en Irlanda y demás países a los que innumerables inmigrantes británicos han ido prestando sus tradiciones a lo largo de la historia). Sus orígenes se remontan a la Inglaterra medieval, donde frecuentemente se lo conocía como plum pudding (literalmente «pudding de ciruela») o simplemente «pud», término que se empleaba para designar a cualquier tipo de pudding que incluyera frutas deshidratadas.

El Christmas pudding que hoy conocemos está compuesto por una variedad de frutas deshidratadas y corteza de cítricos confitada maceradas en licor, combinadas a base de huevo, grasa animal (tradicionalmente sebo de ternera o cordero) y melaza y aromatizado con especias tales como la canela, nuez moscada, clavo, jengibre, etc. Pero no siempre fue exactamente así; en sus inicios se trataba más bien de un tipo de potaje elaborado con un fondo de caldo de carne y compuesto por pasas y otras frutas desecadas, especias y vino que se espesaba con miga de pan y almendras molidas (muy similar al relleno de los también históricos Christmas Mince Pies).
Tal y como sucede con la mayoría de las tradiciones navideñas procedentes de Inglaterra, la receta del Christmas Pudding se unificó y consolidó durante la época victoriana. Pese a su carácter marcadamente conservador, los victorianos consideraban que la Navidad debía celebrarse, eso sí, procurando siempre evitar caer en el exceso.
El "Stir Up Sunday" y sus Rituales
El llamado Stir Up Sunday era un evento con un marcado carácter familiar; así, todos los miembros de la familia debían mezclar el pudding por turnos al tiempo que pedían un deseo, siempre en dirección de este a oeste en honor a los tres Reyes Magos. Una vez listo, se daba forma redondeada, se envolvía en un paño especial para la ocasión (en las casas más pudientes solían utilizarse también moldes sofisticadamente elaborados), se cocía al vapor durante horas. Según las creencias de la época, este ritual traía suerte a la casa durante el año entrante. Era costumbre, además, esconder pequeños cachivaches a modo de amuletos dentro de la mezcla, como una moneda de plata (que traía fortuna al que la encontrara) o un dedal (que significaba que el agraciado o agraciada con contraería matrimonio).
Y no solo la tradición se ocupó concienzudamente de darle forma al Christmas Pudding, también se encargó de engalanarlo para la ocasión. A la hora de servirlo es costumbre acompañarlo de custard o brandy butter (mantequilla al brandy) y decorarlo con unas hojitas de acebo. Además, si no queremos dejarnos ni un detalle, como broche de oro se impone flambearlo justo en el momento de la presentación a la mesa (acebo incluido), lo que suele provocar toda una ronda de aplausos y felicitaciones entre los comensales.
Aquí tienes una tabla con los ingredientes para el Christmas Pudding:
| Ingrediente | Cantidad |
|---|---|
| Fruta deshidratada variada | 400 g |
| Corteza de naranja confitada, troceada | 50 g |
| Brandy o Pedro Ximenez | 175 ml |
| Azúcar moreno mascabado (o dark brown sugar) | 150 g |
| Ralladura fina de 1 limón | |
| Ralladura fina de 1 naranja | |
| Harina bizcochona o leudante (self-raising flour) | 75 g |
| Canela de Ceilán molida | ½ cucharadita |
| Jengibre molido | ¼ cucharadita |
| Nuez moscada molida | ⅛ cucharadita |
| Pimienta de Jamaica (allspice) | ⅛ cucharadita |
| Clavo molido | ⅛ cucharadita |
| Sal | Una pizca |
| Pan casero rallado | 75 g |
| Mantequilla sin sal, fría y cortada en daditos | 150 g |
| Almendras crudas (o nueces), troceadas | 50 g |
| Huevos (L) | 2 |
| Melaza, golden syrup o miel | 1 cucharada |
| Leche | 75 ml |
| Cerveza negra | 150 ml |
Elaboración del Christmas Pudding
La noche anterior, colocamos la fruta (pasas, orejones, higos, dátiles, etc., que deshuesaremos si procede y trocearemos si las piezas son muy grandes) y la piel de naranja confitada junto con el licor en un cuenco amplio y dejamos macerando hasta el día siguiente (o hasta 1 semana). Cuando estemos listos para empezar con nuestro Christmas pudding, colocamos el azúcar y ralladuras de limón y naranja en un cuenco amplio y friccionamos bien con las yemas de los dedos para que se liberen los aceites de las frutas e impregnen el azúcar. Seguidamente, añadimos la harina, las especias, la sal y el pan rallado y mezclamos con las varillas hasta que quede todo bien combinado.
