La historia del cerdo y la gallina es una parábola clásica utilizada en el mundo de los negocios y el liderazgo para ilustrar la diferencia entre estar involucrado y estar comprometido.
Había una vez un puerco y una gallina que eran grandes amigos. Un día, la gallina tuvo la gran idea de montar un restaurante, ya que veía que cada vez había más animales en la granja. Para llevar a cabo su idea, necesitaba un socio.
- Hola cerdo - le dijo la gallina. - ¿Qué te parece si nos asociamos y abrimos un restaurante?.
El cerdo respondió: - Me parece buena idea. ¿Cómo lo llamaríamos?.
La gallina pensó un poco y contestó: - ¿Por qué no lo llamamos 'huevos con jamón'?.
El cerdo se detuvo, hizo una pausa y contestó: - Pensándolo mejor, creo que no voy a abrir un restaurante contigo. De ser así, yo estaría comprometido pero tú solamente estarías involucrada.
Este cuento nos deja claro que no es lo mismo comprometerse que involucrarse. Involucrarse sería, en este caso, "estar incluido", "participar de". Comprometerse va más allá de participar. Es dar la vida, en el caso de la historia de la gallina y el cerdo.
La parábola compara el nivel de compromiso entre dos animales, el cerdo y la gallina, en la preparación de un platillo: huevos con jamón. En la producción de huevos con jamón, el cerdo está totalmente comprometido, ya que su carne se utiliza en la preparación del plato. Para el cerdo, este compromiso significa un sacrificio significativo. La gallina, por otro lado, está solo involucrada, ya que pone los huevos, pero no sacrifica su vida como lo hace el cerdo.

La historia resalta la importancia de un liderazgo comprometido que esté dispuesto a hacer sacrificios significativos por el bienestar del equipo u organización. Al tomar decisiones, es crucial evaluar el nivel de compromiso que implica cada opción.
Compromiso vs. Involucramiento:
- Cerdo Comprometido: En la producción de huevos con jamón, el cerdo está totalmente comprometido, ya que su carne se utiliza en la preparación del plato.
- Gallina Involucrada: La gallina, por otro lado, está solo involucrada, ya que pone los huevos, pero no sacrifica su vida como lo hace el cerdo.
En la vida y en los negocios, a menudo se busca un compromiso más profundo y significativo.
La persona comprometida es generosa, busca cómo dar más afecto y bienestar, se esfuerza y contribuye más. El compromiso es lo que transforma una promesa en realidad. Es la palabra que habla con valentía de nuestras intenciones. Es la acción que habla más alto que las palabras. Es hacerse el tiempo cuando no hay. Es cumplir con lo prometido cuando las circunstancias se vuelven adversas. El compromiso es el material con el que se forja el carácter para poder cambiar las cosas.
Para que una empresa prospere, es fundamental que haya personas comprometidas. La historia del puerco y la gallina nos enseña que, para iniciar y hacer crecer un negocio, es esencial tener personas comprometidas, no solo involucradas. Al formar una empresa de huevos con jamón, es importante identificar a aquellos que están dispuestos a hacer los sacrificios necesarios y que tienen un interés profundo en el éxito del proyecto.

La parábola invita a reflexionar sobre el nivel de implicación que cada individuo aporta a un proyecto. ¿Somos gallinas que simplemente participan, o cerdos que se comprometen plenamente? Reconocer la diferencia puede ser crucial para el éxito y la efectividad en cualquier colaboración. La parábola destaca la importancia de la dedicación y la disposición a asumir responsabilidades más allá de la mera participación superficial.
Visión sin compromiso es una idea que posiblemente nunca llegará a feliz término. La diferencia entre una persona exitosa y otra que no lo es, se reduce en una simple frase: la primera dirá "¡Lo logré!".
La historia del cerdo y la gallina es una metáfora que se utiliza a menudo en el ámbito empresarial y en la toma de decisiones. El caso de Procter & Gamble y su programa de innovación abierta "Connect & Develop" es un ejemplo de cómo las empresas pueden buscar ideas externas para crecer, similar a cómo la gallina aportaba sus huevos. Sin embargo, para innovaciones más profundas y transformadoras, se requiere el nivel de compromiso del cerdo, invirtiendo recursos y asumiendo riesgos.
LA GALLINA Y EL CERDO: Estas Comprometido o Involucrado?
En el mundo empresarial moderno, existen diversos modelos de innovación abierta que reflejan esta dicotomía:
- Intraemprendimiento corporativo: Busca crear nuevos negocios con capacidades internas, implicando a los equipos de la empresa.
- Alianzas para la innovación abierta: Colaboración con centros tecnológicos o universidades para resolver retos concretos. Aquí, la empresa aporta recursos operativos, comprometiéndose en el proyecto, similar al cerdo.
- Corporate venturing: Consiste en invertir dinero para que otros desarrollen la innovación. Este es un modelo de "comprar innovación", donde la aportación es más similar a la de la gallina, sin un compromiso tan profundo. Dentro de este modelo se encuentran el corporate investment, que se basa en la colaboración con startups, y el company builder, donde la empresa promotora tiene una idea y busca emprendedores externos para ejecutarla.
La diferencia entre estas estrategias de innovación abierta es como la de la fábula del desayuno con el cerdo y la gallina. El cerdo representa las alianzas de innovación (compromiso), mientras que la gallina sería el corporate venturing (involucramiento).
¿Cuál es mejor? Pues depende de tus objetivos. Una cosa es clara: con un modelo de corporate venturing no construirás una cultura innovadora, ya que no estás cambiando los comportamientos de las personas de la organización. Puede que hagas proyectos muy chulos e innovadores, incluso rentables, que luego habrá que integrar en el negocio core. Pero cultura, va a ser que no.
Al final, la parábola del cerdo y la gallina nos enseña que el compromiso genuino, ese que implica sacrificio y dedicación total, es fundamental para el éxito tanto en las relaciones personales como en los proyectos empresariales.