La infección por Mycoplasma hyopneumoniae (M. hyopneumoniae) en cerdos es una enfermedad respiratoria crónica de gran importancia económica a nivel mundial, comúnmente conocida como neumonía enzoótica porcina (NEP). Fue identificada como patógeno del ganado porcino hace casi 60 años, con los primeros aislamientos realizados simultáneamente por Switzer y Goodwin en 1965.
Desde entonces, la NEP se ha descrito en numerosos países y se mantiene como una de las enfermedades más comunes e importantes en la producción porcina.

¿Qué es Mycoplasma hyopneumoniae?
M. hyopneumoniae es una bacteria perteneciente a la clase de los Mollicutes, caracterizada por la ausencia de pared celular, lo que la hace insensible a antibióticos que actúan sobre esta estructura, como los β-lactámicos. Este microorganismo pleomórfico, de tamaño entre 0,4 y 1,2 μm, está revestido externamente por fibrillas radiales, constituidas por glico y lipoproteínas (adhesinas) que le permiten adherirse a la superficie ciliar del aparato respiratorio del cerdo.
Debido a su tamaño reducido, menor cantidad de material genético y una capacidad metabólica más limitada, los micoplasmas son muy dependientes de su hospedador, el cerdo, para su multiplicación y supervivencia.
Epidemiología de la infección por Mycoplasma hyopneumoniae
Transmisión y dinámica de infección
La transmisión de M. hyopneumoniae se produce principalmente por contacto directo (nariz-a-nariz) entre cerdos infectados y sanos, a través de secreciones respiratorias. Las cerdas pueden transmitir la bacteria a los lechones en las salas de maternidad, siendo más frecuente en cerdas de primer parto. Los lechones pueden infectarse en una fase temprana, desde la maternidad hasta el engorde.
Aunque la transmisión entre animales es lenta, M. hyopneumoniae puede excretarse durante un período prolongado, hasta 8 meses post-infección, lo que contribuye a una circulación prolongada del patógeno en las granjas. Los animales infectados subclínicamente a nivel de bronquios son una fuente constante de infección. El grado de transmisión horizontal también es significativo, con un lechón infectado no vacunado transmitiendo la infección a aproximadamente otros 3 compañeros de corral.
La enfermedad puede diseminarse por el aire hasta 9,2 km si las condiciones climatológicas lo permiten, especialmente en climas fríos y húmedos, y con niveles elevados de polvo y bacterias en el aire.

Factores que influyen en la infección
La dinámica de infección y la expresión clínica de la enfermedad están influenciadas por diversos factores:
- Condiciones de manejo y alojamiento: El hacinamiento, la densidad y la mezcla de animales de diferentes edades aumentan el riesgo de recirculación constante de M. hyopneumoniae.
- Época del año: La infección es más acusada en los meses más fríos y húmedos.
- Virulencia de la cepa: La agresividad de la cepa o cepas de M. hyopneumoniae implicadas.
- Inmunidad adquirida: La respuesta inmune del cerdo, que se desarrolla lentamente.
- Estrés y enfermedades concomitantes: La presencia de otros agentes etiológicos virales como el PRRS, Virus de Influenza Porcina (VIP), Circovirus Porcino (PCV2), o bacterianos como Pasteurella multocida y Actinobacillus pleuropneumoniae, amplifica la severidad de la enfermedad, constituyendo el Complejo Respiratorio Porcino (CRP).
Patogenia y signos clínicos
Mecanismo de acción
M. hyopneumoniae ataca el epitelio ciliar que recubre las vías aéreas (tráquea, bronquios y bronquiolos), adhiriéndose a los cilios de las células epiteliales. Esto provoca agrupamientos ciliares, ciliostasis (pérdida de motilidad de los cilios) y muerte de las células epiteliales ciliadas, interrumpiendo la función del aparato mucociliar, el cual es crucial para la eliminación de patógenos y partículas de polvo. Además, produce una reducción de las células caliciformes y una disminución en la producción de mucina.
Este daño a las vías respiratorias debilita las defensas naturales y las hace vulnerables a infecciones secundarias, lo que a menudo lleva a la complicación con otros patógenos y al desarrollo del Complejo Respiratorio Porcino (CRP).

