La Revuelta del Pan: Protestas por la Carestía a Través de la Historia

La historia de la humanidad está intrínsecamente ligada al pan, no solo como alimento básico, sino como símbolo de bienestar y seguridad. Por ello, la carestía de este producto ha sido, en múltiples ocasiones, el detonante de grandes revueltas populares. Desde el siglo XV hasta bien entrado el siglo XX, los motines de subsistencia, o "motines del pan", han sido una constante en Europa y otras regiones, impulsados por el hambre y la desesperación ante la falta de alimentos a precios asequibles.

Mujer protestando con pan en una mano

Motines de Subsistencia: Un Fenómeno Preindustrial

Las crisis de subsistencia, períodos de escasez de alimentos provocados por malas cosechas y la ineficacia de los sistemas de transporte y mercados, eran características de la época preindustrial. En estas circunstancias, los ciclos económicos se reducían a los ciclos naturales, como los climáticos, y a la capacidad de los sistemas productivos de adaptarse a ellos. Los motines de subsistencia tomaban formas variadas, dependiendo de si se producían en zonas productoras de alimentos o en mercados y ciudades.

  • En las zonas productoras, solían ser motines para impedir la exportación de bienes de subsistencia fuera de la comarca, por miedo al desabastecimiento local. Consumidores locales, a menudo con muchas mujeres y niños, expulsaban a los tratantes de grano que intentaban comprar para llevarlo a otras regiones.
  • En los mercados y ciudades, era habitual que la multitud se organizara para exigir a los harineros que pusieran a la venta lo que hubiera en sus almacenes si se temía el desabastecimiento o los precios alcanzaban niveles intolerables.

Durante el Antiguo Régimen y el siglo XIX, era común que la multitud exigiera a las autoridades locales que participaran en el motín y lo sancionaran, poniéndose del lado del pueblo y reconociendo su derecho al abastecimiento. El suministro de alimentos era una de las principales responsabilidades de los poderes públicos en esa época. Sin embargo, en el siglo XX, los amotinados, muchas veces vinculados a movimientos sindicales, tendieron a dejar de lado la noción de justiprecio y a dedicarse al saqueo.

La Revuelta del Pan en Córdoba (1652)

A mediados del siglo XVII, Córdoba experimentaba una serie de circunstancias que provocaron una gran hambruna. Entre 1649 y 1650, epidemias de peste asolaron la ciudad, reduciendo su población de 40.000 a 13.000 habitantes. Las malas cosechas de años precedentes, unidas a la inflación de la moneda impulsada por Felipe IV, hicieron que el pan se vendiera a un precio excesivo y que escaseara en el mercado debido a la especulación de panaderos y acaparadores de trigo.

Mapa de la ruta de la revuelta del pan en Córdoba

El 6 de mayo de 1652, tras el fallecimiento de un muchacho del Barrio de San Lorenzo a causa del hambre, la población salió a las calles en protesta. Su madre, llorando la muerte de su hijo, recorrió las calles, provocando una rápida movilización de otras mujeres que incitaron a los hombres a iniciar la protesta. Miles de personas marcharon hacia la vivienda del Corregidor, el vizconde de Peña Parda, para demandar pan, pero al comprobar que se había escondido en el Convento de los Trinitarios, se encaminaron al Palacio Episcopal para hacer llegar sus demandas al obispo Pedro de Tapia.

Algunos hombres, derribando las puertas del convento y destrozando lo que encontraron a su paso, asaltaron las casas de los más adinerados de la ciudad, llevándose todo el trigo que pudieron a la Iglesia de San Lorenzo, que se convirtió en un granero. Entre estos hombres se encontraba Diego de Córdoba, un caballero muy querido en la ciudad. El pueblo pidió que se le nombrara alcalde y, aunque al principio rechazó el puesto, acabó aceptándolo. Ya ejerciendo, pidió al pueblo que volvieran a sus casas, fijando una cantidad de pan a la que cada familia tenía derecho, y con la condición de que se entregaran las armas.

La situación se complicó con la noticia de la aproximación del marqués de Priego a Córdoba. Los amotinados, liderados por Juan Tocino y el Tío Arrancacepas, entre otros, alentaron al pueblo a defender la ciudad. Diego de Córdoba habló a los vecinos desde el balcón del ayuntamiento, pidiendo calma y que entregaran las armas de fuego, asegurando una tasa para el pan. A la mañana siguiente, hubo pan para toda la población a precios razonables y la calma se mantuvo por varios días. Felipe IV, por su parte, envió dinero para la compra de trigo con el fin de abaratar el precio del pan y concedió un perdón general a los amotinados. El motín amainó con un repunte en junio, aunque por poco tiempo.

