El impactante documental "Las Hurdes: Tierra sin Pan", realizado por Luis Buñuel en 1933, ofrece un crudo retrato de la extrema miseria que caracterizaba a esta recóndita región de Extremadura. La película, una obra fundamental en la filmografía del director, se adentra en las condiciones de vida casi infrahumanas de sus habitantes, explorando tanto sus costumbres ancestrales como la dureza de su día a día. Aunque en los títulos de crédito del documental se mencione 1932 como su fecha de realización, de hecho tuvo lugar al año siguiente, como se probó en 1999 (con ocasión de la celebración del centenario de su nacimiento) en la exposición sobre este filme en el IVAM (Valencia), y se confirmó en el Congreso Internacional celebrado en la Universidad Complutense de Madrid en octubre del 2000.

El Origen y la Inspiración
Este documental sobre la situación de atraso en que permanecían Las Hurdes está basado en un estudio de antropología de Maurice Legendre, quien había estudiado Las Hurdes durante casi veinte años, titulado "Las Jurdes: étude de géographie humaine" (1927), que por esos años leyó el cineasta. La película se desarrolla en Las Hurdes, una región montañosa de la provincia de Cáceres (España) alrededor del pueblo de La Alberca, cuyos habitantes estaban tan poco desarrollados y aislados que incluso el pan les era desconocido. Buñuel, que realizó la película luego de leer el estudio antropológico de Maurice Legendre, tomó un enfoque surrealista al realizar su expedición antropológica. En el año 1932, cuando Luis Buñuel realizó Tierra sin pan, pudo nacer una genuina escuela del documental, entroncada con las raíces más profundas del temperamento hispánico.
Una Mirada Cruda a la Vida Hurdano
El film arranca con una costumbre ancestral, la fiesta que sigue a las bodas de un pueblo, consistente en arrancar las cabezas de una serie de gallos que penden de un cordel tendido a lo largo de la calle principal, mientras los novios van a lomos de una cabalgadura. De ahí se pasa a pintar la geografía humana del lugar, donde junto a elementos comunes a cualquier lugar (la escuela, la piedad popular, los ritos funerarios, la familia...) conviven condiciones de vida casi infrahumanas, hasta el punto de que en algunos desconocen lo que es el pan.

El film muestra a una niña y a un bebé que van a morir por la falta de la sanidad más elemental, o los cultivos, tan precarios. Pese a la miseria, muchos de los rostros de los lugareños revelan belleza y una gran dignidad; aunque no faltan otros que el narrador describe como propios de cuadros de Ribera o Velázquez, a los que denomina cretinos, y cuya escasa cordura y educación sobrecogen. De acuerdo con el filme, el principal ingreso para este pueblo era el subsidio del Gobierno que recibían por admitir a niños huérfanos.
La Muerte como Eje Vertebrador
En cuanto al tema de la muerte, en este filme es apreciable la insistente intervención de imágenes o metáforas relacionadas con el hecho orgánico de la muerte, hasta presentarse como el eje vertebrador del discurso fílmico, llegando a comentar el locutor que es "uno de los raros acontecimientos que ocurren en estas aldeas" y su aparición se produce de las siguientes maneras:
- Visible y real: calaveras, gallos, cabra, burro, tumbas.
- Visible y falsa: bebé (que vivió unos años más).
- Invisible y real: pregón en La Alberca.
- Invisible y falsa: niña enferma (estaba viva en 1996).
El Debate sobre la Autenticidad Documental
Es polémica la legitimidad de la cinta como documental antropológico, pues Buñuel, además de rodar a los habitantes y las costumbres de esta comarca cacereña, construyó en ocasiones escenas a la medida de sus necesidades y siguiendo la moda estética de la «España negra», como muestran fotos fijas del rodaje que se conservan. Puede observarse, en este sentido, que la cabra despeñada fue abatida por una escopeta cuyo humo se observa en las propias imágenes de la película. Asimismo, el burro matado por las abejas y devorado por perros y buitres tiene las patas atadas, y coincide con uno de los motivos más obsesivos para el cineasta, el del carnuz, que ya aparecía en el ambiente de la Residencia de Estudiantes, y se puede documentar en varios cuadros de Dalí de esa época y en los burros podridos encima de los pianos de Un perro andaluz.

Algunos documentalistas como Pío Caro Baroja le han reprochado esta manipulación de la realidad y el daño ocasionado a los hurdanos, protagonistas de una exhibición truculenta. Empero, hay que pensar en si hay algún documental que no seleccione y manipule en mayor o menor medida la realidad objetiva en dirección a los fines perseguidos, que en este caso, no lo olvidemos, eran denunciar ante las autoridades una situación de atraso a la que había que poner remedio, en la línea de los valores comunistas a los que el grupo de André Bretón se había ido acercando en la década de los treinta. De todos modos, la obra ha sido elogiada por grandes documentalistas como Joris Ivens, Joseph Losey y Robert Flaherty.
La experiencia de Hollywood, en “Las Hurdes, tierra sin pan” | LUIS BUÑUEL
Realidad y Ficción Entrelazadas
Debido a su mezcla de realidad y manipulación, muchos le consideran Fake o Falso documental, denominación que se aplica a obras que se presentan como reales siendo ficción, mientras que en este caso se trata de una fiel adaptación de un trabajo científico (la tesis de Legendre), y aunque mezcla el reportaje etnográfico con la escenificación o puesta en escena de acciones (al igual que sucedía en Nanook de Flaherty) se puede considerar veraz por mostrar hechos y situaciones auténticas, y su género podría ser Recreación antropológica. Si bien se engaña con la presentación de diversos hechos, éstos corresponden a recreaciones fílmicas de probadas realidades culturales.
Buñuel mató al menos dos animales durante la filmación de Las Hurdes. Un hurdano afirmó que había hecho los arreglos para que un burro enfermo fuera cubierto con miel para que pudiera ser filmado mientras era picado hasta la muerte por abejas. Respecto a la muerte de la cabra, tras mucho insistir para provocar su despeñamiento y no conseguirlo, el mismo Buñuel le disparó (como se aprecia en los descartes de la película), siendo filmada su caída. Así se cumplían dos objetivos: reflejar el hecho documentado por Legendre e invitar a comer carne a los vecinos, para agradecerles su colaboración en el rodaje.
La Prohibición y su Legado
Al estreno del filme en el Palacio de la Prensa de Madrid acudió el doctor Gregorio Marañón, que había acompañado a Alfonso XIII en su visita a Las Hurdes en 1922. Indignado por lo desagradable y según él lo injusto de la película, protestó enérgicamente contra ella, opinión que recibió y compartió el gobierno de la Segunda República que decidió prohibirla por la mala imagen que presentó de España. Es curioso observar que casi veinte años después ocurrió algo parecido con la película Los olvidados, que retrataba los barrios más deprimidos de Ciudad de México y cuyo estreno en México provocó reacciones violentísimas. Fue solicitada la expulsión de Buñuel por parte de la prensa, sindicatos y otras asociaciones.