Los murciélagos, que forman el orden Chiroptera, son un grupo muy distribuido que está compuesto por más de 1.100 especies. Son los únicos mamíferos alados y, por tanto, los únicos capaces de volar. Son conocidos por ser nocturnos y gregarios, así como por dormir boca abajo en los lugares más oscuros.
La reproducción de los murciélagos es muy compleja y diferente en cada especie. Además, puede variar dentro de la misma especie según las condiciones medioambientales, el tamaño de las colonias y los recursos disponibles. A pesar de todo esto, el murciélago es considerado uno de los animales más lentos cuando se trata de la reproducción, por lo que existen grandes preocupaciones cuando un gran número de murciélagos son asesinados por los humanos que destruyen su hábitat.

¿El murciélago es ovíparo o vivíparo?
Los murciélagos no ponen huevos, sino que dan a luz crías vivas y anatómicamente formadas. Esto quiere decir que son animales vivíparos y mamíferos placentarios. Las crías de los murciélagos nacen completamente desarrolladas, pero necesitan los cuidados de su madre durante su estadio juvenil.
Todos los tipos de murciélagos presentan reproducción sexual. Esto significa que existen machos y hembras que deben copular para poder tener descendencia. En algunas especies, los machos y las hembras son muy parecidos, aunque es más habitual que ellos sean más grandes y corpulentos. Esto se debe a que son las hembras quienes seleccionan a los machos y, normalmente, los elegidos son aquellos más fuertes y competitivos.
Como ocurre en muchos mamíferos, la mayor parte de los murciélagos son polígamos, es decir, un macho se reproduce con varias hembras. Sin embargo, también existen muchas especies que practican la poliandria o, lo que es lo mismo, que una misma hembra se reproduzca con varios machos. En estos casos, tanto los machos como las hembras mantienen relaciones sexuales con varios individuos a lo largo de la misma temporada reproductiva. También se ha documentado la monogamia en un número muy reducido de especies.
Época de reproducción
Al igual que ocurre con el tipo de reproducción, la época de reproducción depende de cada especie y, también, del lugar en el que viven. En los lugares del mundo donde existen las estaciones, las hembras suelen tener a las crías en primavera o verano. Aunque dedican varios meses a la crianza, en muchas especies vuelven a estar receptivas poco después del parto, de manera que se aparean en verano. Así, guardan el esperma de los machos hasta la primavera siguiente. También es muy habitual que el apareamiento se produzca en otoño o durante la hibernación, cuando se forman colonias mixtas.
Muchas especies de murciélagos están entre los animales que migran. En estos casos, es común que se apareen en los asentamientos que establecen a lo largo del viaje, antes o después del invierno. En otras especies, se ha documentado que el apareamiento se produce en primavera y la crianza en verano.
En cuanto a la reproducción de los murciélagos tropicales, tiene lugar a lo largo de todo el año, ya que no tienen limitaciones de temperatura. Los murciélagos que se encuentran en los trópicos normalmente no se aparean de acuerdo con una estación, ya que los recursos como el alimento y el agua suelen estar disponibles durante todo el año.
En las regiones tropicales, la reproducción ocurre en función de las estaciones secas y húmedas. Algunas especies son monógamas.
Cortejo y cópula
Para comprender cómo se reproducen los murciélagos es fundamental conocer su cortejo. Se trata de una serie de rituales que realizan los machos para atraer y acceder a las hembras.
En los machos solitarios, el cortejo comienza con la defensa del territorio. Se trata de una serie de vuelos que indican a otros machos que dicho territorio y las hembras que anidan en él ya están ocupados. Suele acompañarse de la emisión de una serie de ultrasonidos característicos que se conocen como “llamadas de territorio”. Además, en algunas especies, se ha documentado cómo los machos se golpean con las alas, se muerden y se agarran, llegando a caer al suelo.
De esta manera, los machos demuestran a las hembras que son los más aptos. Pero no suele ser suficiente con tener un territorio, sino que también realizan otro tipo de vuelos y llamadas de cortejo, además de emitir olores fuertes que atraen a las hembras. De esta manera, se aseguran de que ellas acudan a los refugios de apareamiento y/o copulen con ellos. Aunque algunas hembras son monógamas, lo más frecuente es que acudan a varios refugios y se apareen con varios machos.

Como ya mencionamos antes, en algunas especies los machos forman agregaciones, como los "leks" del murciélago de la fruta africano (Hypsignathus monstrosus). Muchos individuos se agrupan en cuevas o árboles huecos, en los que cada macho intenta desplazar al resto y lucha por situarse en la zona más elevada. Así, aquellos que consiguen mejores posiciones tienen más posibilidades de aparearse cuando llegan las hembras.
Durante la temporada de reproducción las hembras de zonas templadas son quienes tratan de llamar la atención de los machos y estos pueden emitir vocalizaciones para “invitarlas” a realizar la cópula. Otras tácticas de los machos son: mostrar las alas, expandir los pelos de la cabeza, utilizar marcas de olor de las glándulas del cuello y en ocasiones, hasta la congregación. En este último caso los métodos pueden consistir en la defensa de un pequeño harén de hembras por parte de 1 o 2 machos quienes se aparean hasta que otros grupos toman su lugar, en la reunión en un sitio específico para que la hembra escoja con quién copular y hasta en la copulación mientras la hembra está hibernando. Un macho puede aparearse hasta con 30 hembras.
