Hoy nos toca hablar de un concepto que a menudo se emplea para denominar a determinadas cervezas en España: las «cervezas tostadas». Durante muchos años hemos escuchado que la única forma de diferenciar cervezas era decir: rubias, tostadas o negras, sin especificar más. Este es un error, ya que "tostada" no es un estilo de cerveza en sí mismo.
¿Qué significa "cerveza tostada"?
Las cervezas de estilos más oscuros que las doradas o claras -como los estilos lager o pilsner por ejemplo- pero sin llegar a tener tonos negros, son denominadas por su color o tono como tostadas. El error de pensar que el color indica la cantidad de alcohol, ha llevado a pensar que todas las cervezas de color tostado tienen mayor graduación.
¿Y de dónde viene ese color? La malta, es decir, los granos de cereal (cebada habitualmente, pero no siempre) son tostados con el objeto de extraer el azúcar fermentable. Al principio los granos de malta se tostaban de forma más casual, al sol o cerca del fuego.

Características de las cervezas "tostadas"
Para empezar hay que decir que las cervezas «tostadas» son tanto de fermentaciones Ale como Lager, es decir, de alta y baja fermentación. Los lúpulos quizá no destaquen tanto en las cervezas tostadas como en estilos como IPA, pero sigue siendo un ingrediente sumamente importante. Atendiendo al cuerpo, otra característica de las cervezas tostadas es la presencia de una espuma cremosa y persistente.
Entrando a la percepción organoléptica, tanto el aroma como el sabor conducen a la detección inmediata de maltas tostadas, cuya alusión nos puede llevar a percibir recuerdos a galleta, caramelo, frutos secos, café o incluso chocolate. El efecto refrescante de las cervezas «doradas» aquí no es tan marcado y el cuerpo es más «masticable».
Algunos ejemplos de cervezas que se suelen denominar "tostadas" son:
- Las cervezas Bock: lagers alemanas muy maltosas con notas de caramelo y fruta con cuerpo generoso.
- Las también germanas -de Baviera- Marzën: otras «tostadas» típicas del Oktoberfest, elaboradas en marzo para que en octubre se pudieran beber durante el festival.
Así que ya sabes, si quieres hablar con propiedad ahora ya puedes pedir tu cerveza tostada preferida en base a los estilos y terminologías correctos.
Jarras de Cerveza Alemanas con Tapa: Historia, Tipos y Curiosidades
Las jarras de cerveza alemanas con tapa -las icónicas Bierkrüge mit Deckel- son mucho más que un recipiente cervecero: son cápsulas del tiempo de la cultura bávara, artefactos que narran siglos de historia europea, de tradiciones, higiene pública, clases sociales, y hasta guerras. Este artículo te lleva en un viaje desde la peste hasta el Oktoberfest, con paradas en la artesanía del Renacimiento y las costumbres de los bebedores medievales.

¿Cómo se llaman las jarras alemanas con tapa?
Las jarras con asa y tapa se llaman tankard o stein, siendo esta segunda forma la más extendida. Stein es una forma abreviada de Steinzeugkrug, que en alemán significa jarra de gres, aunque ahora ya se les llame así sean del material que sean. De hecho, en algunos lugares se llama stein solo a las jarras hechas en un metal plateado, estaño, plata o peltre, que es una aleación con un aspecto similar a la plata compuesta de cobre, estaño, antimonio y plomo.
Tipos de jarras de cerveza alemanas con tapa
- Steinzeugkrug o Stein: Del alemán “jarra de piedra”. Son las jarras de gres esmaltado más tradicionales, muchas con tapas de estaño y escenas bíblicas, militares o mitológicas.
- Maßkrug: La famosa jarra de vidrio de un litro usada en el Oktoberfest. Aunque suele venir sin tapa, hay versiones con tapa metálica para regalar o coleccionar.
- Humpen: Un modelo decorativo muy extendido entre los siglos XVII y XIX, especialmente en el norte de Alemania y Austria.
En muchos pueblos bávaros y del sur de Alemania, era habitual que cada parroquiano tuviera su propia jarra con tapa guardada en el local. Algunas cervecerías todavía lo hacen hoy. Las jarras cuelgan de clavos en la pared con el nombre grabado.
