Jesús cargando un cordero: El profundo significado del "Cordero de Dios"

La imagen de Jesús cargando un cordero, o más comúnmente, la referencia a Jesús como el "Cordero de Dios", es una de las representaciones más poderosas y simbólicas en la fe cristiana. Este título, que aparece prominentemente en el Evangelio de Juan, encierra una rica teología y una profunda conexión con el Antiguo Testamento. Para comprender plenamente quién es Cristo y lo que Él hizo, es esencial explorar las raíces históricas y proféticas de esta designación.

Jesús cargando un cordero

El Cordero en el Antiguo Testamento: Sacrificio y Expiación

El sacrificio de corderos jugaba un papel muy importante en la vida religiosa judía y su sistema sacrificial. De hecho, todo el sistema sacrificial establecido por Dios en el Antiguo Testamento sirvió de base para la venida de Jesucristo, quien es el perfecto sacrificio que Dios proveería como expiación por los pecados de Su pueblo (Romanos 8:3; Hebreos 10). Durante cientos de años, el pueblo de Dios ofreció corderos en sacrificio. Se colocaba el cordero en el altar en el templo y se degollaba en expiación por los pecados. Cientos de miles de corderos murieron de este modo durante el Antiguo Testamento.

La Pascua: El Cordero que salva

Cuando Juan el Bautista se refirió a Jesús como “El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29), los judíos que lo oyeron pudieron haber pensado inmediatamente en cualquiera de los muchos sacrificios importantes. Habiendo celebrado hasta entonces la fiesta de la Pascua cada año, el primer pensamiento pudo haber sido el sacrificio del Cordero de la Pascua. La fiesta de la Pascua era una de las principales fiestas judías y una celebración en recuerdo de cuando Dios liberó a los israelitas de la esclavitud en Egipto. El matar al Cordero de la Pascua y aplicar su sangre en los postes de las puertas de las casas, (Éxodo 12:11-13), es un hermoso cuadro de la obra expiatoria de Cristo en la cruz. Aquellos por quienes Él murió están cubiertos por Su sangre, protegiéndonos del ángel de la muerte (espiritual).

El Cordero Pascual y la liberación de Egipto

Sacrificios diarios en el Templo

Otro importante sacrificio que incluía corderos eran los sacrificios diarios en el Templo de Jerusalén. Cada mañana y tarde en el Templo, era sacrificado un cordero por los pecados del pueblo (Éxodo 29:38-42). Estos sacrificios diarios, como todos los demás, eran simplemente para señalar a la gente el futuro y perfecto sacrificio de Cristo en la cruz. A propósito, la hora de la muerte de Jesús en la cruz, corresponde a la misma hora cuando se llevaba a cabo el sacrificio de la tarde en el Templo.

Profecías del Antiguo Testamento

Los judíos de ese tiempo, también estarían familiarizados con los profetas Jeremías e Isaías del Antiguo Testamento, cuyas profecías anticipaban la venida de Aquel que sería traído “…como cordero inocente que llevan a degollar...” (Jeremías 11:19; Isaías 53:7) y cuyos sufrimientos y sacrificio proveerían la redención para Israel. Desde luego, esa Persona que fue anunciada por los profetas del Antiguo Testamento no era otro que Jesucristo, “el Cordero de Dios”.

Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo

Cuando a Jesús se le llama el Cordero de Dios en Juan 1:29 y Juan 1:36, es en referencia a que Él es el perfecto y último sacrificio por el pecado. Juan el Bautista se refiere a los sacrificios realizados en la tradición judía, pero no habla de los corderos de sacrificio habituales. Él muestra a la gente un cordero único e irrepetible: el Cordero de Dios. “De Dios” significa dado por Dios. Juan no está diciendo que Jesús vino a quitar el pecado de los judíos, sino del mundo. Esto significa que el Mesías vino a salvar a todas las personas. Las mismas palabras “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo” que escuchamos en cada Santa Misa nos recuerdan que Jesús es este único Cordero que puede quitar nuestro pecado y todo el pecado del mundo.

La doctrina cristiana sostiene que el Hijo de Dios, Jesucristo, escogió sufrir la crucifixión en el Calvario como un signo de su total obediencia a la voluntad de su divino Padre, como un «agente y servidor de Dios». El sacrificio de Jesús nos ha hecho libres por completo - libres de ritos y de muertes de animales. Tú eres ese Cordero puro y perfecto que llevó nuestro pecado. Nadie te tomó o forzó. Tú te entregaste por amor a nosotros.

