La margarina es uno de los ingredientes clave en la repostería y, a menudo, es vista como un simple sustituto de la mantequilla. Sin embargo, su historia, composición y versatilidad la convierten en una protagonista por derecho propio en el mundo de la gastronomía y, especialmente, de la pastelería. Desde su creación a finales del siglo XIX, ha evolucionado de ser una alternativa económica a un producto tecnológicamente avanzado, diseñado para cumplir funciones específicas que mejoran la textura, el sabor y la vida útil de innumerables preparaciones. Comprender su esencia, comenzando por su materia prima, es el primer paso para dominar su uso y aprovechar todo su potencial.
La margarina se comenzó a comercializar como alternativa a la manteca, que al ser de origen animal contiene más grasas saturadas. Fue creada en 1869 por un químico francés, Hippolyte Mége-Mouriés, con la finalidad de fabricar una alternativa más barata y con un mayor grado de conservación que la manteca. Pero en los años ‘80 del siglo pasado se descubrió que el proceso de elaboración de la margarina fomentaba la aparición de grasas trans, lo que le hizo mermar toda esa aura de alimento saludable que se había ganado.

El corazón de la margarina: aceites vegetales y la búsqueda de alternativas sin palma
La materia prima principal de cualquier margarina son los aceites vegetales. A diferencia de la mantequilla, que proviene de la grasa láctea de origen animal, la margarina nace del mundo vegetal, lo que le confiere características únicas, como la ausencia natural de colesterol. Los fabricantes utilizan una mezcla cuidadosamente seleccionada de aceites para lograr el perfil de sabor, la textura y el punto de fusión deseados. Entre los más comunes se encuentran:
- Aceite de palma y palmiste: Aportan solidez a temperatura ambiente y son muy estables, ideales para margarinas de horneo y hojaldre.
- Aceite de soya: Un aceite versátil y de sabor neutro, muy utilizado en una amplia gama de margarinas.
- Aceite de girasol y canola: Ricos en grasas insaturadas, son frecuentes en margarinas para untar y aderezos, aportando una textura más suave.
La elección y proporción de estos aceites no es casual. Depende de factores como la disponibilidad local, la estación del año y, sobre todo, la aplicación final del producto. Un aceite que funciona para freír no tendrá las mismas propiedades que uno destinado a crear las delicadas capas de un croissant. Sin embargo, la creciente demanda de productos más saludables y sostenibles ha impulsado la búsqueda de alternativas al aceite de palma, especialmente en margarinas de hojaldre.
El aceite de orujo de oliva: un sustituto prometedor
Científicas del ICTAN-CSIC, María Dolores Álvarez y Susana Cofrades, demostraron la viabilidad del aceite de orujo de oliva como sustituto de grasas saturadas empleadas habitualmente en la elaboración de distintos productos de repostería. Su trabajo, "Empleo del aceite de orujo de oliva como sustituto graso en la elaboración de margarinas para masas de hojaldres", supuso la elaboración de cuatro formulaciones de margarinas con distintos porcentajes de aceite de orujo de oliva y su posterior aplicación en la elaboración de masas de hojaldre.
Según ambas investigadoras, los resultados de este proyecto pusieron de manifiesto la viabilidad tecnológica del aceite de orujo de oliva para elaborar margarinas en sustitución de grasas saturadas presentes en los preparados grasos comerciales, y dirigidas a ser incorporadas en masas laminadas para la obtención de distintos productos finales horneados como hojaldres, volovanes, croissants, crodots, palmeritas.

Propiedades y beneficios del aceite de orujo de oliva en margarinas para hojaldre
Desde el punto de vista tecnológico, las margarinas formuladas con aceite de orujo de oliva presentaron propiedades de plasticidad, texturales, térmicas, estructurales y organolépticas muy próximas a las que presentan las mantequillas y preparados grasos comerciales para masas de hojaldre. Todas las masas de hojaldre preparadas con las margarinas recién elaboradas presentaron un excelente comportamiento frente al horneado.
