El Pan de Espelta y el Misterioso Lembas: Un Viaje Culinario a la Tierra Media

Hoy nos adentraremos en el fascinante mundo de la panadería, explorando las propiedades del pan de espelta y desvelando los secretos del legendario pan de los elfos, el Lembas. Este viaje culinario nos llevará desde las antiguas granjas de Europa hasta los bosques encantados de la Tierra Media, invitándonos a recrear sabores que han cautivado la imaginación de generaciones.

El Pan de Espelta: Un Tesoro Nutricional

La espelta, también conocida como Triticum Espelta o Escanda Mayor, es una variedad antiquísima de trigo que ha sido cultivada desde la Edad Media en regiones como Asturias, Suiza, el Tirol y el sur de Alemania. Su resistencia a las inclemencias del tiempo y a las plagas la hace destacar frente a su pariente, el trigo común, aunque su cosecha por hectárea sea inferior, lo que ha llevado a una disminución en su producción a lo largo del tiempo.

Sin embargo, la espelta está experimentando un renacimiento, impulsado por su creciente popularidad en los cultivos ecológicos. Lo que la hace tan especial es su perfil nutricional. Es mucho más digestiva que el trigo tradicional, genera menos alergias y, por lo tanto, es una opción viable para muchas personas intolerantes al trigo. Si bien contiene gluten, lo que la hace no apta para celíacos, sus beneficios para la salud son innegables.

El pan de espelta se caracteriza por ser un alimento muy digestivo y menos calórico que el pan blanco tradicional. Aporta grandes dosis de energía, ya que está elaborado con una variedad de trigo que no ha sido manipulada ni cruzada con otras variantes. Además, es rico en vitamina B, que beneficia el funcionamiento del sistema nervioso y regula el metabolismo. Su sabor es muy suave y su miga es más porosa que la del pan tradicional, recordándonos al pan de pueblo, con un delicioso aroma que invita a degustarlo.

Si eres un amante del pan y no quieres renunciar a él, el pan de espelta es una elección muy recomendable por su infinidad de propiedades. Es un pan con un delicioso aroma y sabor, que nos recuerda al pan de pueblo tradicional. Entre sus principales cualidades, destaca su menor valor calórico en comparación con el pan blanco tradicional. Si lo has consumido alguna vez, habrás notado cómo es un pan mucho más ligero que el tradicional.

El pan de espelta está elaborado con una variedad del trigo que no es manipulada ni cruzada con otras variantes, por lo que aporta grandes dosis de energía. Además, es rico en vitamina B que beneficia el funcionamiento del sistema nerviosos y regula el metabolismo al mismo tiempo. ¿Por qué elegir el pan de espelta artesanal? Si eres amante del pan y no puedes privarte de él, el pan de espelta es muy recomendado por su infinidad de propiedades.

El primer paso para preparar estos panecillos de espelta es diluir la levadura fresca en el agua tibia, y mezclar bien hasta que esté totalmente disuelta. Luego colocamos todos los ingredientes en un bol y amasamos hasta que se integren bien. Espolvoreamos la masa de los bollitos de espelta con un poco de harina, cubrimos el bol con film y la dejamos leudar durante una hora y media. Espolvoreamos con harina la superficie de trabajo y ponemos encima la masa. Espolvoreamos de nuevo la masa con un poco de harina y vamos pesando y haciendo panecillos de espelta iguales. Volvemos a espolvorearlos con harina tamizada los bollitos de espelta y hacemos unas incisiones en forma de cruz con unas tijeras de cocina, y si se quiere podemos añadir semillas.

Una vez precalentado el horno a 200º C introducimos la bandeja con calor solo abajo, poniendo un recipiente con agua para que produzca vapor. A los 10 minutos, abrimos el horno para que salga todo el vapor, sacamos el recipiente con el agua y ponemos calor arriba y abajo. Horneamos 15 minutos más, hasta que los panecillos de espelta estén bien dorados. Están riquísimos.