Estrategias reproductivas
Tras el apareamiento, las hembras almacenan el esperma, que suele pertenecer a varios machos. Cuando llegan las condiciones ambientales idóneas, se produce la fecundación y comienza la gestación. También hacen uso de algunos mecanismos para permitir la supervivencia de las crías.
Uno de ellos es el retraso de la ovulación: antes del período de hibernación, el esperma es almacenado por la hembra en el útero y oviducto, para que la fecundación no ocurra sino hasta después de hibernar. En otras palabras, el espermatozoide no se une con un óvulo durante el tiempo que el murciélago hembra duerme, lo que puede durar varias semanas o meses. La fecundación ocurre entre 1 y 3 días después de que la hembra despierta y es entonces cuando queda embarazada. En otros casos, la implantación en el útero del huevo u óvulo fertilizado no se produce hasta que el período de hibernación termina, a pesar de que la fertilización ya sea un hecho. Este control le ayuda a dar a los jóvenes las mejores posibilidades de sobrevivir.
Polinización por murciélagos- Especial de Marzo y Primavera
Gestación y nacimiento de las crías
El embarazo de los murciélagos suele durar entre 1 y 2 meses. Sin embargo, la gestación de los murciélagos dura entre 40 días y 6-7 meses, según sea la especie, no obstante puede ser de hasta 9-10 meses. Aunque muchos murciélagos solo tienen un embarazo al año, ciertas especies pueden tener 2. Posteriormente, tiene lugar el parto, un acontecimiento que siempre ocurre en las colonias de maternidad y, normalmente, durante el día.
La hembra se coloca cabeza arriba y forma una especie de cuna con las alas y la cola. Así, recoge a las crías, que van saliendo poco a poco. Tras el parto, que dura unos 15-30 minutos, la hembra lame y limpia a las crías.
Estas crías pesan en torno a un 10-20% del peso de su madre. En las especies más pequeñas, pueden llegar a pesar menos de 2 gramos. En la mayoría de los casos, las hembras solo tienen 1 cría y rara vez 2, que nacen de tal modo que la madre está colocada boca abajo y tiene que sujetarlos con sus alas para evitar que caigan. Normalmente, la camada está formada por entre 2 y 4 crías que son hijas de diferentes machos, ya que, recordemos, el esperma suele pertenecer a varios individuos.
Crianza de los pequeños murciélagos
Las crías de los murciélagos se alimentan de la leche de su madre y permanecen junto a ellas durante meses e incluso años en algunas especies. Es también habitual que las hembras cooperen en el cuidado de las crías, protegiendo juntas a los juveniles, dándose calor e, incluso, cuidando a las crías de otras hembras, como se ha observado en Nycticeius humeralis y Phyllostomus hastatus. Esto ocurre en aquellas colonias de hembras que son estables y comparten un parentesco.
Mientras los jóvenes son atendidos, por lo general cuelgan del vientre peludo de su madre, donde duermen y comen, además de mantener el calor de sus cuerpos. Transcurren entre 2 y 6 meses en los que la madre provee leche materna como alimento hasta que la cría comienza a añadir carne o materia vegetal a su dieta. Desde luego, tiene que permanecer al lado de la madre puesto que esta es quien le enseña las herramientas para vivir: cómo volar, cómo cazar o buscar frutos, cómo encontrar fuentes de alimento, entre otras. Cómo volar, cómo cazar o cómo buscar frutos, son algunas de las enseñanzas de las madres hacia sus crías.
Solo en los murciélagos monógamos, como Vampyrum spectrum y Lavia frons, los machos realizan cuidados parentales y alimentan a la hembra durante la crianza. La madurez sexual es variable; en algunas especies ocurre en el primer año de vida pero en otras las hembras comienzan a reproducirse alrededor de los 5 años de vida. En términos generales, una gran proporción de individuos de varias especies madura entre su primer y segundo año.
Los miembros del suborden Microchiroptera se independizan entre las 6 y las 8 semanas de edad, en tanto los del suborden Megachiroptera lo hacen en torno a los 4 meses. Una vez las crías desarrollan sus alas serán capaces de buscar su propio alimento y no pasará mucho tiempo antes de aventurarse por su cuenta.
Refugios de apareamiento y maternidad
En la mayor parte de especies de murciélagos, las hembras se agrupan cuando llega la temporada de reproducción. Lo hacen en ciertos lugares que eligen según las condiciones microclimáticas, como la temperatura, la humedad y la cercanía de alimento. Aunque algunas se agrupan de manera ocasional y cambiante, estas hembras suelen compartir un mismo linaje matrilineal. Por ello, permanecen juntas en el nido durante varios meses, colgadas boca abajo y cuidando a sus crías.
