Ávila, una provincia con una rica tradición gastronómica, ofrece a sus visitantes y residentes una amplia variedad de panaderías y dulces que son un verdadero deleite para el paladar. Desde los clásicos de Semana Santa hasta las especialidades locales, la repostería abulense es un reflejo de la historia y la cultura de la región.

Dulces Santo Tomás: Calidad y Tradición en Ávila
En Ávila y provincia, una conocida serie de panaderías, con hasta tres establecimientos, es apodada cariñosamente como los "cariños" o "cariñosos". Dulces Santo Tomás, con origen en Arenas de San Pedro hace más de 30 años, es un referente de la panadería y la bollería de elaboración propia.
Impulsado inicialmente por Angelines, y al que luego se incorporaron Julio, Pedro y Manuel (este último aún al frente), el negocio se distingue por sus ingredientes cien por cien naturales, sin aditivos y con una materia prima especial: el aceite de oliva virgen extra de su propia almazara del valle del Tiétar, que también se vende en el local.
Javier Escribano, gerente de la tienda de la calle Félix Hernández, en la zona sur de la ciudad, destaca que la seña de identidad de Dulces Santo Tomás es la calidad y la elaboración artesanal del producto, junto a un trato cercano y amable.
Especializados en hornazos y empanadas caseras de distintos rellenos, como bonito con pimientos o champiñones, bacalao, lomo, carne, jamón y queso, bacon y dátiles, pollo y roquefort o morcilla, pera y piñones, Dulces Santo Tomás también triunfa con sus magdalenas, sus palmeritas con o sin chocolate y sus pastas, además del pan, todo ello casero y elaborado a diario en su obrador propio.
En Navidad, su oferta se amplía con el roscón, las empiñonadas y el mazapán casero. La fidelidad de su clientela, que incluye compradores de Madrid, es un testimonio de la calidad de sus productos. El secreto para mantenerse durante tres décadas es la dedicación: «Le echamos muchas horas, pero tiene que ser así. Hay que dedicarle mucho tiempo, levantarte cada día como si fuera el primero y pensar en darle al cliente un buen producto».
Panaderías Destacadas en la Provincia de Ávila
Para los amantes de la buena comida, la provincia de Ávila ofrece una selección de panaderías que han ganado popularidad por sus deliciosas creaciones. Entre los favoritos se encuentran Chuchi Pasteles, Pastelería Muñoz Iselma y Pastelería Café El Obrador de Francis.

La Repostería de Cuaresma y Semana Santa: Más Allá de la Religión
Los amantes de la repostería estacional encuentran en la Semana Santa un infinito abanico de exquisitos dulces. Antiguamente, el consumo de estos dulces tenía una utilidad religiosa, ya que el derecho canónico establecía días y tiempos penitenciales, como los viernes del año y la Cuaresma, donde se limitaba el consumo de carne y se debía ayunar. La colación, una única ingesta diaria, requería concentrar todas las calorías posibles en platos permitidos, incluyendo dulces.
Hoy, estos dulces han perdido su utilidad religiosa, pero la mayoría se mantienen, siendo un añadido más a la dieta. El dulce por excelencia de la Semana Santa son las torrijas, que en tiempos eran un bote salvavidas para los devotos campesinos. Actualmente, su afición es descomunal, y la mitad de los restaurantes de España las tienen en su carta durante todo el año, con infinitas variaciones.
Torrijas: El Dulce Emblemático
Para preparar unas torrijas perfectas, se pone un litro de leche, azúcar, una rama de canela y la piel del limón (sin la parte blanca) en un cazo. Se calienta hasta que hierva, se retira del fuego, se tapa y se espera a que se enfríe antes de empapar las rebanadas de pan para evitar que se reblandezcan demasiado.
El pan se deja en remojo durante una hora o hasta que absorba toda la leche. Luego, se baten los huevos en un recipiente hondo, se pasan las rebanadas de pan por ambas caras y se fríen en abundante aceite de oliva caliente, volteando para que se doren por los dos lados. Se escurren bien y se colocan en papel secante para quitar el exceso de aceite. Finalmente, se mezclan 100 g de azúcar con dos cucharaditas de canela molida (opcional) y se rebozan las torrijas en la mezcla. Se pueden servir con fruta fresca, espolvorear con nueces picadas o tal cual.
Mona de Pascua, Panquemao y Toña Alicantina
La mona de Pascua es un postre con gran tradición en todo el Levante, que se toma al finalizar la Cuaresma. Tradicionalmente, el padrino regala la mona a su ahijado el Domingo de Pascua. Aunque las pastelerías hacen su agosto vendiendo monas, no es necesario ser un maestro repostero para prepararla en casa.
Los ingredientes del panquemao y de la mona de Pascua son esencialmente los mismos, pero el bollo difiere en la forma. Existen variaciones y toques distintos, como anís, azahar o la decoración con clara de huevo montada. Muy similar a las monas y al panquemado es la toña alicantina, una masa de panadería enriquecida, estilo bollo suizo, muy tradicional en todo el litoral mediterráneo. La toña alicantina suele tomarse como desayuno o merienda a lo largo de todo el año, aunque adquiere más protagonismo en Semana Santa. Hay versiones con patata en la masa, toñas más grandes y otras decoradas con almendras; se puede aromatizar con naranja, limón o azahar, e incluso hay quien las hace con mantequilla en lugar de aceite.