Motines de Pan en Castilla la Vieja (1856)

El 22 de junio de 1856, las tierras de Castilla la Vieja fueron escenario de una revuelta social contra la carestía del pan. La estampa era desoladora: fábricas incendiadas, campos devastados, viviendas arrasadas, mujeres y niños en pie de guerra, y mucha hambre. El motivo de esta revuelta fueron las decisiones fiscales del Gobierno progresista liderado por Baldomero Jiménez Espartero desde 1854. A principios de junio, el precio del pan en la vieja Castilla alcanzó el máximo conocido desde 1852.

Campesinos en Castilla la Vieja en el siglo XIX

Las autoridades ya temían lo peor cuando, a finales de mayo, aparecieron pasquines en las calles animando a la revuelta. Aquella tarde de domingo, un pequeño grupo amotinado hizo tocar a rebato las campanas de la Casa Consistorial. Tres fábricas en la dársena del Canal de Castilla resultaron destrozadas, al igual que varios domicilios particulares de conocidos comerciantes. Joaquín Armero y Peñaranda, capitán general de Castilla la Vieja, presionó al gobernador civil para que decretara el Estado de Guerra.

La ira se extendió por Palencia y varios pueblos de la provincia vallisoletana; hubo conatos de incendio en fábricas de Cabezón de Pisuerga y Arroyo de la Encomienda, mientras las llamas devoraban la que en Mojados se dedicaba a la transformación de la 'rubia' o granza. Cuando Espartero ordenó al ministro de la Gobernación, Patricio de la Escosura, que averiguara en primera persona la causa real del levantamiento, el informe, fechado el 11 de julio de 1856, fue concluyente: el hambre, y nada más que el hambre. Ni conspiraciones socialistas ni campañas carlistas: el pueblo tenía hambre. Sin embargo, no habría piedad con buena parte de los apresados: el 1 de agosto de 1856 fue ejecutado en Medina de Rioseco el último de los 21 condenados a la pena capital (19 hombres y dos mujeres en total entre dicha localidad, Valladolid y Palencia). Muy pocos sobrepasaban los 25 años.

EL MOTÍN DE TEMBLEQUE: LA REVUELTA DEL PAN QUE DESAFIÓ A LA CORONA ESPAÑOLA

Motines del Pan en Requena (Siglo XVIII)

Los años de malas cosechas, especialmente de cereal, fueron abundantes a lo largo del siglo XVIII en la comarca de Requena, lo que provocó hambrunas que afectaron principalmente a las clases más humildes. Los jornaleros y arrendatarios eran los principales perjudicados por las frecuentes crisis agrarias. Aunque solían sufrir su destino con resignación, esporádicamente, cuando el hambre apretaba durante varios años seguidos, se levantaban en contra, especialmente, de las subidas de precios del pan.

Motín de 1748

En 1748, la escasez de trigo en el pósito (granero comunal) obligó a Requena a traer trigo de Almodóvar, Cuenca, Huete y Minglanilla, lo que supuso un fuerte encarecimiento del precio del trigo y del pan, que pasó de cinco a seis cuartos la pieza de dos libras. Ante esta subida, comenzaron las protestas de las personas más pobres, quienes señalaban a los regidores como culpables por acaparar el trigo. Estas revueltas fueron dirigidas por personas de mejor situación económica en la lucha oligárquica por el control del regimiento. El corregidor ordenó el apresamiento de Francisco Montes, uno de los cabecillas de las protestas.

Días después, el Ayuntamiento se reunió con párrocos, arcipreste, priores de conventos y otros clérigos y vecinos. Joseph Montes tuvo que responder a las acusaciones de instigador del motín (que llamaban "inquietud" para evitar la pena de muerte). El 6 de agosto, antes de fijar un nuevo precio para el pan, los regidores propusieron al corregidor encarcelar preventivamente a los amotinados con garrotes del 24 de julio, ante el temor de una nueva revuelta. Una vez detenidos y encarcelados, el Ayuntamiento acordó cobrar el pan de dos libras a seis cuartos y liberar a los presos por el tumulto el día de Santa María de Agosto para celebrar la festividad.

Motín de 1766 y el Motín de Esquilache

El siguiente "motín del pan" ocurrió en 1766 y fue general en casi toda la Península, relacionado con el llamado "Motín de Esquilache". Entre 1761 y 1766, una fuerte sequía azotó la Península, provocando una crisis de abastecimientos, especialmente en las grandes ciudades. El 15 de julio de 1765, Carlos III promulgó una real pragmática que establecía la libertad de comercio de los granos y la abolición de la tasa; pero, al mismo tiempo, creaba el monopolio de los cinco gremios mayores para el abastecimiento de Madrid y de los reales sitios. En el otoño de 1765, varios intendentes, corregidores y justicias acudieron al Consejo de Castilla exponiendo la necesidad de hacer acopio de grano mediante los fondos de los pósitos. La escasez alcanzaba a los propios pueblos manchegos.

