La patata es uno de los alimentos más consumidos por el ser humano y se prepara de diversas formas: hervida, frita, al horno, etc. Combina perfectamente con una gran variedad de alimentos y está incluida en muchas recetas. Si tienes gatos, es probable que te hayas preguntado si es seguro para su organismo.
En general, los gatos pueden comer patata, pero siempre de manera puntual, en poca cantidad y cocinada. Sin embargo, no cualquier tipo de patata es adecuada, y hay formas específicas en las que deben evitarse, como las patatas fritas.

¿Los gatos pueden comer patatas?
Sí, los gatos pueden comer patatas ocasionalmente, pero no cualquier tipo. La patata cocinada es un alimento que en ocasiones pueden comer los gatos sin resultar tóxico, pero nunca de costumbre y mucho menos diariamente. Las patatas peladas y asadas, preparadas sin grasas, especias ni sal, son la mejor opción para tu mascota.
Sin embargo, es importante recordar que los gatos son carnívoros estrictos y están diseñados para obtener la energía y la glucosa a partir de fuentes de carne y grasa animal, no de los hidratos de los granos o de las patatas y verduras. Por lo tanto, no necesitarán más patatas como parte de su dieta principal.
La mayoría de los felinos ni siquiera estarán particularmente interesados en las patatas, ya que estas verduras no les parecerán tentadoras por su olor ni su aspecto. Pero, si tu gato muestra interés, dale solo una pequeña cantidad como bocadillo ocasional.

Patatas cocinadas: la opción segura
Lo ideal es ofrecerle patatas cocidas o hervidas, ya que así se destruyen los alcaloides tóxicos. Así mismo, debe ofrecerse sin especias y sin grasas para que resulte segura para tu pequeño felino. Una vez cocinada, puedes triturarla y mezclarla con otros alimentos buenos para gatos, como pollo hervido.
Resulta un alimento útil para felinos si se les da cocida en casos de heces blandas o de diarrea por su propiedad de endurecerlas. Si tu gato está decidido a probar la patata y el veterinario te ha dado luz verde, aquí te informamos cómo dar patatas de forma segura a tu gato:
- Lava las patatas.
- Pélalas.
- Corta las raíces y las zonas decoloradas o verdes, ya que pueden contener solanina.
- Corta las patatas en trozos pequeños para que tu gato pueda comerlas más fácilmente.
- Ásalas sin ingredientes adicionales, como sal o grasas.
- Para empezar, ofrece una pequeña cantidad a tu gato, ya sea como un pequeño trozo de patata o un poco de puré, pero asegúrate de que la patata se haya enfriado.
Es importante prestar atención a la reacción de tu gato, especialmente si esta es la primera vez que prueba las patatas. Es más seguro dar solo una pieza de patata del tamaño de un bocado para empezar. Observa si hay signos de malestar estomacal, como vómitos y diarrea.
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¿Por qué las patatas cocinadas son seguras y las crudas no?
La diferencia radica en la presencia de solanina, un alcaloide tóxico. Las patatas crudas contienen solaninas, unos alcaloides tóxicos que inhiben la acetilcolinesterasa, una enzima que interviene en la hidrólisis de la acetilcolina. Esto provoca que la acetilcolina aumente en el gato, siendo responsable de la aparición de muchos efectos colinérgicos como:
- Aumento de las secreciones digestivas.
- Aumento de las secreciones urinarias.
- Aumento de las secreciones respiratorias.
- Aumento de la actividad del cerebro.
- Vasodilatación.
- Reducción del ritmo del corazón.
Estos efectos colinérgicos pueden producir signos clínicos en los gatos como vómitos, diarreas, irritación del estómago, convulsiones, mareos, dilatación de pupilas, incoordinación, alucinaciones y arritmias cardiacas. Por este motivo, nunca le des patatas crudas a tu gato, pues pueden resultar muy tóxicas. Si piensas que tu gato ha comido patatas crudas o la cáscara de patatas crudas, contacta al veterinario inmediatamente.
Al cocinar las patatas (hervidas o asadas), se destruyen estos alcaloides tóxicos, haciéndolas seguras en pequeñas cantidades.