Frutas de Sartén: Buñuelos y Pestiños
Con el objetivo de aportar el mayor número de calorías para aguantar el ayuno, en toda España es tradicional tomar en Semana Santa las conocidas "frutas de sartén", siendo los buñuelos los reyes. Los buñuelos de Cuaresma se diferencian de otros en que la masa se aromatiza con vino blanco, la ralladura de algún cítrico y anís en grano o matalahúga.
El pestiño, un dulce andaluz, se consume tanto en Navidad como en Semana Santa. Es otra variedad de "harina frita", en este caso con aceite de oliva y miel. Curiosamente, el pestiño está emparentado con la shebbakiyya marroquí, que se consume en el Ramadán debido a su alto valor energético, lo que sugiere un posible origen común, quizá andalusí, que a su vez podría remontarse a la Pascua judía, donde también son habituales las “frutas de sartén”. La receta de pestiños no tiene misterio alguno.
Hojuelas, Rubiols y Crespells
En Valladolid y otras regiones son típicas las hojuelas, que recuerdan a tantos dulces de sartén también tradicionales en fechas como Carnaval o Todos los Santos. Se trata de una masa elaborada con huevo, licor de anís, aceite de oliva, sal y harina que se estira, corta y fríe en abundante aceite para ser, a continuación, endulzada con miel o azúcar.
Los rubiols, una receta típica de Semana Santa de origen mallorquín, pueden encontrarse en el resto de islas del archipiélago balear durante todo el año. También en Mallorca, los crespells son unas pastas o galletas muy rústicas que se hacen con los recortes de la masa utilizada para los rubiols. Generalmente, son los niños quienes se encargan de preparar estas pastas, por ser más fáciles de elaborar, participando así de esta antigua tradición culinaria.

Rosquillas y Roscos Fritos
Otro bollo similar a las monas o el panquemao es el tradicional de una localidad gaditana. Tienen forma de rosco, pero la masa es de panadería, no demasiado dulce. Son muy aromáticos y la miga suave tiene mucho sabor. Aunque las rosquillas son habituales en muchas zonas de España durante todo el año, es en Semana Santa cuando más se elaboran.
Los roscos fritos, con su origen en la gastronomía árabe, tienen muchas variaciones, pues cada familia tiene su propia forma de prepararlos. Esta receta se conserva perfectamente durante algunos días, ya que, aunque los roscos se endurezcan ligeramente, siguen estando deliciosos. En Andalucía, también encontramos los roscos o rosquetes, también llamados roscos duros, un bocado que soporta las modas y el paso del tiempo con elegancia. También de la provincia de Cádiz es un dulce muy típico de la localidad de Sanlúcar de Barrameda, donde también tienen su propia versión de las torrijas, remojadas en manzanilla.
Otros Dulces Regionales
Zamora, como buena localidad de Castilla y León, es tierra de matanza, de cerdo y de carnes. Pero en Cuaresma y Semana Santa el ayuno obliga a prescindir de productos cárnicos, así que se deja la manteca de lado para utilizar el aceite en algunas elaboraciones también típicas.
Otra “fruta de sartén”, tradicional sobre todo de Galicia y Extremadura (lo que sugiere que en tiempos se tomaban en toda España), es la leche frita, prima de la torrija y muy popular en las mesas de Cuaresma. El dulce más típico de Málaga en Semana Santa se caracteriza por tener una masa muy similar a la del pestiño, pero mojada en vino, de ahí su nombre.
Los huesillos extremeños son un dulce típico de Extremadura, donde se preparan desde Todos los Santos, pasando por Carnaval hasta Semana Santa. Recuerdan a las rosquillas por el tipo de masa con que se elaboran, así como por el proceso. Son un tipo de dulce frito muy tradicional en el que se usan ingredientes humildes, pero cuyo resultado es tremendamente adictivo.
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