A continuación, incorporamos la mantequilla fría, cortada en daditos muy pequeños (incluso rallada) y las almendras (o nueces) troceadas y mezclamos suavemente con ayuda de una espátula de silicona o cuchara de madera hasta que queden bien repartidas entre los ingredientes secos. En un cuenco pequeño aparte batimos los huevos junto con la melaza (miel o golden syrup) hasta obtener una textura homogénea y la agregamos a la mezcla anterior de ingredientes secos así como la leche y la cerveza. Finalmente, incorporamos la fruta que teníamos macerando, licor incluido, y mezclamos hasta que quede perfectamente todo integrado; acabaremos con una mezcla densa y heterogénea. En este momento conviene probar por si necesitamos rectificar el punto de las especias o de licor que más nos guste.
COMO HACER UN BIZCOCHO DE ZANAHORIAS | Pastel de zanahorias esponjoso, suave y muy facil de hacer
Engrasamos a conciencia el interior de un molde para pudding de unos 1,5 l (2½ pints aprox.), colocamos un trozo de papel vegetal de hornear en la base que encaje con su diámetro (para que nos resulte más fácil de desmoldar) y volvemos a engrasar. Si nuestro molde tuviera tapa, habríamos de engrasarla también. Vertemos entonces la mezcla de nuestro pudding en el molde, presionando bien para que se adapte perfectamente a su forma y no queden huecos (no debería sobrepasar los ¾ de la capacidad del molde). Con el fin de evitar que la condensación se acumule en el centro y éste acabe quedando reblandecido o incluso pastoso, le daremos forma abovedada en la superficie en lugar de alisarla como en otras ocasiones.
Si nuestro molde no tuviera tapa, se la confeccionaríamos para la ocasión. Empezamos recortando un trozo de papel vegetal de hornear y otro de aluminio que más o menos dupliquen el diámetro del molde. Colocamos el papel vegetal abajo y sobre éste el papel de aluminio y hacemos un pliegue en el centro con ambos papeles de unos 4 cm de ancho, de esta forma, cuando nuestro pudding crezca el pliegue se irá abriendo y tendrá espacio libre para expandirse. Colocamos entonces nuestra tapa ocasional sobre el molde y ceñimos bien alrededor del borde. Ahora lo rodeamos con un cordel, ajustándolo muy bien alrededor del molde en varias vueltas para evitar que entre agua, y doblamos los bordes sobrantes del papel hacia dentro para terminar de sellarlo. Es más que recomendable pasar un par de vueltas más de cordel por encima del molde algo más sueltas a modo de asa para poder trasladarlo dentro y fuera de la olla más cómodamente y sin quemarnos.
Una vez listo, haremos una cocción previa sin presión. Vertemos unos 4-5 cm de agua en una olla rápida con suficiente capacidad como para alojar nuestro molde y el accesorio de vapor, colocamos el cestillo para cocinar al vapor dentro de la olla sobre el puente o soporte (si no disponemos de este accesorio, siempre podemos colocar un pequeño recipiente en la base boca abajo que sea resistente al calor) -la idea es que el agua no entre en contacto con la base el molde directamente- y llevamos a ebullición (seguimos sin presión). En cuanto el agua rompa a hervir, colocamos el molde con nuestro pudding dentro del cestillo (o, en su defecto, sobre el recipiente), tapamos la olla sin llegar a cerrarla (es decir, sin girar la tapa) y sin bloquear el cierre de seguridad y dejamos a fuego medio-suave durante unos 15 minutos.
