Los roscos de vino son unos de los dulces más típicos de las recetas de Navidad, ideales para sacar en la sobremesa junto con una copita de licor, vino dulce, con el café o incluso con un chocolate caliente. Estas galletitas, con forma de rosquilla, tienen la particularidad de contener entre sus ingredientes una pequeña cantidad de vino dulce y frutos secos. Son muy fáciles de hacer y rápidos de preparar, y una vez hechos, duran mucho tiempo.

Historia y Tradición de los Roscos de Vino
Los roscos de vino caseros son unos dulces navideños típicos de Málaga, aunque también hay un dulce similar muy popular en La Mancha. Por la documentación consultada, parece haber un acuerdo solo relativo en la composición de los roscos de vino malagueños. Lo que tienen en común es la forma de rosquilla, aunque incluso en esto hay quien los moldea a mano y quien los corta con cortapastas, como los polvorones.
En el pasado, se utilizaba para todo harina de más calidad y por tradición se ha seguido haciendo. Por ejemplo, los roscos de huevo de Coín, los auténticos, que parecen órbitas planetarias, se hacen con harina panadera recia.
Ingredientes Clave para Roscos de Vino Auténticos
Si revisas los ingredientes de estos roscos de Navidad, verás que hay dos que marcan la diferencia. El primero es la manteca de cerdo, la cual proporciona una textura suave y única. Otro pilar importante es el sésamo tostado, cuya combinación con anís y canela da como resultado un sabor altamente adictivo. Puedes cambiar la harina de almendras por harina de avellanas, muy típico en Málaga (Andalucía). Y también puedes echar, aparte de la harina, unas cucharadas de almendras o avellanas picadas.
Para la elaboración, es esencial el vino dulce. Puedes usar cualquier vino dulce al estilo Pedro Ximénez. A mí me gusta mucho el Moscatel Gloria de Chiclana y creo que el sabor que se consigue recuerda muchísimo al sabor de los roscos tradicionales. Cuando aprendí a hacer los roscos usaba Pedro Ximénez y quedan simplemente espectaculares.
Lista de Ingredientes Esenciales:
- Harina de trigo (o una mezcla de harina de trigo duro y harina panadera)
- Manteca de cerdo ablandada (o aceite de oliva)
- Azúcar glas (para la masa y para espolvorear)
- Vino dulce (Moscatel o Pedro Ximénez)
- Frutos secos (avellanas, almendras o sésamo tostado)
- Canela molida
- Anís en grano (o matalahúva)
- Clavos de olor (opcional)

Roscos de vino caseros | Roscones de vino para Navidad
Paso a Paso: Preparación de la Masa
Comenzamos tostando la harina. Esto le va a dar un toque importante a nuestros roscos de vinos, así como aroma y sabor. Vamos dando vueltas hasta que tome un color pardo. Dejamos enfriar por completo. Tamizamos bien la harina para eliminar los restos que hayan quedado compactados.
En un bol amplio colocamos la harina y añadimos el resto de los ingredientes secos (azúcar, especias y sésamo), removiendo para mezclarlos bien. Agregamos el vino y la manteca derretida junto con la matalahúva. Con ayuda de una rasqueta (o cualquier elemento parecido) empezamos a mezclar e integrar los ingredientes de la masa. Llegará un momento que será mejor continuar con las manos hasta que tengamos una masa completamente homogénea.
Envolvemos la masa en plástico y dejamos reposar por lo menos 30 minutos.
Consejos Adicionales para los Ingredientes:
- Manteca de cerdo: La manteca proporciona una textura suave y única. Si no quieres usar manteca de cerdo, puedes sustituirla por aceite de oliva. Lo primero es que el aceite crudo da un sabor demasiado intenso y es mejor freírlo un poco para matar el sabor a crudo. Puede que con la fritura de la matalahúva sea suficiente, pero yo lo que hago es echar un trocito de piel de limón y cuando empieza a dorarse apago el fuego y echo la matalahúva. Dejo que se dore un poco y retiro la piel de limón. Lo otro a tener en cuenta es que como el aceite no se endurece al enfriarse hay que alargar un poquito la cocción para que la textura de los roscos quede perfecta por dentro.
- Sésamo: Lo primero que haremos es comprobar si el sésamo está tostado o no. Si no lo está, pon una sartén pequeña al fuego y echa el sésamo encima. Deja a fuego medio removiendo de vez en cuando hasta que coja algo de color. Solo queremos tostarlo un poco, si lo quemas queda muy amargo.
- Clavos de olor: Para aprovechar bien los clavos de olor es ponerlos en el mortero con una pizca de azúcar. Así al machacarlos, los cristales del azúcar, ayudan a pulverizar mejor el clavo, queda super fino y luego es más fácil despegarlo del mortero.
Formado y Horneado de los Roscos
Cuando la masa haya reposado, la extendemos sobre la mesa enharinada con un rodillo, hasta un grosor de 1,5 cm, más o menos. Con un vasito o cortapastas cortamos círculos de masa. Después les cortamos un agujerito en el centro, yo lo hago con un descorazonador de manzanas. Los recortes de masa se juntan, se amasan ligeramente, y se vuelven a estirar para seguir cortando.
Precalentamos el horno a 175ºC y preparamos una bandeja con papel sulfurizado o una lámina de silicona. Colocamos los roscos sobre papel de horno en la bandeja y metemos al horno precalentado a 180ºC durante unos 10-12 minutos. Como siempre, el tiempo variará en función de cada horno, revisad que se empiecen a dorar sin pasarse. Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Rebozado Final
Cuando se hayan enfriado lo justo para que no os queméis ni que se deshagan, emborrizamos una primera vez en azúcar glas y dejamos enfriar completamente sobre la rejilla. Pasamos los roscos de vino fríos por azúcar glas abundante. Este paso es imprescindible, puesto que la masa en sí es poco dulce. Luego los podemos envolver en papelillos o guardarlos sin más en una caja metálica.
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