La Gota de Leche de Gijón es un edificio emblemático que debe su nombre a su servicio inicial de distribuir botellines de leche, el cual evolucionó para convertirse en una institución de renombre. Este edificio no es solo un conjunto de ladrillos, sino que también alberga memorias, esfuerzos, solidaridad y sueños, siendo un claro ejemplo de cómo la arquitectura puede ser funcional y, al mismo tiempo, dotar de belleza y dignidad a un servicio público.
El origen y desarrollo del edificio está estrechamente ligado a la obra del doctor Avelino González Fernández (1893-1978), médico pediatra comprometido con la bajada de la mortalidad infantil. Desde su llegada a Gijón en 1919, Don Avelino buscó erradicar la mortalidad infantil, evitar el fallecimiento de madres y garantizar la atención sanitaria a la población infantil, especialmente a las familias más necesitadas. Avelino González Fernández realizó una denodada y pionera labor en Gijón en favor de la pediatría, la puericultura y la obstetricia.
En 1922, el doctor González consiguió ser admitido en la Junta Local de Protección de Menores de Gijón. El Ayuntamiento de Gijón se implicó de manera notable en el proyecto, cediendo los terrenos emplazados en El Humedal y aportando el proyecto constructivo, encomendándolo al arquitecto municipal Miguel García de la Cruz en 1922. El diseño del edificio corre a cargo de este afamado arquitecto, quien ya había realizado otras obras públicas en Gijón. Externamente, el edificio se resuelve con todos los recursos formales propios de la arquitectura montañesa, destacando sus dos torres con amplias solanas, robustos aleros, pináculos y elaboradas veletas de forja. El espacio restante de la parcela se concibió como zona ajardinada cerrada. La construcción se ejecutó en tres fases, según lo iban permitiendo los fondos recaudados, finalizándose la ampliación en 1933 bajo la dirección de Mariano Marín de la Viña.

El inmueble que hoy vemos se edificó en tres fases. La primera fue inaugurada en 1925 y corresponde con el núcleo central. La segunda se terminó en 1927 y corresponde a la torre del reloj. La tercera y última se ejecutó en 1933 con el añadido de la segunda torre, proyectada por Mariano Marín de la Viña.
En cada fachada, el edificio presenta un rótulo con nombre distinto: Gota de Leche en la calle Magnus Blikstad, Instituto de Puericultura por la entrada de la calle Palacio Valdés y Casa del Niño en la portada de la plaza de El Humedal. El Antiguo Instituto de Puericultura, más conocido como La Gota de Leche o Casa del Niño, es un edificio de la ciudad de Gijón (Asturias, España).
La peculiaridad más significativa de este edificio son sus acabados. Don Avelino propició que el edificio fuese higiénico, acogedor y alejado de los lúgubres servicios de beneficencia tradicionales. El edificio contó con notables obras de ebanistería, forja, vidriería, mobiliario y ajuar, con especial relevancia de las azulejerías de Talavera, parcialmente conservadas hoy en día. La contribución de Ruiz de Luna probablemente tuvo lugar durante la segunda fase de la construcción, cuando se diseñó la impresionante escalera noble. Esta escalera está adornada con un magnífico zócalo de azulejos realizado por la casa talaverana y datado en 1930. Las paredes y suelos de pasillos, escaleras, consultas y salas, además de los murales, eran de cerámica del taller de Ruiz de Luna de Talavera. Las cerámicas que decoraban las paredes eran reflexiones y mensajes sobre el valor de la maternidad y los cuidados del recién nacido y de la madre, también adornan sus paredes tablas de Dietética. Los murales conservados en diversos lugares, trataban de incorporar a la vida doméstica normas básicas de higiene, alimentación, hábitos saludables y cuidados médicos en el embarazo y en el parto.

