El pan de cristal, conocido como pa de vidre en catalán, es un pan de España originario de Barcelona que se caracteriza por una alta hidratación y una doble fermentación. Esta técnica provoca una miga muy hueca y alveolada, casi inexistente, lo que lo convierte en una joya de la panadería artesanal que ha capturado los corazones de los amantes del pan en todo el mundo.

Origen y características principales
Su aparición se remonta al año 2004, siendo obra del maestro panadero Jordi Nomen, responsable de devolver a este bocado el protagonismo y la atención que tanto merece. El pan de cristal es la mínima expresión de lo que puede ser un pan: todo corteza, apenas miga. Se diferencia de sus parientes más cercanos por una corteza delgada y supercrujiente, y una miga con grandes agujeros y menos densa que la original.
Se considera un pan de alta hidratación, pues contiene más de un 60% de agua, llegando a veces incluso a un 90%. Esto la convierte en una masa muy blanda, difícil de trabajar y no recomendada para panaderos noveles. Con esta alta cantidad de agua, se logra la característica principal de este pan que es su miga hueca, fina y con alveolos grandes e irregulares.
Plegando la masa con Beatriz Echeverría
Elaboración artesanal
El proceso de elaboración es un arte en sí mismo. Contiene harina de fuerza, agua, levadura, aceite de oliva y sal. Como la masa es muy hidratada y pegajosa, solo se puede trabajar con pliegues. Para ello hay que mojarse la mano, meterla bajo la masa, levantar un lado de la masa, estirando con cuidado, y dejarla caer sobre el resto de la masa. Hacemos pliegues, alternando el sentido de los mismos, cada 30 minutos durante dos o dos horas y media.
Una vez que la masa ha adquirido estructura al cabo de cuatro a seis ciclos de pliegue-reposo, enharinamos la mesa y volcamos la masa, intentando que no pierda aire. A continuación nos enharinamos las manos, las metemos por debajo y estiramos la masa con suavidad, formando un rectángulo de unos dos centímetros de altura. Introducimos la bandeja en el horno, precalentado a 240ºC, con calor arriba y abajo, y los cocemos durante 25 minutos.
Versatilidad en la cocina
Los panes de cristal se usan para hacer pinchos, bocadillos, pan con tomate, etc. Su textura ligera, crujiente y aireada lo convierte en una delicia única, ideal para disfrutar en cualquier momento del día.
Formas recomendadas de consumo
- Con tomate y aceite: Es el ingrediente indispensable del pa amb tomàquet, uno de los bocados que mejor define los valores de la dieta mediterránea.
- Tostadas y canapés: Es perfecto para hacer tostadas de gran tamaño para servir sobre ellas todo tipo de bocados.
- Acompañamiento: Debido a su ligereza, es un excelente complemento para sopas, guisos, conservas como sardinas o bonito, y embutidos.
- Bocadillos: Al ser un pan aplanado y crujiente, admite todo tipo de rellenos, desde mermeladas hasta los ingredientes más salados.

Aunque su elaboración requiere paciencia y habilidad, el resultado vale cada esfuerzo. El pan de cristal es una joya de la panadería que ofrece una experiencia única de ligereza y crujiente perfección, consolidándose como una opción predilecta en la gastronomía actual.