Mayonesa Sonora: La Creación de Arreglos Innovadores para Bandas

La música es un arte en constante evolución, y la creación de arreglos para bandas es un proceso que puede fusionar diferentes estilos, talentos y visiones. Un ejemplo reciente de esta mezcla inesperada, a la que metafóricamente se le ha llamado "mayonesa", fue la colaboración entre Rosalía y el Cor Jove del Orfeó Català en los Premios Goya 2019.

Rosalía actuando en los Premios Goya 2019 con el Cor Jove del Orfeó Català

La "Mayonesa" de Rosalía y el Cor Jove del Orfeó Català

La actuación de la cantante Rosalía junto al Cor Jove del Orfeó Català y El Guincho, dirigidos por Esteve Nabona, en la gala de los Premios Goya 2019 del cine español, celebrada el sábado 2 de febrero en Sevilla y retransmitida en directo por TVE, tuvo un gran impacto y mereció un amplio eco en los medios de comunicación. Los artistas interpretaron una versión adaptada por Bernat Vivancos de la canción "Me quedo contigo" de Los Chunguitos, un tema que hizo mucho recorrido porque formó parte de la banda sonora de la película "Deprisa, deprisa" de Carlos Saura (1981).

El contenido de esta actuación fue un secreto muy bien guardado hasta el último momento y la sorpresa fue total. "Rosalía y el reto de no dejar a nadie indiferente en los Goya. Su versión de Me quedo contigo huye de la música más convencional", así titulaba Núria Juanico en el diario «Ara», o "No hay nada que Rosalía no haga con intención. Decide por arte y para el arte. Y cuando la ceremonia de los Goya le pide que participe en la gala, se documenta, busca, hace arqueología y sorprende", decía Maricel Chavarria en «La Vanguardia».

El impacto de la actuación superó la cifra de 1,5 millones de visionados en YouTube en 24 horas, alcanzando más de 5.564.959 visualizaciones a los ocho días. Detrás de la cantante, literalmente, el Cor Jove del Orfeó Català elevó el sonido hacia el cielo.

Cómo se gestó esta colaboración

Esteve Nabona explica: "Cuando nos llegó la propuesta de actuar con Rosalía en la ceremonia de los Goya me costó imaginar cómo podíamos encajar. Hace algo más de un año, el Cor Infantil ya había colaborado con ella en la canción Bagdad del álbum El mal querer y fue una experiencia muy buena. Ahora, sin embargo, la canción versionada era de Los Chunguitos. Faltaban poco más de dos semanas para la gala en Sevilla y no sabíamos ni siquiera como sería la partitura. Rosalía, Chunguitos, Cor Jove del Orfeó Català..., a mí me faltaba un ingrediente para ligar esta mayonesa".

El reto estaba servido. Esteve y Rosalía, que estaba en Los Ángeles en una grabación, contactaron por teléfono móvil. "Me dijo que el ingrediente que faltaba era Bernat Vivancos, que le encantaba como componía y que le hacía mucha ilusión que le hiciera esta adaptación. ¡Qué sorpresa!".

Bernat Vivancos es el artífice de la adaptación. Unas tres semanas antes de la gala de los Premios Goya, Rosalía contactó con el compositor, con quien ya se conocían, para hacerle un encargo muy concreto: una versión para coro de la canción "Me quedo contigo" de Los Chunguitos que cantaría con el Cor Jove del Orfeó Català en riguroso directo a la gala televisada de los Premios Goya.

Vivancos pensó que era "muy valiente, asumió un riesgo importante: pedir a un compositor contemporáneo versionar una canción tan conocida y tan característica, y hacerlo en uno de sus momentos álgidos de popularidad. Pedirme que hiciera la versión ya fue toda una declaración de intenciones."

"Al día siguiente hablé con Bernat y me aseguró que a los tres o cuatro días tendríamos ya la partitura adaptada. ¡Viable! Cuando recibí la partitura, constaté que realmente era Vivancos, que había conservado su sello personal."

El Proceso Creativo y los Ensayos

Ya con la partitura en las manos, había que iniciar los ensayos, que se hicieron a distancia. "En el primer ensayo todo ya funcionó a la primera", explica Esteve Nabona. Bernat Vivancos lo confirma. "Y se hizo la magia", dice Nabona. Rosalía es descrita como "una mujer que sabe lo que quiere, una artista coherente, musicalmente bien formada, perfeccionista, exigente y tremendamente sensible y musical".

También participó "una pieza tan sutil como clave", El Guincho, alter ego del músico canario Pablo Díaz-Reixa, teclista, productor del último disco de Rosalía y persona de su confianza.