El inmueble acogía un complejo programa reflejo de las necesidades a cubrir: Gota de Leche, con su servicio de reparto diario de botellines de leche pasteurizada y preparados para biberones; policlínica, con consultas donde se atendía a bebés y niños hasta los 14 años, así como a embarazadas y madres recientes; maternidad y casa-cuna, más las dependencias de la Escuela Provincial de Puericultura. Las dependencias para administración y dirección, laboratorio, cocinas, las habitaciones de las enfermeras y, en las torres, las salas de costura, planchado y el coladero completaban el conjunto. La Gota de Leche de Gijón llegó a una categoría pocas veces alcanzada por otras, por su avanzado equipamiento, ya que estaba dotada de paritorios, incubadoras, laboratorio de análisis clínicos y bacteriológicos y un largo etcétera. Con la puesta en marcha del hospital de Cabueñes, en 1968 el servicio de La Gota de Leche entra en decadencia y sus últimos servicios los ofreció a mediados de los 80.
Uno de los esfuerzos primordiales del doctor Avelino fue levantar los inmuebles en los que acoger las dependencias y servicios que sus iniciativas precisaban. La financiación de esta hazaña, gestionada desde la Junta Local de Protección de Menores, se costeaba gracias a la venta de la rifa Pro-Infancia y a una tasa del 5% aplicada a la recaudación de todos los espectáculos públicos realizados en Gijón. Así fue capaz de financiar la construcción de la sede de la Gota de Leche e Instituto de Puericultura, del Hogar Materno Infantil o Casa Rosada y del que se pensó como Albergue y Clínica infantil para niños necesitados que, por cuestiones coyunturales, acabó reconvertido en el Palacio de Justicia de la calle Decano Prendes Pando. En las dos primeras edificaciones se prestó un servicio esencial a varias generaciones y ambas contribuyeron a salvar centenares de vidas.

En el edificio se prodigaron paneles cerámicos con frases y reseñas que facilitasen información y conocimientos prácticos a sus usuarias. La Gota de Leche en Gijón, a través de los rótulos decorativos en azulejos cerámicos que adornan sus paredes, transmitía reflexiones profundas sobre la maternidad y la crianza infantil. Estos mensajes no solo abogaban por la aceptación social de las madres solteras, sino que también promovían la importancia de la higiene, la alimentación saludable y el cuidado médico durante el embarazo y el parto. Su famosa frase "para esta casa no hay hijos ilegítimos, el único ilegítimo es el padre" fue una contundente declaración de principios frente a moralinas e hipocresías.
Uno de los elementos más singulares del inmueble en sus inicios fue una esfera de vidrio rojo emplazada en la base de la veleta de la torre del reloj. En 1928, este elemento lanzaba un destello de acuerdo con la estadística que establecía el ritmo de defunciones infantiles en España -un fallecimiento cada dos minutos-, con el fin de concienciar socialmente de la gravedad del problema.
El pasado mes de septiembre se conmemoró el centenario de la inauguración de la Gota de Leche. La Gota de Leche fue, en su nacimiento, un lugar de esperanza para cientos de familias que encontraban en él atención y futuro. Hoy, transformado en oficinas municipales y en sede de la Fundación de Servicios Sociales, sigue cumpliendo con ese mismo espíritu: estar al servicio de la gente. La Gota de Leche fue, es y seguirá siendo un emblema de nuestra historia.
Salvemos Gota de Leche - Trailer Documental (English subtitled)
En la década de 1980, con el cierre de la institución, se produjo un proceso de desmantelamiento interno para nuevas funciones que supuso la pérdida de partes señeras. Gran parte de su aparataje médico, mobiliario y ajuar ha desaparecido, si bien varias instituciones públicas conservan piezas esenciales de aquel legado. A comienzos de este siglo, el edificio sufrió una reforma desafortunada que implicó la pérdida de partes singulares como la rejería del cierre perimetral y piezas de cerámica de Talavera del jardín, además de la modificación del diseño de la carpintería de las ventanas.

A pesar de los avatares y reformas, la Gota de Leche de Gijón sigue siendo un símbolo de la solidaridad y el compromiso social de la ciudad, un legado arquitectónico y humano que perdura en el tiempo.