Entre los mamíferos más interesantes del mundo encontramos a los topos (familia Talpidae), cuya característica más distintiva es que pasan la mayor parte de su vida en túneles subterráneos. Estos animales habitan en toda Norteamérica y en los países euroasiáticos, construyendo sistemas de túneles muy largos de donde rara vez salen a la superficie. Su presencia puede detectarse por los montículos de tierra que dejan al cavar.
Los topos son animales pequeños, que no superan los 15 cm de largo. Sin embargo, poseen patas delanteras y garras muy fuertes, concebidas para cavar túneles. Muestran cuerpos cilíndricos y puntiagudos, cubiertos de un pelaje oscuro y grueso.
La dieta del topo: un festín de invertebrados
El topo es un mamífero insectívoro especializado en la caza subterránea. Su dieta se compone en su inmensa mayoría de insectos e invertebrados. Como su metabolismo es muy alto, necesitan comer diariamente el equivalente a su peso corporal. De ahí que se pasen todo el día devorando lombrices.

¿Qué come el topo común?
La alimentación del topo se basa principalmente en lombrices de tierra. Estas representan entre el 80% y el 90% de su dieta. El topo excava sus galerías para capturar su comida con gran facilidad, ya que estas funcionan como una telaraña. Las presas preferidas del topo común son los anélidos oligoquetos y la lombriz de tierra común (Lumbricus terrestris) en particular, aunque también le gustan mucho otras especies.
Además de las lombrices, el topo también come una enorme cantidad de insectos e invertebrados diferentes. Aquí te presentamos una lista de otros alimentos para topos que se encuentran bajo tierra:
- Larvas de insectos: típulas, larvas de coleópteros (como el escarabajo sanjuanero y la gallina ciega).
- Orugas.
- Babosas y caracoles.
- Milpiés y ciempiés.
- Ciertos insectos de caparazón duro.
En algunas ocasiones, el topo común puede comer crías de roedores y otros micromamíferos, como musarañas, aunque esto es raro. Tampoco desprecian la carroña de micromamíferos, reptiles, anfibios y aves.
Variaciones estacionales en la dieta
La dieta de Talpa europaea es estacional. En verano, esta especie consume proporcionalmente más larvas de insectos que el resto del año, mientras que en invierno se alimenta de una gran cantidad de lombrices de tierra, porque entonces escasean otro tipo de presas.

También se ha observado cómo el topo común en verano no consume una proporción tan grande de escarabajos y prefiere alimentarse de dípteros, respecto a la estación invernal. En otoño, el topo común consume una mayor cantidad de anélidos terrestres. Los ciempiés, escolopendras y otros quilópodos son consumidos por este mamífero sin variar las proporciones en su dieta significativamente entre las distintas estaciones del año.
Comportamiento alimentario y técnicas de caza
El topo no hiberna y tiene un metabolismo muy alto, lo que le obliga a buscar continuamente alimento, ya que no puede estar más de 12 horas sin comer. Estiman que cada día debe meterse casi su mismo peso en comida, lo que en lombrices, son muchas lombrices.
El topo no acumula ninguna reserva de grasa, por lo que muere si no se alimenta durante 6 horas. Tiene unas necesidades energéticas y calóricas muy importantes, por eso debe comer al menos el 30% de su peso en lombrices de tierra cada día (lo que supone una media de 20 lombrices diarias como mínimo). Por lo general, lo que come el topo equivale a su propio peso en lombrices cada día, o sea, 100 gramos.
Para hacerse con sus presas, el topo utiliza tres tipos de estrategias, en función de las condiciones del suelo y de su experiencia:
- Cavar en el suelo: Con ayuda de sus patas anteriores, mientras se adentra en el suelo va localizando y consumiendo sus presas.
- Desplazarse por su sistema de galerías: Cuando no le conviene excavar, el topo común puede aprovechar las presas que se hallen dentro de su madriguera para alimentarse.
- Búsqueda de presas en la superficie: Pocas veces este animal sale a la superficie, pero en ocasiones puede hacerlo para conseguir comida.
Los topos suelen estirar con la ayuda de sus patas a las lombrices de tierra antes de comérselas para eliminar la tierra y otros residuos indeseados que tienen estos invertebrados en sus intestinos.
Despensas subterráneas
El topo tiene cavidades excavadas especialmente para que sirvan de despensa y, en efecto, ¡hace acopio de lombrices de tierra! Para lograr almacenar lombrices sin que se escapen de las galerías, ha desarrollado una técnica muy particular: las paraliza con un mordisco preciso en la cabeza. Una vez que la lombriz está paralizada, se conserva y permanece inmóvil.

