Gratinado de Romanesco: Una Delicia Saludable y Fácil de Preparar

El romanesco, también conocido como romanescu, es una verdura fascinante que pertenece a la familia de la coliflor y el brócoli. A pesar de su apariencia exótica, con sus formaciones fractales que recuerdan a la secuencia de Fibonacci, su sabor es suave y ligeramente dulce, situándose entre el brócoli y la coliflor. Esta verdura, originaria de Italia y mencionada ya en el siglo XVI, ha ganado popularidad en las últimas décadas por su atractivo visual y sus beneficios nutricionales, siendo una excelente fuente de vitamina C.

A menudo, las verduras de esta familia tienen fama de ser indigestas, pero el romanesco es una de las más fáciles de digerir. Sin embargo, para aquellos que no son fanáticos de las verduras, o para los más pequeños de la casa, es importante encontrar formas de prepararlo que resulten atractivas al paladar. Una de las maneras más deliciosas y sencillas de disfrutar del romanesco es en un gratinado, una receta que combina la suavidad de la verdura con una cremosa bechamel y un toque dorado de queso.

Formación fractal del romanesco

Variedad de Preparaciones para el Romanesco

El romanesco se presta a diversas preparaciones culinarias. Puede ser simplemente cocido y aliñado con aceite de oliva virgen extra y zumo de limón, una opción ligera y saludable que resalta su sabor natural. Otra alternativa es saltearlo, hacerlo a la plancha o a la parrilla, e incluso incorporarlo en sopas y cremas, donde desarrolla sabores complejos con una cocción rápida. Sin embargo, para aquellos que buscan una opción más reconfortante y sabrosa, el gratinado es una elección excelente.

La cocción del romanesco es rápida; generalmente, entre 12 y 18 minutos es suficiente para que quede al punto. Si se utiliza una olla rápida, el tiempo de cocción se reduce aún más. Si se desea una textura más firme, se puede reducir el tiempo de cocción.

Receta Tradicional de Romanesco Gratinado

Esta receta de romanesco gratinado es ideal para aquellos que buscan una opción deliciosa y relativamente sencilla. La preparación se puede adaptar a diferentes preferencias, permitiendo la inclusión de ingredientes opcionales como jamón cocido o serrano.

Ingredientes:

  • 1 piña de romanesco en ramilletes
  • 100 gr. de jamón cocido o serrano en tacos (Opcional)
  • 200 gr. de puerro (Sólo la parte blanca)
  • 2 dientes de ajo
  • 150 gr. de cebolla
  • 30 gr. de aceite
  • 100 gr. de leche semi-desnatada o normal
  • 100 gr. de leche evaporada o nata para cocinar
  • 2 huevos
  • Pimienta al gusto
  • Nuez moscada al gusto
  • Queso light rallado o normal para gratinar

Preparación:

  1. Cocina los ramilletes de romanesco en agua con sal durante aproximadamente 12-15 minutos. Escúrrelos y colócalos en una fuente apta para horno. Si usas jamón, repártelo por encima.
  2. Pica finamente el puerro, los ajos y la cebolla. Sofríelos en un poco de aceite durante unos 8 minutos.
  3. Mientras se sofríe la verdura, puedes preparar la bechamel. En un cazo, derrite 30 g de mantequilla a fuego suave. Añade 30 g de harina de trigo y cocina el roux durante un par de minutos a fuego lento. Agrega gradualmente la leche (puedes usar leche de soja u otra bebida vegetal no dulce, como leche de arroz, avena o avellana) sin dejar de remover para evitar grumos. Cocina hasta que espese. Añade nuez moscada y sal al gusto.
  4. Mezcla el sofrito de verduras con la leche, la leche evaporada o nata, los huevos, sal, pimienta y nuez moscada.
  5. Vierte esta mezcla sobre el romanesco en la fuente de horno.
  6. Espolvorea queso rallado por encima.
  7. Hornea en un horno precalentado a 200ºC durante unos 25 minutos, o hasta que esté dorado y burbujeante.
Fuente de romanesco gratinado en el horno

Variaciones y Consejos para un Gratinado Perfecto

Para aquellos que buscan alternativas o desean enriquecer la receta, existen varias opciones. Se puede sustituir el jamón cocido o serrano por taquitos de bacon, que se sofreirían junto con las verduras en el paso 2. Si se prefiere una versión más ligera, se puede optar por pechuga de pavo en dados.

La bechamel puede prepararse con leche de soja u otras bebidas vegetales no dulces. Si no se dispone de queso para gratinar, una alternativa es utilizar pan rallado y levadura de cerveza desamargada. Para añadir un toque crujiente adicional, se puede incorporar col china o repollo picado finamente.

Para variar el sabor, se pueden añadir otras verduras que requieran poco tiempo de cocción, como zanahoria, brócoli, apio o espárragos a la plancha. Las especias también ofrecen un mundo de posibilidades: curry, comino, pimentón ahumado o romero pueden transformar el perfil de sabor del plato.

Otra variante deliciosa consiste en preparar una base de puré de patatas. Para ello, pela y corta patatas en rodajas finas. Cuécelas hasta que estén blandas, tritúralas con un tenedor (puedes añadir un poco de leche para una textura más suave) y sazona con sal y pimienta. En una fuente de horno, coloca una capa de tomate frito, seguida del romanesco cocido, una capa de bechamel y luego el puré de patatas. Finalmente, cubre con bacon o pechuga de pavo y queso rallado.

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Esta receta es una excelente manera de introducir verduras en la dieta de quienes no son sus mayores admiradores, logrando que disfruten de una comida saludable sin quejas. ¡Incluso los más reacios a las verduras pueden pedir repetir!

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