El cerdo es, sin duda, uno de los animales más versátiles y agradecidos en la cocina. Su carne, presente en gastronomías de todo el mundo, nos ofrece un abanico de sabores, texturas y posibilidades culinarias casi infinito. Del cerdo se puede decir que, prácticamente, se aprovecha todo. Desde las partes nobles hasta las más humildes, el cerdo ibérico demuestra ser una fuente inagotable de posibilidades culinarias. Jamones, paletas, lomos curados, carnes frescas y diversas clases de embutidos son los exquisitos alimentos que se obtienen de este animal.
La carne de cerdo es una de las más apreciadas no solo por su sabor y textura sino por su alto contenido de vitaminas y minerales; además de poca cantidad de grasa. Ya hemos hablado de su aporte nutricional en la dieta y de los falsos mitos que la rodean.
La Importancia de Elegir el Corte Adecuado
Aunque el cerdo se puede aprovechar casi en su totalidad, no significa que el mismo no se pueda dividir en diferentes partes. Para exprimir al máximo su potencial y asegurar el éxito de nuestras recetas, hay un factor crucial que a menudo pasamos por alto o desconocemos: la elección del corte adecuado. No todas las partes del cerdo y sus cortes son iguales, ni se comportan de la misma manera ante el calor. Elegir bien la pieza no es un capricho de chef, sino la base fundamental para que nuestro plato pase de ser simplemente correcto a absolutamente memorable. Comprender las características de cada corte -su nivel de grasa, su ternura, su estructura muscular- nos permitirá aplicar la técnica de cocción idónea, realzar sus cualidades intrínsecas y, en definitiva, disfrutar de una experiencia gastronómica superior.

Clasificación General de los Cortes de Cerdo
Antes de sumergirnos en los cortes específicos, es útil entender cómo podemos clasificar los diferentes tipos de carne de cerdo. Esta clasificación nos ayuda a predecir su comportamiento en la cocina y a seleccionar el más adecuado para nuestra idea. Aunque las líneas a veces son difusas y dependen mucho de la raza y alimentación del animal (especialmente en el cerdo ibérico), podemos agrupar los cortes en tres grandes categorías según su composición y características principales.
Cortes Magros: Ligeros y Tiernos
Los cortes magros son aquellos que presentan un bajo porcentaje de grasa intramuscular e intermuscular. Son piezas generalmente tiernas si se cocinan adecuadamente, pero también más susceptibles a quedarse secas si nos excedemos con el tiempo o la temperatura. Son la opción predilecta para quienes buscan recetas más ligeras o un aporte proteico elevado con menos calorías. Dentro de esta categoría encontramos estrellas como el Lomo de cerdo y, sobre todo, el Solomillo, considerado por muchos el corte más tierno. La clave para cocinar estos cortes es emplear métodos rápidos y a alta temperatura (plancha, salteado) para sellarlos rápidamente y mantener sus jugos en el interior, o bien protegerlos durante cocciones más largas mediante marinados, adobos, rellenos o braseados suaves que aporten humedad.
Cortes Jugosos con Infiltración Grasa: Sabor y Untuosidad
Aquí entramos en el terreno de las partes del cerdo jugosas y, para muchos, de los cortes de cerdo más sabrosos. Estos cortes se caracterizan por tener una mayor presencia de grasa infiltrada entre las fibras musculares (marmoleado o veteado) o una capa de grasa externa significativa. Esta grasa no es un enemigo, ¡al contrario! Durante la cocción, se derrite lentamente, aportando una jugosidad excepcional, un sabor más profundo y complejo, y una textura untuosa irresistible. Cortes como el Secreto de cerdo, la Presa, la Pluma, las Costillas o la Aguja de cerdo pertenecen a esta categoría. Son ideales para técnicas como la parrilla, la barbacoa, la plancha a fuego vivo o los asados, donde la grasa tiene la oportunidad de fundirse y caramelizarse, creando una costra deliciosa. Estos cortes perdonan más los errores de cocción que los magros, ya que la grasa ayuda a mantener la humedad.