¿Los gatos pueden comer patatas fritas?
No, los gatos no deben comer patatas fritas frescas ni de bolsa. Las patatas fritas están totalmente contraindicadas, especialmente en aquellos gatos con sobrepeso, puesto que fomentan la ganancia del mismo. Además, las patatas fritas son muy ricas en grasa, la cual puede dañar su intestino, desembocando en procesos de diarrea.
Es muy importante tener en cuenta que nunca hay que dárselas con condimentos como sal, pimienta y otras especias, por poder hacerles daño de la misma forma. Estos populares aperitivos de los humanos son demasiado salados y grasos para la digestión felina y pueden causar problemas de salud incluso en pequeñas cantidades. Lo mejor es evitar compartir tus patatas fritas con tu gato, ya sean fritas o al horno.
Considerando la enorme cantidad energética que le proporcionaría solo una pequeña porción de patatas fritas en relación a su tamaño y necesidades energéticas diarias, un gato no debería comerlas.
Comparación nutricional: patatas fritas vs. patatas hervidas
Es importante tener en cuenta la diferencia calórica entre las patatas fritas y las patatas hervidas:
- Patatas fritas: aproximadamente 450 Kcal/100g.
- Patatas hervidas: aproximadamente 80 Kcal/100g.
Esta gran diferencia en el contenido calórico refuerza la contraindicación de las patatas fritas para los gatos.

Si sospechas que tu mascota ha conseguido meter sus patas en tus patatas fritas, llama al veterinario para obtener consejo y observa si tu gato muestra signos de malestar.
Contraindicaciones adicionales para el consumo de patatas en gatos
La patata está contraindicada para estos animales en los siguientes casos:
- Gatos diabéticos: porque aumenta la glucemia.
- Gatos que necesitan mantener una dieta estricta: por cualquier otro problema de salud.
Además, nunca se deben ofrecer patatas crudas, como ya se mencionó, debido a los efectos colinérgicos que pueden provocar signos clínicos como diarreas, vómitos, convulsiones, mareos, irritación del estómago, incoordinación, dilatación de pupilas, arritmias cardiacas y alucinaciones.

Otros alimentos que los gatos pueden o no pueden comer
Aunque los gatos son carnívoros estrictos, pueden consumir algunos alimentos humanos con moderación y bajo ciertas condiciones. Sin embargo, es fundamental recordar que el 90% de su ingesta calórica diaria debe provenir de un alimento balanceado y completo para gatos.
Alimentos seguros para gatos (con moderación y bien preparados):
- Carnes magras cocidas: Res, pollo, pavo, hígado, cordero (sin piel ni huesos, sin cocinar).
- Pescado cocido: La mayoría de los tipos (sin espinas, cocinado).
- Granos integrales: Avena, arroz integral (con moderación).
- Huevos cocidos: Revueltos o hervidos (nunca crudos).
- Verduras (con moderación):
- Zanahorias (poca cantidad por su azúcar).
- Brócoli (cocido al vapor, buena fuente de fibra).
- Ejotes (frescos o congelados, no enlatados).
- Espárragos (en cantidades mínimas y cocidos al vapor).
- Maíz (contenido en fibra, probable que ya esté en su alimento).
- Frutas (con moderación):
- Arándanos azules (2-3 unidades por el azúcar).
- Plátanos (rebanadas pequeñas).
- Manzanas (trozos pequeños, sin semillas).
- Sandía (pequeñas cantidades, sin semillas).
- Melón cantalupo (pequeñas cantidades).
- Fresas (cortadas en trozos pequeños, sin tallo ni hojas).
Alimentos de consumo humano que debes evitar darle a tu gato:
- Chocolate: Especialmente el chocolate negro, es muy tóxico.
- Frutos secos: Particularmente las nueces de macadamia y las nueces comunes.
- Café, té o cualquier alimento con cafeína.
- Alimentos de la familia Allium: Cebollas, cebollines, puerros, chalotas (contienen tiosulfato que daña los glóbulos rojos).
- Xilitol: Presente en dulces, algunas mantequillas de maní y gomas de mascar.
- Alcohol o alimentos que contengan alcohol.
- Semillas: De frutas como manzanas, cerezas, etc.
- Carne y pescado crudos: Por la presencia de patógenos.
- Huesos cocidos: Pueden astillarse y causar daños internos.
- Masa de pan cruda y sin cocinar: Puede expandirse en el estómago y producir alcohol.
- Aguacates: Contienen persina, que puede causar diarrea, vómitos e incluso pancreatitis.
- Tomates: Las hojas y tallos son dañinos; los tomates inmaduros pueden causar malestar gastrointestinal.
- Uvas y pasas de uva: Potencialmente dañinas, pueden causar vómitos, diarrea o insuficiencia renal.
Comunícate con el veterinario de inmediato si tu gato ingiere alguno de estos alimentos tóxicos.