En un cuenco mezclamos la harina con la sal y el azúcar. Echamos la levadura desmenuzada y añadimos la leche mientras removemos, para que se integre todo. Agregamos el huevo ligeramente batido y el aceite de oliva. Echamos las semillas y las repartimos. Comenzamos a amasar hasta tener una masa lisa. Formamos una bola, la colocamos en el cuenco limpio y dejamos que repose durante hora y media o hasta que casi duplique su volumen inicial, dependerá de la temperatura ambiente. Colocamos la masa sobre la mesa ligeramente enharinada y con las yemas de los dedos le sacamos un poco el aire. Troceamos la masa en diez partes iguales, de unos 70 g cada una. Ponemos los panecillos sobre una placa de horno con papel y los pincelamos con agua. Dejamos que fermenten de nuevo durante unos 40 minutos o hasta que crezcan. Calentamos el horno a 180º con calor arriba abajo. Horneamos durante unos 15 minutos, o hasta que los panes tengan un ligero tono dorado. Sacamos los panecillos del horno y dejamos que se enfríen completamente sobre una rejilla antes de consumirlos. Estos panecillos tiernos de espelta con semillas son ideales tanto para el desayuno, tostados para tomar con mermelada o un poco de aceite, como también para meriendas o medias mañanas.

Mezclar con las manos o con una rasqueta. Poner un poco de harina en la encimera y depositar la masa en ella. Ir amasando, levantando la masa y dejándola caer con fuerza sobre la encimera. Poco a poco veremos que se va formando una masa lisa y no pegajosa. Meterla en un bol, taparla con plástico transparente y dejarla 2 horas en un sitio templado. Nada más levantarse, sacar la masa y ponerla en la habitación más templada de la casa, hasta que pierda el frío de la nevera y aumente su volumen un poco más. Sacar la masa a la encimera, aplanarla, amasarla durante un minuto, y hacer un cilindro. Cortar trozos de masa de unos 50 gramos cada uno. Formar bolitas y aplastarlas un poco con la mano. Dejarlas reposar en una bandeja hasta que aumenten su tamaño. Espolvorear harina sobre un paño y tapar con él los panecillos, teniendo cuidado de dejar en contacto con los panes la parte en la que hemos puesto la harina. Hornear unos 15-20 minutos, hasta que los veamos que ligeramente dorados.

Mezclar 10 segundos a velocidad 6. Poner un poco de harina en la encimera y depositar la masa en ella. Ir amasando, levantando la masa y dejándola caer con fuerza sobre la encimera. Poco a poco veremos que se va formando una masa lisa y no pegajosa. Meterla en un bol, taparla con plástico transparente y dejarla 2 horas en un sitio templado. Nada más levantarse, sacar la masa y ponerla en la habitación más templada de la casa, hasta que pierda el frío de la nevera y aumente su volumen un poco más. Sacar la masa a la encimera, aplanarla, amasarla durante un minuto, y hacer un cilindro. Cortar trozos de masa de unos 50 gramos cada uno. Formar bolitas y aplastarlas un poco con la mano. Dejarlas reposar en una bandeja hasta que aumenten su tamaño. Espolvorear harina sobre un paño y tapar con él los panecillos, teniendo cuidado de dejar en contacto con los panes la parte en la que hemos puesto la harina. Hornear unos 15-20 minutos, hasta que los veamos que ligeramente dorados.

Cuando nos ayudamos del frío y retrasamos en el tiempo la maduración de un pan conseguimos un pan mucho más rico. Los tiempos son orientativos, que no os agobie el tema. Puede parecer que es un pan de largometraje. Pero no, no hay que hacerle ni caso.

El Lembas: El Pan del Camino de los Elfos

Hoy vamos a desvelar uno de los secretos mejor guardados por los elfos de la Tierra Media: el pan del camino o Lembas. Para los que no tengáis idea de qué estamos hablando, el Lembas es un alimento de los elfos de El Señor de los Anillos. Su consumo está restringido a los de esta especie y, de hecho, son muy pocas las personas que conocen la receta.

Una de ellas es Galadriel, una gobernante elfa que recibe a los integrantes de la Comunidad del Anillo en su arduo camino hacia Mordor. Entre los regalos que les hace para facilitar su ruta hay un gran número de Lembas, unos panes finos y cuadrados altamente saciantes, envueltos en hojas.

