La técnica del papillote, que existe desde tiempos muy antiguos, es una forma sencilla, saludable y sabrosa de cocinar. Al preparar los alimentos de esta manera, los aromas y nutrientes permanecen encerrados en el paquete, que se abre solo en el momento de disfrutar el plato. Las patatas en papillote son una delicia en sí mismas y, además, son ideales para acompañar cualquier plato, haciendo más suculenta la comida.

¿Por qué elegir las patatas en papillote como guarnición?
A la hora de escoger entre distintas preparaciones para una reunión especial, una cena en familia o con amigos íntimos, las patatas no pueden faltar; suelen ser protagonistas como buenas entradas, y en todo tipo de guarniciones. Los invitados agradecen con creces su presencia en la mesa, pues el sabor es exquisito e incomparable. Además de una presentación diferente y atractiva, es un complemento de sabores espectaculares que agradarán a todo el que tenga el placer de degustarlos.
Otro beneficio es que son sumamente nutritivas, nos aportan mucha energía por la alta cantidad de carbohidratos. Además, son ricas en potasio, agua, vitaminas B y C, fibras, además de ácido fólico, hierro y magnesio. Con esta preparación, que mantiene sus propiedades, estas patatas sirven para combatir enfermedades cardiovasculares y proteger las arterias, el estómago y el sistema nervioso.
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Técnicas y claves para una cocción perfecta
Las mejores patatas para esta receta son las rojas y firmes. Nos encanta esta técnica porque nos permite cocinar sin ensuciar la cocina. La clave es que el paquete quede completamente hermético, cerrando el papel de modo que los jugos se concentren en su interior.
Pasos básicos para una guarnición clásica:
- Lavar y secar muy bien las patatas.
- Colocar cada patata sobre un trozo de papel de aluminio o papel sulfurizado.
- Añadir sal, aceite de oliva y los aromáticos elegidos (ajo, tomillo, romero, cebolla).
- Envolver bien con el papel, cerrando los bordes con pequeños pliegues como si fuera una empanadilla.
- Cocinar en el horno precalentado a unos 200°C-210ºC durante 30-35 minutos, o hasta que estén tiernas.

Personalización: ingredientes adicionales
En cuanto a los condimentos, hay libertad de elección. Puedes añadir crujientes cubos de panceta ahumada o queso Cheddar para que se derrita. Si buscas un toque fresco, puedes aderezar con un poco de nata agria o, tras el horneado, añadir queso feta desmenuzado y unas hojitas de menta. Si no dispones de cebollino, un truco que funciona es lavar unas tiras de tallo de perejil y cortarlo muy pequeñito.
Tabla de ideas para enriquecer tu papillote
| Categoría | Opciones sugeridas |
|---|---|
| Proteínas | Taquitos de bacon, atún, jamón ibérico |
| Quesos | Feta, Cheddar, requesón, queso fresco |
| Aromáticos | Romero, tomillo, comino, eneldo, ajo, limón |
Si deseas probar algo diferente, sencillo pero delicioso, no pierdas la oportunidad de acariciar el paladar de tus comensales con esta técnica. Las patatas en papillote te servirán como una entrada ideal o como el acompañante perfecto para distintos tipos de carnes, blancas o rojas, e incluso pescados.