La idea de encontrar langostas que parecen ciempiés en una paella puede generar confusión y, en algunos casos, alarma. Es crucial aclarar que las langostas utilizadas en la paella son crustáceos marinos, completamente diferentes a los ciempiés, que son miriápodos terrestres. Sin embargo, la confusión podría surgir debido a una descripción imprecisa o a la presencia accidental de un ciempiés doméstico en un contexto culinario, lo cual es muy improbable en un plato preparado.
Este artículo explorará la naturaleza de los ciempiés domésticos, su biología y distribución, y cómo estos se diferencian de las langostas que se emplean en la gastronomía, particularmente en la paella valenciana.

El Ciempiés Doméstico: Scutigera coleoptrata
El Scutigera coleoptrata es una de las múltiples especies conocidas como ciempiés doméstico. Se trata de un ciempiés típicamente gris-amarillento con hasta quince pares de patas. Mide entre 10 milímetros (0,39 plg) a 50 milímetros (1,97 plg) de largo y sus patas son bastante largas. Estas delicadas patas están ancladas en un cuerpo rígido, lo que le permite alcanzar velocidades sorprendentes de hasta 0.4 metros por segundo, corriendo por el suelo, paredes y techos. Suele arrastrarse por las tuberías de drenaje.
Características Físicas y Sentidos
El cuerpo del ciempiés doméstico es amarillo grisáceo y su dorso tiene a lo largo tres rayas oscuras; también sus patas tienen una raya oscura. A diferencia de otros centípedos y parientes cercanos, los ciempiés domésticos tienen ojos compuestos bien desarrollados. Han desarrollado automimetismo, por lo que sus últimas patas parecen antenas. Sus antenas son un receptor sensorial que detecta información tanto olfativa como táctil, lo cual es crucial para su supervivencia.

Ciclo de Vida y Reproducción
Los ciempiés domésticos ponen sus huevos en primavera. En un experimento de laboratorio con veinticuatro ciempiés domésticos, se llegaron a poner entre 63 y 151 huevos. Como otros artrópodos, la larva es como una versión en miniatura del adulto, aunque con menos patas. Los centípedos jóvenes poseen cuatro pares de patas al salir del huevo. Ganan un nuevo par de patas con la primera muda, y dos pares con cada una de sus subsiguientes cinco mudas. Los adultos con quince patas retienen este número durante tres estadios de muda (secuencia 4-5-7-9-11-13-15-15-15-15 pares). Viven entre tres y siete años, dependiendo del entorno, y pueden empezar a aparearse a partir de su tercer año. Para aparearse, el macho y la hembra forman un círculo alrededor del otro, iniciando el contacto con sus antenas. El macho deposita su esperma en el suelo y la hembra lo usa para fertilizar sus huevos.
Dieta y Comportamiento de Caza
Los ciempiés domésticos se alimentan de arañas, chinches, cucarachas, termitas, pececillos de plata, hormigas y otros artrópodos domésticos. Suelen ser cazadores nocturnos y, aunque tienen ojos desarrollados, se apoyan más en sus antenas a la hora de cazar. Usan su boca y sus patas para sujetar a sus presas, lo que les permite lidiar con varios insectos pequeños a la vez. Para capturar a sus presas, saltan sobre ellas o utilizan sus patas en una técnica que se describe como «lazar». También se ha descrito que usan sus patas para vencer a sus presas. En un estudio de su alimentación, S. coleoptrata mostró la habilidad de discernir entre sus posibles presas, evitando a los insectos peligrosos y adaptando sus patrones de alimentación a los peligros que la presa pueda representar para ellos.
¿Cómo caza el ciempiés? Do you know how it hunts a centipede?
Hábitat y Distribución Geográfica
En el exterior, el ciempiés doméstico prefiere vivir en lugares frescos y húmedos, como bajo grandes rocas, montones de madera o de composta. Dentro de la casa, se pueden encontrar casi en cualquier lugar, siendo más comunes en sótanos y baños, que tienden a ser más húmedos, pero también en lugares más secos como despachos, dormitorios o comedores. Esto se debe a que el sistema respiratorio de los centípedos no provee ningún mecanismo para cerrar los espiráculos, por lo que necesitan un ambiente que les proteja de la deshidratación y del excesivo frío.
La Scutigera coleoptrata es originaria de la región mediterránea, pero se ha expandido a la mayoría de Europa, Asia y América. Se piensa que fue introducida en América por primera vez en México y Guatemala, y ahora llegan hasta Canadá y el sur de Ecuador y Argentina. En los Estados Unidos, se ha extendido hacia el norte desde los estados del sur, alcanzando Pensilvania en 1849, Nueva York en 1885 y Massachusetts y Connecticut alrededor de 1890. En 2009, su distribución se extendía desde Virginia al este hasta la costa de California en el oeste. También se han encontrado en Sudáfrica, en la Provincia Occidental del Cabo y en los alrededores de Ciudad del Cabo, así como en KwaZulu-Natal. En el este y sureste de Australia, desde Sídney a Tasmania, Nueva Zelanda y Corea del Sur, también se han registrado avistamientos.

La Langosta en la Paella Valenciana
La historia de la paella y los arroces valencianos se remonta a un origen humilde, como cocina de huertanos que preparaban arroces secos en sartén con lo que tenían a mano. Sin embargo, las paellas festivas cobraron importancia hace más de 200 años, como lo demuestran minutas y menús recuperados de fuentes bibliográficas.
El uso de langostas y bogavantes en la paella es mucho más tardío, y se asocia con el desarrollo de la hostelería valenciana. Establecimientos que ya desaparecieron, y otros que aún abren sus puertas como el restaurante del Puerto, La Pepica o La Marcelina en la playa, o el Astoria o Palace Fesol en el centro de la ciudad, cocinaron y cocinan langostas y bogavantes en sus arroces. Esto se daba en un tiempo en el que ya era necesario ofrecer platos sofisticados a celebridades, hombres de negocios, autoridades y los primeros visitantes distinguidos que llegaban a la ciudad del Turia.
Ejemplo de oferta gastronómica
El Restaurante - Arrocería Noray, por ejemplo, ofrece una cocina mediterránea destacando sus arroces. Su trayectoria lo ha convertido en un referente de las playas del Puig, con un comedor acristalado que ofrece buenas vistas al mar y una terraza para disfrutar en primavera. Su carta es cuidada y variada, incluyendo ensaladas, entrantes, pescados, arroces, carnes y postres caseros, todos de elaboración artesanal y con producto de primera calidad.
Entre los entrantes, destacan el original Carpaccio de Rape con Aliño de Limón, las Cigalitas fritas arroceras con Ajos o las Tellinas salteadas con Aceite de Oliva virgen extra. La carta de paellas es extensa, desde clásicas como la Paella Valenciana, Arroz del señoret, Arroz negro o Paella de Marisco, hasta las más originales como la Paella de Carabineros y Chipirones, la Paella de Galeras y Sepia de playa, o la Paella de Langosta. De los arroces caldosos, el Arroz Noray de Bogavante con ese punto picante lo hace diferente.
