Lipoma Intraóseo de Costilla: Síntomas, Diagnóstico y Opciones de Tratamiento

El lipoma es un tumor benigno formado por células grasas, que generalmente se ubica entre la piel y la capa muscular subyacente. Los lipomas intraóseos son una entidad patológica infrecuente, constituyendo aproximadamente el 0,1% de todos los tumores óseos primarios. Aunque se cree que su prevalencia se encuentra infraestimada, su localización más habitual es en los huesos largos de las extremidades inferiores. Sin embargo, en casos raros, como el que se presenta a continuación, pueden aparecer en las costillas, una localización aún más infrecuente.

Comparación entre lipoma subcutáneo y lipoma intraóseo

¿Qué es un Lipoma Intraóseo?

Los lipomas son lesiones no agresivas del tejido adiposo que comúnmente afectan a los tejidos blandos, pero que de manera infrecuente se pueden localizar en el sistema musculoesquelético. Se estima que los lipomas óseos representan el 0,1% de todos los tumores óseos no agresivos, aunque su prevalencia se cree que puede estar infraestimada. Se componen de adipocitos maduros sin tejido hematopoyético ni trabéculas óseas. El componente graso de los lipomas intraóseos puede presentar diferentes grados de involución o necrosis.

Clasificación de Milgram

La denominada clasificación de Milgram estratifica, siguiendo criterios anatomopatológicos, los lipomas intraóseos en 3 estadios, según la proporción de células grasas viables y necróticas dentro de la lesión. Propek et al. describieron la apariencia radiológica de los diferentes estadios de lipomas intraóseos según la clasificación de Milgram.

La clasificación de Milgram divide los lipomas intraóseos en los siguientes grupos:

  • Grupo 1: Formado principalmente por adipocitos viables.
  • Grupo 2: Con áreas de necrosis grasa y calcificaciones.
  • Grupo 3: Con zonas de isquemia del tejido óseo en formación, calcificaciones y adipocitos viables, con o sin áreas de necrosis grasa.

Localización y Frecuencia

No presentan predilección por edad ni género, pero algunos estudios sugieren que son más comunes en la cuarta década de la vida con leve predominio masculino. Los datos de las series de casos publicadas indican que la localización más habitual de los lipomas intraóseos es en los huesos largos de miembros inferiores (aproximadamente 60%). Otras localizaciones son: calcáneo (8%), húmero (5%), el ilíaco (8%) y las costillas (5%), pero se los puede encontrar en cualquier parte del esqueleto.

Mapa corporal mostrando las localizaciones más comunes de lipomas intraóseos

Síntomas del Lipoma Intraóseo de Costilla

La mayor parte de las veces el lipoma intraóseo es asintomático. En ocasiones, puede cursar de manera asintomática, siendo un hallazgo incidental en las pruebas de radiografía simple. Sin embargo, en otros casos, puede presentarse con dolor o malestar localizados. La presentación clínica más común en el calcáneo es el dolor talar relacionado con la bipedestación o el ejercicio, mientras que en casos extremadamente raros también se ha observado fractura patológica del calcáneo. No se ha encontrado relación entre el grado de degeneración ósea y la intensidad de los síntomas clínicos. Cuando es asintomático, la mayoría de las lesiones son hallazgos imagenológicos incidentales.

Caso Clínico: Lipoma Intraóseo en Costilla

Se presenta un caso de lipoma intraóseo en una costilla en un varón de 58 años, no fumador, con antecedentes patológicos de intervención quirúrgica por neurinoma del ángulo pontocerebeloso y sin otros antecedentes medicoquirúrgicos de interés. El paciente fue remitido al Servicio de Traumatología para valoración de una tumoración costal izquierda ya conocida desde hacía más de 5 años, asintomática pero con crecimiento progresivo.

La exploración física era normal, salvo las secuelas de la intervención del neurinoma, que había afectado el nervio facial, por lo que el paciente presentaba desviación de la comisura bucal y ptosis palpebral izquierda. Se observaba una tumoración de unos 12 cm de diámetro, no dolorosa ni desplazable en la región dorsal izquierda.

Lipoma ¿Qué es? #MediConsultas

Diagnóstico del Lipoma Intraóseo

El diagnóstico inicial puede confirmarse mediante Tomografía Computarizada (TC) o, más específicamente, con Resonancia Magnética (RM).

