La carne de pollo es tan cotidiana que solemos infravalorarla un poco y sin embargo estará presente en muchos de nuestros menús navideños. Con ejemplares de buena calidad y una receta algo especial se convierte en un platazo que no falla, por ejemplo con pollo asado y relleno.
Una salsera elegante en la mesa es el mejor complemento para un buen pollo relleno. La salsa pone el broche de oro, evita que la carne resulte seca, la complementa y equilibra.
Opciones de Guarniciones
A continuación, se presentan diversas opciones de guarniciones que realzarán el sabor de su pechuga de pollo rellena, desde purés hasta ensaladas y salsas exóticas.
Purés y Cremas
- Puré de Manzana con Romero: En Suiza es muy habitual acompañar diferentes platos con puré de manzana y con las carnes combina especialmente bien. Una opción es asar varias manzanas junto con el pollo y después triturarlas sin piel con los jugos del asado, pero si la preferís más suave y ligera, esta receta de puré de manzana con romero es ideal. Comenzaremos pelando y descorazonando las manzanas, seguidamente las cortamos en trozos pequeños e irregulares. Ponemos una olla al fuego y añadimos la manzana, por encima el azúcar moreno, junto con media cucharadita de romero seco, el zumo de un limón y el agua o el brandy que le da un punto exquisito. Añadimos también las ramas de romero fresco enteras. Cocemos todo junto a fuego medio removiendo de vez en cuando durante media hora o hasta que veamos que la manzana está hecha compota.
- Puré de Patata y Alcachofas: Prepara un puré de patata con tu receta favorita. Mientras tanto, quita las hojas exteriores de un par de alcachofas por persona hasta que la base esté completamente amarilla. Corta las puntas y pela ligeramente la base y el tallo; córtala en láminas y dórala en una sartén con dos dientes de ajos pelados y partidos por la mitad a lo largo. Cuando empiecen a coger color, pon un chorrito de agua y tápalo para que se genere vapor: en unos seis u ocho minutos estarán listas para comer (pero hazte el favor de salpimentarlas antes). Sírvelas sobre el puré con la pechuga al lado. Ideal para: al contrario que en el caso anterior, cuando tienes ganas de mimarte un poco (y tiempo para hacerlo).
- Boniato y Calabacín con Crema de Yogur Especiado: Limpiar un boniato mediano por persona, frotando bien con un cepillo para quitarle la tierra pegada. Eliminando las puntas, cortarlo en tiras, como si fuéramos a hacer patatas fritas. Cortar medio calabacín en rodajas de unos 3 mm de grosor. Ponerlo todo en un bol con dos o tres cucharadas de aceite y dos dientes de ajo enteros pero golpeados, hierbas aromáticas al gusto -romero, tomillo, orégano, etc-, sal y pimienta. Hornear a 200º durante unos 20 minutos sobre un papel de horno, separando el calabacín en un lado y el boniato en otro. Mientras, mezclar un yogur con curry en polvo o pasta, unas gotas de zumo de limón, sal y, si se quiere, un poco de chile o aromáticas frescas picadas. Ideal para: si has hecho la pechuga rebozada en forma de fingers, también podrás mojarla en la salsa.

Ensaladas Frescas y Sabrosas
- Ensalada de Judías Verdes, Menta y Rabanitos con Vinagreta de Mostaza: Quita las puntas de unos 200 g de judías verduras y pártelas por la mitad, o en más trozos, si son muy largas. Hazlas cinco minutos en agua hirviendo, tres al microondas o siete al vapor. Mientras, corta un puñado de rabanitos en láminas y pica unas hojas de menta (o perejil, hierbabuena, cebollino o cilantro al gusto). Haz una vinagreta con vinagre suave, sal, pimienta y mostaza antigua; remueve todo y finalmente añade el aceite. Enfría las judías en agua helada, mezcla con el resto de ingredientes, aliña y sirve. Ideal para: servir con la pechuga cortada en tiras, y convertirlo en una ensalada fresca que podrás llevar de pícnic o al trabajo.