Orígenes de las jarras con tapa
Las jarras de cerveza con tapa tienen su origen en el Sacro Imperio Romano Germánico del siglo XVI, como una respuesta a las estrictas regulaciones sanitarias adoptadas en Alemania tras la devastación de la Peste Negra (1347-1351), que acabó con más de un tercio de la población europea. Durante el siglo XV, diversas plagas de insectos contribuyeron a la propagación de enfermedades, lo que llevó a los estados independientes alemanes a establecer normativas rigurosas sobre la conservación de alimentos y bebidas.
En aquella época, la compra directa en las fábricas locales era común. Como los growlers aún no existían, los consumidores utilizaban cualquier recurso disponible para tapar sus jarras y cumplir con la normativa. Fue alrededor del año 1500 cuando surgió la solución definitiva: la incorporación de una tapa metálica, generalmente de peltre, unida al asa de la jarra mediante una bisagra. Este mecanismo incluía una figurita en la parte superior que facilitaba la apertura con el pulgar, permitiendo beber con una sola mano y mejorando la comodidad.

Además de la obligatoriedad de cubrir los recipientes, la regulación sanitaria alemana prohibió que los cerdos circularan por las calles de las ciudades y restringió los ingredientes permitidos para la elaboración de cerveza. Hasta entonces, en algunas localidades, la cerveza se producía con pan enmohecido, hierbas y otros elementos en descomposición. Esta situación llevó al duque Guillermo IV de Baviera a decretar la Ley de la Pureza (Reinheitsgebot) el 23 de abril de 1516, estableciendo que la cerveza debía contener únicamente agua, cereales y lúpulo.
La jarra como símbolo de estatus y arte
Las jarras de cerveza con tapa no tardaron en extenderse por Europa debido a su practicidad y beneficios higiénicos. A partir del siglo XVI, la función sanitaria de la tapa se combinó con algo más: ostentación. En una Europa dividida por religiones, guerras y clases sociales, las jarras se convirtieron en una forma de mostrar posición. Los burgueses encargaban jarras personalizadas con escudos, escenas bíblicas o mitológicas, y grabados con sus iniciales. Poseer una jarra propia no era solo práctico: era un símbolo de identidad.
Las casas nobles las encargaban a artesanos de renombre, mientras que los gremios urbanos las utilizaban como regalos, trofeos o incluso reliquias conmemorativas. Durante el Renacimiento, las jarras empezaron a decorarse artísticamente y se convirtieron, así, en objetos de ostentación y exhibición. Los personajes más acaudalados se las diseñaban a su gusto y sus jarras eran personales y exclusivas.
La historia de la decoración de las jarras nace a causa de que el alto costo de las jarras de gres las convirtió en objetos de lujo. La tapa metálica fue evolucionando desde un simple disco hasta convertirse en un espacio artístico. Las tallas de las jarras suelen representar motivos patrióticos, escenas militares o históricas, también escenas de cuentos populares o fábulas regionales o simplemente escenas de la vida cotidiana y de actividades tradicionales.
🚨🇩🇪Así son las JARRAS DE CERVEZAS ALEMANA. Por qué tienen tapas.Saludos #vlog #yenyavivencias.
Materiales utilizados en la fabricación de jarras
Antiguamente, las jarras se hacían una por una artesanalmente, con la técnica propia del material empleado: metal, vidrio, porcelana, barro, gres. Durante los siglos XIV y XV, las jarras de cerveza eran elementos cotidianos, útiles, que empleaba todo el mundo, y se fabricaban a mano con diseños funcionales y en materiales económicos, resistentes y ligeros como madera o barro. La jarras de cerámica y cobre eran más caras y no todo el mundo se las podía permitir.
El barro y la madera no son materiales apropiados para transportar alimentos porque no son salubres: los restos se quedan alojados en las paredes porosas, proliferan bacterias, desprenden mal olor y son potencialmente peligrosos. La necesidad de encontrar materiales para hacer jarras más resistentes y sanitarias, llevó al desarrollo de sustitutos a la madera y el barro. Estos fueron el peltre, la plata, la porcelana y el gres.
