Los seres humanos siempre nos hemos considerados únicos y excepcionales, separados y por encima de todos los demás seres vivientes. De seguro hayas oído que ciertas especies de primates y los humanos tenemos algunos parentescos lejanos. Pero, ¿sabías que también tenemos mucho en común con los cerdos? Esto que halló la ciencia, ¡te sorprenderá!
Los cerdos son adaptables, fáciles de seducir con los alimentos y susceptibles a la domesticación, igual que los humanos.
Un parecido peculiar
Piel lampiña, una capa de grasa debajo de la piel, ojos claros, narices sobresalientes y pestañas abultadas. Los cerdos domésticos (suidae) y los seres humanos comparten varias características físicas comparables. Solía creerse que esto era un resultado de la llamada “evolución convergente”, explica el sitio Mother Nature Network.
¿Qué significa esto? Que por tener que adaptarse a ambientes similares, el cerdo y el ser humano habían desarrollado, cada uno por su lado, características semejantes, especifica el sitio ScienceDaily.
Ahora, sin embargo, la ciencia habría encontrado otra posible explicación de estos parecidos: unos componentes en los genes (SINEs), reporta una investigación publicada en la revista bioRxiv.

Los genes habrían jugado su parte
Los elementos genéticos denominados elementos cortos dispersos (SINES, por sus siglas en inglés), lo comparten cerdos y humanos, así como algunos aspectos de morfología, como la carencia de los pelos desarrollados en la piel, una gruesa capa de grasa subcutánea, ojos de color claro, nariz saliente y pesados párpados.
Los SINEs, que constituyen el 11% de la información hereditaria (ADN) de los seres humanos, eran hasta no hace mucho considerados “ADN basura”, sostiene Mother Nature Network. Sin embargo, los autores de esta investigación, procedentes de China y EEUU, creen que, analizando estos elementos, podrían hallar varias respuestas acerca de la manera en que evolucionaron los mamíferos. ¿Por qué?
Sucede que, el SINE más presente entre los humanos tendría el mismo origen ¡que el SINE más común entre los cerdos!, recopila el sitio Phys.org, a partir del estudio. ¿Coincidencia? Los científicos creen que no. Por ello, aunque la vida en la Tierra sea realmente muy diversa, podríamos estar mucho más conectados de lo que hasta ahora se creía. ¿Qué tal?

Un estudio más profundo, abarcando otras muchas especies de plantas y animales, determinó la existencia del gen GMP- Kinasa dependiente (PKG), en 19 especies, con 32 variantes, incluyendo algas verdes, la hidra, peces y humanos. Este gen codifica para la proteína GMP- Kinasa dependiente, una importante molécula de reconocimiento celular, que modula la conducta alimentaria en escenarios evolutivos muy diferentes.
Al comparar sistemáticamente las variaciones genéticas en el genoma del ser humano, el chimpancé, el papión, el gato, el perro, la vaca, el cerdo, la rata, el ratón, el pollo y dos especies de peces, los investigadores confirmaron que en el árbol de la evolución de los mamíferos, los primates (ser humano, chimpancé y papión en este caso) se encuentran más relacionados con la rata y el ratón que con los carnívoros (perro y gato) y los artiodáctilos (ungulados con un número par de dedos, entre los cuales se encuentran la vaca y el cerdo).
El Lenguaje y el Gen FOXP2
Los genes FOXP2 mutados, tanto en aves como en humanos, hacen que el canto y el habla respectivamente, se hagan más variables y con defectos de imitación. En los ratones, ese mismo gen es necesario para aprender secuencias de movimientos rápidos; su no funcionamiento provoca que el cerebro no forme las conexiones que normalmente registran lo aprendido.
Un gran avance en xenotrasplantes
Un avance médico sin precedentes ha tenido lugar en Estados Unidos, donde un equipo clínico del hospital Langone Health, de la Universidad de Nueva York, ha logrado realizar con éxito el trasplante de riñones provenientes de cerdos a un hombre con muerte cerebral que padecía enfermedad renal. El trasplante se realizó el pasado 14 de julio en un paciente de 57 años fallecido pero cuyo corazón sigue bombeando con asistencia, y los 32 días que lleva funcionando el órgano suponen “el periodo más largo en que un riñón de cerdo modificado genéticamente ha funcionado en un humano”.
Estos cerdos habían pasado por una modificación genética diseñada para evitar que el sistema inmunológico del receptor rechazara los nuevos órganos. Siete días después de la operación, los riñones del cerdo demostraron estar en perfecto estado de funcionamiento, siendo capaces de producir orina y procesar la creatinina. Un informe sobre este hito médico ha sido publicado en JAMA Surgery, donde se destaca el potencial de estos xenotrasplantes (trasplante entre especies distintas) como una posible respuesta a la falta crónica de órganos humanos para trasplante.

La supresión de cuatro genes de cerdo y el añadido de seis genes humanos
Concretamente, en esta intervención, se suprimieron cuatro genes propios del cerdo que anteriormente impedían el éxito de estos trasplantes y se añadieron seis genes humanos que previenen la coagulación y "humanizan" el riñón del cerdo, resultando en un órgano que parece más humano. Durante la semana de seguimiento post-operatorio, los análisis de sangre y las biopsias corroboraron que el riñón funcionaba adecuadamente. Este avance sugiere que estos riñones porcinos modificados podrían ser la respuesta para aquellos pacientes en diálisis, potencialmente aliviando la carencia de riñones humanos disponibles para trasplante.
Los primeros intentos de xenotrasplante se remontan a principios del siglo XX. En esa época, se intentó trasplantar riñones de animales, como corderos y monos, a humanos. Estos intentos, en su mayoría, no tuvieron éxito debido al rechazo inmediato del órgano.
La década de 1960 fue testigo de varios intentos audaces, siendo el más famoso el trasplante de corazón de un babuino a un bebé en 1984, conocido como "Baby Fae". Aunque el bebé sobrevivió solo 20 días, el caso atrajo una atención significativa y resaltó tanto las posibilidades como los desafíos del xenotrasplante.
Una de las principales barreras del xenotrasplante ha sido el rechazo hiperagudo. Este es un proceso inmediato donde el sistema inmunológico del receptor reconoce rápidamente al órgano extraño y comienza a atacarlo. En las últimas décadas, ha habido un enfoque significativo en superar esta respuesta inmunológica.

Durante la década de 1990 y principios de 2000, los avances en la biología molecular y la genética permitieron la creación de animales genéticamente modificados, principalmente cerdos, que poseen órganos menos propensos al rechazo. Estos animales han sido modificados para eliminar ciertas moléculas que desencadenan el rechazo hiperagudo. En este caso, al eliminar ciertos genes del cerdo y añadir otros, se logró regular el proceso de rechazo y mantener una función renal óptima.
La creatinina, una sustancia derivada del metabolismo muscular y proteico, es un marcador de la salud renal, y en este estudio, los riñones del cerdo pudieron eliminarla con éxito durante una semana. Además, no hubo evidencia de coagulación sanguínea en los órganos trasplantados, otro indicador positivo.