Ritos Funerarios Hindúes: Tradición y Simbolismo
En la India, la muerte es vista como un paso hacia una nueva vida, una transición que se celebra con rituales ancestrales. En ciudades como Varanasi, y en lugares sagrados como Pashupatinath en Nepal, se pueden observar de cerca estas ceremonias. Las pira funerarias, a menudo construidas con madera de sándalo, simbolizan el estatus social y económico de la familia, siendo la madera de sándalo la más codiciada por su calidad y aroma.
La elección de la madera para la cremación varía según la jerarquía social. Las familias de mayores recursos optan por madera de sándalo, mientras que otras pueden usar madera común, una mezcla de madera y sándalo, o incluso bosta de vaca o búfalo secada al sol, que genera más calor. Los cuerpos son cubiertos con sudarios de colores que varían según el género y estado civil del difunto: blanco para hombres y viudas, amarillo o rojo para mujeres solteras o casadas cuyo marido aún vive.
Los ghats, como el de Manikarnika en Varanasi, son los lugares donde convergen los rituales. Los familiares varones transportan el cuerpo en camillas, entonando oraciones hasta el lugar de la cremación. Antes de la incineración, el cuerpo es sumergido en el río sagrado para su purificación. La posición del cuerpo en la pira difiere: boca arriba para hombres y boca abajo para mujeres.
Los funerales son eventos exclusivamente masculinos. Se considera que la muerte es un motivo de alegría, un paso hacia la reencarnación, y se cree que el llanto puede dificultar el tránsito del alma. Las mujeres, consideradas más emocionales, no participan para no interferir en este proceso. Los asistentes visten de blanco, ya que el negro está prohibido.
El ritual de la cremación es llevado a cabo por el hijo mayor si el difunto es hombre, o por el hijo menor o el marido si es mujer. El proceso dura entre tres y cuatro horas. La explosión del cráneo, causada por el calor intenso, se considera un signo de liberación del alma. Si esto no ocurre, el cabeza de duelo debe abrirlo una vez que el fuego se ha extinguido.
Sin embargo, no todos los hindúes son incinerados. Las mujeres embarazadas, los niños y los sadhus (hombres santos) son arrojados al Ganges con una piedra atada al cuerpo. Aquellos que no pueden costear la madera o la bosta para su cremación también sufren este destino, lo que, según la creencia, retrasa su llegada al Nirvana y su posterior reencarnación.
Las joyas que adornan el cadáver pueden ser retiradas o no. Históricamente, en algunas regiones como Madurai, existía la costumbre de que la viuda fuera quemada viva junto a su marido fallecido, ya sea por voluntad propia o empujada por la familia de él.
En Nepal, la cremación se denomina Shmashana. El hijo mayor, el marido o el hermano (según el estado civil y familiar) realiza tres circunvalaciones alrededor de la pira. El inicio de la cremación marca el comienzo del período de luto tradicional, que dura trece días. Durante este tiempo, la familia debe evitar el contacto con el cuerpo, abstenerse de visitar lugares sagrados, realizar ceremonias religiosas, leer escrituras o asistir a eventos sociales, debido a un estado de impureza extrema.
Hasta el décimo día, los hombres de la familia no se afeitan ni se cortan el pelo, mientras que las mujeres no se lavan el cabello. El decimotercer día, los familiares cercanos toman un baño purificador y realizan una ceremonia con sacrificio de fuego para ofrecer a los dioses y antepasados, deseando una mejor vida futura al difunto.
La eutanasia no está permitida en ciertas ramas del hinduismo, ya que se considera una interferencia en la liberación natural del alma y generadora de mal karma. El suicidio solo se acepta en casos excepcionales, como en personas ancianas que han cumplido sus deberes y se han convertido en una carga familiar, y la forma correcta es mediante el ayuno hasta la muerte.
India y el Cambio Climático: Vulnerabilidad y Desigualdad
El cambio climático y la inseguridad alimentaria impactan de manera desproporcionada a las comunidades marginadas de la India. Los desastres naturales agravan sus vulnerabilidades, como lo demuestra el caso de Virendra Manjhi, quien perdió su empleo debido a nuevas normativas, dejándolo al borde de la inanición. Perteneciente a una de las castas más bajas, Virendra, como muchos de su comunidad, enfrenta dificultades para acceder a créditos bancarios y carece de activos para garantizar préstamos, limitando sus oportunidades de autoempleo.

Millones de familias en la India viven en condiciones similares. La estructura de castas y clases sociales confina a muchos a ser "jornaleros agrícolas sin tierra", trabajando en tierras ajenas por salarios ínfimos. La pandemia de COVID-19 exacerbó esta situación, exponiendo a estas comunidades a un mayor riesgo de muerte debido a la falta de información fiable y recursos para la protección. El confinamiento redujo aún más sus escasas oportunidades de ingresos, obligando a muchos migrantes a regresar a sus hogares a pie.
La agricultura es la principal actividad económica de la India, con más del 70% de la población rural dedicada a ella. El país es un importante productor de cereales, legumbres, leche, frutas y verduras. En 2013, India contribuyó significativamente a la producción mundial de legumbres (25%), arroz (22%) y trigo (13%).

