El empaquetado de productos alimenticios, en particular legumbres, frutas y verduras, ha sido objeto de debate y evolución constante. La necesidad de preservar la frescura y calidad de los alimentos, combinada con la creciente preocupación por el impacto ambiental del plástico, ha impulsado la búsqueda de soluciones innovadoras y sostenibles en la industria del embalaje.

La problemática del plástico en envases de alimentos
El plástico llegó a nuestras vidas para hacernos todo más fácil, pero el uso abusivo de los envases y objetos de usar y tirar está causando estragos en el medio ambiente de todo el planeta. Toneladas de residuos de la producción de legumbres en Europa son desechadas y esto provoca costes para la industria alimentaria y un impacto negativo para el medio ambiente.
Asociaciones ecologistas como Greenpeace llevan años pidiendo este tipo de medidas, que otros gobiernos europeos ya han planificado o tienen en vigor. La ONG ambientalista Greenpeace denunció la utilización masiva e innecesaria de envases de plástico de un solo uso para cubrir alimentos como frutas y verduras. La organización presiona para que los supermercados se comprometan a eliminar esos plásticos de las estanterías, y busquen alternativas sustentables para la venta de alimentos perecibles.
Una otra campaña interesante es la promovida por las organizaciones Justicia Alimentaria y Amigos de la Tierra, “Plastívoros: comemos plástico”. Muchos de estos residuos van a parar al medio ambiente, que lo absorbe. Se sabe que también vuelven a nuestros platos, en forma de microplásticos. Greenpeace nos recuerda con el vídeo ¿Quién puede parar la invasión de plásticos?, que parte del origen del exceso de plásticos está en las grandes marcas. Por tanto, la disminución de los plásticos es tarea de todos y forma parte del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 12, denominado “Producción y consumo responsable”.
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Normativas y tendencias hacia la sostenibilidad
El Gobierno prevé prohibir el uso de envases de plástico para la venta minorista de frutas y verduras frescas a partir del año 2023. El objetivo es fomentar la venta a granel, e incluirá el agua no embotellada. Son medidas para evitar el uso indiscriminado del plástico y derivados en centenares de envoltorios para hortalizas y fruta, y se prevé regular con el Real Decreto que está preparando el ejecutivo sobre Envases y Residuos del Ministerio para la Transición Ecológica.
Enlazando con la campaña #DesnudaLaFruta viralizada en el año 2018, España se acercaría así a la normativa francesa que prohibirá ya a partir del año próximo este tipo de envases, y que está en consonancia con las recomendaciones marcadas por la Unión Europea en materia de sostenibilidad. Como parte de esas medidas, el real decreto que está ultimando el Ministerio que encabeza la vicepresidenta Teresa Ribera contempla así prohibir los envases de plástico en paquetes de fruta y verdura de menos de un kilo y medio de peso. Según adelantan fuentes de El País, quedarían excluidos de ese veto los envases de alimentos con riesgo de deterioro cuando se venden a granel.
Ahora falta conocer más detalles de esta nueva norma, ya que se prohibirán tan solo aquellos empaquetados para más de un kilo y medio de fruta, o solo se fomentará la venta a granel en los establecimientos considerados ‘minoristas’ como son las tiendas de barrio o los supermercados. En cualquier caso, a falta de esos pormenores, la idea que subyace es ir evitando todos los envases innecesarios.

Alternativas sostenibles y nuevos materiales
Ya en esta línea, algunas superficies comerciales han optado por evitar las bolsas de plástico para sus frutas y hortalizas a granel, por otras de papel. Sin embargo, un elevado porcentaje de frutas llegan a sus estanterías con varias piezas ya empaquetadas en plástico.
Un buen packaging para frutas y verduras en la actualidad no tiene que contar con plásticos ni adhesivos. De hecho, la mejor opción es optar por la faja, que es un material perfecto para el embalaje de productos frescos como los que encontramos en las fruterías. Los plásticos solían ser los embalajes para productos frescos más comunes, pero el inconveniente era que las frutas y verduras no respiran adecuadamente, lo que acelera su deterioro.
El principal motivo por el que las fajas son el mejor embalaje para los productos frescos está claro. Gracias al sistema de respiración que contienen las fajas, las frutas y verduras se conservan en perfectas condiciones el máximo tiempo posible. La conservación no es la única ventaja de las fajas. Este tipo de embalaje también destaca por su diseño, lo que ayuda a atraer a clientes fieles y de calidad, que contribuyen al crecimiento de la marca.
Los consumidores actuales valoran cada vez más los envases sostenibles. Hoy en día, el respeto por el medio ambiente es tan importante como el diseño del embalaje. Ganan popularidad aquellos envases que no contienen plástico, que estén fabricados con materiales reciclados y que sean respetuosos con el planeta. El compromiso medioambiental es clave para fidelizar clientes y potenciar la imagen de marca. Los consumidores no solo volverán a comprar un producto sostenible, sino que lo recomendarán en sus redes sociales, generando una publicidad orgánica y muy valiosa.
Una de las grandes ventajas de los embalajes sostenibles mediante fajadoras es la posibilidad de personalización. El branding by banding permite a las marcas destacar y diferenciar sus productos de la competencia. Estas bandas personalizadas pueden incluir etiquetas que certifican la calidad, identifican el producto o lo clasifican según características específicas. Este tipo de embalaje no solo es ideal para frutas y verduras, sino que también es perfecto para carnes, aves, pescados, flores y muchos otros productos frescos. Su versatilidad lo convierte en una opción adecuada para cualquier industria que busque mejorar su imagen de marca y reducir el uso de plásticos contaminantes.