"Lo más bonito del proyecto ha sido poder mantener el equilibrio para respetar tanto su estilo como el mío", explica Bernat Vivancos. "El resultado ha sido una versión muy original y nueva de esta célebre canción con la que Rosalía, como dice el título, «se quedó» con el público".

Partitura con arreglos para banda de la canción

El Impacto y la Repercusión

Para Esteve Nabona el resultado también es evidente: "Una canción impactante, actual, atrevida y fresca, valiente y podríamos añadir aún más adjetivos. Ella estuvo espléndida y el Cor Jove sonó como un bloque sutil y envolvente. No es fácil ser un coro «todo terreno» y nuestros jóvenes lo demuestran constantemente; estoy muy orgulloso".

"Ella estuvo espléndida, y el Cor Jove sonó como un bloque sutil y envolvente." El éxito de la versión, según Vivancos, reside en que "Rosalía es una artista a la que le gusta sorprender, y, te guste más o menos, provoca aquello tan interesante de los artistas grandes: no te deja indiferente". El director del Cor Jove también es de la misma opinión y remarca "la valentía de Rosalía de presentar un trabajo de estas características, en una única actuación, en riguroso directo".

Bernat Vivancos está muy satisfecho con este trabajo: "Para mí ha sido todo un honor formar parte de este proyecto, y hacerlo sin traicionar mis principios, mi estilo, reivindicando Rosalía, pero también Vivancos".

Esta actuación y versión sin duda pasará a la historia de la música española. Otros cantantes también han versionado "Me quedo contigo", como Manu Chao y Antonio Vega.

Rosalía's INTOXICATING Live Performance of "Me Quedo Contigo" at Goya 2019!

La Experiencia del Cor Jove del Orfeó Català

Esta colaboración con Rosalía ha supuesto una experiencia inolvidable para los cantores del Cor Jove que tomaron parte, tanto a nivel artístico como personal. Fue una oportunidad única de vivir y formar parte de uno de los eventos culturales más importantes del Estado como es la gran fiesta del cine español.

Àlex Honrubia, barítono del Cor Jove, relata: "Este viaje ha sido muy emocionante para nosotros. Como Cor, ha significado moverse entre artistas de renombre en un espacio de máxima audiencia. Como grupo, compartir juntos este paso adelante del proyecto del que formamos parte. Siempre recordaré que en el primer ensayo con Rosalía, pude decirle que se hiciera socia del Orfeó Català, ya que mostraba interés por nuestro Cor. A ver si algún día acaba formando parte de nuestra familia..."

Víctor Luis, bajo del Cor Jove, nos cuenta que durante los ensayos "no podíamos llegar a imaginar lo que significaría esa noche del sábado y toda la experiencia en torno a los Premios Goya. Más allá de la repercusión masiva y la buena aceptación que han tenido los tres minutos de actuación, nuestra sensación es la de haber formado parte de una gran producción televisiva en un formato que hasta ahora desconocíamos". Víctor destaca que "durante los tres días que trabajamos con ella, vimos su cara más auténtica detrás del personaje público, y nos pareció muy cercana, humilde y amable".

Para Júlia Partal, contralto de la formación, "cantar en el Cor Jove es asegurarte que vivirás experiencias únicas y enriquecedoras, pero la que vivimos el pasado 1 de febrero no la habríamos imaginado. ¿Quién me hubiera dicho a mí que conocería una de las cantantes que más suenan en mi Spotify y que podría cantar con ella?".

Jordi Martí, del Departamento de Contabilidad del Palau de la Música, fue el trabajador que acompañó al Cor Jove a Sevilla. Muy ilusionado por poder compartir esta vivencia, nos cuenta que todo "fue rodado. La artista se mostró cercana y sencilla pero a la vez muy profesional y perfeccionista y no quería dejar nada sin asegurar. Pudimos charlar con ella y hacernos fotos y ya percibimos que todo iría bien". Para Jordi "el momento de la actuación en directo fue el más adrenalítico, y yo lo pude seguir desde el backstage, muy cerca de los cantores y rodeado de toda la parafernalia del momento, y también de algunos famosos". Además, resalta que "lo más enriquecedor de la experiencia es haber comprobado el trabajo de los compañeros que se encargan de que todas las actuaciones, en este caso la del Cor Jove, sean perfectos y resolviendo todos los problemas sin perder el buen humor y la serenidad que también acaba encomendándose a todo el grupo de cantantes".