Signos clínicos y lesiones
El principal problema asociado a las infecciones por M. hyopneumoniae es una enfermedad respiratoria crónica. El periodo de incubación puede variar de 10 a 21 días, pero la enfermedad se disemina lentamente, pudiendo extenderse hasta 10 meses.
- Tos crónica no productiva: Es el signo más frecuente, desarrollándose con mayor frecuencia durante el engorde, generalmente entre los 10 y 16 días posteriores a la infección, y es más evidente cuando los cerdos están despiertos. Puede durar desde una semana hasta dos meses.
- Disminución del apetito.
- Retraso del crecimiento y reducción del índice de conversión: Estos son los principales efectos económicos de la enfermedad, reduciendo la ganancia media diaria de peso y aumentando los días de comercialización.
- Dificultad respiratoria: Aunque la mortalidad es baja, pueden observarse brotes ocasionales de dificultad respiratoria manifiesta.
Las lesiones macroscópicas típicas consisten en áreas de consolidación pulmonar cráneo-ventral, de color púrpura a gris rojizo, que aparecen de forma bilateral en las regiones apical, cardíaca, intermedia y anterior de los lóbulos diafragmáticos. Las lesiones más antiguas pueden cicatrizar, dejando cicatrices visibles. Al corte, la superficie de las zonas neumónicas puede liberar exudado mucopurulento de las vías respiratorias. Histológicamente, se observa inflamación en los bronquiolos, anillos perivasculares y peribronquiales, e hiperplasia linfoide extensa.

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Diagnóstico de Mycoplasma hyopneumoniae
El diagnóstico de M. hyopneumoniae se basa en la combinación de la observación de signos clínicos compatibles, la presencia de lesiones pulmonares compatibles y la detección del agente.
Métodos de diagnóstico
- Diagnóstico presuntivo: Se basa en síntomas clínicos (tos crónica no productiva y bajo rendimiento) y la presencia de áreas de consolidación en la zona cráneo-ventral del pulmón en la necropsia. Sin embargo, ni los síntomas ni las lesiones son patognomónicas, lo que requiere confirmación laboratorial.
- Aislamiento por cultivo: El cultivo Friis es un método lento (4 a 6 semanas), laborioso y difícil debido a los requerimientos nutricionales de la bacteria y las altas posibilidades de contaminación. No se realiza de forma rutinaria.
- Métodos histopatológicos:
- Inmunohistoquímica: Demuestra la presencia del agente en secciones histológicas de lesiones pulmonares.
- Hibridación In Situ: Similar a la inmunohistoquímica, permite identificar el microorganismo en tejidos.
- Reacción en cadena de la polimerasa (PCR): Es la herramienta más utilizada actualmente para la detección de ADN de M. hyopneumoniae. Puede realizarse en tejido pulmonar, frotis nasales, lavados traqueobronquiales o broncoalveolares. La sensibilidad de la PCR aumenta cuando las muestras clínicas se acercan al tracto respiratorio inferior. Para cerdos vivos, las muestras traqueales ofrecen mayores tasas de detección. En muestras post mortem, los hisopos bronquiales o el tejido pulmonar con vías respiratorias son los preferidos.
- Serología (ELISA): Permite determinar la cantidad de anticuerpos circulantes frente a M. hyopneumoniae. Los inconvenientes incluyen reacciones cruzadas con otros micoplasmas, la imposibilidad de distinguir anticuerpos vacunales de los generados por la enfermedad, y la virulencia de la cepa implicada que condiciona el momento de seroconversión.
Diagnóstico en el complejo respiratorio porcino (CRP)
Cuando M. hyopneumoniae forma parte del CRP, se requiere una investigación más amplia. Esto incluye programas periódicos de visitas a matadero para evaluar lesiones macroscópicas pulmonares sugestivas, combinando estos hallazgos con la detección de otros patógenos.
A continuación, se presenta un resumen esquemático de la sensibilidad de diferentes tipos de muestras para las pruebas de PCR de Mycoplasma hyopneumoniae:
| Tipo de muestra | Sensibilidad de la PCR | Observaciones |
|---|---|---|
| Tejido pulmonar | Alta | Especialmente si contiene vías respiratorias, preferible post mortem. |
| Hisopos bronquiales | Alta | Preferibles post mortem. |
| Lavados traqueobronquiales/broncoalveolares | Alta | Muestras del tracto respiratorio inferior. |
| Hisopos traqueales | Media-Alta | En cerdos vivos, mayor sensibilidad que otras muestras del tracto superior. |
| Frotis nasales/Hisopos laríngeos | Media-Baja | Sensibilidad variable, útil para monitoreo. |
| Sangre (serología ELISA) | Variable | No distingue infección de vacunación, seroconversión lenta. |
| Cultivo (Friis) | Baja (debido a dificultad) | Lento, laborioso, alto riesgo de contaminación. |
Control y prevención de Mycoplasma hyopneumoniae
El control de M. hyopneumoniae se logra a través de una combinación de prácticas de manejo mejoradas, tratamiento antimicrobiano y vacunación.
Medidas de manejo y bioseguridad
- Condiciones ambientales óptimas: Control escrupuloso de la ventilación, humedad, temperatura y niveles de polvo.
- Reducción de la densidad y manejo "todo dentro/todo fuera": Evitar el hacinamiento y las densidades altas para minimizar la transmisión entre animales. Los sistemas de producción de tipo "todo dentro/todo fuera" para tener poblaciones homogéneas de cerdos y desinfectar correctamente las instalaciones cada vez que salen los lotes, es sumamente eficaz.
- Bioseguridad estricta: Evitar la introducción de nuevos animales infectados y la transmisión aerógena entre granjas o naves.
- Aclimatación de nulíparas: Es clave para una gestión eficaz, buscando una exposición uniforme y controlada de las hembras de reposición al menos 8 meses antes del primer parto.
- Control de patógenos secundarios: La neumonía por micoplasma se complica frecuentemente por otros micoplasmas, bacterias y virus, por lo que el control de estos patógenos contribuye a reducir la severidad de la enfermedad.

