El helado de fresa casero es una deliciosa y refrescante opción para disfrutar en casa, especialmente durante los días calurosos.
Con un poco de paciencia y amor, puedes lograr una textura suave y un sabor auténtico que supera al de los helados comerciales. ¡Ideal para toda la familia!
Llega el calor y el mundo se divide en dos clases de personas: los que nos conformamos con helados comprados de diversa calidad, y los que se pasan seis meses al año dando el turre con lo bien que les salen los helados caseros. “Uy, chica, es que no hay comparación”. “Lo preparé en un momentito mientras hacía posturas de yoga y pensaba en física cuántica”. Malditos sean.
Como nosotros no tenemos heladera para conseguir este efecto, tendremos que suplir su falta con nata montada -que ya incorpora aire- y un batido enérgico. El problema de la cristalización lo arreglaremos congelando los ingredientes en dos fases, ayudados por la leche condensada y el poder anticongelante del alcohol.
La que expongo aquí es la forma más sencilla que he encontrado de hacer helado de fresa después de haber probado unas cuantas versiones. Como las fresas contienen una gran cantidad de agua, aprovecharemos ese mismo líquido ya cristalizado para poner en marcha la congelación del resto de ingredientes.
Tan sólo os hace falta un procesador de alimento o el típico accesorio picador que suele venir con la batidora. Si es pequeño, triturad en varias tandas y haciendo pausas para no recalentar el motor.
¿Que no tenéis semejante adminículo? Pues hacéis primero con las fresas una reducción similar a la mermelada, para eliminar toda el agua posible, la trituráis lo mejor posible y la mezcláis con la leche condensada y la nata montada. Al congelador con ella.
Para conseguir la tan ansiada cremosidad, lo mejor es batir de nuevo el helado una vez esté casi congelado (los que quieran sacar nota que repitan este proceso), o incorporar otros ingredientes que ayuden a la untuosidad, como plátano o queso crema.
Otros métodos que funcionan son 1) batir la mezcla en un bol dentro de otro con hielo y sal, o 2) meter la receta base de cualquier helado en un bote hermético, éste a su vez en una bolsa o lata con hielo y sal gorda y agitar como si no hubiera un mañana. Pero queda mucho sol por delante y tendremos tiempo de sobra para ver estos y otros apaños.
Un consejo final: usad un táper o recipiente ancho y bajo, para que el helado tarde menos en congelarse y lo haga de manera más uniforme. Ya sólo os queda disfrutar y fardar de helado casero sin heladera. Muajajajá.
Ingredientes
Dificultad: Cero coma cero.
Para 1/2 litro de helado:
- 500 g de fresas
- 200 ml de nata para montar, fría
- 150 ml de leche condensada
- Opcional: 1 cucharada de licor de cereza, mora, arándanos o vodka
Para los tropezones (opcionales):
- 100 g fresas limpias en trozos pequeños
- 50 g de azúcar
- 1 cucharada de zumo de limón

Instrucciones
- Lavar y secar las fresas. Quitar hojas, rabitos y partes estropeadas. Cortar las fresas en láminas finas y colocar éstas sin amontonar en una bandeja que quepa en el congelador. Otra opción es ponerlas en un táper con film plástico entre capa y capa para que no se peguen entre sí. Tapar y congelar al menos 6 horas.
- Montar la nata.
- Sacar las láminas de fresa del congelador y triturarlas en un procesador o picadora junto a la leche condensada hasta conseguir una crema espesa con textura parecida al helado.
- Añadir la nata montada a la mezcla de fresas, en varias tandas y con movimientos envolventes para que no pierda volumen. Agregar el licor (opcional).
- Verter la mezcla en un recipiente hermético limpio y seco. Colocar film plástico al contacto sobre la superficie para que no se forme escarcha, colocar la tapa y meter en el congelador.
- Idealmente, y para conseguir más cremosidad, se puede sacar a las 3 horas para volver a batirlo. Congelar de nuevo.
- Para los tropezones: calentar en un cazo las fresas cortadas finamente, el zumo de limón y el azúcar. Reducir a fuego lento hasta conseguir una mermelada espesa. Dejar enfriar por completo y echarla por encima del helado, repartiéndola en una capa fina. Volver a tapar y a guardar en el congelador.
- Sacar el helado a temperatura ambiente 10 minutos antes de consumirlo.

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Tiempo y porciones
Método
- Paso 1 Tritura las fresas: Coloca las fresas en un bol grande y aplástalas con un tenedor hasta obtener un puré grueso.
- Paso 2 Añade la leche condensada y la vainilla: Incorpora la leche condensada y el extracto de vainilla al puré de fresas. Mezcla bien hasta que esté todo combinado.
- Paso 3 Bate la nata: En otro bol, bate la nata hasta que forme picos suaves
- Paso 4 Mezcla todo: Añade la mezcla de fresas a la nata batida y mezcla suavemente con una espátula, haciendo movimientos envolventes, hasta que esté bien combinado.
- Paso 5 Congela: Vierte la mezcla en un recipiente apto para congelador y cubre con film transparente.
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- Paso 1 Coloca las fresas, la leche condensada azucarada, el extracto de vainilla y 1 taza de crema espesa en una licuadora; tapa. Licúa hasta obtener una mezcla homogénea. Reserva.
- Paso 2 Bate las 3 tazas restantes de crema espesa hasta que duplique su volumen. Agrega la mezcla de fresas; mezcla con movimientos envolventes hasta que esté completamente integrada.
- Paso 3 Vierte en un recipiente y congela durante 2 horas. Sácala del congelador, raspa con una cuchara y vuelve a congelar.
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