Como ha explicado Esteve Nabona, no es la primera vez que coros del Palau de la Música Catalana colaboran con Rosalía. El Cor Infantil del Orfeó Català intervino en el tema "Bagdad" de su disco "El mal querer", su segundo álbum, compuesto por ella misma y producido por El Guincho, editado por Sony Music y publicado en noviembre de 2018. Rosalía también había actuado en el Palau formando parte del espectáculo familiar "Flamenkat", producido por el mismo Palau.

La "Mayonesa" en la Producción Musical de Humberto Corredor

Humberto Corredor, un reconocido productor musical, también ha tenido experiencias de "mayonesa" en su carrera, donde ha fusionado talentos y ha tomado decisiones arriesgadas para crear arreglos para banda y producciones exitosas. Su visión de la música y el negocio lo llevó a descubrir y apoyar a artistas únicos, a veces con resultados inesperados.

El Descubrimiento de Pepito López

Humberto Corredor recuerda el segundo disco que hizo con su sello Discos Corredor. "Ese hombre tocaba la trompeta y cantaba con el estilo de Louis Armstrong. Era un crooner, como Sinatra, quien decía que no lo era porque le parecía despectivo. Pepito tenía un tono grave y ronco, que te erizaba hasta los pelos de los dedos de los pies, oís."

Para finales de los años 60, Pepito López era muy popular en Cali y gustaba muchísimo. Pero nadie lo había visto en persona y años más tarde todos creían que estaba muerto y distintas leyendas corrían a voces: que lo había matado una mujer, que se había suicidado por amor, que lo habían acuchillado en la cárcel, y así.

Un buen día, Humberto lo encontró caminando por el Bronx. "Oh my God, parecía un alma en pena el pobre. Se había retirado de la música y trabajaba como empacador en una bodega. A mí me sorprendió muchísimo que el mismo genio que cantaba con la orquesta del famoso Nano Rodrigo estuviera en esas condiciones. Se veía flaco, amarillento y apestoso."

Nano y él habían tenido mucha fama en Nueva York. Formaban parte de la orquesta de planta de uno de los clubes para ricos más prestigiosos de los años treinta. El club se llamaba El Morroco y quedaba en la 57 con quinta avenida. A Nano lo obligaron a irse con el ejército para la Segunda Guerra Mundial y murió ahogado. Pepito luego le contó que esa fue una tragedia que nunca superó. Él amaba locamente a Nano. De modo que Humberto vio una oportunidad perfecta para volverlo a poner en escena y se le ocurrió grabarlo con La Gran Banda Caleña, que estaba pegando mucho en Cali.

"Y no alcanzás a imaginarte la conmoción que causó cuando lo llevé", recuerda Corredor. Grabaron dos discos, que fueron bien recibidos, pero ya no tan populares. "Esa música gustaba a la gente más intelectual, pero no a muchos más; ya se venía la salsa con fuerza y grabar para los intelectuales no era negocio. Cuando dejé de grabarlo, el hombre como que se deprimió y volvió a desaparecer. Luego ya no supe qué pasó con él."

Antigua imagen de un club de jazz en Nueva York

El Éxito Inesperado del Negro Palomino

Humberto Corredor se dio cuenta de que el negocio del disco podía funcionar con algo que ni te imaginás. "Apenas comenzaban los años 80 y yo había conocido a un negrito simpático al que la gente adoraba. Le decían El Negro Palomino, y fue con él que me dije: ¡Caramba, esta vaina como que sí da plata!".

El Negro (Robertulio Palomino) echaba cuentos en las calles de Cali y lograba audiencias impresionantes. Empezaban a llevarlo a los teatros y entonces a Humberto se le ocurrió grabarlo con otro de sus sellos: Faisán. Vendió muchísimos discos. "Fue una de mis producciones que más vendió. Gracias a El Negro fue que pude grabar a otros tantos que sólo dejaron pérdidas o dolores de cabeza."

Filosofía de Negocio y Relación con los Músicos

Cuando se le pregunta a Humberto cómo manejaba la parte del dinero con los músicos, explica: "A ver... parece una situación compleja, pero era fácil. Y lo era porque siempre fui un dictador. No había de otra. Si conoces a los músicos de cerca te das cuenta de que no tienes otra opción, casi todos, sin excepción, podían convertirse en ese dolor de cabeza. Así que yo no sólo elegía la música, los músicos y las condiciones en las que grabábamos, sino que también ponía las reglas desde el principio y no toleraba que nadie viniera a cambiármelas. Siempre hice con los músicos lo que se conoce como un flatdeal. Y esto quiere decir: tú trabajas y yo te pago. Punto."

