El otoño y el invierno son la época perfecta para disfrutar de las alcachofas, ya que están en su mejor momento: más deliciosas y tiernas. Por eso, te traemos una opción para aprovecharlas al máximo: un delicioso y tradicional guiso de patatas con alcachofas.
Los guisos de patatas son una delicia que se pueden acompañar con muchos ingredientes, y las alcachofas combinan a la perfección. Además, son más económicas cuando llega su temporada. Este plato es completo, equilibrado y lleno de sabor, ideal para consentir a tu familia con una comida casera, nutritiva y deliciosa.

Beneficios Nutricionales del Guiso
Este guiso es un plato completo que combina de manera equilibrada verduras e hidratos de carbono. Las alcachofas aportan fibra y antioxidantes, siendo uno de los mayores aliados de las dietas vegetarianas gracias a su gran contenido en fibra, su sabor dulce y sus propiedades saciantes, diuréticas y desintoxicadoras del hígado.
Las patatas, por su parte, son una excelente fuente de energía. Por su base vegetal, este guiso funciona perfectamente como un primer plato vegetariano o a modo de guarnición para acompañar carne, pollo, pescado o legumbres. Es una opción nutritiva para el día a día, con su máximo esplendor durante los meses de invierno y primavera, que es cuando la alcachofa está en su punto justo de frescura y sabor.
Ingredientes Clave
Para esta receta, necesitarás los siguientes ingredientes:
- 4 patatas medianas
- 4-5 alcachofas (puedes usar congeladas)
- 1 diente de ajo
- 1 cebolla
- 1 pimiento verde y rojo (opcional)
- 1-2 tomates maduros (o triturado de bote)
- 800 ml de agua o caldo (aproximadamente, hasta cubrir)
- Sal y pimienta al gusto
- 3-4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
- Pimentón dulce
- Vino blanco (opcional)
Para un guiso más completo, puedes añadir:
- 500 g de costillas de cerdo troceadas
- 1 zanahoria
- 1 cucharada de especias para arroces (opcional)
- 1 hoja de laurel
Preparación del Guiso de Patatas con Alcachofas
1. Preparación de las Alcachofas
Si utilizas alcachofas frescas, el primer paso es limpiarlas. Prepara un bol con agua, unas hojas de perejil y un chorro de limón exprimido. Corta las alcachofas por la mitad, quita los pelos del centro y corta en cuartos. Para evitar que se oxiden y tomen un color ennegrecido, mételas en el bol con agua y limón. Ten en cuenta que debes sacar bastantes hojas, para evitar las partes más fibrosas hasta llegar a la zona más tierna.
Por lo general, después de haber retirado una buena cantidad de hojas, el color de la alcachofa cambia hacia un tono más verdoso y amarillento, ahí es donde debes parar. Cuando las tengas peladas, cortarás la punta de la alcachofa y conseguirás el corazón limpio, que es la parte más tierna. Si usas alcachofas congeladas, incorpóralas directamente en el momento indicado.
Cómo limpiar y pelar alcachofas fácilmente
2. Preparación del Sofrito
Pela y pica una cebolla y un par de dientes de ajos. En una cazuela, calienta un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Añade la cebolla picada y deja que se poche unos minutos, removiendo de vez en cuando. Si utilizas, añade también el ajo picado y el pimiento troceado, sofriendo hasta que las verduras estén blanditas y transparentes.
3. Incorporación de Patatas y Especias
Pela y corta las patatas, "chascándolas" para que suelten el almidón que dará a la salsa más cuerpo. Para ello, corta un trozo de patata con un cuchillo afilado y antes de llegar al final del corte, la partes. Agrégalas a la cazuela, remueve un minuto y añade el pimentón dulce. Remueve todo junto. Antes de que se queme el pimentón, añade el vino blanco (si lo usas) y déjalo reducir un par de minutos.

4. Cocción del Guiso
Escurre las alcachofas e incorpóralas a la cazuela. Si añades costillas de cerdo, salpiméntalas y dóralas en la cazuela antes de sofreír las verduras, luego resérvalas y añádelas junto con las alcachofas. Añade el agua o caldo hasta que las patatas y alcachofas queden bien cubiertas. Pon un poco de sal y deja cocinar unos 15-20 minutos o hasta que las patatas y las alcachofas estén tiernas.
Si la salsa queda demasiado líquida, lo que puedes hacer es coger unas cuantas patatas, chafarlas con un tenedor y añadirlas a la salsa, deja que cueza unos minutos y listo. Cuando veas que ya están las patatas y las alcachofas tiernas, prueba de sal y rectifica. Cocina a fuego medio durante unos 15 a 20 minutos, hasta que la patata esté tierna. Para comprobarlo, puedes pincharlas con un cuchillo.
Trucos para un Guiso Perfecto
- Chascar las patatas: Los guisos siempre quedan más ricos si a las patatas les haces una pequeña incisión con el cuchillo y arrancas el resto, así suelta más almidón y el caldo queda más espesito.
- Evitar que las alcachofas queden oscuras: Mientras estás limpiando las alcachofas, para evitar que se oxiden al estar en contacto con el aire y se vuelvan negras, sumérgelas en un recipiente amplio con agua con hielo y un chorrito de zumo de limón o de vinagre. Si no quieres que queden muy ácidas, puedes sustituir el limón o el vinagre por un manojo de perejil.
- El vino blanco: Para este guiso, se añade un vasito de vino blanco. Elígelo de buena calidad.
- Más sabor del azafrán: Si lo tuestas un poco, aporta más sabor al plato. Lo mejor es meter unas hebras en papel de aluminio y pasarlo por el fuego unos segundos, por los quemadores de gas (si tienes) o por un mechero.
- Mejor patata: Te recomendamos que uses unas patatas viejas o tardías. Estas patatas, de consistencia más dura y la piel más gruesa, tienen un alto contenido en almidón y poca agua. El almidón ayuda a espesar el caldo y la poca cantidad de agua hace que retengan poco aceite.

Consejos para Servir y Acompañar
Este guiso es de esos platos que se preparan con calma, se comen sin prisas y dejan esa sensación de comida bien hecha que apetece repetir. A la hora de servir, termina con un hilo de aceite de oliva en crudo.
Para completar este guiso, se puede acompañar con una rebanada de pan de ajo, ideal para aprovechar el almidón del caldo y aportar un toque crujiente. O bien, añadir un huevo poché justo antes de servir para que la yema se funda con el guiso. También, como opción de origen animal, unas virutas de jamón ibérico salteadas aportarán el punto justo de sal.

Preguntas Frecuentes
¿Se puede congelar este guiso?
Sí, aunque la patata cambia un poco de textura al descongelarse.
¿Qué hacer con los tallos de las alcachofas?
En muchas recetas, solo se usan los corazones de las alcachofas y los tallos se descartan. Una buena manera de aprovecharlos es añadirlos en sopas, cremas y menestras. También se pueden consumir salteados, al vapor o rebozados. Antes de utilizarlos, retira la capa exterior, más fibrosa, con un cuchillo.
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