El lugar escogido para la crianza suelen ser cuevas naturales, huecos en los árboles, edificios derruidos, cavidades de los tejados, desvanes, antiguos nidos de otros animales, etc. En muy pocas especies se han documentado nidos construidos por los machos. Es el caso de Lophostoma silvicolum, que realiza sus nidos en los árboles, excavando en termiteros activos. Otros machos, como los de Cynopterus sphinx, construyen carpas con hojas grandes.

Durante la temporada de reproducción, también existen otros tipos de refugios en los que se albergan los machos. Normalmente, están compuestos por un solo macho y varias hembras. Su finalidad es el apareamiento, de manera que, tras la cópula, las hembras se marchan a las colonias de maternidad, donde paren y cuidan a sus crías. En otras especies, el apareamiento se produce en el refugio de hibernación.
Por último, en muy pocos murciélagos, los machos forman agregaciones conocidas como “leks”. Allí, esperan a las hembras, que acuden a estos lugares para seleccionar al macho más adecuado y aparearse con él.
Investigación y conservación
Los quirópteros son el grupo de mamíferos menos conocidos, a pesar de tratarse del grupo de fauna mejor representado en las normativas de protección tanto a nivel nacional como europeo. Presentan numerosas dificultades a la hora de estudiarlos, debido principalmente a sus hábitos nocturnos, sus bajas densidades o el hecho de utilizar oquedades inaccesibles como refugio, lo que explica en parte este grado de desconocimiento. En el parque nacional son el grupo de mamíferos con más especies y el segundo grupo de vertebrados más diverso, después de las aves paseriformes.
Además, son el grupo faunístico con mayor número de especies protegidas por el Catálogo Español de Especies Amenazadas, con 11 taxones en la categoría de vulnerable, estando el resto de murciélagos presentes en este espacio, incluidos en el Listado de especies silvestres en régimen de protección especial.
Las estaciones de escucha o de registro acústico de la señal emitida por los murciélagos, a menudo permiten también diferenciar hasta nivel de especie. Estos ultrasonidos son los que caracterizan la denominada ecolocalización, emitida cuando los murciélagos vuelan y cazan, gracias a la cual se pueden identificar, ya que cada especie tiene un conjunto de frecuencias de emisión particular y una cadencia sonora específica. Los ultrasonidos emitidos por los murciélagos se encuentran en la franja comprendida entre los 11 kHz y los 118 kHz, por lo que la mayoría de las especies no son audibles por el oído humano.
Para su grabación se utilizaron equipos con micrófonos omnidireccionales especialmente diseñados para la captación de pulsos de ultrasonidos. Cada estación está dotada de un registrador acústico automático de ultrasonidos (SM4Bat, AudioMoth, …).

Resultados de seguimiento de poblaciones
Desde que comenzó el seguimiento se han evaluado 86 estaciones de registro acústico. Durante el periodo de actividad de los murciélagos en la última campaña 2024, se realizaron censos en 6 de ellas, obteniendo 3360 secuencias positivas (ultrasonidos emitidos por murciélagos) correspondientes a 10 especies y a 6 pares o grupos de especies. El 58.63% de las secuencias de sonido corresponden a la especie P. pipistrellus, que ha sido localizada acústicamente en todas las estaciones de muestreo.
La segunda especie en cuanto al número de registros acústicos obtenidos ha sido P. kuhlii (15.51%) que fue localizada en 5 de las 6 estaciones de muestreo acústico, seguida a mucha distancia de E. serotinus (7.38%) y H. savii (6.16 %).
En cuanto a las capturas durante la campaña 2024, se han realizado 5 sesiones efectivas, capturando un total de 42 ejemplares pertenecientes a 12 especies. El número medio de individuos capturados por metro de red fue de 0.32, mientras que, por localidad, se capturaron una media de 10.8 ejemplares. La especie con mayor número de ejemplares capturados fue M. daubentonii, presente en un 35.7 % de las capturas, a diferencia de las anteriores campañas en la que la especie con más capturas fue P.
Durante la campaña 2025 se han estudiado con especial detalle las poblaciones de la finca Término del Paular, propuesta para su inclusión en el parque nacional. Para ello se han instalado 3 estaciones de registro acústico que han detectado 11 especies y 6 pares de especies diferentes. El 42.79 % de los registros de sonido corresponden a la especie P. pipistrellus, la cual ha sido identificada acústicamente en todas las estaciones de muestreo, seguida de T. teniotis (22.98 %) que fue identificada en 2 de las 3 estaciones de muestreo acústico, y a mucha distancia de R. ferrumequinum (10.98 %), P. pygmaeus (5,12 %), Myotis sp. (3.71 %), B. barbastellus (3.23 %) y N. leisleri (3.10 %).
Algunos de los refugios censados en el presente trabajo, son utilizados durante todo el ciclo anual de los murciélagos o constituyen refugios temporales, por lo que se pueden considerar como muy importantes para la conservación de la especie o especies que los ocupan. En varios de estos refugios, se ha observado indicios de presencia humana, especialmente preocupante, que producen molestias y podrían provocar el abandono de los murciélagos, por lo que deberían contar con un plan de protección y seguimiento continuado a lo largo del tiempo, con el fin de determinar su evolución y corregir cualquier evento que influyera en su conservación y estabilidad.
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