Aunque reconoce que "quizás estás muy joven pa´ saber que la vida es muy injusta, mija", siempre pagó los derechos de compositor. "Eso es otra cosa. Lo demás es parte del negocio. Yo trataba muy bien a mis músicos y por eso volvían a mí. Pero... a ver, no siempre los que más habilidad tienen pa’ cocinar son quienes mejor pueden comer ¿no?"

Contrato musical con cláusula de flatdeal

Grabaciones Memorables y Desafíos

Humberto también grabó a Chocolate Armenteros. "Este fue el primer disco que le grabé a Chocolate Armenteros. El primer disco que él grabó como líder y también el primero que hicimos con mi socio, Sergio Bofill, con el sello Caimán." Este disco gustó muchísimo pero varios años más tarde. Al comienzo fue dificilísimo comercializarlo. Luego terminaría convirtiéndose en un disco de culto, de melómano.

Chocolate Armenteros era "bien difícil y que yo sepa nunca le ha gustado dar entrevistas. Siempre ha hablado pestes de los periodistas. Aunque eso sí, con su perdón le pregunto, ¿Chocolate si la vio? Porque déjeme decirle que a lo único que no se resiste el hombre es a los encantos femeninos." "El Choco es además medio amargado, además se metía tanta cosa que ¡ay!, mama. Se levantaba y tipo doce del día, se daba su traguito de coñac, se fumaba su habanero, leía los periódicos y se volvía a dormir."

"El sonido de Chocolate era único. Y no ha vuelto a nacer un loco como él. A pesar de todo tenía una lucidez maravillosa. La suya era una trompeta feliz que te ponía a llorar."

Sobre la elección de un bajista que no leía música, Humberto comenta: "Por barato. Swingeaba y era bueno a pesar de todo. Pero sí, era raro y muy estúpido que no leyera. Que no me digan que los músicos analfabetas tienen algún tipo de ventaja sobre los otros, o son más inspirados o más salvajes. Babosadas. El que no estudia no progresa. ¡No pretendás hacer una paella si no sabés cocinar arroz!".

Humberto tiene un gran aprecio por este disco: "Pues mirá que es uno de esos a los que más amor les tengo, al fin y al cabo porque lo hice creyendo más en la música que en la recompensa económica, cosa que no pasó tantísimas veces. Y al final terminé vendiendo como 25.000 copias, aunque eso el Choco nunca lo supo, pa’ qué te miento."

Los Sellos Discográficos y las Alianzas Estratégicas

Humberto Corredor explica la razón de sus múltiples sellos discográficos: "Ahí seguían, mija. Cada vez que hacía otro era por estrategia. Algunas veces porque los músicos se peleaban y luego no querían grabar en el mismo sello de sus contrincantes. Y otras porque se disolvían las sociedades con mis socios. O también por líos que mejor ni te cuento con esa grabadora prendida. Líos de dinero."

Caimán le trajo enormes ganancias, pero al final su socio le robó. "Y entonces también hubo pérdidas y por eso fue que terminé montando Cobo." Ganó una demanda federal gracias a que tenía registrado Caimán en el Trade Mark, en Washington D.C. Un muchacho de las Islas Caimán, hijo del dueño del Loyal Bank, grabó a Chichi Peralta con un sello al que llamó Caimán Records. Como la firma ya le pertenecía, demandó, ganó y el tipo tuvo que darle un buen dinero. El trato fue que le dejaba el nombre del sello, pero se quedaba con su catálogo. Su socio Sergio nunca estuvo de acuerdo con hacer la demanda, le daba miedo. Pero Humberto lo hizo y solo después lo culparon de haber arruinado la carrera musical de Chichi. "¿Qué tal, ah? Como si fuera mi culpa la falta de agallas y talento del hombre, ve."

Grabaciones por Compromiso y las Chicas de Nueva York

Humberto también realizó grabaciones por compromiso o para devolver algún favor. Recuerda las grabaciones de Las Chicas de Nueva York: "No es que les debiera favores. Pero... había una por ahí que, ¡ay, mama! Me lo subía todo y terminamos trabajando juntos."

Eran un grupo de dominicanas del Alto Manhattan, todas jovencitas, ninguna pasaba los 21 y por eso llevarlas a presentaciones era todo un caos. "Se emborrachaban a escondidas y coqueteaban hasta con los que les cargaban las maletas. Hacían un merengue bueno, pero no tuvieron constancia y por eso no fueron competencia para Las Chicas del Can. Y sin embargo con las grabaciones que alcanzamos a lograr y que sólo fueron dos, vendimos como pan caliente. Es que eran guapísimas y carismáticas. Pero bueno, como suele pasar en la salsa y estas músicas, las mujeres no tienen largo aguante."

