La cebolla, una hortaliza humilde y accesible, ha sido utilizada durante siglos como un remedio natural para aliviar la tos y otros síntomas catarrales. Sus propiedades nutricionales y compuestos activos la convierten en un aliado valioso para fortalecer el sistema inmunológico y combatir las afecciones respiratorias.

Las propiedades sorprendentes de la cebolla
La cebolla es una planta herbácea cargada de beneficios. Tiene multitud de propiedades nutricionales que son muy beneficiosas para la salud en general. Esta hortaliza contiene casi un 90% de agua, y es muy conocida por hacernos llorar cuando la pelamos o picamos debido al ácido sulfúrico de su aceite natural. Otros componentes de la cebolla son los glúcidos (8,6 gramos), la fibra (1,6 gramos), las proteínas (1,2 gramos) y las grasas (0,2 gramos).
Nuestros expertos nos señalan que las cantidades de fibra, minerales y vitaminas que aporta la cebolla contribuyen a regular diferentes funciones del organismo. Entre los compuestos, hay que destacar el flavonoide quercetina con propiedades antioxidantes y capaz de atenuar las reacciones alérgicas causadas por el polen. Este polifenol llamado quercetina, se asocia no sólo con un mejor rendimiento físico y mental sino, también, con un menor riesgo de tener infecciones. En este sentido, la quercetina estimula el sistema inmunológico por sus propiedades antiinflamatorias y antivirales.
Además, las cebollas son ricas en vitamina C, que juega un papel muy importante en el funcionamiento del sistema inmunológico, y al mismo tiempo ayuda a regenerar otros antioxidantes en el cuerpo. Por otro lado, la cebolla también es rica en minerales y oligoelementos responsables de favorecer la eliminación de líquidos. Este alimento contiene tal cantidad de vitaminas y propiedades nutricionales que lo hacen imprescindible en muchos platos de la gastronomía mediterránea. Es rico en oligoelementos y minerales como el hierro, cinc o magnesio y tiene vitaminas A, B, C y E.
Un poco de historia sobre la cebolla
Respecto a los primeros usos de la cebolla podemos remontarnos a hace más de 5.000 años en Persia, India o Egipto. Su uso también se menciona en los textos del escritor griego Herodoto como parte de la alimentación de los trabajadores de las pirámides. Nuestros especialistas añaden que tanto los griegos como los romanos usaron la cebolla para alimentar a las tropas de combate, ya que pensaban que proporcionaba fuerza en las batallas cuerpo a cuerpo. Por otro lado, Cristóbal Colón introdujo la cebolla en América en su segundo viaje.
Cebolla como remedio para la tos
La tos es un reflejo que mantiene despejada la garganta y las vías respiratorias. Aunque puede ser molesta, la tos ayuda al cuerpo a curarse o protegerse. La tos seca no es más que un mecanismo protector que produce nuestro organismo ante agentes externos. Es muy común en esta época y se reconoce porque no va acompañada de mucosidad. Normalmente su causa se encuentra en una irritación de garganta o laringe. Las propiedades naturales de la cebolla para mejorar la salud son muy abundantes. Es muy conocida la capacidad expectorante de las cebollas para las personas. El consumo normal de cebolla, mejor aún si es cruda, ayuda a nuestro sistema respiratorio y en la limpieza de nuestros pulmones.