Cortes Nobles: Calidad Excepcional
El término «cortes nobles» suele aplicarse a aquellas piezas del cerdo especialmente valoradas por su excepcional ternura, su sabor delicado o su escasez. A menudo, coinciden con algunos cortes magros o con infiltración grasa, pero su calidad intrínseca los eleva a una categoría superior. El Solomillo es el ejemplo paradigmático de corte noble por su increíble ternura. En el caso del cerdo ibérico, cortes como la Presa, la Pluma o el Secreto son considerados nobles por su marmoleado único y su sabor inigualable, fruto de la raza y la alimentación. Estos cortes suelen requerir preparaciones que respeten su calidad, a menudo cocciones sencillas y precisas (plancha, parrilla) que permitan apreciar todas sus cualidades sin enmascararlas.
Los Cortes de Cerdo Más Apreciados y Cómo Cocinarlos
Hemos reunido aquí los que consideramos los mejores cortes de cerdo, aquellos que por su popularidad, versatilidad, sabor o textura se han ganado un lugar de honor en nuestras cocinas. Son los cortes de cerdo más consumidos y apreciados.
1. Lomo de Cerdo
El Lomo de cerdo es, posiblemente, uno de los cortes más conocidos y consumidos. Proviene de la parte superior del cerdo, a lo largo de la espina dorsal, y se caracteriza por ser una carne magra, tierna (especialmente la parte central) y con un sabor suave. Su bajo contenido en grasa lo convierte en una opción popular para dietas equilibradas, pero también exige cuidado en la cocción para evitar que se reseque. El corte del lomo se realiza en la zona baja del costillar sin hueso del cerdo. Un corte que se considera magro y que da como resultado una carne más suave, por lo que resulta ideal para asar o preparar al horno.
Para filetes o medallones finos, la plancha o la sartén a fuego fuerte y con cocciones cortas son ideales para sellar la superficie rápidamente y mantener el interior jugoso. Si se cocina la pieza entera (cinta de lomo), el horno a temperatura moderada es una excelente opción. Un clásico infalible es el lomo a la plancha con ajo y perejil, rápido y delicioso. El lomo está muy bueno a la brasa, plancha, en salsa roquefort o a la pimienta o con salsa de limón. Para algo más elaborado, prueba un lomo de cerdo relleno de frutos secos y manzana, asado lentamente al horno. El lomo, magro y versátil, se cocina fresco o curado como embutido. La cinta de lomo es un corte entero que se puede preparar a filetes para cocinar asados y gracias a la cual también se prepara el lomo ibérico. Si el lomo es ibérico, nuevamente hablaremos del entreverado de su carne que lo distingue del lomo común, que es más magro y algo más seco al momento de servirlo en la mesa.

2. Solomillo de Cerdo
Considerado la pieza más tierna y una de las más apreciadas del cerdo, el Solomillo es un músculo alargado y cónico situado en la cara interna del lomo bajo. Es extremadamente magro, con una textura muy suave y un sabor delicado. Su calidad lo convierte en el protagonista perfecto para platos elegantes y ocasiones especiales. Es la segunda pieza más demandada (y costosa), ya que cuenta con una textura suave y un aroma exquisito, razón principal de que se utilice para hacer a la parrilla. El solomillo de cerdo es una de las piezas de carne más magras y tiernas. Está situado entre el jamón y el lomo. Es una pieza magra y pequeña que se sitúa a la altura de las costillas lumbares. Proporciona una carne jugosa, tierna y limpia. Generalmente se comercializa entera. Si es ibérico, aún será más jugoso por el aporte extra de grasa infiltrada.