Según explica Tolkien en los libros, este pan es marroncito en el exterior y color crema en el interior, aplanado. La receta era un bien preciadísimo por los elfos y nadie más la conocía. De hecho, solo compartían su Lembas con alguien que no fuera un elfo en ocasiones muy especiales. Tolkien las describe como galletas preparadas con harina, un poco tostadas por afuera y que tenían un color de crema por dentro. "Lembas" es una palabra en lengua sindarin que significa "pan del camino", y en su obra los elfos de Lothlórien comentan que es más fortificante que cualquier comida preparada por los hombres y es más agradable que el cram, desde cualquier punto de vista.

Una sola galleta tenía un gran poder nutritivo, según señalan los elfos en ese capítulo, que recomiendan a sus visitantes comer poco cada vez y solo cuando sea necesario, cuando falte todo lo demás. "Las galletas se conservarán frescas muchos días, si las guardáis enteras y en las envolturas de hojas en que las hemos traído. En los libros siguientes de "El Señor de los Anillos" se van dando más detalles sobre las lembras, como que además de ser nutritivas dan realmente ánimos, hasta el punto de ser un gran aliciente para no renunciar a la esperanza. Gollum no las soportaba. En "El Silmarillion" se indica que las lembas eran envueltas en hojas de plata, "y las hebras que las ataban estaban selladas en los nudos con el sello de la Reina, una oblea de cera blanca moldeada como la flor del Telperion", uno de los Árboles de los Valar de los tiempos antiguos.

La receta del pan de Lembas está tan bien guardada que lo cierto es que no la tenemos. Tolkien no la explica en los libros. Puede que para mantener el misterio, o puede que porque el señor no tuviera ni repajolera idea de cocina y le diera pereza informarse de cómo se hace el pan, pero el caso es que no la tenemos. También entendemos que somos simples humanos y que los elfos no quisieran compartir su secreto: las abuelas tampoco quieren compartir nunca sus recetas con demasiada precisión (para que nunca nos quede la comida tan buena como a ellas) y ni siquiera hablamos de cosas tan mágicas como un pan que no se reseca en meses, así que es comprensible. Tendremos que conformarnos con una aproximación imaginativa a cómo creemos que sería el pan de Lembas en el mundo real.

No sabemos a ciencia cierta si esta receta es la original, pero se debe de parecer bastante, ya que el resultado es mazo saciante. Aún así, no nos convence lo de comerse solo un bocado, está tan rico que más bien somos de comernos cuatro Lembas enteras (como Pippin). Ya sabes, hazte unas pocas y tira a destruir el anillo. O al trabajo.

Después de mucho vagar por Internet entre cientos de recetas de Lembas creadas por los fans, he escogido esta de la web Qué bien comer, de Santiago Carmena, que además de ser supernutritiva no lleva gluten ni lactosa y es vegana para que podamos disfrutarla todos. Pan de Lembas (9 raciones): 2 cucharadas de chía, 6 cucharadas de agua, 1 plátano (a poder ser muy maduro), 50g aceite de coco, 150g sirope de arce, Un pellizco de sal, 240g harina sin gluten (hemos usado mezcla de maíz y garbanzo). Unir la chía y el agua y dejar reposar unos 5 min. Mezclar en un bol el plátano chafado, el aceite de coco, el sirope de arce y la sal. Ir añadiendo poco a poco la harina. Mezclar bien con las manos. Hacer una bola y dejar reposar una hora en el frigorífico. Espolvorear un poco de harina en la mesa de trabajo y en el rodillo y aplanar la mezcla hasta que tenga un dedo de grosor. Cortar en cuadrados y hacer unas endiduras en forma de x en la superficie. Meter en el horno precalentado a 180º y cocinar durante 25 min.

