La combinación de pasta, salsa de tomate y huevo es un clásico atemporal en la gastronomía de muchas culturas, ofreciendo una experiencia culinaria reconfortante y versátil. Desde platos sencillos y rápidos hasta elaboraciones más sofisticadas, la pasta roja con tomate y huevo es una opción deliciosa para cualquier ocasión.
La Salsa de Tomate: Corazón del Plato
El ingrediente principal que da vida a la pasta roja es, sin duda, la salsa de tomate. Una buena salsa de tomate realza el sabor de todo el plato. El Puré Mutti® (Passata) es un ejemplo de cómo la calidad del tomate puede transformar una receta.
Este puré es 100% tomate italiano madurado al sol y transformado en un puré dulce y aterciopelado con un toque de sal marina mediterránea. Tras eliminar la piel y las semillas, los tomates se trituran para conseguir una textura suave insuperable, manteniendo su color rojo intenso y su sabor naturalmente dulce.
El proceso de elaboración incluye triturar y calentar los tomates a más de 90 °C. La concentración de los tomates refinados se realiza mediante evaporación al vacío en recipientes de acero inoxidable. El puré de tomate está listo para ser envasado después de calentarlo a unos 92 °C para garantizar su estabilidad microbiológica. Las botellas se llenan cuando el puré aún está caliente.
Mutti ha colaborado estrechamente con WWF en Italia para ayudar a los agricultores a encontrar formas sostenibles de reducir su consumo de agua y sus emisiones de CO2. WWF Italia no solo fijó objetivos, sino que también permitió a los agricultores analizar y revisar los datos para descubrir qué pueden hacer. Por ejemplo, la organización recomendó el uso de sensores especiales que reconocen el contenido de humedad del suelo y proporcionan información útil para facilitar un uso eficiente del agua. Mutti invirtió en tecnología, formación y asistencia técnica para agricultores y organizaciones agrarias.
La Passata quizás sea la forma más fácil de cocinar con productos Mutti, ya que solo hay que calentarla, pero también se puede comer fría. Es ideal para cocciones cortas y da un excelente sabor a las salsas para pasta, los huevos y la carne blanca.

Spaghetti con Salsa de Tomate y Huevo Cocido
Una receta clásica y sencilla para disfrutar de esta combinación es preparar spaghetti con salsa de tomate y huevo cocido.
Ingredientes:
- Cebolla
- Pimiento
- Aceite
- Tomate (preferiblemente puré o salsa)
- Sal al gusto
- Orégano al gusto
- Albahaca al gusto
- Spaghetti
- Huevos
Pasos de Preparación:
- Cortamos en trocitos la cebolla y el pimiento y lo pochamos en el aceite. Mientras, ponemos dos recipientes de agua a hervir, uno para los huevos y otro para los spaghetti.
- Cuando esté pochado, añadimos el tomate y dejamos que se fría lentamente. Añadimos sal, orégano y albahaca al gusto.
- Cuando esté hirviendo el agua, ponemos los spaghetti y dejamos cocer 7 minutos, o si nos gustan muy pasados unos minutos más. También ponemos los huevos y los dejamos 5 o 6 minutos.
- Cuando esté hecha la salsa, mezclamos con los spaghetti y añadimos el huevo en trocitos por encima.

Shakshuka: Huevos Escalfados en Salsa Roja
Si nunca has probado Shakshuka, huevos en salsa de tomate, o huevos escalfados en salsa roja, ¡deberías hacerlo! Te enamorarás de esta receta y, para hacerla aún más espectacular, puedes añadir un perfecto queso frito.
La shakshuka (huevos con salsa de tomate) es uno de esos platos que han dado tantas vueltas en Internet que es probable que lo hayas visto en otros sitios. Probarlo por primera vez te hará preguntarte por qué no lo habías hecho antes. Es un gran plato, y es altamente adaptable, con variaciones que van desde la simple base de tomate hasta la mezcla cargada de verduras que algunos prefieren. Los huevos y el tomate son absolutamente una gran combinación.
Los orígenes de este plato son objeto de debate, pero la versión más aceptada es que el shakshuka es de origen tunecino. La shakshuka también es conocida y apreciada en Oriente Medio y el Norte de África, especialmente en Libia, Argelia, Marruecos y Egipto, y fue llevada a Israel por los judíos tunecinos. El shakshuka tradicional se sirve con labneh o yogur.
Ingredientes:
- Queso Halloumi (o paneer, o queso de freír latino, o queso feta desmenuzado, o parmesano)
- Aceite
- Cebollas
- Ajo
- Berenjena
- Pimiento
- Tomates
- Salsa de tomate
- Agua
- Pan rústico (para servir)
- Opcional: Aceitunas kalamata, ensalada de pepino israelí (Salat yerakot yisraeli)
Pasos de Preparación:
- Freír queso Halloumi: Seca el queso para eliminar el exceso de humedad. Calienta la mitad del aceite a fuego medio y fríe el queso hasta que adquiera un color dorado, da la vuelta y fríe por el otro lado. Retira el queso y déjalo reposar sobre una toalla de papel para que absorba el exceso de aceite.
- Cocinar las verduras: Añade el aceite restante a la sartén y añade las cebollas. Cocina removiendo hasta que las cebollas se vuelvan translúcidas. Añade el ajo y la berenjena y saltea durante 30 segundos. Añade el pimiento y los tomates y mezcla bien. Cocina removiendo hasta que los tomates empiecen a soltar líquido. Añade la salsa de tomate y ⅓ de taza de agua. Baja el fuego y cocina a fuego lento hasta que los vegetales estén bien cocidos pero firmes (unos 4 minutos).
- Añadir los huevos: Cubre la sartén después de añadir los huevos para que cuajen más rápido y de forma más uniforme. Si tienes una tapa de cristal, sería preferible para poder vigilar los huevos y que no se cocinen demasiado.
Un poco de pan rústico es lo perfecto para servir con la shakshuka. También se pueden servir unas aceitunas kalamata a un lado y una ensalada de pepino israelí (Salat yerakot yisraeli).
Preparando Shakshuka: Huevos Árabes Receta Facil (Seguro y Rapido)
Pasta con Salsa de Tomate y Huevo Revuelto
Para aquellos con prisa y pocas ganas de cocinar, añadir huevo a la salsa de tomate es un truco excelente que transforma el plato y le da volumen y un tono naranja. Cuando estemos calentando la salsa de tomate, simplemente echamos un huevo y removemos enérgicamente para que cuaje. Este truco también vale para las salsas de tomate caseras.
Para esta variante, podemos cortar el pan en dados pequeños y freírlo en aceite hasta que esté dorado y crujiente. Cortamos la cebolla y el tomate en tiras finas, y el ajo en láminas. En una sartén amplia disponemos un fondo de aceite (se puede emplear el de la conserva de tomate si es de oliva virgen) y salteamos las verduras hasta que comiencen a pocharse. Incorporamos entonces el tomate seco en láminas y pasamos un par de minutos. Agregamos la salsa, según nuestros gustos, el orégano y cocinamos tres o cuatro minutos. Cocemos la pasta al dente en agua con sal, escurrimos bien y mezclamos con la salsa y el pan frito. Podemos usar un wok o una sartén, pero es importante saltear la pasta lo justo para mezclarla con la salsa, lo mínimo indispensable para que no se pase de punto.