La despensa de un topo es una auténtica reserva de comida que le permite sobrevivir sobre todo durante períodos de escasez o sequía, cuando el suelo está más duro para excavar. En una sola de estas despensas se han llegado a observar más de 1200 lombrices de tierra y 18 gallinas ciegas, lo que representa más de un kilogramo de lombrices.
Qué Pasa Con Los Topos
Sentidos especializados para la caza
Los topos hacen uso de los sentidos del tacto y del olfato para localizar a sus presas escondidas a varios centímetros bajo tierra y pueden también con ellos advertir a sus depredadores. Tienen un agudo sentido del olfato y del tacto. Los órganos de Eimer, presentes en la mayoría de especies de talpidos, son órganos mecanosensoriales conformados por miles de terminaciones nerviosas. Estos sentidos les permiten detectar presas y moverse con facilidad por los túneles en la oscuridad.
Gracias a su gran sentido del tacto, estos insectívoros pueden percibir las vibraciones que las lombrices de tierra y otras de sus presas generan en el suelo al moverse. Los bigotes del hocico del topo común, llamados vibrisas, le permiten detectar a sus presas, así como los pelos táctiles que tiene repartidos en zonas de su cuerpo como las patas anteriores y la cola.
Esta especie de topo, así como otras, posee un órgano sensorial a base de una serie de papilas en su hocico llamada órgano de Eimer que le proporciona un fino sentido del olfato. Para que te hagas una idea, ¡su olfato le permite detectar una lombriz de tierra a través de 7 cm de arcilla! Si no consigue olerlas a través de la tierra, su hocico está cubierto de vibrisas (unos pelos ultrasensibles) que le permiten detectar la más mínima vibración de las lombrices o de los insectos en sus galerías.
El sentido del oído del topo común tampoco es para nada despreciable, ya que con él puede oír el mínimo ruido, aunque es utilizado por el animal para estar atento a sus enemigos naturales más que para cazar.
Mitos y verdades sobre la alimentación del topo
Cuando se habla del topo, como es un animal que vive bajo tierra, a menudo circulan muchas ideas preconcebidas. Vamos a analizar algunas:

El topo es ciego
El topo no es ciego, pero sus ojos solo le permiten distinguir diferencias de luminosidad. Sus ojillos son muy pequeños y están tapados por el pelo, así que solo distingue luces y sombras. Parece que la evolución le ha dejado algo de ojos porque le sirven para detectar desperfectos en las galerías que puedan haber hecho pisotones de animales grandes o depredadores cavando. Utiliza su olfato, su oído y sus vibrisas para encontrar a sus presas.
El topo come raíces y plantas
Se suele creer erróneamente que los topos atacan las raíces y los cultivos, pero no es así. El topo es insectívoro y no consume vegetales, a diferencia del topillo. Puede dañarlas y seccionar algunas raicillas al excavar sus galerías, pero jamás se las comerá.
El topo puede comer veneno para topos
No, como ya hemos visto, el topo solo come invertebrados o insectos vivos. No come materia inerte. Por lo tanto, el veneno para topos no tiene absolutamente ningún efecto. Los venenos a base de estricnina son exagerados y dañinos hasta para los humanos.
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