Guía completa para la introducción de legumbres en la alimentación complementaria del bebé

La introducción de alimentos en la dieta del bebé es uno de los primeros desafíos y un reto enorme que llena de dudas a los padres. ¿Cuándo hay que empezar con la fruta? ¿Y con la carne? ¿Ahora tienen que comer con las manos? ¿Cuál es el orden de introducción de las verduras en bebés? Con un bebé, la introducción de alimentos se convierte en un quebradero de cabeza.

La alimentación complementaria o ablactación suele iniciarse entre los 5 y 6 meses (y nunca antes de los 4 meses), según indique tu pediatra. Hasta los 6 meses la leche materna o de fórmula cubre todas las necesidades nutricionales de tu bebé. Por eso, al empezar la alimentación complementaria se dan cantidades muy pequeñas, el equivalente a 2 o 3 cucharaditas de puré. Según pasen los meses podrás aumentar las cantidades gradualmente, hasta que coma el equivalente a un pequeño frasco o potito (200 g).

Es importante hablar de ello con tu pediatra o médico. Porque cada bebé es único, y solo un profesional podrá analizar su capacidad para dar el paso. La OMS dice que se pueden introducir las frutas, los cereales o la verdura indistintamente. Y la Asociación Española de Pediatría aconseja «introducir progresivamente toda la variedad de frutas y verduras disponible, en cualquiera de las comidas diarias, e ir variando también la forma de presentación (triturada, chafada, en pequeños trozos…). Simplemente ofrece nuevos alimentos a tu bebé de uno en uno dejando pasar varios días entre ellos para poder detectar alergias.

Esquema de introducción de alimentos complementarios para bebés

¿Cuándo introducir legumbres en la dieta del bebé?

Hablar de la introducción de legumbres en bebés es hablar de un momento clave en la alimentación complementaria. A partir de los seis meses, la leche materna o de fórmula deja de cubrir todas las necesidades nutricionales del bebé, y es hora de sumar alimentos que aporten hierro, proteínas y energía. No se trata solo de darles algo que les llene la tripa: las legumbres son un alimento muy completo, recomendado por la OMS y la Asociación Española de Pediatría desde los seis meses, siempre que el bebé esté listo para comer sólidos (que se siente con apoyo, mantenga la cabeza erguida y muestre interés por la comida).

La recomendación actual es introducir las legumbres a partir de los seis meses, coincidiendo con el inicio de la alimentación complementaria. No es necesario retrasarlas por miedo a alergias, salvo que haya antecedentes familiares de alergia grave o indicación médica contraria. Es suficiente con dejar 1 día entre alimentos nuevos, y 3 días en caso de los alimentos potencialmente alergénicos (frutos secos, legumbres, gluten, huevo…).

Beneficios nutricionales de las legumbres para bebés

Las legumbres son una gran fuente de proteínas vegetales, fibra, hierro, zinc y vitaminas del grupo B. Ayudan a prevenir la anemia, favorecen la saciedad y contribuyen al buen funcionamiento del tránsito intestinal. Las legumbres tienen un alto contenido en potasio y magnesio, lo que las hace muy importantes para el desarrollo óseo y dental de tu bebé. Las legumbres contienen un alto contenido de fibra soluble e insoluble.

Las legumbres carecen, sobre todo, de metionina y cisterna, sustancias que sí se encuentran en las proteínas de los cereales. Éstos, a su vez, carecen de un aminoácido esencial, la lisina, que está presente en las leguminosas. Para realizar una combinación perfecta, la mitad de las proteínas debe proceder de las legumbres y la otra mitad de los cereales.

Infografía: Beneficios de las legumbres para la salud infantil

Tipos de legumbres y cómo introducirlas

Aunque todas las legumbres son saludables, algunas se digieren mejor que otras en los primeros meses de alimentación complementaria. En general, conviene empezar por las variedades más suaves, en purés o texturas fáciles de manejar, y dejar para más adelante las legumbres con piel más gruesa o con mayor potencial de producir gases.

