Inflamación del Lecho Ungueal: Causas, Síntomas y Tratamientos

La inflamación del lecho ungueal, también conocida como dermatitis del lecho ungueal, es una condición que afecta la piel debajo de la uña. Esta afección puede ser dolorosa y, si no se trata adecuadamente, puede llevar a complicaciones más graves.

La dermatitis del lecho ungueal se manifiesta como una erupción roja, con picazón y enrojecimiento en la piel debajo de las uñas, y a veces también puede causar dolor y escozor. En general, no es contagiosa, lo que significa que no se puede transmitir de persona a persona por el simple hecho de entrar en contacto con alguien que tiene esta afección.

Anatomía de la uña y el lecho ungueal

Causas de la Inflamación del Lecho Ungueal

La causa más común de la dermatitis del lecho ungueal es el contacto con sustancias irritantes, como productos químicos, detergentes o productos de limpieza. También puede ser causada por infecciones fúngicas o bacterianas, o por el uso prolongado de uñas postizas o esmaltes de uñas que contienen químicos.

Sin embargo, es posible que algunas personas sean más propensas a desarrollar dermatitis del lecho ungueal debido a factores de riesgo, como la edad avanzada, la piel seca o sensible, o la exposición a sustancias irritantes en el lugar de trabajo.

Retroniquia: Un tipo de uña encarnada

Un tipo específico de inflamación del lecho ungueal es la retroniquia, que fue acuñada en 1999 por De Berker. Es una inflamación del pliegue proximal de la uña que lleva asociados cambios inflamatorios, normalmente hay presencia de infección, incluso puede aparecer tejido de granulación entre la uña y la carne.

En este caso, se produce la incrustación del borde proximal de la lámina ungueal en el pliegue ungueal proximal, dando como resultado una paroniquia crónica. La uña, que puede incluso despegarse del lecho ungueal, suele presentar una coloración marrón y amarillenta. En la zona de crecimiento de la uña se produce un engrosamiento de la misma provocando una inflamación crónica de los tejidos de alrededor de la matriz o nacimiento de la uña.

Causas de la Retroniquia

Las retroniquias se producen por una interrupción del crecimiento de la uña, normalmente debido a un traumatismo único de alta intensidad o bien por repetición de microtraumatismos mantenidos en el tiempo. Afecta principalmente a adultos jóvenes, con predominio en mujeres, probablemente por el uso de tacones y calzados más estrechos de puntera, lo que desplaza el pie hacia adelante al caminar.

Este proceso de microtraumatismos provoca la pérdida de continuidad de la uña. Cuando esta se rompe, se origina desde la matriz una nueva uña y la antigua es desplazada. Se produce una compactación entre la uña antigua y la uña nueva que produce la uña encarnada proximal con el engrosamiento y la inflamación del tejido de alrededor.

Visualmente, se observa que el nacimiento de la uña está enrojecido e inflamado y supura un líquido seroso.

Uña con retroniquia

Paroniquia: Infección de los tejidos periungueales

La paroniquia es la infección de los tejidos periungueales, es decir, la piel alrededor de una uña. El área afectada se puede hinchar, enrojecer y doler, y tal vez se forme sobre ella una ampolla llena de pus (o absceso). La paroniquia aguda causa rubor, calor y dolor en el borde de la uña.

Suele ser aguda, aunque pueden haber casos crónicos. En la paroniquia aguda, el agente causal es el Staphylococcus aureus o los estreptococos y, con menos frecuencia, especies de Pseudomonas o Proteus. Los microorganismos ingresan por un defecto en la epidermis causado por un panadizo, un traumatismo en el pliegue de la uña, pérdida de la cutícula o irritación crónica (p. ej., con agua y detergente). La paroniquia es más frecuente en personas que se muerden o se chupan los dedos. En los dedos de los pies, la infección suele comenzar a partir de una uña encarnada.

Nuevas terapias farmacológicas, como con los inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), el blanco de la rapamicina en mamíferos (mTOR), y con menor frecuencia inhibidores del gen BRAF, pueden causar paroniquia junto con otros cambios en la piel. El mecanismo no se comprende del todo. Sin embargo, la mayoría de los casos parecen ser causados por la droga en sí, como a través de alteraciones en el metabolismo del ácido retinoico, y no por la infección secundaria.

En los pacientes con diabetes y en los que tienen enfermedad vascular periférica, la paroniquia de los dedos del pie puede conducir a una infección más extensa y amenazar la integridad del miembro.