Puedes cocinarlo entero o cortarlo en medallones gruesos (de unos 2-3 cm). Sella la carne por todos lados a fuego fuerte hasta que esté bien dorada. Si son medallones, baja un poco el fuego y cocina un par de minutos por cada lado (dependiendo del grosor) hasta alcanzar el punto deseado (idealmente, ligeramente rosado en el centro). Su sabor suave combina bien con una gran variedad de salsas: a la pimienta verde, de champiñones, al Pedro Ximénez, de mostaza y miel, o simplemente con una reducción de sus propios jugos. Hay muchísimas recetas y maneras de hacer el solomillo entero o a medallones, guisado al vino, en salsa de manzana, a la jardinera, con cebollitas y castañas.
3. Costillas de Cerdo
Las Costillas son un corte clásico, amado universalmente por su sabor intenso y su textura jugosa cuando se cocinan adecuadamente. Proceden del costillar del cerdo y combinan hueso, carne y una buena cantidad de grasa y tejido conectivo. Esta combinación es la clave de su éxito: el hueso aporta sabor, la grasa proporciona jugosidad y el tejido conectivo, con una cocción lenta, se transforma en gelatina, dando una textura melosa irresistible. Las chuletas, provenientes del chuletero, y el costillar son muy apreciados por su textura y sabor. La carne de esta zona del animal, que se suele preparar frita, cocida o en filetes, se halla en mayor proporción entre los huesos y sobre los mismos.
La clave para unas costillas perfectas es la cocción «low & slow» (baja temperatura y tiempo prolongado). La barbacoa es la reina indiscutible, ahumándolas lentamente hasta que la carne casi se desprenda del hueso. El horno también da excelentes resultados: ásalas a baja temperatura (140-150°C) durante varias horas, envueltas en papel de aluminio durante parte del tiempo para mantener la humedad, y termínalas a fuego más fuerte o bajo el grill para dorarlas, a menudo pinceladas con salsa BBQ. Las costillas a la barbacoa con tu salsa favorita son un éxito garantizado. Las costillas de cerdo son un sabroso plato ideal para la barbacoa; marinadas primero, es como mejor saben, al estilo americano de los "Spare ribs", y acompañadas con salsa barbacoa, ¡te chuparás los dedos!

4. Secreto de Cerdo
El Secreto de cerdo, especialmente si es de cerdo ibérico, es una de las joyas ocultas (literalmente, ya que es un corte «escondido» cerca de la paletilla) más apreciadas. Se caracteriza por su intenso marmoleado de grasa intramuscular, que le confiere una jugosidad y un sabor espectaculares, con notas que recuerdan a la bellota si es de cerdo ibérico de bellota. Es una pieza relativamente plana y de forma irregular. Hoy en día todo el mundo sabe qué parte del cerdo es el secreto y es un bocado gourmet muy codiciado especialmente porque es exquisito, pura mantequilla en la boca, muy jugoso por el entreverado de la carne y porque proviene de una zona próxima a las paletas del animal, en lo que podríamos llamar la axila.
Dada su infiltración grasa, el secreto brilla con cocciones rápidas y a alta temperatura que doren bien el exterior y dejen el interior muy jugoso. La plancha o la parrilla bien calientes son sus mejores aliadas. Cocínalo unos 3-4 minutos por cada lado, hasta que esté dorado y crujiente por fuera pero tierno y rosado por dentro. Es importante no pasarse de cocción para no perder su jugosidad característica. Junto a estos cortes de la carne del cerdo, hay que destacar algunas partes del animal que resultan muy sabrosas y exquisitas. También habría que hablar del secreto, que procede de una zona muy próxima a la paleta.