Legumbres recomendadas para empezar

  • Lentejas: Son las más recomendadas para empezar, sobre todo las lentejas rojas o peladas, porque no tienen piel y se cuecen rápido.
  • Garbanzos: Aportan mucha proteína y fibra. Es mejor introducirlos bien cocidos y sin piel para que no resulten pesados.
  • Alubias o judías: Son muy nutritivas, pero su piel puede ser más difícil de digerir al principio.
  • Guisantes: Aunque técnicamente son legumbres, se suelen considerar verdura en la dieta. Gracias a su buen sabor, los guisantes gustan mucho a los más pequeños.

En cuanto a las variedades, los diferentes tipos de legumbres tienen en común algunas características nutritivas fundamentales. Sin embargo, varían en su aspecto, sabor y consistencia. Por lo tanto, merece la pena detenerse un instante para conocer qué aportan las legumbres más importantes.

  • Las alubias: Existen muchas variedades, con un poder nutritivo y calórico similar y con una importante presencia de hierro. Para cocinar alubias secas, es conveniente mantenerlas primero en remojo durante, al menos, 12 horas y cocinarlas durante 2-3 horas. Algunas variedades son: la alubia blanca, la alubia pinta y el fríjol.
  • Las lentejas: Son muy nutritivas y sabrosas y contienen diferentes tipos de proteínas (aproximadamente, el 23%). Son especialmente ricas en calcio y en hierro y no necesitan tanto tiempo de remojo como otras legumbres.
  • Los garbanzos: Contienen un porcentaje de grasas (5%) que les aporta una consistencia más blanda. Las proteínas que contienen son de mejor calidad que las de las alubias. Los garbanzos secos se deben mantener en remojo, en agua fría, durante 10-12 horas, cambiándoles el agua una o dos veces.
  • Las habas: Es preciso tener cuidado con su introducción en la dieta del niño, ya que muchos no las toleran y pueden llegar a presentar trastornos serios de la sangre. La causa es una enfermedad hereditaria llamada “fabismo”.
  • Soja y derivados: No es habitual introducir soja en bebés pequeños salvo en dietas vegetarianas estrictas o por indicación médica.
Tabla comparativa de valores nutricionales de diferentes legumbres

Cómo preparar las legumbres para bebés

Introducir legumbres no tiene por qué ser complicado. Varía: lentejas un día, garbanzos otro, alubias o guisantes en otra ocasión. Una buena forma de introducir las legumbres es en purés de verduras o haciendo nuestras propias cremas, como el hummus, por ejemplo. Al principio conviene quitarles la piel o pasarlas por el chino. Para bebés de 8 a 12 meses, se puede ir dejando una textura más gruesa o aplastarlas con el tenedor.

Una receta muy rica es un puré de zanahoria, puerro, patata y un puñado de lentejas rojas; solo hacer falta cocerlo todo junto y triturar. Otra opción, para bebés que coman sólidos desde el primer momento, es hacer albondiguitas con una mezcla de lentejas rojas, patata y arroz integral; lo cocemos, los trituramos y formamos las bolitas. Puedes ofrecerlas en formas menos tradicionales, tales como hamburguesas, falafel o humus desde los seis meses de edad.

3 Recetas saludables con Garbanzos para Bebes o Toddlers | Ideas de comidas para niños | Mundo Mom

Consideraciones generales para la alimentación complementaria

La dieta de tu peque, a partir de los seis meses cuando comienzas con la alimentación complementaria, debe ser sana y nutritiva. Antes de empezar a dar otros alimentos a tu bebé, debes considerar las señales de que está preparado. La OMS en 2002 actualizó sus recomendaciones sobre la alimentación durante el primer año de vida, al igual que hizo la EFSA en 2019. Baladia lo sintetiza como “lactancia materna exclusiva y a demanda desde la primera hora de vida y hasta los 6 meses (anteriormente era hasta los 4 meses). Obviamente, en esas primeras semanas y meses de transición a los sólidos y semisólidos el niño no come demasiado y sigue prefiriendo la leche materna. A medida que avanzan los meses, la balanza se va inclinando hacia la alimentación convencional. “Hasta los 12 meses, la lactancia materna puede suponer entre el 100% y el 50% de la energía consumida por un bebé.