Representación del Motín de Esquilache

En este ambiente, tras unas impopulares medidas de Esquilache, el motín se inició en Madrid el 23 de marzo de 1766. El 25 de marzo, Carlos III destituyó a Esquilache y Grimaldi y accedió a rebajar el precio de las subsistencias. Sin embargo, surgió un nuevo problema: cómo suministrar a Madrid grano en abundancia para que bajaran los precios. La solución fue traerlo de todos los pueblos de España, lo que desencadenó, a lo largo del mes de abril, unos cincuenta motines en diferentes provincias.

El 10 de enero de 1766, se recogió en un acta un memorial de Jaime Ruiz y otros pidiendo al Ayuntamiento de Requena moderación en los precios del arancel. También se leyó una carta de cincuenta y ocho vecinos, arrendadores de las suertes del Ardal, pidiendo exención del pago del arrendamiento debido a que las heladas impedían la cosecha. Una carta del Consejo de Castilla del 28 de mayo ordenó "identificar y castigar a los amotinadores y alborotadores de los pueblos".

Otros Ejemplos de Revueltas por el Pan

Los motines por la carestía del pan no fueron exclusivos de España ni del siglo XVII. A lo largo de la historia, muchas otras ciudades y países han experimentado revueltas similares.

Revoluciones en Europa (Siglo XVII)

El siglo XVII fue una época de grandes revueltas y revoluciones en Europa, en las que intervinieron todos los grupos sociales. El apogeo de estas crisis se sitúa entre 1640 y 1660.

  • Inglaterra: La revolución, cuyo punto culminante se sitúa entre 1648 y 1653, es posiblemente la primera gran revolución burguesa de los tiempos modernos.
  • Francia: La Fronda (1648-1652) fue un intento de reacción contra las novedades monárquicas. Las sublevaciones urbanas y rurales fueron numerosas a partir de los "años 30" de ese siglo, como la sublevación de Dijon (1631), de Aix-en-Provence (1631), de Burdeos (1635), el levantamiento de los crocantes (1636), de los Nu-Pieds (1639), de Rouergue (1643) y de Montpellier (1645). Bajo el gobierno personal de Luis XIV, continuaron las revueltas del Boulonnais (1661), la rebelión de Audijos (1664-1671), la revuelta del Bas-Vivarais (1670), la revuelta del papel sellado en Burdeos y Bretaña (1675), y la revuelta religiosa de los camisardos.
  • España: La revuelta de Cataluña (1640-1652) y la de Portugal (1640-1668). En febrero de 1789, tuvieron lugar en diversas ciudades de Cataluña los tumultos o "rebomboris del pa", un clásico motín de subsistencias en una coyuntura europea de pésimas cosechas. Hubo alborotos similares en Valladolid, donde las mujeres amenazaron de muerte al intendente.
  • Nápoles: La revuelta napolitana de Masaniello en 1647, cuyos partidarios lucharon hasta febrero de 1648 contra las tropas españolas.
  • Holanda: La tentativa de golpe de estado de Guillermo II en 1650.
  • Ucrania: La insurrección de 1648 a 1654.
  • Rusia: Motines populares en Moscú, Ustuga, Koslov, Solvitchegodsk, Tomsk y otras ciudades en 1648; levantamiento de deudores en Moscú en 1649; motines en Pskov y Novgorodla Grande en 1650; revuelta en Moscú a causa de la amonedación del cobre en 1662; la gran sublevación del cosaco Stenka Razin en 1670 y 1671; y la rebelión del monasterio Solovetski (1668-1676) contra las versiones revisadas de los libros litúrgicos.
  • Suiza: Guerra campesina en 1653 y levantamiento campesino en 1670.
  • Irlanda: Revuelta de 1641 y 1679.
  • Bohemia: Levantamiento campesino de 1670.