- Ensalada de Zanahoria Rallada con Cuscús: La base es una simple zanahoria rallada, pero si le añades un poco de lombarda, pasas y una salsa de yogur y mostaza se convierte en una coleslaw. Si te decantas por un aliño de lima, aceite de sésamo y chile, acompañada de cilantro y unos cacahuetes, tienes una ensalada tailandesa. Cuando apuestas por una vinagreta de mostaza y unos piñones, la llevas de viaje a Francia, y con semillas de hinojo y zumo de naranja, al sur de España. El cuscús puedes hidratarlo en frío con su mismo volumen de agua o caldo de pollo: no será la técnica tradicional marroquí, pero sí rápido y sabroso. Ideal para: conseguir sabores muy diferentes con un ingrediente base barato y saludable como la zanahoria.
- Rollitos de Lechuga con Verduras y Fideos de Arroz: Usando una hoja de lechuga para envolver unos rollitos conseguimos un resultado parecido al de los säam vietnamitas, además de darle el único sentido posible a la lechuga iceberg. Acompaña la pechuga cortada en tiras con pepino, zanahoria, cebolla, unos fideos de arroz cocidos y tus aromáticas favoritas (yo escogería cilantro, albahaca o menta).

Salsas para Acompañar
- Salsa Multiusos: Esta magnífica receta de salsa multiusos es de lo más versátil y merece la pena preparar una buena cantidad para tener sobras en la nevera. Se prepara reduciendo primero 100 ml de tomate triturado con tres cucharadas de azúcar moreno y cociendo aparte 100 ml de zumo de naranja con 60 g de salsa de soja y dos cucharadas de miel.
- Chimichurri: El chimichurri es una salsa típica argentina -también en otros países latinoamericanos- imprescindible para acompañar parrilladas y barbacoas. Para prepararla necesitamos triturar o picar muy bien 30 ml de vinagre, 40 ml de zumo de limón, 60 g de cebolla morada, 6 g de pimentón picante, 1 diente de ajo, 3 g de pimienta negra, un poco de laurel molido y sal al gusto.
- Salsa Barbacoa Casera: Una buena salsa barbacoa es el comodín perfecto para todo tipo de carnes, no solo las típicas costillas. Para esta versión casera empezaremos triturando cuatro dientes de ajo con dos cucharadas de miel, dos cucharadas de salsa de tomate, 50 ml de zumo de naranja, 50 ml de vinagre, una cucharadita de sal y una cucharadita de pimentón.
- Salsa de Ajo y Miel: Dos ingredientes imprescindibles en cualquier despensa que combinan de maravilla cuando se juntan para ensalzar carnes y verduras. Esta salsa de ajo y miel es muy sencilla; empezamos cocinando 125 ml de miel con 30 ml de salsa de soja y cuatro dientes de ajo picados.
- Salsa de Ñora: Es, en mi opinión, una de las joyas de nuestra gastronomía, una absoluta perdición para mojar pan sin cesar cuando se prepara bien. La noche antes hidratamos en agua dos ñoras, las escurrimos y las picaos sin las pepitas. Asamos dos o tres tomates y 1 una cabeza de ajos por separado a 200ºC durante unos 15 minutos y los pelamos. Ya solo queda batirlos con las ñoras, 15 g de avellanas y 15 g de almendras tostadas, 1 rebanada de pan tostado, 250 g de aceite de oliva, 100 g de vinagre, una guindilla, pimentón dulce y sal al gusto.
- Salsa Sriracha Picante: Para servir el pollo relleno con esta salsa sriracha picante podemos hacer como en la receta original, añadiéndola a la cocción de la carne, o reducirla aparte. En cualquier caso necesitaremos 80 g de kétchup, 80 g de miel, 30 g de salsa sriracha, 30 g de mostaza de Dijon, 2 cucharadas de whisky, un poco de sal y pimienta negra molida.
