El ardor o reflujo gástrico es una sensación muy molesta que en muchas ocasiones, sobre todo, tras comidas copiosas nos invade. Hay personas que son más propensas que otras. Los motivos que pueden provocar ardor o reflujo gástrico son varios. En la mayoría de los casos están ligados a la alimentación. Abusar de ciertas sustancias, comer demasiado, cenar en exceso… En otros se debe a un mal funcionamiento del aparato digestivo. El reflujo gástrico se produce cuando los jugos gástricos se escapan del estómago y se dirigen al esófago.
Es un asunto que despierta tantas pasiones como reticencias. La nutricionista Beatriz Robles es tajante. “Se puede afirmar categóricamente que es del todo seguro. Y beberlo o no solo depende del gusto de cada uno”. Hay que tener en cuenta, prosigue, “que todos los ingredientes y aditivos que se utilizan en productos alimenticios tienen que ser necesariamente comestibles”.

Cómo evitar el ardor
Atendiendo a la causa del reflujo gástrico, la primera norma para evitar sufrir ardor sería no ingerir comidas abundantes, ni ricas en grasas. Para evitar digestiones pesadas y cuidar nuestra salud es aconsejable realizar 5 o 6 comidas ligeras al día. La comida más importante del día debe ser el desayuno, seguida del almuerzo (comida), la cena cuanto más ligera mejor.
Además de no comer en exceso, hay ciertos alimentos que deben evitarse para eliminar el ardor de nuestras vidas. No se deben consumir alimentos ricos en grasas: ultraprocesados, carnes rojas grasientas, fritos, embutidos, picantes…, evita también el exceso de azúcar. Los grandes aliados para las personas que padecen reflujo gástrico son los alimentos cuya digestión neutraliza los ácidos del estómago.
Otro de los factores que generan ardor de estómago es la masticación de los alimentos. Al masticar tragamos gas que expande el estómago y hace que el esfínter no cierre correctamente, provocando el reflujo.
Consejos para una mejor digestión
- Con el fin de ayudar a nuestro cuerpo a digerir los alimentos que consumimos es conveniente después de las comidas no hacer un descanso excesivo.
- A la hora de comer, se recomienda que la siesta no exceda de 15-20 minutos.
- Si sufrís de ardor crónico, después de comer no debéis tumbaros. Lo mejor es hacer unos sencillos ejercicios en casa. Se trata de sentaros en una silla con la espalda recta y sobre un cojín.
Remedios caseros y medicación
En muchos casos la sensación de ardor es tal que se suele acudir a medicación o algún remedio casero para poder eliminarla. En ColchonesXXL.es os recomendamos siempre no automedicaros, la medicación debe ser prescrita por un profesional. Entre los remedios caseros para el ardor está la ingesta después de las comidas de sal de frutas o bicarbonato sódico. Sin embargo, el bicarbonato tiene el efecto contrario, produce un efecto rebote y aunque parezca inofensivo si abusamos de él, puede dañar órganos como los riñones.

