La presencia de polillas en casa no es algo deseado ni agradable, ni las que encontramos en los armarios y que dañan la ropa, ni las que encontramos en la cocina. Puedes perder el apetito rápidamente si ves cómo las polillas de la comida comen tus alimentos guardados, como el arroz y la harina, o cómo ponen huevos en ellos.
Cuando pensamos en polillas, es posible que nuestra mente nos lleve a imágenes de pequeños insectos grises revoloteando alrededor de una lámpara en una noche de verano. Sin embargo, la diversidad de polillas que pueden encontrarse en nuestros hogares es sorprendente. Las polillas de los alimentos son unas pequeñas mariposas de pequeño tamaño (de 1 cm a poco más de 1,5 cm de envergadura con las alas abiertas), realmente hay varias especies distintas, aunque las más frecuentes son la Ephestia y la Plodia. Sus colores varían entre tonos grisáceos a veces con la parte trasera de las alas de tonos color bronce-marrón (plodia).
Identificación de las polillas de alimentos
Antes de explicar cómo eliminar las polillas de los alimentos, vamos a identificarlas para evitar confundirlas con otro tipo de polillas que también podemos encontrar en casa, como la polilla de la ropa. Si bien las polillas más conocidas son las que acechan la ropa, lo cierto es que hay una especie de este insecto que invade las cocinas y despensas, en concreto, la Plodia interpunctella. También se la conoce como polilla de la fruta seca o polilla india de la harina. Precisamente se alimentan principalmente de harina, así como de frutos secos, semillas, granos y cereales.
En términos de seguridad alimentaria, ¿este tipo de polillas tienen algún riesgo para la salud? La catedrática de la Universidad Europea de Valencia señala que “las larvas de polilla encontradas junto a los alimentos no suelen ser tóxicas y no suponen un peligro para la salud de las personas, aunque sí constituyen un problema al ser una plaga.

¿Cómo entran las polillas en la despensa?
“Las polillas suelen llegar en estadio de huevos o larvas con los alimentos a nuestras cocinas, pudiendo parecer que llegan de la nada”, dice Rodríguez. Además de que pueden entrar a través de los huecos de puertas y ventanas, también puede ocurrir que las infestaciones empiecen cuando, sin darnos cuenta, metemos en casa huevos en alimentos como la harina, los cereales o los frutos secos en lugares libres de humedad y luz. Una vez dentro, las polillas hembras encuentran una cocina llena de recipientes sin cerrar y comida, un escenario con las mejores condiciones posibles para poner sus huevos (el ciclo de vida de este insecto pasa por cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto, y dura entre 30 y 300 días, que en nuestras cocinas suele ser de cuatro a siete semanas). Las polillas pueden meterse dentro de los envoltorios de plástico y cajas de papel, donde tejerán redes en los alimentos. Es posible que veamos telarañas de aspecto polvoriento en las grietas alrededor de los armarios o incluso en los espacios entre el armario y la pared. En cuanto encuentran un buen refugio, se reproducen con facilidad. Aunque tienden a infestar las harinas y los granos, también tendremos que mirar bien los frutos secos, los dulces o los alimentos para mascotas.
Las polillas son atraídas por la luz, especialmente durante la noche. Por lo tanto, si tienes luces brillantes en tu hogar, es probable que atraigas polillas y que estas entren por la ventana, puerta o espacios abiertos. Asimismo, estos insectos también se sienten atraídos por los alimentos almacenados, como cereales, harina, arroz y frutos secos. Y como hemos comentado antes, hay un tipo de polillas que se sienten atraídas por los tejidos naturales, como la lana, la seda y el algodón y las cuales puedes encontrar en tu armario. Y por último, las polillas también pueden ingresar a tu hogar a través de plantas de interior.
¿Cómo eliminar las polillas de la despensa?
Actuar en cuanto detectemos las polillas, no esperar a que se conviertan en un problema más difícil de eliminar. El primer paso será identificar y tirar todos aquellos alimentos que estén contaminados por las polillas. Lo recomendable es “introducir los alimentos contaminados en una bolsa y bajarla de inmediato a la basura”, apunta Rodríguez. Vaciar completamente la cocina e incluso fijándonos en aquellos productos sin abrir. Inspeccionar. Identificar. Limpiar. Deshacerse de los productos infestados.
No necesitaremos ningún producto químico ni insecticida para eliminarlas, solo investigar bien y ser minucioso y persistente a la hora de retirar la comida afectada. Realizar una limpieza en PROFUNDIDAD de los bajos y traseras de muebles de cocina, bajos de todos los electrodomésticos, limpiando, fregando con agua caliente y jabón, secando, y aspirando, para asegurarnos de eliminar también los huevos. Igualmente limpiar, fregar, secar y aspirar bien las paredes de la cocina y del interior de los muebles, especialmente la despensa, aspirando incluso las rendijas de los laterales de las baldas de despensa, rendijas de la encimera, azulejos, otros muebles de cocina y donde haya una esquina o rendija. El próximo paso es limpiar a fondo todos los rincones y grietas con una aspiradora y agua con jabón. Una limpieza a fondo nos ayudará a deshacernos de estas polillas y, para ello, deberemos tener en cuenta que pueden llegar a encontrar su camino hasta en la grieta más pequeña para crear sus capullos. Una de las formas más eficaces de hacerlo es vaciar toda la despensa, retirar estantes de soporte incluidos y, si tenemos cajones, también. Lo aspiraremos todo: cajones, estantes, el espacio que queda en las guías de los cajones, puertas y paredes del armario.

Revisa los tarros y envases para ver si en su interior encuentras larvas o los capullos que estas hacen especialmente debajo de las tapas de los tarros y de los envases. Fregar con agua caliente y jabón (o en lavavajillas) todos los utensilios, cristalería, tarros, platos y recipientes de cocina.
Prevención de futuras infestaciones
En lo sucesivo, pasa los alimentos como la harina, los cereales y los frutos secos a recipientes herméticos. Finalmente, unas hojas de laurel o unas gotas de aceite esencial de lavanda o de menta ejercerán como repelente para las polillas. No almacenar comida durante mucho tiempo: aquí es importante seguir el método FIFO, las siglas en inglés de First In, First Out (lo primero que entró es lo primero que sale). Utilizado sobre todo en la gestión de mercancías en almacenes, esta táctica que recomienda la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), nos permite un mayor control de los productos perecederos. Mantener una limpieza óptima, evitando que restos de comida se vayan acumulando en nuestros armarios.
Utilizar insecticidas de uso doméstico específicos contra polillas de los cereales, por los bajos y partes traseras de los muebles, evitando mojar con el insecticida encimera, cuberterías, cristalerías, y demás utensilios que puedan entrar en contacto con los alimentos. y repetir el tratamiento a 14 días. Recomendamos no usar insecticidas en la cocina o despensa, ya que hay riesgo de contaminar cualquier alimento.
Truco para eliminar los gorgojos de tu despensa y cocina (evita sorpresas en el arroz o cereales)
Colocar trampas de captura de polillas de los alimentos para comprobar que ya no tenemos polillas en casa.