5. Presa de Cerdo
La Presa es otro de los cortes nobles del cerdo, especialmente valorada si procede de cerdo ibérico. Se localiza en la parte delantera del lomo, junto a la paletilla. Es una pieza ovalada, más gruesa que el secreto, y también presenta una excelente infiltración de grasa, aunque quizás algo más equilibrada que el secreto, lo que le da una jugosidad increíble y un sabor profundo y elegante. Su textura es muy tierna. Si es presa ibérica tiene bastante grasa intermuscular, de ahí que sea tan jugosa y sabrosa. De cada animal se obtienen dos piezas de un medio kilo aproximadamente. Esta pieza se encuentra justo en la parte superior del cuello, correspondiendo a las costillas de la parte delantera del animal. Podrás encontrar gran cantidad de varillas de grasa en esta parte, cosa que le da más jugosidad al momento de cocinar.
Al igual que el secreto, la presa se beneficia de cocciones a alta temperatura como la plancha o la parrilla, sellándola bien por fuera y dejándola poco hecha (rosada) en el interior para apreciar toda su jugosidad. También es un corte fantástico para asar entero en el horno a temperatura moderada-alta, permitiendo que la grasa se funda lentamente y bañe la carne. Lo ideal es hacerla a la brasa o a la plancha, adobada o al natural con especias al gusto, como cúrcuma, tomillo, pimienta negra, etc. ¡Se puede usar sofrita!
6. Pluma de Cerdo
La Pluma completa la «trinidad» de cortes nobles del cerdo junto al secreto y la presa. Es una pieza pequeña, de forma triangular o alargada que recuerda a una pluma (de ahí su nombre), situada en la parte final o posterior del lomo. Tiene un equilibrio perfecto entre carne magra y grasa veteada, lo que le confiere una gran ternura, jugosidad y un sabor exquisito y delicado. Su tamaño y características la hacen ideal para cocciones rápidas y a fuego fuerte: plancha o parrilla son las opciones perfectas. Unos pocos minutos por cada lado (2-3 minutos) son suficientes para obtener un exterior dorado y un interior rosado y jugoso. Debido a su delicadeza, es fundamental no sobrecocinarla. Se ubica justo antes del lomo del cerdo (si se va desde el frente hasta el rabo del animal). Suele ser cortada en forma triangular y tiene un agradable sabor, pudiendo darle el mismo uso que a la presa.
Presa 100% ibérica a la plancha Les Tres Alzines
7. Lagarto de Cerdo
El Lagarto de cerdo es un cordón de carne alargado y relativamente estrecho que se encuentra entre las costillas y el lomo. Tradicionalmente menos conocido, ha ganado mucha popularidad en los últimos años, especialmente el de cerdo ibérico. Su forma lo hace ideal para la parrilla o la plancha. Se puede cocinar entero, dándole vueltas para que se dore uniformemente, o cortado en trozos más pequeños para hacer brochetas o salteados. Necesita una cocción relativamente rápida a fuego medio-alto para quedar dorado por fuera y tierno por dentro. Este corte demuestra cómo la exploración de las partes del cerdo y sus cortes sigue descubriendo piezas fantásticas que antes pasaban desapercibidas o se destinaban a otros usos menos nobles.
8. Carrilleras de Cerdo
Las Carrilleras (o carrilladas) son los músculos masticadores del cerdo, situados a ambos lados de la mandíbula. Son piezas relativamente pequeñas, con mucha fibra muscular y tejido conectivo, lo que las hace inicialmente duras. La carrillera, ubicada en la mandíbula, y las castañetas, estructuras no musculares cercanas, son perfectas para guisar, gracias a su textura gelatinosa. La carrillada, conocida por su ternura extrema, ofrece bocados melosos que se deshacen en la boca y se ubica en la mejilla o mandíbula.
La única forma de sacar lo mejor de las carrilleras es mediante cocciones largas y a baja temperatura en un medio líquido: guisos, estofados o braseados son imprescindibles. El resultado es una de las carnes más untuosas y reconfortantes que se pueden probar, con una salsa densa y sabrosa fruto de la propia cocción.
