Brassica Ornamental: La Coliflor que Engalana tu Jardín en Invierno

Entre la diversidad de la flora, encontramos especies que, por su singularidad, difuminan la línea entre lo comestible y lo ornamental. Un claro ejemplo es la Brassica ornamental, una planta que, a primera vista, podría confundirse con una coliflor por su estructura, pero que en realidad es una joya decorativa, especialmente durante los meses más fríos.

Probablemente la hayas visto muchas veces alegrando con su colorido los bulevares de Madrid o como elemento decorativo en un jarrón. ¡Sí, sí, coles en un bouquet, como lo oyes! Es una flor muy resistente que responde al invierno poniéndose colorada.

Brassica ornamental en un jardín

¿Qué es la Brassica Ornamental?

La Brassica ornamental pertenece a la familia de las Brassicaceae y al género de la Brassica, con la mayoría de sus especies siendo comestibles. Entre ellas, encontramos el repollo, la coliflor, el brócoli, la col china, el superalimento de moda Kale y la mostaza. Sin embargo, si estabas pensando en pegarle un mordisco a tu ramo de Brassica ornamental, olvídalo. Esta col no se come, pero decora de lo lindo cualquier salón en los meses de otoño e invierno.

Su belleza reside en el valor estético de sus grandes hojas rizadas, gracias a su forma y colorido se emplea en la formación de centros decorativos naturales. La enorme gama de tonalidades en su follaje hace que esta planta aporte un bello toque de color en el jardín. Las hojas centrales tienen el color más intenso, generalmente en varias tonalidades rosadas, amarillas, verdes, blancas o rojizas.

Como flor cortada, las brasicas son ideales en ramos, centros y composiciones florales. Su aspecto delicado y sus colores suaves que combinan el verde con blancos y rosados, junto con su alta durabilidad y su robustez las hacen fáciles de trabajar y de combinar. Y son tan bellas y atrevidas que incluso se atreven a colarse en los delicados bouquets nupciales.

Ramo de novia con Brassica ornamental

Origen y Características

Por exótica que nos pueda parecer, lo cierto es que esta planta típicamente invernal es propia del Mediterráneo y Asia Menor. Mide aproximadamente 25-30 cm tanto de altura como de diámetro. Sus hojas son grandes y rizadas y viste con tonalidades rosas, rojas, amarillos y blancos.

Soporta perfectamente las bajas temperaturas, es más, el frío beneficia en gran medida a que su colorido sea mucho más intenso. En el jardín nos dan un alegre toque de color, y también quedan preciosas en macetas, pero siempre en exterior y a pleno sol. El frío de las heladas potencia el colorido de sus hojas centrales y el sol hace que marchite rápidamente. Prefiere estar a la sombra y generalmente la vemos acompañada de otras flores.

Su vida útil es breve, y no es aconsejable cultivarla en el interior porque se acorta aún más.

La Coliflor Romanesco: Un Pariente Singular

Dentro de la familia de las brasicáceas, encontramos una variedad de coliflor particularmente interesante: la Brassica oleracea var. botrytis, conocida como romanesco o romicia. Esta es una variedad verde de coliflor italiana.

Al contrario de lo que se suele creer, no es un híbrido entre la coliflor y el brócoli. El cultivo de esta especie comenzó en Europa ya en la Edad Contemporánea, con toda probabilidad en Italia en la primera mitad del siglo XIX.

Como todas las especies de esta familia, es rica en nutrientes, vitamina C, fibra soluble, potasio, fósforo, ácido fólico y carotenoides.

Coliflor Romanesco

Una de sus más llamativas características es que presenta geometría fractal en su estructura. La cantidad de inflorescencias que compone el brécol romanesco es un número Fibonacci.

Investigadores del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas han comprobado que la coliflor y el romanesco son en realidad una proliferación de yemas (meristemos) programadas para convertirse en flores pero que nunca alcanzan su objetivo. Lo que hacen es convertirse en tallos que, a su vez, continúan intentando producir flores. La coliflor nace de la reiteración de este proceso, que provoca una sucesión de tallos sobre tallos.

Así, la forma atípica del romanesco se explica por la producción cada vez más rápida de tallos que fracasan en su intento de convertirse en flores, mientras que esta tasa de producción es constante en otras coliflores.

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Cuidados de la Col Ornamental: Guía Completa

En unos años, la Brassica ornamental se ha convertido en una de las plantas de exterior más populares en los meses de frío. Algo que se debe, por un lado, a la singularidad y colorido de sus hojas pero, también, a que los cuidados de la col ornamental son sumamente sencillos incluso para quienes se inician en cuidar plantas. Su belleza no radica únicamente en sus hojas rizadas o su buen crecimiento, que puede llegar a alcanzar los 30 centímetros. En realidad, su mayor atractivo es el juego de colores que presenta la col de jardín con una roseta central en un color más intenso que el resto de sus hojas.

1. Mucha luz, clave para la col de jardín

La col de jardín necesita una exposición a pleno sol, pero cuidado con esto. Si la plantamos en meses de verano, tendremos que buscar una ubicación en la que reciba sol pero con cierta moderación. La incidencia solar estival puede quemarla. Por eso y aunque la plantemos en otoño, hay que prever dónde estará situada cuando vuelvan los meses de sol intenso.

2. Suelo fértil y con buen drenaje, vital en los cuidados de la col ornamental

La col ornamental no tolera el encharcamiento en sus raíces. Enriquecer el suelo favorecerá el crecimiento de la col ornamental. La col ornamental exige que el sustrato esté siempre ligeramente húmedo. Por eso, no solo tendremos que decantarnos por un sustrato que mantenga esa humedad. Además, es importante que sea ligero y esté enriquecido con materia orgánica o enmiendas fertilizantes de carácter orgánico.

3. Riego regular, fundamental para su bienestar

La col decorativa necesita un sustrato que mantenga siempre un cierto grado de humedad. Sus raíces se resienten del exceso. Por ello, tendremos que volver a regar siempre que veamos que el sustrato comienza a secarse evitando siempre que llegue a estar completamente seco. Si la tenemos plantada directamente en suelo, podremos desentendernos incluso del riego si observamos que las lluvias son abundantes.

4. Abonado, importante tras la plantación

La col decorativa necesita un buen número de nutrientes para crecer en condiciones. Una dosis de abono orgánico ayudará a nuestra col de jardín a tener los nutrientes que precisa para crecer. Es más que recomendable aplicar un abonado orgánico a partir del mes de plantación y más si esta labor se da en los albores del otoño. Gracias a esta dosis de fertilizante, no solo estaremos dando respuesta a la demanda de nutrientes de la col de jardín, sino que además, la estaremos reforzando de cara a la llegada del frío.

5. Protección contra plagas

Es, quizás, el más exigente de los cuidados de la col ornamental. Para evitar que se comprometa su vida, tendremos que estar especialmente atentos a dos bichos para los que las coles son su gran capricho: los pulgones y los gusanos.

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