Sin embargo, la productividad agrícola se ve mermada por diversos factores: la disminución del tamaño de las explotaciones, la dependencia de los monzones, el acceso inadecuado a la irrigación, el mal uso de nutrientes que agota la fertilidad del suelo, el acceso desigual a la tecnología, la falta de crédito agrícola formal, la limitada adquisición de alimentos por parte del gobierno y la falta de precios remunerativos para los agricultores.
A pesar de las recomendaciones de expertos sobre leyes de arrendamiento, microrriego, acceso a semillas de calidad y mercados agrícolas nacionales, pocas medidas se han implementado. Agricultores como Sukhdeo Mahato, en Bihar, sufren la disminución de cosechas debido a la falta de lluvias y crecidas de ríos, viéndose obligados a migrar para buscar sustento.
El cambio climático, con sus efectos como inundaciones, sequías y olas de calor, representa una amenaza constante. Bihar, el estado más expuesto a inundaciones en la India, sufre anualmente la devastación de miles de vidas, ganado y bienes. Las inundaciones del río Kosi, apodado "el río del dolor", son particularmente devastadoras, como lo demostró la inundación de 2008 que arruinó miles de hogares, destruyó cultivos y desplazó a millones de personas.

La falta de alimentos tras las inundaciones provoca malnutrición e inanición, alterando los patrones de cultivo y obligando a la migración. A pesar de la asignación de fondos para la rehabilitación, gran parte se destinó a infraestructuras en lugar de a la reconstrucción de vidas, exacerbando la apatía de la élite gobernante y perpetuando el ciclo de desastres.
El cambio climático afecta directamente la seguridad alimentaria de las comunidades marginadas. La acumulación de arena y limo en tierras agrícolas tras las inundaciones, como ocurrió en 2008, las vuelve incultivables, forzando a la emigración. La migración en la India es impulsada tanto por causas naturales como por factores humanos, incluyendo desplazamientos por proyectos de desarrollo, conflictos y degradación ambiental.
El aire de India afectado por las prácticas agrícolas
La falta de acuerdo tripartito entre Nepal, India y Bihar para regular el río Kosi agrava la situación. A pesar de las recomendaciones para la gestión del riesgo de desastres, la planificación se realiza a nivel de proyecto individual, sin considerar el impacto a escala de cuenca. Los países de la cuenca del Kosi (Nepal, India y China) son altamente vulnerables a eventos climáticos extremos.
Legumbres en la India: Nutrición y Cultura
Las legumbres, especialmente los garbanzos (Cicer arietinum L.), son un componente fundamental de la dieta india. Su cultivo se remonta a la antigüedad, extendiéndose desde el Mediterráneo hasta el subcontinente indio. Existen dos tipos principales de garbanzos: el "Kabuli", grande, redondeado y arrugado, y el "Desi", más pequeño, de diversos colores, desde bronceado hasta negro.

El garbanzo es una planta anual que se adapta a suelos áridos y secos, resistiendo bien la sequía. Requiere temperaturas óptimas de 21-29 °C durante el día y 18-26 °C por la noche, con una precipitación anual de 600-1000 mm. Prefiere suelos silíceo-arcillosos y un pH entre 6 y 9.
La siembra se realiza en primavera en la región mediterránea, a principios de diciembre en África y en octubre en Asia. La densidad de siembra recomendada es de aproximadamente treinta plantas por metro cuadrado. La recolección se lleva a cabo cuando las hojas se tornan amarillas.
Nutricionalmente, el garbanzo es rico en proteínas (20-25% de su peso), almidón y lípidos insaturados, carentes de colesterol. Contiene aminoácidos esenciales, pero su digestibilidad proteica es limitada. Para mejorarla, se recomienda combinarlo con pastas o arroz, o con pan, teniendo en cuenta el contenido de sodio de este último. Esta combinación es común en la dieta mediterránea e india, presente en platos como el cocido, la menestra y el cuscús.
En la cocina india, los garbanzos forman parte de las legumbres denominadas Dal y se utilizan frecuentemente en forma de harina. También son un ingrediente clave en la gastronomía mediterránea, con preparaciones como la fainá o socca en Génova y Niza, y la calentita en el norte de Marruecos.
Históricamente, el garbanzo ha estado asociado a la frugalidad y la pobreza, pero también a la importancia como fuente de sustento. En la Antigua Roma, gozaban de gran reputación y se vendían en las calles. Los griegos lo consumían en banquetes fúnebres, y en algunas regiones de Francia se come en festividades religiosas.
La conservación de los garbanzos es prolongada. Secos, deben estar enteros, sin olor y con color uniforme. Una vez cocinados, pueden congelarse. El remojo dura entre doce y veinticuatro horas, y la cocción debe ser uniforme, utilizando agua templada.
El Ganges: Río Sagrado y Contaminado
El río Ganges, conocido como Ganga Ma (Madre Ganges) por los hindúes, es la vía fluvial más importante de la India, vital para la vida espiritual y el sustento de millones de personas. Bañarse en sus aguas se considera un acto de purificación que "lava" los pecados.

Sin embargo, el Ganges es también uno de los ríos más contaminados del mundo. Recibe millones de litros de aguas residuales y, trágicamente, miles de cadáveres son cremados en sus orillas cada año. Durante la pandemia de COVID-19, la falta de espacio y recursos obligó a muchas familias a arrojar los cuerpos de sus seres queridos directamente al río, o a enterrarlos en tumbas superficiales en sus orillas, que las inundaciones posteriores arrastraron.
Las autoridades se ven obligadas a incinerar los cuerpos que aparecen y patrullan el río en busca de más restos. La subida de las aguas aumenta el riesgo de que los barcos pasen por encima de cadáveres, y la situación sanitaria es alarmante, con riesgo de propagación de enfermedades peligrosas.
A pesar de la contaminación, los hindúes continúan acudiendo al Ganges para bañarse, creyendo en su poder purificador. El festival Kumbhamela, que se celebra cada doce años en cuatro puntos sagrados a orillas del Ganges, es un evento de gran importancia religiosa, culminando con la inmersión en el río.