Signos y síntomas de la paroniquia

La paroniquia se desarrolla a lo largo del borde de la uña (pliegues ungueales proximal y lateral) y se manifiesta en el transcurso de horas o días con dolor, aumento de la temperatura, enrojecimiento e hinchazón. Suele observarse pus en los bordes de las uñas y, en ocasiones, por debajo de ellas. La infección se puede extender al pulpejo del dedo, causando un panadizo. En raras ocasiones, la infección penetra profundamente en el dedo y, en estos casos, puede causar una tenosinovitis flexora infecciosa.

Paroniquia en el dedo

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Paroniquia Crónica

La paroniquia crónica es la inflamación persistente o repetida del pliegue ungueal, por lo general de las uñas de los dedos de las manos. Es un trastorno inflamatorio de la piel del pliegue ungueal y ocurre con mayor frecuencia en personas que tienen las manos crónicamente húmedas (p. ej., lavaplatos, cocineros, amas de casa), en particular personas con eccema, diabéticos o inmunocomprometidos.

Algunos medicamentos que se usan para tratar ciertos tipos de cáncer o inhibir el sistema inmunitario (por ejemplo, después de un trasplante de órganos) pueden causar paroniquia crónica. Estos medicamentos son: gefitinib, erlotinib, sirolimus, everolimus, vemurafenib, dabrafenib y fármacos afines. Aunque la levadura Candida suele estar presente, su papel en la aparición de la paroniquia crónica no está claro porque su eliminación no siempre cura la enfermedad. La paroniquia crónica puede deberse a una inflamación irritativa de la piel (dermatitis) además de la presencia de Candida.

El pliegue ungueal está rojo y es doloroso como en la paroniquia aguda, pero habitualmente no se acumula pus. A menudo hay una pérdida de la cutícula y el pliegue ungueal se separa de la placa ungueal. Se origina entonces un espacio que permite la penetración de agentes irritantes y microorganismos. La uña puede empezar a deformarse.

Paroniquia crónica en la uña del índice

Diagnóstico de las Inflamaciones del Lecho Ungueal

El diagnóstico de la paroniquia aguda y crónica se basa en la evaluación clínica, es decir, observando el área infectada. En algunos casos, tal vez se extraiga una muestra de pus para analizarla en un laboratorio a fin de saber qué tipo de bacteria o de hongo está causando la infección.

Hay muchas afecciones cutáneas similares a la paroniquia que deben ser consideradas, sobre todo cuando el tratamiento no es eficaz al inicio. Estas alteraciones incluyen el carcinoma epidermoide, la onicomicosis proximal, el granuloma piógeno, la piodermia gangrenosa y el panadizo herpético.

Tratamiento de la Inflamación del Lecho Ungueal

El tratamiento de la dermatitis del lecho ungueal incluye evitar el contacto con sustancias irritantes, mantener las uñas limpias y secas, y aplicar cremas o lociones hidratantes para aliviar los síntomas. Si la afección es causada por una infección, puede ser necesario tomar medicamentos antifúngicos o antibióticos.

Tratamiento de la Paroniquia Aguda

El tratamiento temprano consiste en la aplicación de compresas tibias o baños y un antibiótico oral antiestafilocócico y antiestreptocócico (p. ej., dicloxacillina o cefalexina en dosis de 250 mg por 4 veces al día o clindamicina en dosis de 300 mg, 4 veces al día). En las zonas donde es frecuente la presencia de S. aureus meticilinorresistente, deben elegirse antibióticos efectivos contra esta bacteria (p. ej., trimetoprim-sulfametoxazol) según los resultados de los antibiogramas locales.

El exudado fluctuante o la presencia visible de pus deben ser drenados con un elevador de Freer, una pinza hemostática pequeña o un bisturí con hoja número 11 colocado entre la uña y el pliegue ungueal. No es necesario realizar una incisión cutánea.

En los pacientes con diabetes y otras enfermedades vasculares periféricas, debe controlarse la paroniquia en el dedo gordo del pie por la probabilidad de celulitis o una infección más grave (p. ej., extensión del edema o del eritema, linfadenopatías, fiebre).

Tratamiento de la Paroniquia Crónica

Mantener las manos secas y protegidas contribuye a que la cutícula se reconstituya y se cierre el espacio entre el pliegue y la placa ungueal. Si no se puede evitar el contacto con el agua, hay que utilizar guantes o cremas protectoras.