A nivel sensorial, no se destacaron diferencias entre los atributos sensoriales de los hojaldres preparados con las margarinas que contenían aceite de orujo de oliva y aquellos de los hojaldres elaborados con la mantequilla y el preparado graso comerciales, y todos tuvieron una excelente aceptabilidad global.
ACEITE de OLIVA VIRGEN o ACEITE de ORUJO | El mejor aceite | Alimentación real saludable
Desde el punto de vista nutricional, el estudio concluye la mejora en el perfil lipídico de todas las margarinas que contienen aceite de orujo de oliva. “Los hojaldres preparados con margarinas con un 41% de este aceite presentaron una reducción en el contenido de ácidos grasos saturados del 37% en comparación con los elaborados con la manteca comercial, lo que constituye una opción mucho más saludable para el consumidor”, detallaron Álvarez y Cofrades.
Si bien el proceso de refinación elimina la gran mayoría de los compuestos fenólicos, que son responsables de la mayoría de los beneficios para la salud asociados con el aceite de oliva virgen extra, un creciente conjunto de investigaciones demuestra que todavía existen beneficios en el consumo de aceite de orujo de oliva. Al igual que el aceite de oliva virgen y virgen extra, el 75 por ciento del aceite de orujo de oliva se compone de ácidos grasos monoinsaturados. Estudios demostraron que las grasas monoinsaturadas reducen el colesterol LDL, también conocido como “colesterol malo”, lo que lleva a un menor riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
Hasta el 85 por ciento de los ácidos grasos monoinsaturados del aceite de orujo de oliva son ácido oleico, un ácido graso omega-9. Un extenso conjunto de investigaciones encontró que el consumo de ácido oleico está asociado con la prevención de diferentes tipos de trastornos, como enfermedades cardiovasculares o autoinmunes, alteraciones metabólicas, lesiones cutáneas y cáncer.
Otros ingredientes clave en la margarina moderna
Una margarina es mucho más que una simple mezcla de aceites. Para transformar estos líquidos en una emulsión estable, cremosa y funcional, se requiere una serie de ingredientes adicionales que cumplen roles específicos y vitales.
Agua y emulsificantes
La margarina es una emulsión de agua en aceite. Para que estas dos fases, que naturalmente se repelen, permanezcan unidas, se utilizan emulsificantes. Estos ingredientes, como los monoglicéridos y diglicéridos de ácidos grasos, actúan como un puente entre las gotas de agua y la grasa. En el mundo de la panadería, su función va más allá: interactúan con el almidón de la harina para dar suavidad a la miga y retardar el proceso de envejecimiento del pan, manteniéndolo fresco por más tiempo.
Sabor, color y conservación
Para emular las características sensoriales de la mantequilla y garantizar un producto seguro y duradero, se añaden otros componentes:
- Sal: Aporta sabor y también actúa como un conservante natural.
- Aromas y saborizantes: Se utilizan para darle ese característico sabor lácteo o a mantequilla.
- Colorantes: Generalmente betacarotenos (los mismos que dan color a las zanahorias), que le confieren su tono amarillo familiar.
- Antioxidantes y conservantes: Protegen las grasas del enranciamiento y aseguran la estabilidad del producto a lo largo de su vida útil.
- Vitaminas: Muchas margarinas están fortificadas con vitaminas liposolubles como la A, D y E, para enriquecer su perfil nutricional.
La textura perfecta: el rol de la interesterificación y nuevas tecnologías
Uno de los mayores desafíos en la producción de margarina es convertir los aceites líquidos en una grasa sólida y untable. Históricamente, el método principal era la hidrogenación parcial. Este proceso químico añadía hidrógeno a los aceites, haciéndolos más sólidos y estables. Sin embargo, con el tiempo se descubrió que este método generaba las nocivas grasas trans, asociadas a efectos negativos para la salud cardiovascular.