Proyecto Leguval: innovación en envases biodegradables
Después de la extracción de la fracción de proteína de la producción de legumbres procesadas, el objetivo del proyecto Leguval es desarrollar nuevas películas y recubrimientos de proteínas mediante procesos húmedos y secos, que permitirán mejorar las propiedades de barrera en los envases cuando se aplique como una capa en películas de plástico biodegradables mientras se mantiene la biodegradabilidad del paquete final.
La necesidad de cumplir con la legislación ambiental vigente ha dado lugar a una gran demanda del mercado de materiales respetuosos con el medio ambiente y de nuevas fuentes de energía alternativas. Este proyecto de investigación de tres años, financiado por el Séptimo Programa Marco de la UE, está a cargo de un consorcio que combina la experiencia de cuatro profesionales de la I+D de Europa (CNR- IPCF UOS, Ssica, Tecnalia y Polieko) que proporcionarán los servicios de investigación por contrato a tres asociaciones de la industria (Consebro, PCS Assocomplast) y cuatro empresas (Iris, Thenos, RDX, tuba) relacionados con la industria de alimentos y plásticos.
Leguval finalizará con las fases de industrialización previas a la comercialización de la capa de proteína vegetal desarrollada para películas de plástico que podrían sustituir costosas capas de barrera de oxígeno sintético que se utilizan actualmente. Por otra parte, el uso de la biomasa en materiales compuestos y para la producción de gas puede proporcionar, respectivamente, nuevos polímeros biodegradables con propiedades mejoradas y nuevas fuentes de energía alternativas.
Tipos de envases para legumbres y otros productos
Los envases para frutas y verduras se utilizan a diario en supermercados y fruterías. Las diferentes maneras en las que se pueden almacenar estos productos determinarán el tipo de envase que se va a utilizar. Los tipos de envases hortofrutícolas que existen son bolsas, bandejas, cestas, sacos y otros variados.

SPG reconoce la necesidad de envases de plástico para legumbres, que aseguren la conservación de su frescura y nutrientes. Conocemos la importancia de utilizar envases de plástico para arroces que preserven sus propiedades esenciales. Estos envases están diseñados para proteger el arroz de la humedad, la luz y otros factores externos que puedan comprometer su calidad. La integridad del producto se mantiene desde el punto de producción hasta el consumidor final, garantizando una experiencia óptima.
Envases de la máxima calidad
Tarros de plástico fabricados con polietileno alimentario altamente resistente. Botes para alimentos diseñados para soportar golpes y rallones.
Envases de cocina con tapa enroscable de aluminio y junta interior de polipropileno alimentario para garantizar un sellado hermético.
Con un diseño minimalista y versátil, nuestros botes para alimentos combinan con cualquier tipo de cocina y decoración. Ofrecemos envases de cocina totalmente transparentes para identificar fácilmente su contenido y la cantidad del mismo. ¡Úsalos para todo lo que necesites!
La abertura ancha de nuestros botes para comida facilita su lavado a mano, con un paño húmedo o en seco. Recomendamos usar jabones neutros para mantener intacto el aspecto pulido y brillante de los envases. ¡CUIDADO! Tarros y tapas NO aptos para lavavajillas.
Material flexible doble con buenas propiedades mecánicas. Material PE ECO es un complejo en base a polietileno. Este material es monomaterial y reciclable, permitiendo reemplazar estructuras no reciclables.
Bolsas
- Bolsas de plástico para cajas: Sirven para cubrir su interior y crear una barrera higiénica entre el plástico y el material de la caja. De esta manera, la fruta y la verdura quedará totalmente envuelta y aislada de la parte interna de la caja. Disponemos de bolsas microperforadas o totalmente lisas, aunque para frutas y verduras son ideales las microperforadas para que el producto fresco pueda ventilarse y evitar, así, la aceleración del proceso de maduración.
- Bolsas de atmósfera modificada o MAP: Ayudan a preservar la frescura y las condiciones de las frutas y verduras. Por eso, son perfectas para la exportación y el transporte de fruta y verdura fresca con contenedores reefer o camiones frigoríficos. Entre las características de este tipo de bolsas, cabe resaltar que son permeables a los gases que las frutas y las verduras desprenden al estar almacenadas.
- Bolsas de plástico macroperforadas: Son perfectas para crear una única unidad de venta de frutas y verduras.
- Bolsas de plástico al vacío: Son perfectas para envasar y conservar alimentos perecederos como frutas, verduras, embutidos, quesos, etc.
Bandejas
- Bandejas de celulosa: Son muy utilizadas en el sector alimentario, especialmente en los productos hortofrutícolas.
- Bandejas de pórex: Son aquellas más clásicas del sector alimentario. Se utilizan para cualquier tipo de producto fresco como carne, pescado, frutas, verduras… Son ligeras, versátiles y reciclables. Este tipo de envase, junto con un film termosellado, aseguran una mayor conservación de los productos frescos.
Cestas
Las cestas para frutas y verduras son de gran utilidad para vender varias unidades en pack. Este tipo de envase están fabricados con PP (aptos para el microondas y translúcidos) o PET (no aptas, son completamente transparentes), que permite que los alimentos sean visibles desde el exterior.
Sacos
- Sacos de yute: Incorporan un cierre con cuerdas ajustables.
- Sacos de malla: Son un tipo de envase muy empleado.
Alveolos
Los alveolos se usan especialmente para exponer y almacenar frutas como manzanas, peras, mandarinas, naranjas, etc. Este tipo de envase sirve para la recolección, almacenaje y transporte de frutas y verduras.