La cultura culinaria española es rica y variada, y dentro de ella, los pucheros ocupan un lugar especial. Como bien lo describe Pepe Barrena en sus obras, España es "el país de los pucheros". Las innumerables variantes de cocidos, marmitas, potajes, ollas y calderetas son un testimonio de la imaginación y el ingenio de su gente, que ha sabido crear platos gloriosos de cuchara tanto en la intimidad del campo como en la vibrante vida de los pueblos.

Pepe Barrena: Guardián de la Tradición de los Pucheros
Pepe Barrena, un insigne comunicador y agitador gastronómico, ha dedicado su carrera a la fusión de la gastronomía con el cine y las bellas artes. Gracias a su labor en el mundo de la comunicación, ha sido galardonado con el Premio Nacional de Gastronomía, el Premio Alimentos de España y el Premio Euskadi de Gastronomía, entre otros. También es miembro de la Food & Film Academy de Bolonia.
En su libro "Entre pucheros", Pepe Barrena recopila y narra lo mejor de los pucheros nacionales. Pone todos sus conocimientos culinarios, históricos y narrativos al servicio de una completa recopilación de estos platos tradicionales. Según Club de Gourmets, es "un imprescindible para los aficionados a los fogones". El libro, publicado el 31 de agosto de 2022, cuenta con 176 páginas y un ISBN 978-84-480-2996-8.
Con su escritura entretenida y seductora, llena de valiosa información, Pepe Barrena nos sumerge en las historias y etimologías de los pucheros. Desde los más opíparos hasta los veganos, los que se preparan en los patios andaluces o aquellos con nombres más peculiares, el autor nos guía a través de un festín culinario. El libro culmina con las aportaciones de chefs estelares, quienes comparten sus versiones del puchero para preparar en casa.
Puchero andaluz
La Tradición de los Pucheros en Pareja: El Jueves Lardero
La localidad de Pareja, en España, es un ejemplo vivo de cómo estas tradiciones culinarias se entrelazan con celebraciones comunitarias. La Plaza Mayor de Pareja se llena de niños cada año para disfrutar de la tradición de los pucheros del Jueves Lardero.
A las diez de la mañana, el autobús llega con los escolares, quienes, por cortesía del Ayuntamiento, desayunan chocolate con churros, servido por Tomás del Bar Stilo’s. Los operarios del Ayuntamiento, Antonio Mercado y Gabriel Fuentes, se encargan de colgar los globos para los más pequeños y los pucheros para los mayores. Esta tradición la han mantenido por décadas, antes en la calle de Calvo Sotelo y ahora en la Plaza Mayor, cerca de la Olma Nueva.

La Gincana de los Pucheros
A las diez y media, con los participantes ya desayunados y ansiosos, comienza la gincana. Con dos ristras preparadas, una de globos y otra de macetas, pucheros y botijos, los niños de infantil son los primeros en explotar las esferas de colores. Dentro de los globos, descubren legumbres, harina e incluso agua. Uno por uno, logran su objetivo, con el aplauso cómplice de profesores, padres y mayores que se acercan a la Plaza Mayor para revivir las tradiciones de su niñez.
Cuando los niños de infantil terminan, los de primaria toman el relevo. Durante una semana, en clase de plástica, han estado preparando y decorando sus botijos y pucheros, que luego tienen que romper a bastonazos para que la sorpresa interior, en forma de polvo de legumbres, salga a la luz. Los más mayores, siguiendo la tradición, lo hacen con los ojos vendados.
Roberto Alonso, de once años, es uno de los que participa todos los años, pasando de globos a pucheros. Su bisabuelo, Mariano Alonso, de 87 años, recuerda cómo él hacía lo mismo de niño, pero solo con botijos. "Usábamos los que tenían alguna falta, se les había roto un asa o estaban mellados, y dentro metíamos ceniza, yeso, una libreta para apuntar, bolígrafos y lapiceros, lo que se podía", cuenta el señor Alonso.

La Merienda Tradicional
Después de los juegos, la tradición continúa con la merienda en el merendero municipal del Camino de Hontanillas. Mariano Alonso recuerda que, en su niñez, cada pandilla se iba a un sitio a merendar, comiendo una tortilla y algún choricillo. También se hacía una "piña", un postre típico del Jueves Lardero que consiste en una masa de huevo y harina, similar a la de las rosquillas, cortada en trocitos, frita y embadurnada de miel para unir unas bolas con otras.
Javier Madrid, profesor del CRA, desconocía la tradición antes de llegar a Pareja. "Llevamos un par de semanas decorando los botijos y preparando los globos. Todo lo que sea cambiar de clase, les encanta. Los niños se lo pasan bomba, y además ayudamos a mantener tradiciones, que es una pena que se pierdan", comenta el profesor.
Para finalizar la mañana, los mozos venden papeletas y luego sortean un gallo y un conejo, según la costumbre. Todos los niños y niñas participantes reciben un pequeño regalo de recuerdo.