Ilustración de elfos compartiendo Lembas

Lembas es el nombre que recibe un alimento ficticio perteneciente al legendarium del escritor J. R. R. Tolkien. Se trata de un pan que recupera las fuerzas de aquel que lo toma. Está hecho con cereales que la Valië Yavanna sembró en los campos de Aman, y que los Eldar obtuvieron como regalo durante su Gran Marcha. Más tarde, éstos sembrarían por su cuenta el cereal, que crecía rápidamente y solo necesitaba un poco de luz solar. Sin embargo, la elaboración del pan sólo era conocida por unas pocas elfas, las llamadas Yavannildi o Ivorwin ("Doncellas de Yavanna" en las lenguas quenya y sindarin, respectivamente), a las que Yavanna había enseñado el secreto de cómo elaborarlas. En El Señor de los Anillos, Galadriel es la responsable de la preparación del lembas en Lórien. Inicialmente, hasta antes de la llegada de la Comunidad del Anillo a Lórien, sólo los elfos podían comer lembas, ya que los Valar habían prohibido compartirlo con mortales.

Cine club: El legado de J R R Tolkien

Tanto en "El Señor de los Anillos" como en "El Silmarillion", Tolkien habla sobre las "lembas", un alimento utilizado por los elfos durante sus viajes. En el capítulo 8 de "La Comunidad del Anillo", cuando se despiden de Lothlórien, los nueve miembros de la Compañía del Anillo reciben el valioso obsequio de las lembas de manos de los elfos.

Infografía comparativa: Pan de Espelta vs. Pan Tradicional

Somos unos enamorados del pan de todo tipo y, como encima nos encanta elaborarlo en casa, resulta el dúo perfecto para tener variedad siempre que el tiempo lo permite. Con la llegada del calor, al contrario que a los demás, panificar se vuelve más sencillo. Las temperaturas son óptimas para las masas y las fermentaciones se acortan mucho, así que no desaprovechéis para hacer lo mismo siempre que el horno no os moleste demasiado.

Mapa de la Tierra Media con rutas de viaje

Vuelvo con los panes a cuestas. Hace unos meses me dijo Andrés, mi amigo de El Amasadero, a raíz de un pedido de harinas que le hice, que por qué no me llevaba harina de espelta, con lo que me gusta probar todo tipo de harinas, el juego que dan y las cualidades que tiene. Y el caso es que hace años compré una harina de espelta y no me entusiasmo… Pero me dijo que probara de nuevo, que este año este cereal estaba saliendo espectacular. Y así lo hice: pedí un par de kilos de harina de espelta ecológica y de espelta integral para probar. Mientras me llegaba a casa el pedido, busqué información y me encontré con que es una variedad de trigo y evidentemente no indicado para celíacos porque contiene gluten. Tiene unas caracteristicas extraordinarias en cuanto a la asimilación de nutrientes, de fácil digestión y con ella se consiguen panes de miga esponjosa y fina y con otras muchas propiedades. Como es una harina floja yo le añado harina de fuerza para conseguir el resultado que le gusta a mis mozas: los panecillos que veis en la foto. Ya era tarde, tenían que cenar y no pudimos hacer la foto del pan abierto.

Pan de espelta horneado y dorado

¡Hola Majomar! Yo creo que lo mejor es que pongas tu horno con calor arriba y abajo y tapes los panecillos por arriba con papel de plata. No me he dado cuenta y los primeros 10 minutos le he puesto calor arriba y abajo, pero igualmente han salido deliciosos y no se han quemado nada. Me encanta la receta. El problema es que mi horno no tiene la opción de sólo bajo, y es un fastidio la verdad. Tendría que ponerlo arriba y abajo tapando por arriba con papel de aluminio, no te parece?? O ponerlo sólo con el ventilador???

Receta de Lembas estilo fan

Este bizcocho es perfecto para el desayuno, o para acompañar un té a media tarde. Sin ser excesivamente dulce, te regala el paladar de forma sutil y sabrosa. Batir los huevos con el azúcar hasta que aumenten de volúmen y estén blancos, montados como un merengue suave. Añadir el aceite y la mantequilla sin dejar de batir. Añadir también la ralladura del limón. Cuando esté todo bien mezclado, añadir las harinas mezcladas con el impulsor poco a poco, para que no se baje la mezcla.

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