- Salsa a la Pimienta: La salsa a la pimienta es una de las clásicas de la cocina, normalmente usada para acompañar carnes rojas nobles pero también deliciosa para el pollo. Para hacerla debemos desglasar los jugos del pollo en una sartén con 100 ml de brandy y 100 ml de oporto, y flambeamos. Cuando haya reducido a la mitad añadimos 400 ml de nata y 40 g de Bovril.
- Salsa de Cerveza y Miel con Castañas: Las castañas con la miel siempre hacen buena pareja y además pueden combinarse con todo tipo de carnes. Para acompañar esta salsa de cerveza y miel con castañas con el pollo asado cocinaremos primero unas seis cebollitas pequeñas hasta dorarlas, y a continuación añadimos 12 castañas peladas, 330 ml de cerveza, una cucharada de miel, una cucharadita de azúcar moreno, media cucharadita de salsa Worcestershire y una pizca de nuez moscada.
- Salsa de Tomate Casera: Me suele horrorizar ver en la películas y series americanas cómo echan kétchup a casi todo, aunque también en nuestro país hay mucha gente casi adicta a esta salsa tan famosa. Tenéis la versión para Thermomix pero se puede hacer también en modo tradicional. Necesitamos cocer primero 750 g de tomates pera pelados, 50 g de pimiento rojo, 35 g de cebolla y un diente de ajo picados con un poco de sal, durante unos 20 minutos. Después trituramos y añadimos una rama de canela, un clavo, 20 g de azúcar moreno, 20 g de miel y 40 g de vino blanco. Cocemos 40 minutos, retiramos las especias y dejamos reposar de un día para otro.
- Salsa Teriyaki Casera: Finalmente os proponemos darle un toque oriental a la mesa con la salsa teriyaki casera. Lo único que hay que hacer es triturar 75 ml de salsa de soja, 30 ml de vinagre de arroz, dos cucharadas de azúcar moreno, dos dientes de ajo, dos cucharaditas de jengibre molido, una cucharada de maizena, 30 ml de agua y 5 ml de aceite de sésamo.

Otras Guarniciones Deliciosas
- Verduras Asadas con Hierbas Aromáticas: En el caso de que no tengáis ninguna salsa preparada ni ganas de complicaros demasiado, añadid unas verduras de raíz al pollo mientras se cocina y triturarlas con los jugos y un poco de zumo de naranja o nata para aligerarla.
- Arroz Verde con Espinacas: Lava muy bien el arroz y las hojas de espinaca para remover impurezas. Pon a hervir agua suficiente para cocer el kilo de arroz en una olla o caldero grande (que sobrepase por un centímetro la mitad del caldero). Mientras tanto, en una licuadora, agrega un chorrito de aceite, las hojas de espinaca y un chorrito de agua. Licúa hasta que se forme una pasta de color verde. Añade la pasta de espinacas en el agua hirviendo junto con el arroz. Agrega también la sal y cinco cucharadas soperas de aceite. Verifica si necesitas verter más agua para que el arroz quede cubierto o si la medida es correcta. Luego, déjalo secar a fuego alto y, cuando eso suceda, tápalo y pon el fuego bajo. Debes cocinarlo al menos media hora o hasta que esté cocido.
- Brócoli con Papa Gratinado: Sirve tus platillos favoritos con esta rica guarnición de brócoli con papa gratinados. Esta receta la puedes preparar para la comida del día a día o para ocasiones especiales para consentir a tu familia, ¡purébala!
- Papas Horneadas con Champiñones al Ajillo: Acompaña tus platillos favoritos de carne de res, cerdo o pescado con estas deliciosas papas con champiñones al ajillo, ¡quedan buenísimas!