El significado del "pecado" en singular

Fijémonos en que el texto dice el pecado, no los pecados en plural. La tradición judía contemplaba la desaparición del pecado característico del tiempo mesiánico. Con la llegada del Cordero que saca el pecado han llegado los esperados tiempos mesiánicos. Pecado en singular significa que no se trata de transgresiones legales cometidas personalmente que necesitan ser perdonadas sino que el sentido es más profundo. El mismo evangelio dice que el pecado es no creer en Jesús (16,9) y éste no creer en Jesús se convierte en odia al mismo Jesús y a Dios el Padre (15,24). Se trata, por tanto, de la relación de la persona con Dios y, visto colectivamente, de la humanidad en su conjunto con Dios.

¿Qué significa que Jesús es el Cordero de Dios?

El sacrificio definitivo

Necesitamos entender el papel que los corderos ocupan en las páginas de la Escritura. En realidad, ninguno de esos animales cargó con el castigo que nosotros nos ganamos ni sufrió la ira que nosotros provocamos en Dios. ¡Aquel era Jesús! ¡El Cordero de Dios! La Biblia lo dijo: «Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca… Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros… aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. ¡Alguien tenía que morir bajo el castigo y la ira que merecían nuestros pecados! ¡Los sacrificios de animales no lograron llevarse eso! Él remplazó el altar del holocausto por una cruz y un Gólgota, la sombra y anticipo de la ira por el verdadero furor encendido del Juez justo de toda la tierra, y al Cordero expiatorio, por él mismo. Ahí fue ofrecido el sacrificio definitivo. Ahí, a aquel que “no conoció pecado, por nosotros [Dios] lo hizo pecado” (2 Cor. 5:21).

El Cordero sacrificado en la cruz

El Cordero en el arte y la liturgia cristiana

La representación del Agnus Dei en el arte cristiano ha seguido, desde los primeros tiempos, unas características fijas. Se trata de la imagen de un cordero con la cabeza aureada, y muchas veces herido por una lanza en el pecho o degollado, que agarra con su pata delantera derecha un estandarte coronado por una cruz. De este cuelga un pendón, bien con el Crismón, bien con la imagen de una hostia, bien con una cruz latina. Este signo cristiano procede de las primitivas comunidades que sufrieron persecución en época romana, y es un símbolo del martirio como imagen del sacrificio de Jesucristo en la Cruz.

El título «Cordero de Dios» se utiliza ampliamente en las oraciones cristianas, y «Agnus Dei» se usa como una parte estándar de la misa católica desde el siglo VII, así como en las liturgias occidentales clásicas de las Iglesias anglicana y luterana. En la misa de rito romano, el Agnus Dei es una oración que se reza poco antes de la Comunión, tras la oración Ad pacem, y forma parte del rito de la fracción del pan. Poco después muestra las hostia consagrada sobre el cáliz a los fieles mientras recita: Ecce Agnus Dei, ecce qui tolit pecatum mundo. A lo que el acólito responde: Domine non sum dignus...

Agnus Dei en el arte cristiano

El Cordero en el Libro del Apocalipsis

El libro del Apocalipsis incluye más de veintinueve referencias a un cordero como león («inmolado pero en pie») que entrega la victoria en una forma que recuerda al Cristo resucitado. En la primera aparición del Cordero en Apocalipsis (Apocalipsis 5,1-7) solamente el cordero (que es de la tribu de Judá, y la raíz de David) es encontrado digno de tomar el libro del juicio de Dios y romper los sellos. En Apocalipsis 21,14 se señala que el Cordero tiene doce apóstoles. La entrega del rollo (es decir, el libro que contiene los nombres de aquellos que serán salvados) al cordero resucitado significa el cambio de papel del cordero. Será el libro del Apocalipsis el que hará una presentación elogiosa y triunfante (c 5) del cordero: “Los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se prosternaron ante el Cordero... y entonaban un cántico nuevo que decía: Eres digno de tomar el documento y de abrir los sellos, porque has sido degollado y has comprado para Dios con tu sangre gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación, y has hecho una casa real (Ap 5,8-10).

El Cordero triunfante del Apocalipsis

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