9. Panceta de Cerdo
La Panceta (o tocino ventral, bacon en inglés si está curada y ahumada) es el corte procedente de la barriga o vientre del cerdo. Se caracteriza por sus capas alternas de carne y grasa. Es uno de los cortes más grasos, pero también de los más versátiles y sabrosos. La panceta del cerdo es la zona del vientre o la parte inferior del animal. Este corte, que comprende tanto la piel como las diferentes capas que se hallan aquí, se hace una vez que se ha realizado ya el corte del lomo y las costillas. Proveniente del vientre y costillar, destaca por tener un mayor contenido graso, que le da ese sabor potente e inconfundible tan valorado en la cocina tradicional. Es la carne que se obtiene directamente de las capas que se encuentran bajo la piel del cerdo. Es un producto muy grueso que suele utilizarse como ingrediente en el cocido o en diferentes tipos de arroces, como el arroz al horno. Cuidado, hay muchas diferencias entre tocino y panceta. Así que no las confundas.
Puede encontrarse fresca (para asar, guisar, freír) o curada (en salazón, adobada, ahumada). La panceta fresca es fantástica asada lentamente al horno a baja temperatura hasta que la grasa se derrita y la carne quede tierna, terminando a alta temperatura para conseguir una piel súper crujiente (torrezno). También se puede cortar en dados para enriquecer guisos y sofritos, o en lonchas gruesas para la parrilla o plancha. Frita en lonchas finas hasta quedar crujiente es un clásico. Se recomienda asarla lentamente para conservar todo su sabor, es una carne muy suave con alta cantidad de grasa lo que la hace muy apetecida para diferentes tipos de preparaciones. La panceta, que se obtiene de la falda del cerdo, puede freírse, guisarse o asarse a la parrilla. Puede estar fresca o adobada. Desde ser el ingrediente estrella (un buen torrezno de Soria) hasta un actor de reparto que aporta sabor y grasa a infinidad de platos (lentejas, potajes, salteados), la panceta es un básico en muchas cocinas del mundo.
10. Codillo de Cerdo
El Codillo es la parte de la pata del cerdo situada entre la unión del pie y la paleta (patas delanteras) o el jamón (patas traseras), es decir, la articulación del codo o la rodilla (knuckle o hock en inglés). Es un corte con hueso, bastante carne, grasa y piel, y también tejido conectivo. El codillo de cerdo es un corte de su carne que se lleva a cabo en la parte de la pierna que se halla justo detrás y debajo de la rodilla. Por tanto, se encuentra entre la paleta y junto a las manitas.
La forma más tradicional de prepararlo, especialmente en la cocina alemana o centroeuropea, es cocerlo primero en agua o caldo con verduras y especias durante un par de horas hasta que esté tierno, y luego asarlo en el horno a alta temperatura hasta que la piel quede dorada y muy crujiente. Su combinación de carne melosa y piel crujiente es adictiva. Las ideales para esta preparación son el codillo, que se vende al vacío y se presenta con piel y hueso.

Otros Cortes Destacados del Cerdo
Más allá de los cortes mencionados, el cerdo esconde otros tesoros, cortes de cerdo menos conocidos que están esperando ser descubiertos por los paladares más curiosos.
Jamón y Paleta: Los Reyes de los Curados
La pata trasera (jamón ibérico) y la delantera (paleta ibérica) son los reyes de los curados, aunque también pueden cocinarse frescos. Los jamones son el producto estrella de la gastronomía española y se producen gracias a las patas traseras de los cerdos ibéricos. La paleta de cerdo, también conocida como paletilla, procede de las patas delanteras y de los hombros del animal. Presenta menos carne que el jamón, pero su sabor es muy parecido y tiene un mejor aroma. La carne de esta zona es baja en calorías y asada suele quedar muy seca. Generalmente se curan las piernas para hacer jamón serrano. Al cocinarla con hueso se mantendrá jugosa. La paleta, corte versátil, sale de las patas y hombros delanteros del animal. Se puede cortar o moler para preparar estofados o si cuenta con el hueso es perfecto para asado lento. Provenientes de las patas delanteras y traseras se obtienen la paleta y el jamón fresco, cortes que aportan aromas intensos y texturas jugosas a cualquier receta. Las paletas son la carne curada que se produce gracias a las patas delanteras de los cerdos y lo que las hace diferentes de los jamones es, además de la zona del cerdo de donde se extraen, su sabor, que es más intenso. El proceso de curación que se sigue para obtenerlas es el mismo que en el caso de los jamones, pero un poco más corto. Además, las lonchas de paleta también se comen entre pan o guisadas.