Los fármacos de aplicación tópica como los corticosteroides y tacrolimus al 0,1% (inhibidor de la calcineurina) pueden ser útiles. Las inyecciones intralesionales de corticosteroides en el pliegue ungueal proximal hipertrófico pueden acelerar la mejoría. Los tratamientos antifúngicos se agregan a la terapia solo cuando hay posibilidad de colonización micótica. Las cremas de corticosteroides aplicadas a la uña suelen ser útiles. Los corticosteroides también pueden inyectarse en el pliegue ungueal. Los casos graves o refractarios pueden requerir cirugía.

Si no hay respuesta a la terapia y se ve afectado un solo dedo, se debe considerar un carcinoma descamocelular y debe realizarse una biopsia.

Procedimientos Quirúrgicos para Paroniquia

En casos de infecciones más profundas o persistentes, la cirugía puede ser necesaria. Los procedimientos quirúrgicos se clasifican según el grado de la paroniquia:

  1. Paroniquia de grado I (ampolla infectada): Perforación o incisión en la capa córnea con una aguja hipodérmica o un bisturí.
  2. Paroniquia de grado II (absceso en la bolsa ungueal): Escisión de la capa córnea y limpieza de la cavidad purulenta. Si el pliegue ungueal sigue siendo fuertemente doloroso bajo presión y está hinchado. Si tras la resección del eponiquio no se produce segregación de pus, se separará el pliegue ungueal con un elevador romo o con una pinza anatómica de la uña, a fin de que pueda salir el pus. Lavado de la bolsa ungueal con NaCl 0,9%, una solución de Betaidona al 1% o una solución de polyhexanida.
  3. Paroniquia de grado III (absceso extendido al tejido adiposo subcutáneo): Incisión sobre la uña en el límite lateral de la bolsa ungueal a lo largo de 1 cm aproximadamente. El ancho del puente del pliegue ungueal debería ser de 5 mm como mínimo. Después de completar la incisión lateral, se ensanchará la cavidad del absceso del pliegue ungueal con una pequeña pinza y se extirpará el tejido necrótico. La cavidad del absceso del pliegue ungueal se lavará con NaCl 0,9%, una solución de Betaisodona al 1% o con Prontosan® y se aplicará durante dos días una lámina de goma para evitar su cierre precoz.
  4. Paroniquia de grado IV (pus debajo de la placa ungueal): El absceso se deberá limpiar a conciencia, para lo que en muchos casos se deberá levantar la placa ungueal y extraer una parte de la sección de la placa ungueal proximal. Para evitar un crecimiento irregular de la uña, a menudo se requiere la resección de la parte proximal de la misma por todo lo ancho. La zona del lecho ungueal liberado debe unirse de manera que la segregación pueda fluir fácilmente y evite que el lecho ungueal se seque.
  5. Paroniquia de grado V (afectación del hueso o necrosis): Una infección más profunda con afectación del hueso o con formaciones de necrosis en la piel es poco frecuente. En caso de producirse, puede conducir a una amputación parcial del dedo.

Los primeros pasos de los procedimientos quirúrgicos se pueden llevar a cabo sin una preparación especial en una sala de operaciones de ambulatorio. En caso de que la infección no se pueda eliminar completamente, será necesario realizar una intervención con anestesia suficiente y bajo condiciones estériles. La incisión cutánea, en función del caso, se realizará con aplicación de un drenaje mediante tubo de goma a partir del grado III.

Esquema de las técnicas quirúrgicas para paroniquia

Tratamiento Postoperatorio

Después de la operación, se debe aplicar un vendaje y mantenerlo húmedo durante varios días. El vendaje húmedo debe cambiarse una vez al día como mínimo. Como líquidos, se ha demostrado que dan buenos resultados el NaCl al 0,9% estéril o soluciones de polihexidina. En función de los resultados, también se pueden realizar, de manera alternativa o complementaria, baños de remojo del dedo varias veces al día (de una a cuatro veces). Por regla general, no se requiere administración antibiótica.

Prevención de las Inflamaciones del Lecho Ungueal

Para prevenir la paroniquia y otras inflamaciones del lecho ungueal, es fundamental mantener una buena higiene y cuidado de las uñas:

  • Cortarse las uñas de las manos y de los pies con cortauñas o tijeras de manicura o de pedicura y suavizar los bordes afilados usando una lima de uñas. El mejor momento para cortarse las uñas es después de darse una ducha o un baño, que es cuando las uñas están más blandas.
  • No empujar, estirar ni cortar las cutículas ni utilizar un quitacutículas.
  • En la medida de lo posible, intente evitar lesionarse las uñas y la piel que las rodea.
  • Evitar el contacto prolongado con sustancias irritantes como productos químicos o detergentes. Usar guantes si es necesario.

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