En las últimas horas, diversos medios de comunicación han difundido la noticia de que un estudio realizado en España "desvela" o "demuestra" que el gazpacho es capaz de "combatir" o "paralizar" el cáncer de colon. Efectivamente, el estudio existe y ha sido llevado a cabo por científicos de la Universidad de Granada y de la Universidad de Almería.
Lo que han hecho estos investigadores es exponer en el laboratorio a células cancerosas criadas in vitro (es decir, en el propio laboratorio) a distintas concentraciones de gazpacho procesado de forma similar a como lo hace la digestión humana. El objetivo de este estudio era observar si algunas propiedades anticancerígenas observadas (también in vitro) en algunos de los ingredientes del gazpacho, como el tomate o el ajo, se mantienen y se intensifican al consumirlo como parte de una receta más compleja.
Pero ojo, los resultados positivos de este experimento están muy lejos de "demostrar" que el gazpacho sirva para "paralizar" el cáncer de colon, ya que se trata de una investigación realizada in vitro. Las fases in vitro son muy importantes, ya que sirven para tantear una línea de investigación, si tiene potencial o no, pero sus resultados no son extrapolables a la práctica clínica y el tratamiento de pacientes. Por eso, hay que tener mucha cautela al interpretar este tipo de investigaciones.
Que el gazpacho es un plato fresco y saludable, ideal para el verano, es conocido por todos. Simulando un estómago artificial, el profesor comprobó que la sinergia entre las diferentes hortalizas es capaz de provocar la autodestrucción de células cancerígenas y también de prevenir su aparición. “Ya se sabía que el tomate, el ajo y el aceite disminuyen el crecimiento de un tumor, pero no conocíamos el efecto del gazpacho, que causa la muerte celular neta de los cultivos tumorales”, explica el profesor, que realizó el experimento con células de cáncer de colon.

Ahora bien, una vez eliminado el tumor con un tratamiento primario, “la alimentación anticáncer y los hábitos saludables reducen el riesgo de que se reactive y también previenen que aparezcan nuevos tumores”. Visto lo visto, nadie mejor que el científico para presentar las novedades del gremio de mayoristas de frutas y verduras de Mercabarna (AGEM) para la temporada de verano que ya está a las puertas. Una época en que se comercializa casi el 50% de todo el año y en la que se esperan vender 235.000 toneladas de fruta, un 9% más que el año anterior.
“No se trata de tomar gazpacho a todas horas, si no de seguir una dieta con un 80% de fruta y verdura fresca, y hay que tener en cuenta que los zumos o gazpachos pasteurizados no tienen la misma actividad preventiva anticáncer que los frescos”.
El siguiente paso para el profesor, que actualmente trabaja también con biofísicos de Roma, sería conseguir financiación para realizar análisis clínicos en personas sanas. “Cuesta poco dinero pero no es fácil conseguirlo porque no hay cultura de inversión en estos campos”, apunta, y asegura que hay muchos temas para divulgar.
Investigación sobre la Actividad Antitumoral del Gazpacho
El gazpacho no es solo una de las comidas predilectas del verano, sino también un efectivo antitumoral. Investigadores de las universidades de Almería y Granada han descubierto la capacidad del gazpacho de interrumpir el crecimiento de células de cáncer de colon. Tras someter esta receta propia de la dieta mediterránea a una digestión artificial, y exponer tumores cultivados al digestato resultante, ha sido posible comprobar la actividad antitumoral que presenta la mezcla de ingredientes, mayor que su consumo por separado.
Metodología del Estudio
Los investigadores han seguido la receta tradicional. El litro de sopa fría estaba formado por:
- Tomate (385 gramos)
- Pepino (58 gramos)
- Pimiento (3 gramos)
- Ajo (2 gramos)
- Aceite de oliva virgen extra (3,3%, v/v)
- Agua (3,3%)
- Vinagre (0,16%)
Se utilizaron alimentos frescos y se evitó la pasteurización. El producto final, el digestato, se diluyó en diferentes proporciones en el medio de cultivo de células de cáncer de colon. Los resultados mostraron que el gazpacho no solo detenía el crecimiento celular, sino que puede llegar a inducir la muerte celular programada.
«Al contacto con este tipo de alimentación se activan una serie de genes que provocan la inhibición en el desarrollo y que los tumores se “suiciden” activamente, lo que se conoce como apoptosis.