Mediante modificaciones en los diseños de los hornos, se consiguió elevar la temperatura de cocción. A temperaturas muy altas, la arcilla se vitrifica y se convierte en un material durísimo, impermeable, con un aspecto muy parecido al de la piedra: el gres. Por ese motivo, las jarras hechas con ese material se llamaron Steinzeugkrug, de stein, que es piedra en alemán. El gres es muchísimo más resistente que la cerámica pero mucho más caro de producir porque requiere días de cocción, lo cual supone mucho más tiempo del artesano y más leña para alimentar el fuego del horno.
El vidrio había dejado de fabricarse durante la Edad Media, siguiendo directrices de la Iglesia. Cuando se retomó su fabricación, en el siglo XVI, también se introdujeron gradualmente otros materiales como el estaño o el marfil. La tapa se fabricaba en peltre de forma habitual pero, a lo largo de la historia, en épocas de escasez de peltre, ese material era sustituido por otros metales, como el estaño, o aleaciones.
Evolución de los materiales
A continuación, una tabla que resume la evolución de los materiales en las jarras de cerveza:
| Periodo | Materiales predominantes |
|---|---|
| Siglos XV-XVII | Gres cerámico (especialmente en Westerwald) |
| Siglos XVII-XVIII | Aumento del uso de estaño y otros metales blandos para tapas, bases y detalles |
| Siglo XIX | Vidrio prensado y cristal tallado (con la Revolución Industrial) |
| Siglo XX | Continuación de la tradición en cervecerías y festivales |
La jarra en la cultura y la sociedad
Tener una jarra propia era una marca de lealtad. No solo al local, sino a la comunidad. Los clubes de tiro, de canto o de cerveza fabricaban jarras con sus escudos. Se entregaban como premios o recuerdos, con la fecha y el nombre del miembro grabado. En muchas familias bávaras se transmiten jarras de generación en generación, igual que un reloj o una medalla. Algunas contienen inscripciones conmemorativas: bodas, aniversarios, jubilaciones… incluso caídas en combate.
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, los recursos y mano de obra necesarios para la industria del peltre se reconvirtieron para la producción de municiones y la fabricación de steins prácticamente cesó. Además, ya no había ni dinero ni ánimo para beber cerveza en jarras decoradas. Sin embargo, como ocurre con todo lo que es realmente bello, las jarras de cerveza con tapa volvieron a popularizarse y han llegado a nuestros días.
Fabricación moderna y coleccionismo
Actualmente, las jarras decoradas se fabrican en su mayoría con moldes de yeso, con lo cual han perdido el valor de ser únicas y son mucho más económicas. Sin embargo, existen todavía artesanos que las hacen a mano una a una, con diseños exclusivos. Las jarras modernas no son de fabricación artesanal, por eso están al alcance de todo el mundo, sin embargo sigue siendo tan atractivas y sorprendentes como antes.
La ciudad de Mettlach, en Alemania, es la ciudad más famosa por la fabricación de jarras típicas, aunque la fabricación y uso de este tipo de jarras se ha extendido por toda Europa, y parte del mundo. Pese a la globalización de la fabricación de estas jarras, no se ha perdido la artesanía. En la actualidad, todavía existen artesanos que diseñan jarras exclusivas, como cualquier otro artista, y las esculpen, tallan o modelan y pintan artesanalmente, es decir, una a una a mano.

Empresas como Zöller & Born, fundada en 1956 por Alois Zöller y Werner Born, continúan con la larga tradición local de producción de jarras de cerveza en Westerwald, conocida por su alfarería tradicional. Todos los Stein de Zöller & Born están pintados a mano y tienen la tapa fabricada en peltre. Actualmente, Zöller & Born exporta sus productos a 30 países del mundo.
A pesar de que su uso ha disminuido, en los últimos años estas jarras han resurgido como objetos de colección y símbolos de la cultura cervecera. Las jarras de cerveza con tapa, aunque en su origen fueron elementos de uso cotidiano, han ido perdiendo protagonismo con el paso del tiempo. Con la llegada de las botellas industrializadas, el vidrio moderno, la refrigeración y la estandarización de recipientes, dejaron de ser necesarias en la vida diaria. Hoy en día, en cervecerías y bares se emplean recipientes más prácticos, resistentes, fáciles de almacenar, lavar y más económicos.