El fascinante mundo del olivo plato/nube y las nubes comestibles de Jordi Roca

La creatividad humana se manifiesta de maneras sorprendentes, transformando elementos cotidianos en experiencias únicas. Desde la meticulosa poda de olivos para crear formas esculturales hasta la innovación culinaria que desafía la gravedad, el concepto de "plato", "lluvia", "palomitas" y "nube" adquiere dimensiones fascinantes en diversos contextos.

El arte de la poda: Olivos plato/nube

Olivo con poda tipo plato/nube

El olivo plato/nube es un olivo con unas características de podado específicas. Requiere de un trabajo manual minucioso durante varios años, logrando formas de platos en las ramas. Esta técnica transforma los olivos en verdaderas esculturas vivas, ideales para paisajismo o jardines con un toque distintivo.

Formatos de olivos plato/nube

En P.O.M. son expertos en la producción de Olivos con poda tipo plato/nube en diferentes formatos, alturas y diámetros. Algunos de los formatos que podrán encontrar sus clientes profesionales en su catálogo son:

  • Olea Plato-Nube Malla Tronco 180cm
  • Olea Euro Plato-Nube 130-285L Tronco 50-60cm
  • Olea Euro Plato-Nube Malla Picual
  • Olea Euro Plato-Nube 275-375L Tumbado
  • Olea Euro Plato-Nube 285L
  • Olea Euro Plato-Nube 90L Tronco 30-40cm
  • Olea Euro Plato-Nube 120L Cuenco
  • Olea Euro Plato-Nube Malla Tronco 280cm
  • Olea Euro Plato-Nube Malla Picual

Al elegir un proveedor al por mayor de olivos en forma de plato o nube, se pueden disfrutar de beneficios que incluyen precios competitivos, asesoramiento profesional y opciones de personalización.

La "lluvia" y la "nube" en la alta cocina: la propuesta de Jordi Roca

En el ámbito de la gastronomía, el reconocido chef Jordi Roca ha llevado el concepto de "nube" y "lluvia" a un nivel completamente nuevo, creando postres que desafían la imaginación y los sentidos. Su último postre presenta una nube que gotea sobre el plato y que, además, vuela. Esta parte, la de hacer volar una nube con sabor, ya la enseñó el pasado mes de mayo en Madrid Fusión.

La nueva nube toma el camino contrario; si no la sujetas acabará pegada al techo del comedor. Esta propuesta singular se ha desarrollado durante cinco años, dando forma a uno de los últimos desafíos de Jordi: ofrecer un paisaje comestible de bosque lluvioso que incluye, lluvia y nube. Hacer que llueva o llore sobre un plato es otra fantasía concretada por Jordi Roca.

La ciencia detrás de las nubes comestibles

Este innovador postre culmina el trabajo de investigación y desarrollo realizado durante los últimos cinco años por el equipo que dirige Ignacio de Juan-Creix, director de investigación del Plat Institute, dedicado a buscar soluciones técnicas capaces de hacer comestibles algunas quimeras culinarias. El resultado se llama Voom.

Esquema del proceso de creación de nubes comestibles

Empezó persiguiendo el desarrollo de una línea de bombones voladores, para acabar concretándose en una patente que incluye tanto la tecnología como los productos necesarios para hacer posible una nueva idea, las nubes comestibles. La investigación de los bombones voladores llevó al trabajo con coloides -mezclas que combinan una fase dispersa, generalmente sólida, y otra continua, líquida o gaseosa, como la espuma de la cerveza o la nata montada-, la encapsulación de aromas y la forma de generar nuevas experiencias de consumo a partir de aromas comestibles.

Al final, derivaron en la encapsulación de esos aromas comestibles y de allí se llegó a nubes comestibles, capaces de suspenderse en el aire.

El postre: Un paisaje de bosque lluvioso

En el postre de Jordi Roca, un paisaje de bosque lluvioso, la espuma toma forma de nube. Contiene una infusión de trompetas de la muerte (Craterellus cornucopioides) que va goteando sobre un plato en el que esta seta otoñal hace de hilo conductor. Aparece en el helado de miel de abeto que ocupa el centro del plato y en el crumble que envuelve al propio helado.

La base del postre es una pâte de fruit (gominolas) de remolacha -elaborada con pectina que cataliza a 105 grados con la ayuda del ácido cítrico, que aporta cierta acidez al dulzor natural de la remolacha- condimentada con una cucharada de destilado de tierra húmeda de bosque. Es una visión otoñal del bosque -más oscura, en palabras de Jordi Roca, que la que mostraba en La pineda (el pinar), una de sus propuestas más sonadas para los menús de 2017 del Celler de Can Roca.

tags: #plato #lluvia #palomitas #nube