La industria alimentaria ha respondido a este hallazgo de manera contundente. Hoy en día, la gran mayoría de los fabricantes ha eliminado o reducido drásticamente el uso de aceites parcialmente hidrogenados. En su lugar, se emplean tecnologías más avanzadas como la interesterificación y el fraccionamiento de aceites, que permiten modificar la estructura de las grasas para obtener la consistencia deseada sin generar grasas trans. Por eso, es posible afirmar con confianza que las margarinas modernas son productos seguros y tecnológicamente sofisticados.
Margarina vs. Mantequilla: una comparativa rápida
Para entender mejor sus roles en la cocina, aquí tienes una tabla comparativa que destaca sus diferencias y similitudes clave.
| Característica | Margarina | Mantequilla |
|---|---|---|
| Origen | Vegetal (aceites) | Animal (grasa láctea) |
| Colesterol | No contiene | Contiene |
| Tipo de Grasa Principal | Insaturada (varía según el aceite) | Saturada |
| Estabilidad a Temp. Ambiente | Alta (diseñada para ser estable) | Baja (se ablanda rápidamente) |
| Punto de Fusión | Controlado y específico para cada uso | Fijo y relativamente bajo |
| Uso en Hojaldre | Ideal por su plasticidad y punto de fusión | Posible, pero técnicamente más difícil |
Aplicaciones en panadería y pastelería: el secreto del éxito
La verdadera magia de la margarina se revela en el obrador. Las margarinas industriales para panificación son herramientas de precisión que ofrecen resultados consistentes y de alta calidad. Su contribución va mucho más allá de simplemente añadir grasa:
- Mejora del Amasado: Facilita la incorporación homogénea de todos los ingredientes y lubrica la red de gluten, resultando en una masa más manejable y elástica.
- Volumen y Textura: Durante el horneado, la margarina atrapa el vapor de agua, lo que ayuda a la expansión de la masa. Esto se traduce en productos con mayor volumen, una miga más suave, uniforme y una mejor masticabilidad.
- Frescura Prolongada: Sus componentes ayudan a retener la humedad y a retrasar el endurecimiento, manteniendo los productos deliciosos por más tiempo.
- Hojaldres Perfectos: Las margarinas para hojaldre tienen una plasticidad específica que permite crear cientos de capas finas y separadas de masa y grasa, que al hornearse dan como resultado esa textura crujiente e inconfundible.

Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Toda la margarina contiene grasas trans?
No. Antiguamente, debido al proceso de hidrogenación parcial, muchas lo hacían. Hoy en día, la industria ha adoptado nuevas tecnologías para solidificar los aceites sin generar grasas trans. La mayoría de las margarinas que encuentras en el mercado son libres o muy bajas en grasas trans. Siempre es una buena práctica revisar la etiqueta nutricional.
¿Puedo sustituir mantequilla por margarina en cualquier receta?
En la mayoría de los casos sí, pero el resultado puede variar. Las margarinas tienen diferentes porcentajes de grasa y agua. Para obtener los mejores resultados en repostería, es ideal usar una margarina formulada específicamente para hornear. Una buena estrategia puede ser mezclar ambas para obtener el sabor de la mantequilla y la funcionalidad y estructura de la margarina.
¿Qué es una margarina esparcible o de mesa?
Son margarinas diseñadas para ser untadas directamente sobre pan o tostadas. Generalmente tienen un menor contenido de grasa (entre un 40% y un 60%) y más agua, lo que les da una textura muy blanda y fácil de manejar, incluso recién sacadas del refrigerador.
¿La margarina es más saludable que la mantequilla?
La respuesta depende del perfil nutricional de cada producto y de las necesidades dietéticas de la persona. Las margarinas modernas, libres de grasas trans y colesterol, y ricas en grasas insaturadas y ácidos grasos esenciales como Omega 3 y 6, pueden ser una opción cardiosaludable. La clave está en elegir productos de calidad y consumirlos con moderación dentro de una dieta equilibrada.