El menú de los bebés a los 6 meses incluirá alimentos más blanditos y con tamaño más grande, pero conforme nuestro bebé vaya creciendo, iremos presentándole el alimento con otros tipos de texturas, cortes y acompañamientos. Para saber si la consistencia es adecuada para el bebé, intenta aplastar el alimento con los dedos. Si puedes chafarlo, el niño también podrá con sus encías. Esta presencia del adulto requiere paciencia, ya que nunca debe ser invasiva.

Alimentos a evitar

Sí debemos evitar la miel, las acelgas y espinacas por su contenido en nitritos, infusiones, los pescados grandes que puedan contener mercurio y los lácteos de leche de vaca. La miel se desaconseja en los 12 primeros meses por el riesgo de botulismo ya que puede contener esporas de Clostridium botulinum, una bacteria que genera una toxina peligrosa para el sistema nervioso. En menores de 12 meses, no se recomienda el consumo de espinacas, borrajas y acelgas por el elevado contenido en nitritos. Respecto al pescado, hay que considerar el mercurio, al igual que durante el embarazo. La recomendación es no consumir lucio, ni pez espada, ni tiburón, ni atún rojo hasta los 12 meses. La leche entera de vaca no debe introducirse antes de los 12 meses.

Control de alergias y nuevas introducciones

Es importante tener en cuenta que el menú de los bebés a los 6 meses incluirá alimentos más blanditos y con tamaño más grande, pero conforme nuestro bebé vaya creciendo, iremos presentándole el alimento con otros tipos de texturas, cortes y acompañamientos. Para saber si la consistencia es adecuada para el bebé, intenta aplastar el alimento con los dedos. Si puedes chafarlo, el niño también podrá con sus encías. Esta presencia del adulto requiere paciencia, ya que nunca debe ser invasiva.

Es importante que se los ofrezcas de la forma correcta para que el bebé pueda comer sin problemas y conozca diferentes texturas. Ofrecer alimentos que ya ha probado junto con el nuevo. Al principio es difícil ofrecerle todos los grupos nutricionales, pero no os agobiéis con esto porque al principio lo mejor es ponerle solo uno o dos alimentos, ya que si ve muchas cosas se agobiará y acabará por no probar nada. El primer día sentarlo en vuestro regazo con el alimento delante, come tú primero, el bebé querrá probar también si ya tiene interés en los alimentos. En tu regazo se sentirá seguro y estará más predispuesto. Al principio ofrecer solo 1 alimento y sin plato.

Calendario de introducción de alimentos complementarios

Otros alimentos complementarios

Las nuevas recomendaciones contemplan introducir cereales, frutas, hortalizas, legumbres, carnes y pescados sin un calendario preestablecido y antes de los 12 meses.

Frutas

Uno de los primeros grupos que hay que considerar al hablar de introducción de alimentos son las frutas. En un primer momento, han de ofrecerse peladas, y aquellas duras, como la manzana, deben estar cocidas. El aguacate es el alimento perfecto por su alta densidad calórica en poco volumen. Los plátanos son una de las frutas más agradecidas para iniciarnos en el BLW gracias a su valor nutricional y esa textura densa y sabrosa que hará las delicias de nuestros peques. Arándanos, uvas, cerezas: los cortaremos en cuartos por ser la forma más segura de ofrecerlos. Suelen introducirse en forma de papilla después de los cereales. Es aconsejable comenzar con manzana, o pera, o plátano, o naranja (frescas, maduras y peladas). Deben evitarse frutas que pueden producir alergias: fresa, fresón, mora, frambuesa, melocotón y kiwi. Se recomienda dar el pecho antes de la toma de frutas.

Verduras

En cuanto a las verduras, hay que introducirlas cocinadas inicialmente, nunca crudas. Boniato es otro de esos alimentos perfecto para empezar el BLW por su alta densidad y valor nutricional. El calabacín es otra verdura perfecta para cocerla y ofrecerla en tiras más grandes que su puño. Suelen introducirse tras los cereales y las frutas, en la toma que será la comida. Aportan agua, fibra, vitaminas y minerales. El puré de verduras se prepara con hortalizas frescas y variadas: patata, calabaza, calabacín, tomate, zanahoria (peladas), acelga, puerro y judía verde. Se pueden añadir proteínas: inicialmente pollo (sin piel), después ternera u otras carnes y después pescado. Deben evitarse las verduras flatulentas (col, coliflor, nabo), las muy aromáticas (ajo, espárragos) y retrasar la introducción de las verduras ricas en nitratos (espinacas, remolacha, nabos y coles) hasta el 7º-8º mes. No debemos conservar el puré de verduras más de 48 horas en la nevera. No debe añadirse sal al puré.