Estudios de Imagen

  • Radiografía Simple: Radiológicamente, el lipoma intraóseo se caracteriza por una lesión quística radiolúcida de bordes esclerosos delgados y bien definidos. En el calcáneo, la lesión suele presentarse radiológicamente como una imagen quística radiolúcida, de bordes esclerosos bien definidos, frecuentemente acompañada de una calcificación central, denominada en la literatura anglosajona imagen en bull's eye (ojo de buey) o en cokade (escarapela). En la radiografía de tórax y la tomografía axial computarizada practicadas en el caso clínico presentado, se podía observar una imagen de lesión expansiva, con zonas de densidad ósea, áreas de densidad intermedia y zonas hipodensas, adyacente a la pared costal (octava costilla), con desplazamiento de la musculatura, sin captación de contraste y con imagen de solución de continuidad entre la lesión y la costilla adyacente.
  • Tomografía Computarizada (TC): La TC es útil para demostrar la densidad de tejido adiposo en la lesión.
  • Resonancia Magnética (RM): La RM es la prueba radiológica ideal, ya que tiene una alta precisión para diagnosticar los lipomas y darnos su localización exacta. Es capaz de demostrar el componente graso con exactitud, por lo que es útil en el diagnóstico y la estadificación involutiva del lipoma intraóseo. En el caso clínico del calcáneo, en dicha prueba se objetivó una lesión medular calcánea, de aproximadamente 2cm, con señal de grasa, con una imagen central de aproximadamente 4mm, de baja señal en todas las secuencias, consistente con calcificación. No se observó alteración de la médula ósea circundante, engrosamientos periósticos patológicos, ni disrupción cortical ósea, siendo de aspecto radiológico no agresivo.

Imágenes de resonancia magnética de un lipoma intraóseo

Diagnóstico Diferencial

El diagnóstico diferencial en radiología convencional es distinto según el grado de involución del lipoma intraóseo. Las lesiones en estadio 1 plantean diagnóstico diferencial con pseudotumor del calcáneo, quiste óseo simple, quiste óseo aneurismático, displasia fibrosa y fibroma condromixoide. Cuando ha ocurrido la involución del lipoma se puede confundir con otras lesiones, como infarto óseo o encondroma. En general, el diagnóstico diferencial debe hacerse con diversos tumores óseos (encondroma, osteoblastoma, condrosarcoma), con infarto óseo o displasia fibrosa.

Es importante recordar que existe una posibilidad muy pequeña de que un bulto que parece un lipoma sea, de hecho, una forma de cáncer llamado liposarcoma. Los liposarcomas, tumores cancerosos en tejido graso, crecen rápidamente, no se mueven por debajo de la piel y generalmente son dolorosos.

Tratamiento del Lipoma Intraóseo

Estas lesiones tienen una progresión muy lenta y son de carácter no agresivo, por lo que suelen mejorar con un tratamiento conservador. El seguimiento médico del lipoma óseo dependerá del tamaño, la ubicación y los síntomas que produce. No existen recomendaciones específicas sobre cada cuánto se deben realizar los controles en estos pacientes, por lo que el seguimiento deberá individualizarse a cada caso.

Manejo Conservador

El tratamiento conservador incluye analgésicos, fármacos antiinflamatorios, plantillas anatómicas de silicona o zapatos blandos. Los lipomas pequeños que no causan ningún síntoma se pueden hacer un seguimiento sin necesidad de tratamiento. En la mayoría de los casos, los lipomas son inofensivos e indoloros, y por lo tanto no requieren tratamiento a menos que causen molestias, restrinjan el movimiento o se conviertan en un problema estético.

Intervención Quirúrgica

La intervención quirúrgica en forma de legrado con injerto óseo está indicada en casos dolorosos, resistentes o cuando exista riesgo de fractura patológica. La mayoría de los lipomas se extraen de manera quirúrgica mediante un corte. La reaparición luego de que lo extraigan es poco frecuente. Los efectos secundarios que pueden ocurrir son la formación de cicatriz y de hematomas. Se puede disminuir la cicatriz con una técnica que se conoce como extracción con incisión mínima.

En pacientes intervenidos quirúrgicamente, en un seguimiento posterior medio de 9 años, no se han objetivado signos clínicos ni radiológicos de recidiva. En el caso clínico de la costilla, a voluntad del paciente a pesar de las características radiológicas y clínicas de benignidad, se intervino bajo anestesia general y se procedió a la extirpación de la tumoración y de la porción posterior de la octava costilla izquierda, sin apertura de la cavidad pleural. La evolución fue satisfactoria y se dio de alta al paciente al tercer día de la intervención. El diagnóstico histológico definitivo fue de lipoma intraóseo con cápsula calcificada.

Los lipomas también se pueden eliminar mediante liposucción, lo que podría ser más beneficioso si el lipoma se encuentra en un área donde se desea evitar la cicatrización. La liposucción es una cirugía efectiva, que trae menos riesgos para la persona y la recuperación es bastante rápida.

tags: #lipoma #intraoseo #costilla #sintomas