Remedios caseros con cebolla para la tos
A continuación, te presentamos varias formas de preparar la cebolla para aliviar la tos:
1. Jarabe de cebolla y limón
Este es uno de los remedios más antiguos para combatir la tos y el dolor de garganta. Para ello, necesitamos mezclar el jugo de una cebolla y el de un limón, añadir 2 cucharadas de miel y tomarlo todo caliente. Otro uso de la cebolla como expectorante natural es beber un combinado de jugo de cebolla y zumo de limón recién exprimidos.
Una alternativa es picar la cebolla y ponerla en un recipiente junto con el zumo de limón, la miel y el jengibre rallado, mover y dejar reposar 10 minutos, tapado con un plato por encima. Pasado este tiempo la cebolla habrá sudado y el jarabe empezará a cubrir la superficie. Lo colamos y lo bebemos a sorbos pequeños, durante el día. Se debe conservar en un recipiente de vidrio limpio, seco y con tapa en el frigorífico, durante un máximo de 1 semana. Además, es importante observar siempre el aspecto del jarabe antes de utilizarlo, debiendo observar si presenta algún cambio de color o presencia de moho, por ejemplo.
Cebolla con limón y miel, un remedio para curar la tos | Despierta América
2. Jarabe de cebolla hervida con miel
- Cortar la cebolla en 4 partes y colocarla en una olla con agua a fuego lento.
- Después de cocida, se debe dejar reposar la cebolla en la olla tapada durante 1 hora.
- Luego se debe colar el agua y agregarle la miel, mezclando bien la solución.
Los niños deben tomar 2 cucharadas del jarabe durante el día, mientras que los adultos deben tomar 4 cucharadas.
3. Jarabe de cebolla cruda con miel
Para preparar este jarabe, hay que picar finamente una cebolla y mezclarla con tres cucharadas de miel adentro de un envase de vidrio limpio. Se cierra el frasco y se lo deja 12 horas. Pasado el tiempo, se cuela la mezcla y se la pasa a una botella apretando bien la cebolla para sacarle todo el jugo posible. Se pueden tomar tres cucharaditas diarias del jarabe obtenido. La miel también acción antibiótica y suaviza las mucosas de las vías respiratorias. Por eso, los dos juntos, la cebolla y la miel, suman sus virtudes positivas al momento de luchar contra los virus y las bacterias que causan congestión, gripe, resfrío y tos.
4. Cebolla cortada en la mesilla de noche
Para aliviar la tos seca es recomendable ponerla cortada en rodajas en un bol y colocarla en la mesilla de noche. La cebolla, al ser rica en polifenoles y estar cortada, libera sus aromas que al entrar en contacto con el aire evitarán que se repita con tanta frecuencia la tos. La cebolla nos ayuda a pasar mejores noches en caso de procesos catarrales. Para ello, es conveniente cortar una pieza de cebolla en 2 mitades, troceándolas, de tal manera que puestas en la mesita de noche vayan liberando sus aromas. Cuanto mayor sea la superficie de cebolla expuesta mayor será la eficacia ya que se liberan más sustancias. Estas sustancias, al entrar en contacto con el aire, conseguirán que la frecuencia de la tos sea menor, así como que el moco se fluidifique. El alivio de la congestión es evidente y proporcionará unos momentos de descanso muy necesarios.

5. Té de cebolla
Para preparar té de cebolla contra la tos, se debe poner a hervir un recipiente con agua. Luego, se pica la cebolla muy finamente, se agrega al agua hervida y se deja en ella unos minutos para hacer la infusión. Después, se agrega miel para endulzar, se cuela y ya está listo para ser bebido. Incorporar líquidos calientes es bueno para mejorar cuadros de gripe, resfrío y tos. Por eso, el té de cebolla, si bien no puede curar completamente el resfrío y especialmente la tos, sí puede convertirse en un gran aliado a la hora de reducir el catarro y aliviar los síntomas gripales.
Consideraciones importantes
A diario todos estamos expuestos a corrientes, cambios bruscos de temperatura, etc. que nos pueden hacer enfriar y coger un buen resfriado. Sin embargo, a pesar de tener propiedades expectorantes y antisépticas, el jarabe casero no debe sustituir el tratamiento indicado por el médico, siendo solo un complemento. Si tu tos seca es persistente te recomendamos que acudas a un médico para que descarte posibles patologías asociadas. Una vez descartadas, puedes hacerte con remedios caseros que te ayuden con la tos. Es importante recordar que si la tos se mantiene por más de una semana, lo recomendado es consultar a un médico para descubrir las causas y hacer un seguimiento con la medicación adecuada.