Los mejillones en escabeche son un manjar apreciado por su sabor y versatilidad. Ya sea que los prepares en casa con una receta tradicional o los disfrutes de lata, este molusco ofrece una experiencia culinaria rica y nutritiva. Gracias a la acuicultura, podemos disfrutar de mejillones durante todo el año, criados en las Rías Baixas gallegas o en el Delta del Ebro, cada uno con sus características particulares.
La Temporada y Características del Mejillón
El mejillón gallego, cultivado desde mediados del siglo pasado con técnicas cada vez más mecanizadas, está disponible todo el año. Sin embargo, su contenido en carne y sus cualidades organolépticas varían según su ciclo reproductivo. La época de reproducción se extiende de marzo/abril a septiembre/octubre, con dos picos de maduración: uno principal en primavera y otro más débil en otoño. Los mejillones tienen sexos separados; las hembras presentan un manto anaranjado, mientras que los machos tienen un tono blanquecino o crema. Esta diferencia de color, lejos de indicar un problema, es una característica natural.
Durante el largo proceso reproductivo, los mejillones almacenan glucógeno como reserva energética. El momento ideal para su consumo, cuando la parte comestible representa alrededor del 50% del peso total, abarca de octubre a febrero. La carne del mejillón es excepcionalmente nutritiva, aportando no solo minerales y vitaminas, sino también taurina, un aminoácido asociado a diversas propiedades beneficiosas para la salud.

Preparación Casera de Mejillones en Escabeche
Existen innumerables formas de preparar los mejillones, pero el vapor es una de las más sencillas y populares. Simplemente cocidos con limón, laurel y vino blanco, resultan deliciosos. Para conservarlos una vez cocidos, se pueden guardar en su propio caldo filtrado para evitar que se deshidraten.
Una opción especialmente sabrosa para disfrutar de los mejillones durante varios días son los "mejillones en escabeche al Jerez". Esta receta se basa en un escabeche en crudo, sin vinagre y con vino de Jerez como protagonista. Tras retirar el biso (los filamentos que los sujetan) y lavarlos, se cuecen brevemente hasta que se abran. El caldo resultante se filtra y se mezcla con las viandas de los mejillones. La preparación del escabeche incluye vino de Jerez, aceite de oliva virgen extra, zumo de limón, clavo, pimienta negra en grano, hojas de laurel, pimentón dulce y caldo de mejillón. Una vez cubiertos por el escabeche, se dejan hervir unos minutos y, preferiblemente, reposar unas horas o de un día para otro antes de su consumo. Para acompañar, una cerveza fría o un vino blanco son excelentes opciones.

Variación de la Receta Tradicional de Escabeche
Otra receta popular para mejillones en escabeche sigue un proceso ligeramente diferente. Tras limpiar y desechar los mejillones rotos o que no se cierran, se abren al vapor. El caldo se reserva, y los mejillones se abren con cuidado, retirando el biso, para conservarlos en el caldo y evitar la deshidratación. Posteriormente, se escurren y se fríen brevemente en aceite suave para potenciar su textura y sabor. Para la conserva, se utilizan botes esterilizados donde se colocan los mejillones junto con especias como clavo, laurel y pimienta. Se cubren con el escabeche preparado con aceite de oliva suave, ajos, pimentón, vino blanco y vinagre, asegurándose de que los mejillones queden sumergidos. El proceso culmina con el sellado hermético de los botes y su esterilización.
El proceso de producción del mejillón en conserva es fundamental para garantizar la calidad del producto. La industria se basa en procesos bien definidos, donde la tecnología y la maquinaria juegan un papel esencial. La recepción del mejillón puede ser en estado desgranado o en piñas, seguido de una limpieza inicial para eliminar residuos marinos. Posteriormente, se clasifican por tamaño, destinándose los medianos y pequeños a las líneas de conserva.
Procesos Industriales del Mejillón
La extracción de la carne de mejillón para conserva o congelación implica varios pasos. Primero, se desbarba el mejillón, eliminando el filamento de sujeción. Luego, se cuece, a menudo bajo estándares como el 90-90, seguido de un proceso de separación de carne y concha mediante vibración o diferencias de densidad. Los fragmentos de concha adheridos se eliminan con vibración y un flujo de agua. Finalmente, se realiza una revisión manual.
Para el mejillón congelado, se utilizan túneles de congelación IQF para evitar la aglomeración. Tras la congelación, se glasea con una fina capa de agua para protegerlo durante el almacenamiento. Antes del enlatado, los mejillones pasan por un proceso de deshidratación para eliminar el exceso de agua, crucial para un buen resultado en la conserva.

El enlatado puede ser manual o automatizado, seguido de la adición de un líquido de cobertura (escabeche, agua con sal, etc.). Las latas se cierran, paletizan y esterilizan en autoclaves.
La producción de mejillón media concha requiere una limpieza exhaustiva y cocción controlada al vapor para facilitar el desconchado manual. Tras la congelación, se glasea.
El mejillón pasteurizado, envasado al vacío, se somete a temperaturas y presiones más bajas que la esterilización, resultando en una vida útil más corta pero conservando mejor textura y sabor. Puede realizarse en pasteurizadores continuos o autoclaves.
Para el mejillón fresco, tras la limpieza y eliminación del biso, se agrupan en mallas. Las conchas desechadas se trituran.
Curiosidades del Mejillón
Los mejillones, también conocidos como choros, pueden vivir hasta 70 años, siendo los pulpos y los humanos sus principales depredadores. Se alimentan filtrando agua y obteniendo microorganismos como el plancton. Su tamaño varía según la especie; la nacra común puede alcanzar hasta un metro de longitud. El mejillón cebra es una especie invasora en el Delta del Ebro.
Aunque carecen de sistema nervioso central, los mejillones poseen sentidos del tacto, gusto y equilibrio, además de ser sensibles a la luz. Sus "barbas" son filamentos llamados bisos, que les sirven para sujetarse firmemente a las rocas y que pueden ser utilizados para crear tejidos similares a los de la seda.
Como cocer mejillones en casa
El Escabeche: Un Clásico Histórico
El escabeche, como método de conservación de alimentos, tiene raíces históricas profundas. Ya en el "Arte de cocina, pastelería, vizcochería y conservería" de Francisco Martínez Montiño (1611), se mencionan escabeches muy similares a los actuales. Este método, que combina la necesidad de conservación con el placer culinario, ha evolucionado a lo largo de los siglos.
Los mejillones en escabeche caseros, incluso los que se venden ya cocidos y abiertos, son una excelente opción para quienes desean disfrutar de este plato sin la tarea de limpiar los moluscos. La clave está en dejar reposar los mejillones en el escabeche para que absorban bien el sabor.
En cuanto a la duración de los mejillones en escabeche caseros, a pesar del vinagre, se recomienda consumirlos en un máximo de cinco días, ya que los mariscos son alimentos altamente perecederos.

La elección de un producto de excelente calidad es fundamental para cualquier conserva. El proceso de producción del mejillón en conserva es esencial para que llegue a los mercados en óptimas condiciones, garantizando su calidad y seguridad alimentaria.
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