Para él, esto se debe a que "se casan, tienen hijos, maridos celosos. Y perdón si sueno machista, pero también les falta berraquera. Ánimo para aguantar la noche. Y a lo mejor hasta talento y fuerza. Por eso muy pocas triunfan en esta música. Mi amiga, la María, quedó embarazada y ni más vine a saber de ella."

Imagen de un grupo de merengue femenino de los años 80

La Historia con los Hermanos Lebrón

Cuando se le pregunta sobre los favores que debían a los músicos, Humberto revela: "Ninguno. Ellos me debían a mí. Y me pagaban haciendo discos." Explica que Ángel y José Lebrón vivían en un barrio peligroso. "Y todo el dinero que Ángel cogía lo desperdiciaba. Así que cada vez que Ángel se veía en las últimas me salía con unas tragedias que ¡Oh my God! Un día me llamó para decirme que su mamá estaba mal en el hospital, que si sería posible que trabajáramos juntos y así yo pudiera adelantarle alguito. Yo le dije que me dejara pensarlo, pero entonces al siguiente día llamó y dijo: «Humberto se murió mi mamá y necesitamos 3.000 dólares pa’ enterrarla»."

Llegaron a un acuerdo y así fue como hicieron la primera producción. Un año más tarde, volvió a buscarlo. Primero se excusó por haber matado a su madre antes de tiempo, pero le aseguró que esta vez sí era verdad. "A mí me dio un poco de rabia y desconfianza, pero como no me había ido mal con la primera grabación que hicimos, acepté una vez más darles dinero por adelantado con la condición de que volviéramos a grabar. Y lo hicimos." La tercera vez fue José el que lo llamó y dijo: "Humbertito, la vieja se nos murió, ahora sí".

Por supuesto que querían ayuda económica y harían otro disco. "Pero esta vez sí fui a la funeraria y hasta le toqué la cabeza a la muertita, por si las moscas (risas). De otra manera no habría grabado a los Lebrón. No porque no quisiera, sino porque ellos se dieron a conocer rápido y con facilidad hubiesen encontrado otro productor, aunque no a otro bobo que los soportara tanto, ¡eh! Había amistad entre nosotros. Yo fui el primero que los llevé a Colombia."

La Intervención en el Disco de Niche

Humberto Corredor también grabó a varios músicos colombianos y los presentó en El Abuelo Pachanguero. Recuerda las presentaciones de Niche: "A Jairo Varela lo invité varias veces a tocar en El Abuelo y lo que recuerdo es que siempre me llenaba el sitio hasta reventar."

Un día Jairo se le apareció con un disco al que había titulado "Me huele a matrimonio". "Este disco tenía una carátula patética en la que había una caricatura, algo muy poco típico en Niche. Pero eso no era lo peor: el disco era realmente insípido. Para ese entonces Jairo acababa de coger a Tito Gómez como cantante. Y Tito era bueno, pero la cosa no funcionaba bien."

Jairo le mostró el disco, "creo que porque presentía que algo no estaba en orden. Entonces yo tuve que decirle que me parecía terrible. Que la mezcla estaba fatal y que siendo muy consciente de lo que podía lograr Niche, esa producción me parecía de lo más mediocre. Era como una empanada dura y sin ají, ¿me entendés? La música es un asunto de evolución y ese disco era una muestra de todo lo contrario. Parecía remontarnos a una época de piedra."

Ante esta situación, Humberto decidió actuar: "Se me ocurre llamar a mi amigo Jesús Caunedo. Un gran violinista cubano que estaba en Puerto Rico, buen arreglista y buen compositor. Le pago 5.000 dólares y desmontamos la producción para ponerle otros arreglos, le metemos violín, volvemos a hacer la mezcla y rediseñamos la carátula."

Jairo Varela sabía que era importante mejorar el disco, pero Humberto no le dijo nada de lo que estaba haciendo por su cuenta. "¿Y sabés por qué? Pues porque el maestro Caunedo tenía un «pequeño defectito»: era gay. Pues para Jairo eso era terrible. Jairo era un machista, enemigo declarado de los gays. Cuando vio y escuchó el disco que hicimos con Caunedo quedó muy sorprendido y le gustó. Por eso fue que lo aceptó. De otra manera hubiese sido imposible convencerlo. Ese disco nuevo se llamó C..."

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