Otros Continentes

No solo Europa fue escenario de estos disturbios:

  • China: Desde 1620, las rebeliones se extendieron y crecieron hasta la caída de la Dinastía Ming en 1644. Se reiniciaron a gran escala con la sublevación del general Wu San-Kuei, que comenzó en 1673 y se prolongó hasta 1681.
  • Japón: Los cristianos se levantaron contra los Shoguns Tokugawa. La sedición principal fue la de Amakusa en 1637.
  • India: El levantamiento nacional hinduista contra los conquistadores mongoles comenzó con los maharattas en 1648. La rebelión de los sikhs contra los perseguidores mongoles musulmanes comenzó antes, en la época de Jahangir (1605-1627).
  • México: El siglo XVII también fue una época de disturbios sociales y sediciones, según el profesor Charles Gibson.

Revuelta de Richmond, EUA (1863)

El motín contra la carestía del pan en Richmond, Estados Unidos, en 1863, es un ejemplo de cómo estas protestas trascienden fronteras y épocas.

Francia: La Guerra de las Harinas y la Revolución Francesa

En Francia, la Guerra de las Harinas (1775) fue un levantamiento causado por el precio excesivo del pan antes de la Revolución Francesa. Al comienzo de la temporada de cosecha y producción de harina, el gobierno promulgó menos controles de precios, dejando los precios al libre mercado. Este evento fue un precedente para la Marcha de las mujeres sobre Versalles en 1789, que comenzó entre las mujeres en los mercados de París debido al alto precio y la escasez de pan. Esta revuelta, donde la cabeza de la reina no tardó en rodar, marca el inicio de la Europa contemporánea.

Mujeres marchando hacia Versalles en la Revolución Francesa

La siguiente tabla muestra algunos de los motines del pan más destacados en la historia:

Año Lugar Causa principal Características destacadas
1637 Amakusa, Japón Levantamiento cristiano contra los Shoguns Tokugawa Sedición con tintes religiosos
1652 Córdoba, España Peste, malas cosechas, inflación, especulación Muerte de un niño por hambre, asalto a casas de ricos, Diego de Córdoba como líder
1748 Requena, España Escasez de trigo, encarecimiento del pan Protestas dirigidas por personas de mejor situación económica, encarcelamiento de líderes
1766 Toda la Península Ibérica Sequía, crisis de abastecimientos, medidas de Esquilache Relacionado con el Motín de Esquilache, destitución de ministros, búsqueda de grano
1775 Francia Precio excesivo del pan, liberalización de precios Guerra de las Harinas, un precedente para la Revolución Francesa
1789 París, Francia Alto precio y escasez de pan Marcha de las mujeres sobre Versalles, inicio de la Europa contemporánea
1856 Castilla la Vieja, España Decisiones fiscales, alto precio del pan, hambre Fábricas incendiadas, Estado de Guerra, 21 ejecuciones
1918 Japón Alto precio del arroz Disturbios por el arroz, colapso de la administración de Terauchi Masatake
1939 Manipur, India Nupi Lan (Guerra de mujeres) Movimiento importante en la historia de las mujeres de la India
1962 Novocherkask, Unión Soviética Huelga laboral, precios de alimentos Masacre de Novocherkask, 26 manifestantes asesinados
1977 Egipto Suspensión de subsidios estatales para alimentos básicos Motines del pan, levantamiento espontáneo de cientos de miles de personas
1981 Marruecos Aumento del precio del pan Motín por la carestía del pan

El Pan en la Actualidad: Un Símbolo que Persiste

Aunque el consumo de pan ha disminuido drásticamente en la cultura occidental, su importancia simbólica persiste. En España, si en 1980 un español consumía unos 370 gramos de pan al día, hoy apenas supera los 60 gramos. El pan representa actualmente poco más del 4% del gasto en alimentos de una familia media, pero su carácter simbólico permanece, y los símbolos importan más de lo que solemos pensar.

La "tormenta perfecta" actual, con la guerra de Ucrania y la sequía, ha provocado una escasez de cereales en el mercado internacional y un aumento de los precios. En España, aunque hay una producción interna importante, el incremento de precios es continuado. La escasez de trigo y el aumento de precio afectan especialmente a países en vías de desarrollo, que, al no poder disponer de este alimento esencial, recurren a otros, como el arroz o la soja, limitando su disponibilidad en los mercados.

Gráfico del consumo de pan en España a lo largo del tiempo

A nivel doméstico, la confluencia de guerra, sequía, subida del precio de la electricidad y de los combustibles está llevando al sector panadero al borde del abismo. En 2009, había en España unas 15.000 panaderías, y desde entonces se han perdido entre 100 y 200 cada año. La situación actual, con el trigo subiendo más de un 20% anual, el aceite de girasol triplicando su precio y la factura de la luz duplicándose, hace prever nuevas subidas del producto final a corto plazo y una profundización de la crisis del sector. Si no se implementan medidas de apoyo, la panadería española podría enfrentar una de las crisis más profundas de su historia.

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