Proteínas

La introducción de alimentos proteicos no puede demorarse y debe ser progresiva desde el inicio. Una buena forma de hacerlo es comenzar con carnes blandas, como, por ejemplo, el muslo de pollo. Suele administrarse como complemento proteico al puré de verduras cuando haya cumplido el 6º mes. Se recomienda comenzar con pollo, por producir menos alergias y ser más fácil de triturar; posteriormente se introducen ternera y cordero. Es suficiente con 25-30 gramos.

Huevo

Durante mucho tiempo, se ha recomendado probar por separado la clara y la yema. Sin embargo, su introducción completa a partir de los seis meses no conlleva un riesgo añadido. Debe introducirse pasado el 9º mes, porque puede producir alergias. Primero se introduce la yema cocida, después del 10º mes, y posteriormente la clara, con más de 12 meses, por ser la más alergénica.

Cereales

Los cereales son uno de alimentos más socorridos. En caso de optar por la lactancia artificial, hay que tener en cuenta, a la hora de elegir unos cereales u otros, cómo se aporta el hidrato de carbono. El aporte de azúcares libres ha de ser menor del 2 % o del 5 % si los cereales llevan fruta. En lo que respecta al arroz y al contenido en arsénico, es sobre todo importante en bebés celiacos, pues consumen más arroz. Dar prioridad a los integrales. Pueden administrarse a partir de los 11 ó 12 meses, añadidas progresivamente a las verduras y a los cereales integrales. Deben espumarse cuidadosamente antes de tapar la olla.

Lácteos y derivados

El yogur es otro de los alimentos con una alta densidad calórica y saludable. Respecto al momento de introducción de los yogures y quesos, no hay consenso entre las distintas instituciones. La Academia Americana de Pediatría recomienda su introducción a partir de los seis meses, frente a los nueve meses de los que habla la Asociación Española de Pediatría. El yogur aporta calcio, regenera la flora intestinal y regula el tránsito digestivo. Es un excelente aporte lácteo que puede introducirse en la alimentación del niño a partir del 8º mes. Los yogures adaptados pueden usarse desde el 6º mes, especialmente como complemento lácteo a la papilla de frutas.

Frutos secos y semillas

Los frutos secos y las semillas, son un alimento muy importante que no debería faltar en la dieta de ningún niño, ya que les aportan una serie de nutrientes muy necesarios para su desarrollo. Los frutos secos nos ofrecen una diversidad importante de vitaminas y minerales como el potasio, que ayuda a mantener la función muscular y el ritmo cardíaco, el magnesio, para mantener los huesos fuertes o el calcio, vital para la formación de huesos y dientes y para fomentar la función del sistema nervioso. Las semillas son también muy necesarias, semillas de girasol, calabaza, lino, sésamo, mijo, pimienta, melón, sandía, alpiste, trigo, manzana, etc. ¡Hay una gran variedad! ¿Y por qué no deben faltar en la alimentación de los más peques? Porque les aportan ácidos grasos, lo que las convierte en un sustituto estupendo del pescado en dietas vegetarianas/veganas. También son muy ricas en calcio; un calcio mucho más fácil de absorber que el de origen animal. Lo más recomendable es introducir estos tres grupos de alimentos desde los 6 meses, justo cuando comienza la alimentación complementaria. Muy importante es que elijamos frutos secos y semillas que sean ecológicas y naturales, sin añadidos como sal, grasas o azúcar. Es necesario ofrecer estos alimentos siempre bien triturados, porque enteros existe riesgo de atragantamiento. Los pediatras recomiendan no ofrecerlos enteros a menores de 5 años, esto es por precaución, y sobre todo en el caso de los niños que han llevado una alimentación a base de papilla.

Agua

El agua se puede empezar a ofrecer a partir de los seis meses, no hace falta esperar al año.

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