Quién no disfruta de una buena pechuga de pollo asada y más si va acompañada de un rico aderezo de ajo y perejil que le aporta más sabor y jugosidad. La pechuga de pollo asada es una de las preparaciones más clásicas para esta popular pieza del pollo, puesto que de esta manera se cocina rápidamente y se puede apreciar mejor un contraste de sabores y texturas en una sola pieza.
El pollo al ajillo es un clásico de la cocina casera española y un plato perfecto para una cena familiar. Es un plato reconfortante y muy rico, ideal para cualquier día de la semana. Por lo general, las pechugas de pollo se aderezan con un poco de sal, pimienta y un poco de ajo picado; no obstante, hay otras maneras de aportarle más sabor y una de ellas es con un aderezo de aceite, ajo y perejil.

Ingredientes para Pechugas de Pollo al Ajillo con Perejil
- 4 pechugas de pollo grandes y limpias
- Aderezo de aceite, ajo y perejil
- Zumo de un limón
- Sal y pimienta al gusto
Preparación Paso a Paso
- Preparar las pechugas: Para iniciar con esta receta, vamos a coger nuestras pechugas y las cortaremos en dos partes. Secar el pollo con papel de cocina y sazonar por todas partes con sal y pimienta.
- Cocinar el pollo: Luego, ponemos a calentar una plancha previamente engrasada y cuando esté caliente, ponemos a cocinar las pechugas a fuego medio. En una sartén grande de fondo grueso, calentar una cucharada de aceite a fuego medio alto. Por tandas, cocinar el pollo por ambos lados de 6 a 8 minutos, hasta que la piel esté dorada. Salpimentamos y agregamos un poco de zumo de limón a las pechugas. Dejamos cocinar unos 15 a 20 minutos o hasta que estén doradas por ambos lados. Pasar el pollo a un plato y reservar.
- Preparar la salsa de ajo y perejil: Al mismo sartén con la grasa restante, añadir el ajo y cocinar por unos 30 segundos a fuego medio, hasta que se pueda apreciar su aroma. Reintegrar el pollo y añadir el perejil. Cuando estén casi listas las pechugas, las pincelamos con un poco del aderezo de aceite, ajo y perejil y dejamos que se doren un poco.
- Servir: Una vez listas las pechugas, las retiramos del calor y las servimos con un poco más de nuestro aderezo de aceite, ajo y perejil y la guarnición de tu preferencia y ¡Listo! Para servir, se acompaña con papas doradas al horno y un toque fresco de perejil.
Pechugas al ajillo
El Aderezo de Ajo y Perejil: Un Secreto de Sabor
Este sabroso y muy práctico producto consiste en una mezcla de aceite de girasol con ajos y perejil picado, el cual resulta en un aderezo ideal para preparar un buen pan de ajo o utilizarlo para la preparación de carnes, pescados, en algún guiso o para condimentar unas buenas patatas al horno. Con el aderezo de aceite, ajo y perejil te ahorras mucho tiempo en tus preparaciones, solo tienes que abrir el envase y utilizar la cantidad que consideres, de esta manera le darás a tu comida ese toque de sabor que solo el ajo y el perejil pueden dar.
La salsita queda con un delicioso saborcete a ajo. Sin duda los no adictos al ajo deben abstenerse, aunque no saben lo que se pierden. Yo lo adoro, no lo voy a negar, por eso me encanta el saborcillo de este platejo tan campero y facilón.

Sugerencias para Acompañar
Esta preparación te permite agregar la guarnición de tu preferencia. Si hablamos de recetas de guarnición para este plato, el mejor acompañamiento son unas deliciosas patatas fritas o patatas panadera. Un buen gratén de patatas o de brócoli irá de maravilla. Poned una guarnición sencilla, tipo ensalada de tomate y lechuga o unas patatas a lo pobre y no necesitaréis más para que todos os feliciten.
Información Nutricional
Esta receta es rica en proteínas de alto valor biológico y con un bajo contenido en grasas. En su composición también encontramos nutrientes, con importantes cantidades de vitaminas (vitaminas del grupo B, vitamina A) y minerales (hierro, zinc y fósforo).
- Las vitaminas del grupo B permiten el aprovechamiento de los nutrientes energéticos (proteínas, hidratos de carbono y lípidos), intervienen en la formación de los glóbulos rojos, en el funcionamiento del sistema nervioso y además son necesarias para mantener una buena salud en los tejidos que componen nuestro cuerpo.
- El hierro participa en la formación de los glóbulos rojos y el transporte de oxígeno, evitando la anemia ferropénica.
- El zinc mejora el sistema inmunitario.
La pechuga de pollo (sin piel) es la parte del pollo con menos grasa y colesterol, siendo esta una receta ideal para aquellas personas con colesterol, triglicéridos o ácido úrico. En definitiva, estamos ante una receta saludable y fácil de digerir, siendo bien tolerada por aquellas personas que sufren trastornos digestivos.