El sabor de los jamones ibéricos es muy particular pues, a diferencia de los que se obtienen de otros cerdos de raza blanca, es mucho más jugoso gracias a la infiltración de grasa en el músculo. Puede ser de tres tipos según la alimentación que sigan los cerdos: de cebo, de campo o de bellota y este último es el considerado el de mayor calidad. Este manjar suele comerse crudo acompañado de un poco de pan con aceite, pero también puede incorporarse en diferentes guisos, como las lentejas o las croquetas de jamón.

Aguja de Cerdo
La Aguja es una carne magra y se obtiene de la parte baja del cuello. Se caracteriza por ser una carne muy tierna y con grasa. Se obtiene de la parte superior del lomo y se prepara en forma de chuletas o de filetes si se deshuesan. Esta parte del cerdo es la que se encuentra en la parte alta del cuello y es muy jugosa gracias a las finas capas de grasa que tiene. Se pueden comer como filetes de aguja de cerdo. La aguja también es idónea para preparaciones a la plancha y barbacoas.
Cortes de Casquería y Otras Delicias
La casquería está formada por partes del cerdo menos conocidas, como el morro, orejas, manitas o lengua, pero exquisitas al paladar. Junto a estos cortes de la carne del cerdo, hay que destacar algunas partes del animal que resultan muy sabrosas y exquisitas. De la cabeza del cerdo se obtienen cortes como el morro, la careta y las orejas.
Morro y Orejas
Estas partes de la cabeza, ricas en colágeno, son populares por su sabor y textura. El morro o careta suele cocerse, asarse o guisarse, mientras que la oreja es ideal frita, guisada o a la plancha. Oreja: Textura cartilaginosa y es considerada como “despojo”. Se suele comer frita y en forma de tapas para acompañar con la bebida. Las orejas tienen una textura cartilaginosa y en algunos lugares suelen utilizarse para dar sabor a los platos pero no para comerlos. Sin embargo, aprovechamos todo del cerdo y por eso la tapa de oreja está deliciosa. Se puede comer en daditos y basta con hervir y sazonar.
Manitas de Cerdo
Las Manitas de cerdo son, básicamente, sus patas. Este corte de la carne del cerdo, que se realiza de forma longitudinal y con un cuchillo pequeño, es muy popular, ya que resulta ideal para elaborar guisadas, cocidas o a la vinagreta. Las manos de cerdo son otra de las partes de cerdo comestibles. Es un plato muy típico en la cocina catalana pero su disfrute se extiende por toda la geografía española. Es la parte del cerdo con la que el animal se apoya en el suelo y tiene una textura muy gelatinosa. Puede cocinarse como plato único o como acompañamiento en guisos.
Papada
La papada es el resultado de una capa grasa subcutánea que cuelga bajo la barbilla del cerdo. Es una pieza con un alto contenido de grasa. Es básicamente grasa por lo que es una zona muy jugosa del cerdo. La papada es la parte ubicada bajo el cuello. Las ideales para cocción son la cara y la papada.
Rabo de Cerdo
El Rabo son las vértebras finales y la cola del animal, es muy sabrosa y melosa. Una de las partes del cerdo más utilizada en la cocina tradicional española. Es gelatinoso y aporta un gran sabor a los guisos. El rabo de cerdo frito es también una exquisitez.