A raíz de este estudio, publicado por la revista Food Research International bajo el título «A whole-food approach to the in vitro assessment of the antitumor activity of gazpacho», este científico actualmente trabaja en una línea de investigación sobre el rol del agua en esta cascada de reacciones. La investigación, llevada a cabo por el grupo «AGR152-Modelización digestiva» de la UAL y científicos de la Universidad de Granada, sigue un enfoque holístico, que entiende que el alimento entero es la unidad nutricional básica, a diferencia del enfoque reduccionista dominante centrado en nutrientes aislados.
«Se han identificado sustancias como el licopeno en tomates o el betacaroteno con supuestas propiedades antitumorales pero que, probadas luego de manera aislada en ensayos clínicos, no se han conseguido demostrar una actividad antitumoral significativa. Ante ello, apuestan por un enfoque que parte de una matriz alimentaria completa, donde pueden simularse todas las interacciones que se producen entre las sustancias fitoquímicas bioactivas que son capaces de generar una acción combinada y sinérgica. «Lo que protege de la enfermedad es el alimento entero, no moléculas aisladas.
En esta línea, el estudio desarrollado con financiación propia y exclusiva de la Universidad de Almería pone en valor la actividad beneficiosa que se obtiene con la mezcla de vegetales frescos frente a su consumo por separado. Los datos muestran asimismo que componentes como el ajo o el aceite de oliva presentan por sí solos un efecto antitumoral, aunque requerirían dosis muy elevadas para alcanzar los niveles de actividad del gazpacho.
El equipo de científicos españoles ha confirmado otros trabajos anteriores que ya habían analizado los efectos beneficiosos atribuidos a los extractos del tomate y a este patrón dietético, muy típico del sur de Europa. Durante sus nuevos ensayos, y acorde al propio artículo publicado, «los investigadores trabajaron con líneas celulares HT-29, una línea de cáncer colorrectal humano. «Los resultados demostraron que, mientras los compuestos del tomate actúan contra las células tumorales, las células sanas no se ven comprometidas por su acción. Por otro lado, se ha confirmado que unos tipos de tomate son más eficientes en esta actividad que otros.
A juicio de Guil Guerrero y sus compañeros, existen muchos compuestos diferentes con acción antitumoral en el aceite de oliva, como los polifenoles, que se suman a la acción de las sustancias bioactivas del tomate. Incluso las variedades más coloreadas poseen una superior capacidad anticáncer, «ya que contienen una mayor proporción de licopeno y ácidos grasos». Se ha aplicado un enfoque de alimentos integrales para la evaluación preclínica del potencial antitumoral del gazpacho. La citotoxicidad de los ingredientes del gazpacho también se probó en experimentos independientes.
La muerte celular programada por apoptosis se detectó mediante el uso de un análisis multiparamétrico que combina citometría y fluorescencia basada en imágenes. Los datos de citotoxicidad de este estudio mostraron que la digestión in vitro de las muestras permitió la entrega de niveles bioactivos de fitoquímicos antitumorales a las células cultivadas. Los experimentos controlados mostraron una dosis repetitiva significativa y citotoxicidad tiempo-respuesta del gazpacho. Los análisis mostraron que los digestatos de gazpacho pueden desencadenar la muerte de las células de cáncer de colon por apoptosis.

Científicos andaluces han evidenciado cómo el consumo combinado de tomate, ajo, pepino, pimiento, aceite de oliva y agua está asociado a la parálisis en el crecimiento e, incluso, la muerte programada de células tumorales del colon. En los últimos años se van acumulando evidencias científicas que demuestran propiedades antitumorales a alimentos como el aceite de oliva o el ajo. Por ejemplo, el licopeno, la sustancia química responsable del rojo del tomate o la sandía, se ha asociado a la prevención de ciertos tipos de cáncer.
Mediante la combinación de ensayos en cultivos tumorales in vitro con un proceso digestivo artificial, estos expertos han identificado que las células de cáncer de colon interrumpen su progresión tras exponerlas al gazpacho digerido, en diluciones que simulan la exposición en el organismo humano. Una bebida mediterránea donde, en este campo, el todo es mayor que la suma de sus partes. Esto es gracias a la sinergia e interacción entre las distintas sustancias químicas que contienen.
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Su receta: tomate (385 gramos), pepino (58 g), pimiento (3 g), ajo (2g), aceite de oliva virgen extra (3,3%), agua (3,3%) y vinagre (0,16%), siendo alimentos frescos y sin recurrir a la pasteurización. Los investigadores han sometido el puré resultante a una digestión in vitro que simula tres fases: la unión con la saliva, el paso por el estómago y el tránsito intestinal. El trabajo ofrece unos resultados que deben ser ampliados en pruebas clínicas posteriores, señalando la importancia de consumir verduras frescas como parte fundamental de una dieta quimiopreventiva antitumoral. “Lo que protege de la enfermedad es el alimento entero, no una molécula.