Tratamiento antimicrobiano
Los antibióticos se han utilizado en pienso o agua para la prevención y tratamiento de la enfermedad. La eficacia puede relacionarse con la actividad antimicoplásmica directa o la supresión de infecciones secundarias.
- Antibióticos eficaces: Tetraciclinas, macrólidos, lincosamidas y pleuromutilinas (por vía oral o parenteral).
- Antibióticos menos recomendados: Aminoglucósidos, florfenicol o aminociclitoles.
- Antibióticos ineficaces: No se deben usar β-lactámicos (como las penicilinas) ni sulfamidas, ya que actúan sobre la pared celular, de la cual carecen los micoplasmas.
Es fundamental realizar pruebas de sensibilidad a los antibióticos para elegir la mejor opción y minimizar el riesgo de aparición de resistencias. El tratamiento mejora los parámetros de salud de los animales y reduce las pérdidas productivas, pero los antimicrobianos no deben usarse para prevenir infecciones.
Vacunación
La vacunación es una herramienta fundamental para el control de la neumonía enzoótica, buscando un nivel de inmunidad adecuado en los animales para evitar que desarrollen la infección o mitigar sus efectos. Las vacunas frente a M. hyopneumoniae, a menudo bacterinas inactivadas, se utilizan actualmente tanto en lechones (para atenuar las lesiones y pérdidas productivas) como en la reposición (para controlar la transmisión).
Las vacunas inducen una protección excelente frente a la aparición de lesiones macroscópicas y reducen significativamente los signos clínicos (la tos). Sin embargo, la vacunación no previene la infección, sino que atenúa sus efectos.
El tratamiento previo al parto o la vacunación antimicrobiana de las hembras reducen significativamente la colonización de los lechones lactantes, lo que conduce a menos problemas respiratorios en etapas posteriores.
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