El refrán castellano "Los duelos con pan son menos" es una expresión popular que ha perdurado a lo largo de los siglos, encontrando eco en Canarias y en algunos países de América. Este dicho, que también se presenta en variantes como "Las penas con pan son buenas" o "Las penas con pan son menos", encierra una sabiduría ancestral sobre cómo afrontar las adversidades de la vida.

El Significado del "Pan"
En su sentido estricto, el "pan" en este refrán se refiere al alimento, al sustento diario. Sin embargo, en un sentido más amplio, puede aludir a cualquier necesidad material y primaria que deba satisfacerse. La idea central es que las situaciones de dolor o aflicción, como la pérdida de un ser querido o cualquier otra circunstancia que nos cause pena, son más llevaderas cuando se afrontan con el estómago lleno, es decir, cuando el individuo se siente saciado.
El refrán nos recuerda la importancia de no desatender una necesidad básica como es la alimentación, que puede contribuir a mejorar el ánimo y el humor frente a la tristeza. ¿Quién no ha escuchado decir a su abuela o a su madre que «las penas con pan son menos»?
Fundamentos Neurofisiológicos
La tradición popular, al constatar este hecho, se apoya en razones neurofisiológicas que explican la relación entre el proceso digestivo y la sensación de bienestar. Una de las consecuencias de la ingesta de alimentos, dicho de forma general, es la liberación de endorfinas. Estas hormonas son responsables de que el individuo se sienta bien, predispuesto al buen humor, y ayudan a reducir el estrés y la ansiedad, entre otros beneficios.
Relación entre nutrición, cerebro y estado de ánimo
El pan, como carbohidrato, nos llena de energía. Una vez dentro de nuestro cuerpo, se convierte en glucosa, lo que permite una descarga de endorfinas. Esto se traduce en una sensación de saciedad que provoca un estado de satisfacción.
Variantes del Refrán y su Documentación
Este refrán del siglo XVI ha sido documentado por diversos autores. Correas (1627) registra las variantes "Las penas con pan son buenas" o "las penas con pan son menos". Otras variantes, en las que se sustituye la voz «penas» por «duelos», aparecen citadas en el Quijote, lo que quizás precisa aún más la etimología del dicho:
- "Los duelos con pan son menos" (Q, II-XIII)
- "Todos los duelos con pan son buenos" (Q, II- LV)
En el "Tesoro de la lengua española" de Covarrubias también se menciona: "Todos los duelos con pan son menos". El Diccionario de refranes comentado de Regino Etxabe (2011) señala: "Los duelos con pan son buenos. Señala que los sinsabores, esfuerzos y desgracias que depara la vida son más llevaderos si redundan en beneficio propio".
Estas dos versiones son antiguas, y en el caso del personaje Sancho, es posible que lo dijera pensando más en comer que en el verdadero significado del refrán.

El Pan como Vínculo Social y Solidaridad
El pan no solo es un sustento físico, sino que también representa un vínculo social de solidaridad y acompañamiento. Esta idea se refleja en antiguas costumbres documentadas en las Islas Canarias y en otras comunidades humanas:
- En algunos pueblos, era común que los parientes más allegados del difunto se ganaran los favores de otros familiares y vecinos que les llevaban comida diariamente durante los días cercanos a la muerte y hasta el funeral.
- En localidades de Gran Canaria, al menos hasta el siglo pasado, existía la costumbre de ofrecer donaciones de alimentos (grano, gofio, azúcar, café) y otros bienes (tela negra para el luto, dinero) al cónyuge viudo o a familiares cercanos tras el fallecimiento de un vecino. Estos dones eran "devueltos" de alguna manera con ocasión de otra muerte, enfermedad o casamiento de un hijo.
Este gesto solidario, que no parece ser exclusivo de la sociedad canaria, es un vestigio de una forma incipiente de mutualismo asistencial, primitivo y universal, presente en las comunidades humanas organizadas desde la Antigüedad.

Aún hoy, esta costumbre ha sobrevivido en algunos pueblos del Archipiélago con prácticas concretas, como el hacerle «una compra» a la viuda y llevársela el día de la «visita» en las semanas siguientes al fallecimiento del marido. O de forma más simbólica, se ofrecen paquetes de café, azúcar, galletas u otros productos que las vecinas, amigas y familiares llevan como obsequio a la viuda cuando van a «acompañar» en los días sucesivos al funeral.
Ritos Funerarios y la Celebración de la Vida
El antropólogo Juan Bethencourt Alfonso documenta ritos funerarios antiguos en las islas que incluían una peculiar forma de "celebrar" el velatorio de un niño: comiendo, bebiendo y bailando, lo que se conocía como «el baile de los muertos». Esta práctica subsistió en algunas islas hasta finales del siglo XIX.
Otras costumbres consistían en amenizar veladas con fiestas y bailes en la casa de un enfermo con el propósito de ayudarlo a sanar, o la celebración de bailes, música y otras diversiones ante los moribundos, así como la misma celebración del Día de los Difuntos.

"Duelos y Quebrantos": Un Plato Tradicional y su Relación
Los duelos y quebrantos son un plato tradicional de la cocina manchega, cuyos ingredientes principales son huevo revuelto, chorizo y tocino de cerdo entreverado. Algunos estudiosos sugieren que el nombre alude al "quebranto" del ayuno impuesto sobre las carnes de cerdo en las religiones judía e islámica, y su posterior "duelo" tras haber violado los preceptos.
La receta no está claramente definida, pero los ingredientes básicos de revuelto de huevo, chorizo, jamón y tocino de cerdo son los más comunes, pudiéndose añadir otros como sesos de cordero. El plato se sirve caliente y se suele acompañar con vino de la región. Algunos autores lo han denominado simplemente «huevos con torreznos».