Posturas para dormir sin ardor
Cuando nos disponemos a dormir, lo primero como hemos dicho es evitar cenas copiosas. Para dormir con el torso elevado hay varias opciones que podéis tomar. Poner tacos de un material resistente en las patas más cercanas al cabecero de la cama que eleven un poco esa zona. También podemos dormir sobre varias almohadas para elevar el tronco. Nuestro consejo para dormir sin ardor es descansar sobre camas articuladas. De este modo se respetan las curvaturas naturales de la espalda en los distintos planos de articulación. Los somieres articulados no pueden ser la base de cualquier colchón. Hay colchones que no pueden articularse (muelles o muelles ensacados).
MENÚ SEMANAL PARA REFLUJO GASTROESOFÁGICO (ERGE) Y HERNIA DE HIATO
Mejillones en escabeche: ¿Seguros o perjudiciales?
Es posible, añade Beatriz Robles, “que la distribución de conservantes, estabilizantes, etcétera, no sea homogénea entre el producto y el líquido. Especifica la experta que más importante que eso es tener en cuenta la calidad de los ingredientes de la conserva. “Un escabeche no tendrá los mismos valores nutricionales si está preparado con aceite de girasol o con aceite de oliva virgen; con un vinagre de vino u otro de menor calidad”. La conclusión es que si resulta seguro comer los mejillones de una lata, lo mismo sucede con el jugo que los recubre.
La sal y las grasas en los mejillones en escabeche
Algo que Beatriz Robles considera más preocupante, y no solo con esta, sino con todas las conservas, es la sal. Es un ingrediente imprescindible en el proceso de conservación y está presente tanto en los mejillones como en la cobertura. “A menudo, en una proporción demasiado elevada”, explica la experta. Por ese motivo no es muy aconsejable que las personas con problemas de salud relacionados con el exceso de sal, incluyan muchas conservas en su alimentación.
Otro aspecto que no hay que obviar, es que también tiene una considerable cantidad de aceite, ingrediente indispensable para la elaboración del escabeche. Por eso, no deberían tomar el jugo, donde se concentra buena parte del aceite, quienes están haciendo una dieta de adelgazamiento o baja en grasas. Aunque ahí también es importante saber qué tipo de aceite contiene, lo que debe especificarse en la etiqueta y determinará su precio. Dicho esto, todo lo que se incluye en un bote o lata de conservas es susceptible de ser consumido. Otra cosa es que, a pesar de estar autorizados, algunos conservantes, estabilizantes, etcétera, puedan provocar intolerancia a algunas personas.
Beneficios nutricionales de los mejillones
En el lado positivo de la balanza hay que decir que los mejillones en escabeche son ricos en vitaminas, especialmente B12. Concretamente, 100 gramos contienen 7,7 microgramos (ug). También una larga lista de nutrientes como hierro, yodo, potasio, zinc, magnesio o calcio; vitaminas del grupo B, C, D, E y K. Los mejillones son un alimento muy interesante dentro de un patrón alimentario saludable. Son una buena fuente de proteínas de alto valor biológico, tienen un bajo contenido en grasas y son poco calóricos. Además los mejillones destacan por su aporte en minerales, especialmente por su contenido en hierro, calcio y potasio. Los mejillones son un alimento con un precio asequible y aunque son muy perecederos, se estropean con facilidad, se pueden congelar muy fácilmente en casa o directamente comprarlos congelados.
Aprovechamiento del jugo de los mejillones
El jugo de los mejillones puede usarse como aliño para las patatas chips o en guisos. Hay muchas formas de aprovechar ese jugo si se prefiere no beberlo directamente. Hay cocineros que recomiendan aprovecharlo para incorporarlo a otras elaboraciones y guisos.
Intoxicaciones por marisco
El marisco no es un componente indispensable de la dieta mediterránea, algo que es de agradecer dado el elevado precio que alcanza. También conviene comerlo con moderación porque contiene mucho ácido úrico y puede elevar la presencia de esta sustancia en sangre, desembocando en piedras en el riñón o en gota. Sin embargo, su consumo ocasional no supone ningún problema, ya que es una buena fuente de proteínas y contiene otros nutrientes saludables, como calcio, sodio, yodo, magnesio, zinc, potasio, fósforo, hierro y vitaminas de los grupos A, B, D y E, así como grasas omega 3.
En los meses de verano están en temporada diversas especies, como el bogavante, la langosta, el camarón, la cigala, las ostras o los mejillones. Si te quieres dar un capricho, no está de más conocer previamente cómo se producen las principales intoxicaciones y cómo evitarlas. Amparo Gamero Lluna, profesora colaboradora del máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC, comenta que estas intoxicaciones son tan frecuentes porque, “por una parte, son productos que vienen del mar con mucha carga microbiana y, por otra, algunos se consumen crudos o poco cocinados”. Los moluscos “pueden contaminarse con toxinas contenidas en las algas”, expone la especialista. La más conocida es la saxitoxina, que puede causar un efecto paralizante. Hay que tener en cuenta, tal y como resalta la profesora de la UOC, que las ostras y otros bivalvos son organismos filtradores. Gamero destaca también la presencia frecuente de bacterias del género Vibrio, como Vibrio cholerae o Vibrio parahaemolyticus, entre otras. “Son muy típicas en diversos mariscos y resisten a la congelación y las bajas temperaturas”.
En general, los síntomas que provoca el consumo de marisco en mal estado suelen ser de tipo gastrointestinal, como náuseas, vómitos y diarrea, que habitualmente no precisan intervención médica. Pero existen síndromes menos frecuentes de intoxicación que revisten una mayor gravedad. En palabras de Gamero, la principal medida para prevenir la intoxicación por marisco en mal estado es “un buen cocinado que asegure la destrucción de los microorganismos, tanto en casa como en los restaurantes”. No obstante, según aclara Riestra, cuando se trata de moluscos que contienen las biotoxinas señaladas, “es importante recordar que da igual que su consumo sea en crudo o cocinado, ya que nos afectarán igual”.
Escombroidosis
Se trata de un síndrome bastante frecuente y diagnosticado en pocas ocasiones. Se produce por pescados escombroides (atún, bonito, caballa) pero también por otros pescados no escombroides (salmón, sardina y arenque). La histamina es resistente al calor, por lo que no se destruye con la cocción doméstica o comercial; sin embargo, la formación de histamina se inhibe si se mantiene el pescado a temperaturas de 0°C o inferiores. Los síntomas de esta intoxicación aparecen entre 15 y 90 minutos tras la ingesta del pescado en mal estado, y recuerdan una reacción alérgica; estos síntomas son debidos en realidad a la histamina contenida en el pescado.

Puede aparecer enrojecimiento cutáneo (cara, cuello y tronco), sensación de hormigueo o quemazón en la boca, sensación febril, enrojecimiento conjuntival, picor, lesiones cutáneas jabonosas, náuseas y vómitos, diarrea, dolor abdominal, disfagia, cefalea, sed, palpitaciones, angioedema (inflamación) e incluso hipotensión. Habitualmente la afectación es leve o moderada y se resuelve espontáneamente en 8-12 horas, pero en ocasiones puede ser más grave, sobre todo en personas con patología cardiovascular, ancianos, o en pacientes que están tomando fármacos (como la isoniacida) que bloquean la histaminasa. En casos moderados los antihistamínicos orales pueden ser beneficiosos.
El diagnóstico de la escombroidosis es clínico, basado en la historia, y solo se puede confirmar mediante la determinación de los niveles de histamina en los pescados implicados. También es posible determinar niveles de histamina en orina de las personas con sospecha de intoxicación, pero no es una prueba que se realice de forma habitual. La escombroidosis es una patología frecuente que a menudo pasa desapercibida, pero que en ocasiones puede ser incluso fatal por lo que en caso de presentar síntomas tras la ingesta de pescado, es conveniente acudir siempre a un centro médico. El diagnóstico diferencial se establece con procesos debidos al Anisakis y con la verdadera alergia al pescado.