Sesos y Criadillas
Los sesos son otra parte del cerdo para comer. Lo mismo ocurre con las criadillas; no todo el mundo se atreve a probarlos, pero la mayoría de los que lo hacen, repiten. Los testículos del cerdo son aptos solo para los menos quisquillosos. Se pueden probar fritos, a la plancha o rebozados.
Castañetas
Las castañuelas son las glándulas salivares del cerdo. Son pequeñas, de textura gelatinosa y firme a la vez, y con un sabor muy particular e intenso. Requieren una buena limpieza. La forma más habitual de cocinarlas es a la plancha.
Embutidos: Chorizo y Salchichón
Además de los cortes del cerdo que ya hemos mencionado, hay otras dos piezas de carne que son igual de deliciosas: el chorizo y el salchichón. No son cortes propiamente dichos, sino que se producen gracias a la mezcla de carnes obtenidas de diferentes partes del ibérico y, una vez están integradas, se adoban con especias -pimentón rojo en el caso del chorizo y pimienta negra en el caso del salchichón-. Al igual que el jamón y las paletillas, se comen crudos o en guisos, especialmente el chorizo que en España se utiliza como ingrediente principal de las lentejas o la fabada entre otros muchos platos.
Tabla Resumen de Cortes, Usos y Preparaciones
| Corte del Cerdo | Descripción y Características | Usos Culinarios Recomendados |
|---|---|---|
| Lomo | Parte superior de la espina dorsal, magra, tierna, sabor suave. | A la plancha, asado al horno, curado (lomo embuchado), frito. |
| Solomillo | Músculo alargado debajo del lomo, muy magro y tierno, sabor delicado. | Asado, a la plancha, en medallones con salsas. |
| Costillas | Del costillar, con hueso, carne y grasa infiltrada, muy sabrosas. | Barbacoa, asado al horno "low & slow", guisos. |
| Secreto Ibérico | Corte "escondido" cerca de la paletilla, con intenso marmoleado de grasa. | A la plancha, a la parrilla, cocciones rápidas y a alta temperatura. |
| Presa Ibérica | Parte delantera del lomo, junto a la paletilla, excelente infiltración grasa. | A la plancha, a la parrilla, asada entera al horno. |
| Pluma Ibérica | Pequeña, triangular, parte final del lomo, equilibrio magro/grasa. | A la plancha, a la parrilla, cocciones rápidas. |
| Carrilleras | Músculos masticadores de la mandíbula, con mucha fibra y tejido conectivo. | Guisos, estofados, braseados (cocciones largas y lentas). |
| Panceta | Del vientre, capas alternas de carne y grasa, muy versátil y sabrosa. | Asada (torreznos), frita, en guisos y sofritos, parrilla. |
| Codillo | Parte de la pata (codo/rodilla), con hueso, carne, grasa y piel. | Cocido y luego asado al horno hasta la piel crujiente. |
| Jamón | Pata trasera, especialmente curada (ibérico, serrano). | Curado (consumo en crudo), fresco (asados, guisos). |
| Paleta | Pata delantera, curada o fresca. | Curada (consumo en crudo), fresca (asados, estofados, guisos). |
| Aguja | Parte alta del cuello, tierna y jugosa con grasa. | Chuletas, filetes, sofrita. |
| Orejas/Morro | Partes de la cabeza, ricas en colágeno, textura cartilaginosa. | Fritas, guisadas, asadas, cocidas (tapas). |
| Manitas | Patas, textura gelatinosa. | Guisadas, cocidas, a la vinagreta. |
| Papada | Capa grasa bajo la barbilla, muy jugosa y con alto contenido de grasa. | Cocciones lentas, guisos, confitados. |
| Rabo | Vertebras finales y cola, gelatinoso y muy sabroso. | Guisos tradicionales, frito. |
Con esta guía de cortes de cerdo, tendrás la certeza de elegir la pieza más adecuada para cada receta y disfrutarás de todo el potencial culinario que ofrece esta carne tan versátil.