Pasado este tiempo, cerramos ya la tapa y bloqueamos el cierre y dejamos cocer durante 40 minutos a partir del momento en que suba el segundo anillo naranja. Tan pronto como haya alcanzado la presión correcta (el segundo anillo naranja queda visible), reducimos el fuego al mínimo. En cuanto nuestro Christmas pudding esté listo, apagamos el fuego y dejamos que se libere toda la presión antes de continuar (han de ocultarse todos los anillos del indicador de presión por sí solos, sin acelerar el proceso). Aun así, una vez ocultos los anillos, dejaremos que el pudding repose dentro de la olla durante otros 10 minutos más antes de abrirla.
Pasado este tiempo, sacamos el molde con el pudding de la olla y, sin retirar la tapa o el envoltorio, secamos bien el exterior con un paño o papel de cocina con cuidado de no quemarnos y o bien dejamos templar un poco antes de consumir, o bien dejamos enfriar por completo si hemos previsto servirlo más adelante. Una vez frío, renovamos el envoltorio superior tal y como lo hicimos la primera vez y lo conservamos en un lugar fresco, oscuro y seco hasta que llegue el gran día, tradicionalmente, el día de Navidad. Se puede llegar a mantener en este punto hasta 6 semanas, aunque son muchos los que afirman que puede conservarse hasta 1 año. Cuando llegue el gran momento hemos de devolverlo de nuevo a la vida, por lo que volveremos a necesitar nuestra olla rápida, donde lo coceremos durante 10 minutos esta vez del mismo modo que la vez anterior.
A la hora de servir, retiramos la tapa o el envoltorio, colocamos un plato sobre el molde y volteamos para desmoldar. Si fuera necesario, pasaríamos un cuchillo fino alrededor del pudding para despegarlo del molde. Se suele presentar con un poco de acebo y acompañado de crema de eggnog (nata montada con eggnog o, en su defecto, advocaat), mantequilla al brandy, custard, nata montada o helado. Se conserva bien cubierto en un lugar fresco durante mucho, mucho tiempo, pero habrá que recalentarlo a la hora de volver a disfrutarlo después de Navidad.
Christmas Cake: Otro Clásico Navideño
La costumbre más extendida es preparar el pastel de Navidad con semanas de antelación, guardar en un recipiente hermético en un lugar fresco y, cada semana, regar con un poco de alcohol. Así, cuando llegan las fiestas y es momento de consumirlo, el Christmas cake está bien jugoso y sabroso. Que nadie piense que el Christmas cake es difícil de preparar. Nada más lejos de la realidad. El proceso de elaboración es sencillo, tanto o más que un bizcocho. Solo hay que ser organizado y punto. La decoración es opcional. Hay quienes lo presentan tal cual sale del horno, pero también quienes lo cubren con mazapán y fondant. Al gusto.
En una cacerola introducimos la mezcla de frutas desecadas, la ralladura de limón y naranja, el brandy, la mantequilla y el azúcar moreno. Cocemos a fuego suave durante cinco minutos. Añadimos la harina, la almendra molida y laminada, la levadura química, las especias molidas, los huevos y la esencia de vainilla. Engrasamos con mantequilla la base y paredes de un molde de base desmoldable, de 20 cm de diámetro y 8 cm de altura. Forramos con papel de horno dejando que sobresalga el papel de las paredes por encima del molde. Introducimos el molde en el horno, precalentado a 130º C, y cocemos durante una hora y media. Retiramos del horno, pinchamos el pastel con una brocheta y vertemos sobre él un par de cucharadas de brandy o el licor escogido.

Una vez frío desmoldamos y guardamos el pastel dentro de un recipiente hermético y en un lugar fresco. Cada semana abrimos el recipiente y regamos con un par de cucharadas de licor hasta una semana antes de decorar, en caso de hacerlo, para permitir que la superficie seque durante unos días. Colocamos el fondant en la superficie, bien centrado. El Christmas cake o pastel de Navidad inglés es uno de esos dulces contundentes que es mejor servir en cualquier momento que no sea el postre. Sobre todo en las fechas señaladas cuando los menús suelen ser largos y copiosos y no hay sitio para el dulce.
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