La guía definitiva para preparar croquetas de pollo caseras

Las croquetas de pollo son un clásico de la cocina española, perfectas para aprovechar los restos de pollo y convertirlos en un delicioso bocado. Son muy laboriosas y requieren tiempo, pero son una obra de arte. En definitiva, son irresistibles. Lo cierto es que la croqueta gusta a todo el mundo o casi, y su elaboración puede asustar un poco a los cocineros principiantes, pero si se siguen los pasos de esta receta de manera fiel a las indicaciones, nada tiene por qué fallar.

plato de croquetas de pollo doradas y crujientes

Preparación del ingrediente principal: la pechuga de pollo

Comenzamos la receta preparando la pechuga; para ello, cortamos esta en trozos gruesos. Una vez troceada, la freímos en una sartén con un poco de aceite de oliva hasta que coja un poco de color, pero no mucho, de modo que ni quede cruda por dentro ni se llegue a dorar demasiado exteriormente. Una vez que la carne está hecha, la retiramos de la sartén y dejamos que se temple un poco, para acabar picándola con un cuchillo en trozos.

Si optamos por utilizar restos de pollo ya cocinado, podemos triturarlo en un procesador de alimentos o bien a mano con un cuchillo. Es importante recordar que los trozos de pollo tienen que ser minúsculos; ayudaos de unas tijeras de cocina para conseguirlo. Así encontraremos trozos de pollo al comer la croqueta.

CROQUETAS DE POLLO CASERAS FACILISIMAS

Elaboración de la bechamel: el alma de la receta

Para comenzar, ponemos en una sartén 50 g de mantequilla y la fundimos a fuego lento mientras picamos 200 g de cebolla. A continuación, pochamos la cebolla en la mantequilla durante unos minutos, hasta que comience a dorarse. Una vez cocinada la cebolla, añadimos 50 g de harina de trigo para comenzar a hacer el roux de la bechamel, que no es más que la mezcla de harina con mantequilla. Este paso es muy importante para que se vaya integrando y la harina no tenga sabor a crudo.

A continuación, vertemos poco a poco 600 ml de leche templada para hacer la salsa bechamel, sin dejar de remover con una varilla para evitar grumos. Una vez hecha la masa base de las croquetas, le ponemos sal, pimienta negra recién molida y una pizca de nuez moscada al gusto. Coced la bechamel removiendo constantemente con una cuchara de madera para que no se pegue hasta que la masa se despegue de las paredes de la olla.

Ingrediente Cantidad aproximada
Leche 1/2 litro
Mantequilla 100 gr
Pollo 250 gr

Reposado y formado de las croquetas

Volcamos la masa de las croquetas en un recipiente y esperamos a que esté fría para poder llevarla a la nevera, cubierta con papel film. Tendremos que poner papel film en las bandejas y hacerles agujeros para que la parte de arriba de la masa no se quede una costra. Para poder formar las croquetas, la masa debe reposar en la nevera al menos 3 o 4 horas, o mejor de un día para otro.

bandeja con masa de croquetas enfriándose

Una vez la masa está fría, ya podemos formar las croquetas. Podemos formar las croquetas como más nos guste: cogiendo porciones de masa y dándoles forma con dos cucharas o con las manos. Ya formadas, lo siguiente es pasarlas por 1 huevo batido primero y después, por unos 100 g de pan rallado. Freímos las croquetas en abundante aceite caliente (a 180ºC) y en tandas de 3 o 4 para no bajar en exceso la temperatura del aceite. Las vamos girando para que resulten doradas por todos los lados.

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