- Champiñones Portobello, Garbanzos y Espárragos con Parmesano: Saltea unos seis champiñones Portobello a cuartos con un poco de ajo, 100 g de garbanzos y unos ocho espárragos trigueros por ración. Añade un poco de pechuga troceada y sube el fuego durante tres minutos removiendo muy a menudo. Añade unas lascas de parmesano u otro queso curado, rectifica de sal y pimienta y sirve (si, quieres, con un poco de ralladura de limón). Ideal para: cuando tienes prisa y no quieres ensuciar mucho.
- Col China o Escarola Salteadas con Aceitunas: Si solo has tomado la col china o la escarola en ensalada y no se te ocurre otra manera de comerlas, vas a redescubrirlas a golpe de sartén. Corta la col china en tiras horizontales y la escarola en floretes, en ambos casos desechando la base. Pon un poco de aceite en una sartén y dora unos ajos laminados, añade un poco de pimentón -cuidado: sin quemarlo- y pon la verdura. Saltea durante unos tres minutos y añade un chorro de vinagre de manzana, vino o Jerez, dependiendo de lo fuerte que te guste. Cuando reduzca, añade unas aceitunas negras y emplata con la pechuga. Ideal para: cuando tienes la nevera tiesa, pero quieres comer -muy- dignamente.
- Lentejas con Calabaza y Vinagreta de Miel: Corta unos 200 g de calabaza en dados medianos y cocínala al vapor unos 10 minutos, o cinco dentro de un estuche de silicona en el microondas (o en un bol bien tapado con film de cocina). Todavía caliente, mézclala con 100 g de calabaza, un poco de cebolla roja picada y una vinagreta -de vinagre o limón- con una cucharadita de miel. Al aliñarla en caliente, la cebolla perderá fuerza y la calabaza absorberá el sabor del aliño: doble combo ganador. Ideal para: preparar el doble de acompañamiento y comérselo al día siguiente con un huevo duro, un poco de bonito en conserva o unos dados de queso feta.
- Berenjenas sin Fritanga: Están listas en 10 minutos, y no necesitarás encender el horno ni usar cantidades ingentes de aceite para conseguir unas berenjenas melosas perfectas para acompañar una pechuga. En el vídeo que puedes ver más abajo se preparan con tomate, albahaca y queso, pero puedes hacerlo con leche de coco, leche evaporada o un poco de agua o caldo con un toque de vinagre, ajo y coco.
¡La receta más fácil de Berenjenas! Sin horno - Deliciosas berenjenas cocinadas en sartén.
La pechuga de pollo necesita bien poco para convertirse en una comida o cena de lo más rápida y apañada, aunque conseguir que no quede como una suela de zapato tiene su truco. Si la cortas fina y la cocinas a temperatura ambiente, untada con un poco de aceite en una sartén bien caliente durante un par de minutos por cada lado más uno de reposo, debería estar lista para saltar a tu plato. Si no es así, devuélvela a la sartén y déjala un minuto más: si previamente las has marinado durante unas horas en hierbas o especias, ganarás enteros en sabor. ¿La prefieres rebozada? Usa pan rallado casero con un poco de ajo y perejil, cacahuetes o un queso bien curado.
Para preparar los platos que te sugerimos más abajo tendrás suficiente con media pechuga, así que si vives solo y tienes una entera puedes: a) invitar a alguien; b) preparar el doble y tener lista la comida del día siguiente (si no vives solo también puedes, solo hay que comprar más pechugas). Ten en cuenta que si el acompañamiento tiene formato ensaladesco tendrás que guardar el aliño aparte y mezclarlos en el último momento. Si la vas a hacer a la plancha -y puedes-, deja la media pechuga sobrante cruda en filetes finos marinando en la nevera y cocínala en el último momento. Si no, cocínala un poco más de tiempo con el fuego más bajo en una sola pieza, y ajusta el punto para que al recalentarla no quede securria.

Te recomendamos disfrutar de estas deliciosas recetas y sorprender a tu familia con el sabor inigualable de la pechuga de pollo rellena.